El idioma del enemigo

El idioma del enemigo

Décadas de estigmatización del inglés pesan en el inconsciente colectivo de los cubanos

Uno de los urinarios está "clouse" porque no funciona (foto de Camilo E. Olivera)
Uno de los urinarios está “clouse” porque no funciona (foto de Camilo E. Olivera)

LA HABANA, Cuba – Era sábado en la noche en un restaurante, ubicado en la céntrica esquina de Calle O y Avenida 23. El servicio sanitario estaba clausurado pero, al menos, no lo estaba por completo. Un cartel, colocado en la puerta de acceso a uno de los dos inodoros disponibles, anunciaba que ese estaba inutilizable. Como el Hotel Saint John queda muy cerca y el restaurante queda en una zona turística, el que puso el cartel intentó escribirlo en español e inglés.

Pero donde debió anunciar closed (cerrado), fue escrito “clouse”.

El imperialismo hablaba y cantaba en inglés

A partir de 1972, se generalizo la obligatoriedad del idioma ruso en los distintos niveles de instrucción.

Durante años, la represión en contra de la música anglo, en especial el rock, marcó a más de una generación de cubanos. Según el régimen, el imperialismo hablaba y cantaba en inglés. En consecuencia, temas clásicos del rock y el pop anglosajón de los sesenta y setenta, se conocieron en Cuba a través de las versiones al español de grupos madrileños y barceloneses. O surgieron en la isla dúos musicales como el de Maggie Carles y Luis Nodal, “traduciendo” al castellano temas originales británicos y estadounidenses.

Diez años después, en algunas escuelas urbanas y para becados de la enseñanza media, se ofrecían clases de idioma ingles empleando el manual Spectrum. Esto coincidió con la etapa que siguió a la primera ley cubana de inversión extranjera en 1982. La década de los noventa marcó un cambio radical a posteriori del fin de la Unión Soviética. En plena crisis, las escuelas de idiomas se llenaron con aprendices de la lengua anglosajona.

Vienen los americanos. Se van los cubanos.

Esta vez la invasión estadounidense parece ir en serio. No son los “marines asesinos” que, como el célebre “Coco” de los cuentos de terror para niños, mostró el régimen en sus escuelas formadoras de cuadros políticos. Los rubios no desembarcan con fusiles M-16; llegan con gafas oscuras, cámaras fotográficas, dólares y una curiosidad casi insaciable.

En los hostales y restaurantes privados de la capital se cotiza alto el conocimiento del idioma para atender a esos potenciales visitantes. Pocos calculan que, cuando el actual presidente norteamericano abandone la Casa Blanca –Obama ha sido el principal promotor del acercamiento entre los dos países–, las cosas pudieran dar otro vuelco entre las dos orillas. Un gobierno republicano, ganador en las elecciones estadounidenses de noviembre de 2016, tendría como opción revertir el proceso actual de distensión.

Sin embargo, los planes perspectivos con el “turismo Yuma”, crecen en la cabeza de los dueños de pequeños negocios. Lo más parecido a la fábula de la pastora y el cántaro de leche.

Mientras tanto, otros cubanos ponen a la venta sus casas, sus carros, sus cuerpos, lo que sea que les reporte dinero. El primer paso es volar a Ecuador, luego comienza la odisea rumbo a Estados Unidos, que, por estos días, ha adquirido tintes dramáticos en la frontera de Costa Rica con Nicaragua.

Talk to me in English 

El dominio del idioma inglés es fundamental si se pretende entrar con buen pie en el mercado laboral estadounidense. Sobre miles de potenciales emigrantes cubanos, de varias generaciones, pesa el desconocimiento de ese idioma que abre puertas y oportunidades. Otros lo rechazan estando en Cuba.

Al llegar al norte, necesitan el doble de esfuerzo para adaptarse a otro modo de vida, el cual  incluye la necesaria comunicación en el idioma del país de acogida.

El mil veces mal llamado en Cuba “idioma del enemigo”, es la más importante lengua comercial en el mundo. La mayor parte de la música, los audiovisuales y en general la cultura popular que se produce y consume a nivel mundial, es de origen anglosajón. El conocimiento y acatamiento consciente de las leyes federales de Estados Unidos y las de cada estado también requieren conocimiento del inglés.

Los Estados Unidos no solo han sido el refugio para los que huyen del régimen cubano, sino que además son un reto a la creatividad y la autosuperación para quienes arriban desde la isla. Y el idioma inglés forma parte lógica de ese necesario reto.

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