Nada que mostrar para el próximo Congreso Comunista

Nada que mostrar para el próximo Congreso Comunista

Ni antes ni después del pasado 17 de diciembre ha dejado de empeorar la situación económica en Cuba

La situación económica ha empeorado desde el último congreso del PCC (foto tomada de internet)
La situación económica ha empeorado desde el último congreso del PCC (foto tomada de internet)

LA HABANA, Cuba – Solo falta medio año para que se celebre el VII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) y será imposible sostener que el nivel de vida de los cubanos ha mejorado desde que se celebrara el último encuentro de este tipo. Si se consulta el Anuario Estadístico de 2014 esto es fácil de comprobar.

Un simple indicador: el volumen del Comercio Interior Minorista, que refleja las ventas de mercancías a la población para su consumo personal –a cambio de sus ingresos monetarios– compendia esa situación, ya que se redujo de 30,9 millones de pesos a 29,9 en cuatro años, lo que representa una disminución relativa del 3,5%.

Pero ese análisis está incompleto si no se revisa el llamado Impuesto de Circulación, que grava exageradamente el precio de los productos que la población compra. Entre el 2010 y el 2014 creció un 35%; pero lo más importante es lo que representó del precio de los productos, que fue desde el 34% y el 47% entre un período y otro.

Para hacerlo más gráfico, se podría explicar que en 2010, por cada peso de compra, 34 centavos eran de impuestos; y ya el pasado año ascendían a 47 centavos. Lo que implica que el consumo real se redujo en este período en un 23%.

Ese incremento del impuesto de circulación está influido por la eliminación de algunos productos de la libreta de racionamiento, entre ellos cigarros, artículos de higiene y limpieza, papas, chícharos, manteca, y otros como huevos, café y arroz, en los que un reacomodo de la distribución provocó un incremento del precio promedio.

Un ejemplo lo ofreció la queja de un lector al diario Granma, publicada el 24 de mayo de 2011. El que escribía señaló que su núcleo gastaba solo cinco pesos en jabón de tocador, de lavar y pasta dental, y al ofertarse estos de forma libre el gasto se había elevado a 71 pesos.

El impuesto de circulación es una ilegalidad y así lo dio a entender la ministra de Finanzas y Precios, Lina Pedraza, en la segunda reunión anual de la Asamblea Nacional del Poder Popular en 2010, cuando expresó que no quedó incluido en la Ley que está vigente, pero que se mantuvo en vigor por su capacidad recaudatoria. Pudo haberlo dicho más claro si hubiera expresado que era por su facilidad para sacarle el dinero del bolsillo a la gente.

No obstante, el ministro de Economía y Planificación, Marino Murillo, en el pasado XI Congreso de la Asociación de Agricultores Pequeños (ANAP), dijo que “se ha comprobado que el 75% de los ingresos de la población se emplea en el agro” ; lo que es una afirmación asombrosa, dado que se considera –según el presidente del Banco Mundial, Robert B. Zoeltick–  que los más vulnerables en el mundo gastan más de la mitad de sus ingresos en comida.

Toda esta situación afecta sobre todo a la parte mayoritaria de la población, que depende de su salario medio mensual, considerado de 584 pesos (poco más de 23 dólares); o una jubilación que como promedio asciende a 264 pesos.

Pero además existe un factor que perjudica a todos los habitantes, y es el incremento paulatino y constante de los precios en las tiendas en divisas y un desabastecimiento que se ha hecho sentir a lo largo de todo este año, y que el régimen achacó a incumplimientos de productores nacionales y arribo tardío de importaciones. Sin embargo, se ha planteado que se mantienen fuertes tensiones en la disponibilidad financiera del país.

Esa debilidad de la situación financiera está influida en primer término por el persistente saldo negativo del comercio exterior, que llegó a ser el pasado año de 7 926,6 millones de dólares, que no logra compensar el saldo favorable de los servicios.

En estas circunstancias la eliminación del racionamiento, tal y como se pretendía, se hace muy difícil, ya que ello requeriría adoptar medidas como es el incremento generalizado de los salarios, la terminación de la dualidad monetaria, y una reducción de los precios que no parece que haya voluntad de acometer.

Ni antes ni después del pasado 17 de diciembre ha dejado de decrecer la situación económica de los pobladores del país, ni el pueblo espera otra cosa.

(Arnaldo Ramos Lauzurique)

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