“Cuba necesita una ley de prensa que proteja a todos los periodistas”

“Cuba necesita una ley de prensa que proteja a todos los periodistas”

CubaNet publica otras declaraciones de periodistas independientes sobre la posible creación de un “grupo jurídico” de la UPEC.

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La periodista independiente Camila Acosta es una de las profesionales de la prensa que más acoso ha sufrido en los últimos meses (Foto: Archivo)

LA HABANA, Cuba. – La cruzada del régimen cubano contra la prensa independiente podría agravarse con la creación de nuevas herramientas jurídicas para la defensa legal de los profesionales de los órganos estatales de propaganda.

Así lo sugirió Rosa Miriam Elizalde, vicepresidenta primera de la UPEC y exeditora principal del sitio web oficialista por excelencia, Cubadebate, en el Sexto Pleno del gremio periodístico cubano.

Por su parte, el periodista independiente Henry Constantín, director del medio informativo La Hora de Cuba, apunta que el llamado “grupo jurídico” podría ser una buena idea para proteger del ciberacoso, del bullying y la difamación a todos los periodistas. 

“Ahora, sabemos que realmente eso nunca lo van a usar para proteger a todos, sino simplemente a los que el régimen decida. Entonces, me parece una más de las tantas malas ideas encaminadas a frenar la libertad de expresión en Cuba y el periodismo independiente”, aclara.

Por su parte, el abogado y periodista Roberto Quiñones, liberado recientemente tras cumplir un año de cárcel por los supuestos delitos de resistencia y desobediencia, expresa que la iniciativa de la UPEC es una prueba más de que en Cuba no hay igualdad jurídica ni política.

“Pedir protección contra las ofensas, la difamación y la calumnia es correcto porque nadie tiene el derecho de agredir a otro ser humano, ni física ni verbalmente; lo que sí me resulta inmoral y representante de la doblez de estas personas es que pidan amparo para ellos y, sin embargo, ejecuten esa misma práctica (el acoso) contra nosotros con total impunidad”.

Quiñones, quien ha vivido en carne propia el hostigamiento del régimen, cree que Cuba necesita una ley de prensa donde queden reconocidos y protegidos todos los reporteros, ya que quienes ejercen el periodismo de manera independiente no son delincuentes ni traidores ni mercenarios, como el oficialismo quiere hacer creer al pueblo, sino que están ejerciendo una facultad reconocida  por la Declaración Universal de Derechos Humanos.

“Los periodistas estatales cubanos se supone que están protegidos ya por el sistema, es decir, tienen amparo legal, trabajan para medios supuestamente legales, todos adscritos al Partido Comunista. Ella (Rosa Miriam Elizalde), cuando se refiere a ‘protegerlos’, digamos que debe ser al derecho a réplica, muy legítimo y normal en cualquier país democrático donde exista libertad de expresión”, declaró a CubaNet Waldo Fernández, periodista de Diario de Cuba.

“También creo que lo que propone es para amedrentar y coaccionar a los periodistas, a la población. No sé hasta dónde van a llegar ellos con eso, hay que estar al tanto del cuerpo jurídico que van a adoptar. Ya en Cuba hay muchas leyes que penalizan el ejercicio de la prensa independiente, de la libertad de expresión. Aunque la reconozcan en la Constitución eso es letra muerta; en verdad disentir para ellos es un crimen, lo he sufrido en carne propia”, agrega.

A propósito, la joven reportera Camila Acosta, una de las multadas por el Decreto-Ley 370 (conocido como “Ley Azote”), advierte que si bien en la Constitución de 2019 se reconoce la libertad de expresión (artículo 54), en el artículo 55 esta se restringe al decir que los medios de comunicación fundamentales son de propiedad socialista y no pueden ser objeto de otro tipo de propiedad. 

“A la par, existe el Decreto-Ley 370 que penaliza las publicaciones en redes sociales que, supuestamente, atenten contra ‘el interés social, la moral, las buenas costumbres y la integridad de las personas’, lo cual se traduce en criterios diferentes al de la ideología impuesta, la del PCC”.

La reportera añade que la mayoría de los multados por el Decreto-Ley 370 son periodistas independientes. Recuerda, además, que en Cuba existe la Ley 88 o “Ley Mordaza”, que aunque no se ha vuelto a aplicar desde 2003, está vigente. “En ese año fueron llevados a prisión 75 disidentes, entre ellos 25 periodistas independientes. El suceso se conoció como la Primavera Negra de Cuba”.

Quiñones apunta que los periodistas independientes en Cuba son detenidos arbitrariamente. “Algunos hemos sido golpeados y sancionados. Ilegalmente nos roban nuestros medios de trabajo y bienes personales con total impunidad; se nos impide hasta salir de nuestras viviendas a ejercer nuestro trabajo, violando lo que está establecido sobre la libertad de movimiento en ese documento que es un engendro jurídico y que los comunistas llaman Constitución”.

En la Clasificación mundial de la libertad de prensa que se realizó el pasado año por Reporteros Sin Fronteras, Cuba ocupa el puesto 171 (de 180), lo que lo convierte en uno de los países peor calificados.

“Al final, la UPEC es un brazo más del Gobierno. Fue creada precisamente para agrupar a los periodistas que están a favor de este y para tratar de llevar a su rebaño a todos los reporteros que se gradúan en las universidades del país”, explica Waldo Fernández.

Asimismo, Quiñones añade que la prensa oficialista se convirtió en una prensa adulona, genuflexa, y le cerró el paso a la verdad, a la causa de los fracasos económicos, a las investigaciones sobre los abusos sociales, políticos y jurídicos y sobre el nivel de vida escandaloso de los dirigentes del régimen y de sus familiares.

“Es una prensa que ha dejado de cumplir con investigaciones de sucesos tan trascendentales como, por ejemplo, el hundimiento del transbordador ‘13 de marzo’ en la década del 90 del pasado siglo, el derribo de aviones civiles de la organización Hermanos al Rescate (…), las muertes de Oswaldo Payá y Laura Pollán, y los abusos que se cometen diariamente contra la población”, señala.

Y es justamente ese el trabajo del periodista independiente, llegar a donde el régimen no quiere que nadie llegue, investigar, denunciar con total libertad y profesionalidad lo que sucede en cualquier lugar de Cuba.

“Me enamora del periodismo independiente precisamente eso, que puedo escribir con mayor autonomía, decir lo que pienso, algo que no me estaba permitido en los medios oficiales. Cuando uno se inserta, cuando conoce la libertad, no tiene vuelta atrás”, confiesa Fernández.

Para Acosta, “el periodismo es una profesión excitante, que te obliga a superarte cada vez más. A su vez, su vocación de servicio público la hace humana: esa vocación de servir, de darle voz a aquellos que no la tienen (…). Y en cuanto al periodismo independiente, pues lo mejor es, definitivamente, la libertad de escoger los temas, los entrevistados…”, revela Acosta.

Aunque la prensa oficialista se dedique a difamar a quienes día a día se juegan su libertad tratando de sacar a la luz las necesidades y la realidad variopinta del pueblo cubano, la prensa independiente se regodea de tener entre sus gestores a periodistas libres, creadores, talentosos, que realizan un periodismo objetivo, ético y minucioso.

Así lo demuestran las recientes nominaciones al Premio Gabo (Premio de Periodismo Iberoamericano que entrega la Fundación Gabo) de los reporteros Abraham Jiménez Enoa, Cynthia de la Cantera y Alberto Toppin. Ese galardón ya fue recibido por los cubanos Jorge Lázaro Carrasco, en 2017, y Mónica Baró, en 2019.

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Claudia Montero, guantanamera de nacimiento, habanera por adopción. Graduada de Periodismo en la Universidad de Oriente en el año 2015. Gestora de contenidos en redes sociales. Soy periodista, la más apasionada de las profesiones a la que por desgracia el oficialismo ha mutilado.

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