En estado vegetativo por una anestesia

En estado vegetativo por una anestesia

No hay certificado médico que lo demuestre, pero la familia de Gilberto está casi convencida de que el niño fue víctima de una negligencia

Gilberto Damián, nueve años_foto Calixto Ramón
Gilberto Damián, nueve años_foto Calixto Ramón

MATANZAS, Cuba.- Muy lamentable la situación en que ha sumido el Gobierno Provincial de Matanzas a una familia a la que, presuntamente, una anestesista de esa provincia, por un mal procedimiento, le dejó un niño paralítico y con graves problemas de salud.

En mayo del 2012, Raida Ansardo ingresó a su hijo, Gilberto Damián Pérez (hoy tiene nueve años de edad), en el Hospital Pediátrico de Matanzas “Eliseo Noel Caamaño”, donde sería sometido a una cirugía por una fimosis -imposibilidad de retraer la piel del pene.

-Al niño lo entraron al salón (quirófano) sobre las 8 de la mañana del 24 de mayo, y en la tarde, cuando lo sacaron, fue directo para la sala de terapia intensiva- expone la madre.

El Hospital guardó absoluto silencio sobre la verdadera causa que provocó que Gilberto Damián, con apenas siete añitos, pasara varios días debatiéndose entre la vida y la muerte, y luego quedara postrado en una cama como un vegetal. Los padres solo supieron la posible verdad hace alrededor de cinco meses.

-Lo único que se nos dijo siempre fue que al niño le habían dado dos paros respiratorios en el salón porque tenía problemas de nacimiento. Pero hace unos cuatro meses nos enteramos, por un jefe de turno del Hospital, que lo que pasó fue que le pusieron una sobre dosis de anestesia-, manifestó la madre.

El nivel de incapacidad física y mental, así como las múltiples enfermedades que dejaron como secuelas en el niño el mal procedimiento de la anestesista, requerían de una constante atención médica. El Gobierno Provincial de Matanzas se comprometió en darle a la familia una vivienda que estuviese cerca de algún centro de Salud, con el fin de garantizarle una mejor atención médica al pequeño.

Víctimas de la burocracia y de las promesas

Según la madre de Gilberto, tras la operación su hijo tuvo que pasar un año y medio para que le otorgaran lo que los gobernantes matanceros estiman como una casa. Pero unas fotografías alcanzan para mostrar la triste realidad en que ha sido sumida esta familia.

La “vivienda” que el gobierno entregó a la familia, -el matrimonio y sus dos hijos-, está ubicada en calle Antonio Guiteras, entre Céspedes y Maceo, del poblado Ceiba Mocha, en lo que se conoce como la casa del guaniquiqui, porque en ese lugar se fabricaban sombreros, butacas y otros productos con este tipo de material que se extrae de un bejuco llamado guano.

Como el inmueble estaba destinado a este trabajo manufacturero, carece de todas las condiciones necesarias como vivienda, y entre los mayores problemas están que no cuenta con agua potable, corriente eléctrica, ni baños sanitarios.
A esto se suma el mal estado que presentan las paredes, que son de madera mal montadas, lo que hace que la familia no tengan privacidad alguna.

-La corriente (luz eléctrica) tenemos que robárnosla del poste de la esquina; para el agua tenemos que andar viendo a gentes que nos la carguen en pipas (carros cisternas), y las necesidades fisiológicas tenemos que hacerlas en una lata y después salir a botarla en un tragante del desagüe en la calle-, describió la madre.

Las pésimas condiciones en que viven, provocan que el niño esté padeciendo constantemente enfermedades infecciosas.

-Ahora mismo tiene la hemoglobina baja, producto de la cantidad de antibiótico que tengo que estarle poniendo-, lamentó Raida.

Vivienda de Gilberto Damián Pérez_foto de Calixto Ramón Martínez
Vivienda de Gilberto Damián Pérez_foto de Calixto Ramón Martínez

Ante las promesas incumplidas por parte de los directivos del Gobierno en Matanzas y del Departamento de Atención a la Ciudadanía de la Provincia, el matrimonio decidió “elevar” el caso a los organismos nacionales, donde dicen haber recibido “muy buenas atenciones, pero….”:

-Mi esposo ha ido dos veces al Consejo de Estado, en La Habana, y llevó varias fotos que sacamos de la casa. En Atención a la Población le dijeron que al otro día teníamos que estar en la Sede del Gobierno Provincial de Matanzas, pero cuando nos presentamos allí, nos dijeron que a los tres días iban a estar aquí la gente de Vivienda para darle solución a nuestro caso. Por aquí no aparecido nadie-, manifestó Raida.

Según añadió, al niño hubo que hacerle una traqueotomía y una derivación de la vejiga para que pueda drenar, producto a una hidrocefalia que le causó el error cometido por la anestesista, quien al parecer no recibió sanción alguna. Aunque en estos momentos el pequeño ya puede responder algunas preguntas, para andar depende de una silla de ruedas y alguien que lo guíe.

Dormir en una vaquería

En Ceiba Mocha, con una población que ronda los 3 mil habitantes, Gilberto Damián no es el único niño con problemas de salud y desatención de las instituciones. Otro caso parecido vive María Castillejo Fonseca, madre de la niña María Karla Vasallo, de 8 años de edad, que presenta tres enfermedades del corazón, retraso mental y malformación congénita en una de sus manitas.

María, en su desespero por tener a su hija cerca de algún centro de Salud, decidió abandonar su casa e irse a vivir en un cuarto pequeño abandonado que pertenecía a una entidad estatal. De allí fue desalojada por los gobernantes locales.
Al igual que Raida Ansardo, también ha escrito en reiteradas ocasiones a distintas instancias de Gobierno y jamás ha recibido respuesta.

-Nada me han dado esa gente-, manifestó María, que está viviendo en una vaquería cercana al caserío Calderón.

El bajo salario que percibe un trabajador agrícola del sector estatal (inferior a los diez pesos diarios, 50 céntimos de dólar, en moneda nacional) conlleva a que las personas en Cuba –principalmente en los pueblos de campo- se vean dependientes del Gobierno para resolver sus problemas de vivienda. Esto se combina con los altos precios de los materiales de construcción.

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