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jueves, 18 de diciembre 2014

Un servicio con raíz martiana

Entrevista con Omayda Padrón, de la Red de Bibliotecas Cívicas Reinaldo Bragado

LA HABANA, Cuba, agosto, 173.203.82.38 -En un artículo titulado “Mucho más que una sonrisa”, publicado el 9 de julio por Cubanet, Lucas Garve hablaba acerca del proyecto Animando Sonrisas que, con el objetivo de “llevar alegría, disfrute y enseñanzas a los niños de barrios marginales”, se sumerge en los lugares más increíbles y menos conocidos por la mayoría de la población, como “las llamadas «comunidades de tránsito» —eufemismo que utiliza el gobierno para llamar a los albergues colectivos a donde van a parar las personas que pierden sus casas debido a derrumbes, fuegos o desastres naturales”, escribe Lucas Garve, y prosigue: “En estas comunidades marginales reinan la violencia intrafamiliar y otras costumbres perjudiciales para la educación cívica y la cultura urbana”.

Por supuesto, no hay intenciones políticas en estas labores, porque lo que se procura es ante todo la formación de valores cívicos. Un trabajo de inspiración martiana por el simple hecho de sembrar conocimiento y sociabilidad para cosechar seres humanos, pese a los inmensos obstáculos que un servicio tan encomiable tiene que superar, aunque se valga únicamente de historias, cuentos, adivinanzas, disfraces, baile, actividades de dibujo, lecturas e intercambio de preguntas y respuestas.

Omayda Padrón, a pesar de que se formó en el mundo de la gastronomía, terminó, por clara vocación ciudadana, en un mundo muy diferente. Y muy difícil además: el mundo de la información diseminada sin censura y del trabajo cultural independiente en las comunidades más pobres: dos teclas que el gobierno odia que alguien toque, mucho menos como proyecto, como plan, como campo de acción perseverante contra viento y marea. Pero Omayda es ante todo muy apasionada con su trabajo, lo mismo en la coordinación de la Red de Bibliotecas Cívicas Reinaldo Bragado Bretaña, creada en un 7 de junio de 2009 durante una reunión entre directores de quince Bibliotecas Independientes del país (los organizadores tomaron como punto de partida la idea de crear una estructura que permitiera elevar la profesionalidad de las instituciones culturales independientes con el importante fin de lograr un impacto social eficiente y responsable), como en el arduo trabajo comunitario.

Aunque ella, Juan Antonio Madrazo y otros colaboradores de estos proyectos han sido detenidos y amenazados en numerosas ocasiones, su labor no se detiene. No hay intento de intimidación que los haya desviado de sus propósitos, aunque tengan que actuar generalmente como una especie de guerrilla urbana armada solamente con libros, lápices y alguna utilería para actuar ante niños. Una guerrilla tan peligrosa para las autoridades que necesita ser perseguida y acosada por fuerzas muy superiores, que cuentan, además, con enormes recursos de fuerza, vigilancia y control.

Pero, en fin, como dice en un poema Reinaldo Bragado, cuyo espíritu nutre a estos activistas a cada paso, En estos días el mejor lugar para un hombre justo / es el banquillo de los acusados.

Cubanet conversó con Omayda Padrón recientemente y aquí están sus palabras.

Cubanet – ¿Cómo se relaciona el proyecto de la Red de Bibliotecas Cívicas Reinaldo Bragado con el del trabajo comunitario que realizan ustedes?

Omayda Padrón – La Red de Bibliotecas Cívicas es una plataforma de comunicación que promueve la lectura sin censura y la restauración de la cultura del debate a partir de la gestión del conocimiento. Hemos concebido un espacio diseñado para el dialogo democrático, la cultura cívica y la construcción de nuevos circuitos de intercambio. El trabajo, que se coordina para romper la censura oficial, consiste en distribuir varias publicaciones de interés para la población, como libros de diversas temáticas, tanto en soporte gráfico como digital, materiales audiovisuales, publicaciones como las revistas Encuentro de la Cultura Cubana, Misceláneas de Cuba, Polonia de Hoy, y otras, como El Disidente de Puerto Rico, que tuvieron una gran acogida. En esto ha sido fundamental el servicio de mensajería al interior de las comunidades. Sin la voluntad y el altruismo de quienes desinteresadamente han realizado y realizan esa labor de mensajería, sería completamente imposible nuestro servicio.

En cuanto al trabajo comunitario, el proyecto Animando Sonrisas es en verdad la columna vertebral de toda nuestra organización. Como servidores públicos, esta es una de las gestiones más importantes de nuestra plataforma de comunicación. La hemos definido como una iniciativa cívica dedicada a la población infantil. La propuesta en desarrollo comenzó desde inicios del año 2010 en varias comunidades periféricas de la Habana. Comunidades en situaciones muy extremas, marcadas por la violencia intrafamiliar, donde los niños son siempre los más afectados. Comenzamos nuestro trabajo de terreno en la «comunidad de tránsito» La Esperanza, en los repartos Capdevila y El Globo en el municipio de Boyeros, en Henequén en el Mariel, incluso en ciudadelas en El Vedado y el municipio Playa. Después marcamos otros territorios, como los asentamientos Indaya en la Lisa, El Palmar en Marianao, y ya Animando Sonrisas se va desarrollando en algunas cabeceras de provincia donde nuestras bibliotecas están presentes y activas.

Al margen de este trabajo comunitario y cultural tenemos vínculos con muchas instituciones de la sociedad civil; divulgamos proyectos que estimulan la cultura de diálogo, la tolerancia y otros valores necesarios en la vida en democracia; contribuimos en la recogida de firmas y en encuestas para diversos proyectos. Con iniciativa propia y sin contar con patrocinador alguno, hemos desarrollado en el interior de nuestras comunidades talleres sobre la sociedad civil, sobre los derechos humanos, sobre la narrativa. Estamos seguros de que estos son medios para enriquecer la conciencia ciudadana, que indudablemente es una necesidad  de primer orden para el futuro inmediato de nuestra sociedad.

CN – ¿Cuál ha sido la reacción de las personas en las comunidades, por una parte, y de las autoridades, por otra, cuando ustedes han ido a realizar esa labor?

OP – Este proyecto ha tenido gran aceptación entre los niños y padres de las comunidades, ya que lo que hacemos es rescatar los juegos infantiles que permitan al niño desarrollar habilidades imprescindibles en su desarrollo personal, aparte de promocionar concursos temáticos que contribuyan a la calidad de vida emocional de los niños. El impacto que esperamos lograr es que entre la comunidad y nuestra institución exista una comunicación horizontal, un clima de confianza en el cual los problemas de ellos también sean como problemas nuestros y, a partir de ahí, que podamos compartir intereses comunes.

CN – ¿Cómo ha sido y a qué crees que se debe el proceder de la policía política para impedir las actividades que se realizan en el marco de tu proyecto?

OP – No podemos pasar por alto que las autoridades no ven con buenos ojos nuestra labor. Lo que hemos desarrollado durante todo este tiempo ha estado constantemente bajo la lupa del Departamento de Seguridad del Estado y también, por supuesto, hemos sido objeto de las campañas de satanización. Los sofisticados operativos policiales alrededor de nuestra sede son un instrumento de presión y hostigamiento perennes, no tanto para quienes tenemos definida una posición política y cívica como para la población que atestigua esa represión, particularmente nuestros vecinos más cercanos.

CN – ¿Qué planes tienen para ampliar el alcance del trabajo en las comunidades?

OP – Iniciativas y propuestas a la mano no nos faltan, pero la ausencia de un patrocinador o un representante, y la ausencia de insumos, son grandes barreras que limitan el desarrollo de cada una de las acciones que nos hemos propuesto. Esta situación hostil no nos fatiga, pero sí tenemos la voluntad y queremos hacer más de lo que podemos. Nuestras bibliotecas continúan prestando servicio con los mismos libros y audiovisuales de hace cuatro años. Nosotros estamos abiertos a la cooperación con otras entidades a nivel global en nuestro campo de comunicación cultural. Si aparece algún donante o colaborador, claro que estamos dispuestos a conversar abiertamente, aunque siempre queremos que se respete nuestra autonomía, como es natural.

CN – ¿Qué importancia le atribuyes a la información en el trabajo en la Bibliotecas Cívicas y en las comunidades?

OP – En la sociedad civil cubana actual la gente está sedienta de muchísima información y de nuevas miradas desde el campo político y cultural. Somos una sociedad conformada por nichos en la cual la gestión del conocimiento y de la movilización de información tiene que jugar un papel fundamental con vistas al cambio hacia una Cuba verdaderamente democrática. En realidad ha sido muy difícil mantener nuestra labor de servidores público, pues cada día la gente quiere estar más al día de lo que pasa no solo en este país, sino en todo el mundo.

CN – ¿Cómo ha sido la actitud de tus vecinos en particular a partir de tu activismo y de la reacción de las autoridades?

OP - La actitud de mis vecinos ha sido extremadamente positiva. Fíjate, algunos incluso han sido víctimas de hostigamiento y registros por parte de la policía. Han tratado de influir sobre ellos de muchas maneras, pero no lo han logrado. Pienso que el respeto y el ejemplo cívico han sido la base fundamental de esta saludable relación que llevo con mis vecinos.

CN – ¿De qué manera describirías la situación del país en este preciso momento?

OP - La situación que vive la sociedad en su conjunto es crítica. Todos nosotros, de una forma u otra, somos víctimas de un sistema dirigido por una dinastía que le ha confiscado el futuro a varias generaciones. Esperemos que el futuro inmediato esté a las puertas.

Acerca del Autor

Ernesto Santana Zaldívar
Ernesto Santana Zaldívar

Ernesto Santana Zaldívar Puerto Padre, Las Tunas, 1958. Graduado del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona en Español y Literatura. Ha sido escritor radial en Radio Progreso, Radio Metropolitana y Radio Arte. Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Distinciones obtenidas: Menciones en el género de cuento de los concursos David, de 1977, y Trece de Marzo, de 1979; premios en los concursos Pinos Nuevos, de 1995, Sed de Belleza, de 1996 (ambos en el género de cuento), Dador, de 1998, (proyecto de novela) y Alejo Carpentier, de 2002 (novela), Premio Novelas de Gaveta Franz Kafka, de 2010, por su novela El Carnaval y los Muertos

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