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Recluso denuncia negativa de atención médica después de tragar dos bisturís

recluso, Cuba, Yasser Orbeal Llorente, centro penitenciario

LA HABANA, Cuba.- Desde el centro penitenciario de máximo rigor Kilo 5 ½, que se encuentra ubicado en la Carretera Central, en la occidental provincia Pinar del Río, el prisionero Yasser Orbeal Llorente denuncia que autoridades penitenciarias y sanitarias se niegan a someterlo a intervención quirúrgica para extraerle dos bisturís que ingirió con motivo de un altercado con un oficial.

Yasser Orbeal Llorente, de 33 años de edad y natural del municipio Centro Habana, en esta capital, a través de conversación telefónica dio a conocer que mientras se encontraba internado en el campamento de reclusos La Conchita tuvo una fuerte discusión con su director, el mayor Duarte Toledo, debido a que quería ser trasladado de campamento, pues allí no había trabajo para él, además de que el mencionado oficial maltrata no solo a los prisioneros, sino también a los guardias bajo su mando.

De acuerdo con sus declaraciones, el prisionero lleva cuatro meses sin cobrar, pues solamente lo habían empleado dos o tres veces como “apoyo”, lo cual en la jerga de los oficiales significa trabajo no remunerado. El recluso indicó también que luego de la discusión el mayor Duarte lo encerró en celda y allí él, en un momento de desesperación, se tragó dos bisturís. Agrega que fue conducido al Hospital General Docente Abel Santamaría Cuadrado, en la provincia Pinar del Río, donde le hicieron tres radiografías y posteriormente lo trasladaron para la prisión de máximo rigor de Kilo 5 ½, donde se encuentra ingresado en la enfermería.

Orbeal Llorente denunció igualmente que el clínico de la prisión, de apellido Trujillo, le dijo que para llevarlo al hospital tiene que esperar a que un bisturí le perfore un órgano, pues nadie lo mandó a tragárselos. También le ha recomendado comer para poder expulsar los bisturís, pues en los rayos x aparecen ubicados por debajo de la zona umbilical. Del mismo modo puntualizó que en protesta por la negativa de las autoridades se declaró en huelga de hambre desde el día 8 de enero. El prisionero denunció además que hasta la fecha no solo no lo han llevado nuevamente al hospital, sino que por el contrario, lo han amenazado con “meterle la comida a empujones por la boca” si persiste en su decisión de mantenerse en inanición voluntaria. De igual manera criticó que le revocaron el régimen de mínima severidad por seis meses y además lo han amenazado con agregar otro año de prórroga si no abandona la huelga, pues según las autoridades penitenciarias esa protesta se considera indisciplina.

El prisionero amplió además que el mencionado militar se desquita con reclusos y guardias por haber sido trasladado hacia ese campamento en contra de su voluntad, pues en el campamento La Soledad, donde trabajaba anteriormente, disponía de tierras y tenía negocios de cría de cerdos.

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La dictadura cubana viola todas las Reglas Mandela de la ONU

Cuba, cárceles

CIUDAD DE MÉXICO. – Desde hace 33 años, la Cruz Roja Internacional no puede visitar las cárceles cubanas. La última vez que lo hizo, en noviembre de 1989, solicitó ver a todos los encarcelados, pero la dictadura no accedió a esa petición. En 2013, el Gobierno de la Isla anunció que permitiría la visita a las cárceles de los relatores sobre la tortura de la ONU, pero no se concretó la promesa: el acceso a las prisiones sigue vedado a los organismos internacionales, a las organizaciones de derechos humanos internacionales y a la sociedad civil independiente en Cuba. El Gobierno cubano es Estado parte de la “Convención contra las torturas, tratos crueles y degradantes” desde 2009, pero no permite el monitoreo en sus cárceles. 

Esta posición es un hecho reiterado por todas las dictaduras; el problema está en que la violación sistemática de los derechos de todos los reclusos ―en particular los de presos y presas políticas― condena a miles de personas a una muerte lenta, en absoluto desamparo. En el caso de Cuba, esta arbitrariedad es evidente desde hace seis décadas.

Actualmente, la Isla tiene la mayor cantidad de presos y presas políticas en el mundo. Otros países como Irán, Belarús, Venezuela y Nicaragua, señalados entre los más violadores de derechos humanos, tienen contabilizados menos presos políticos. 

Varias organizaciones de derechos humanos internacionales, como Amnistía Internacional, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos y Prisoners Defenders, han denunciado la cantidad de presos políticos en Cuba que se incrementa cada año, en especial luego del 11 de julio del 2021. Prisoners Defenders contabiliza en su más reciente informe (septiembre de este año) 1 026 presos y presas políticas, de ellos 36 menores de edad.

Gracias al acceso a internet en los móviles desde diciembre de 2018, ha sido posible precisar de manera más clara y directa la cantidad de violaciones a los derechos humanos en las cárceles cubanas, aun a pesar de la prohibición de la dictadura para acceder a ellas. Más de 100 presos han dado sus testimonios directos a la organización Prisoners Defenders, mientras la redes sociales se colman a diario del testimonio de familiares de los reos.

Estos denuncian insalubridad, ausencia de agua potable, falta de asistencia médica, comida en mal estado y precaria, prohibición de salir al sol a diario, robo de los alimentos por parte de las autoridades, malos tratos, incomunicación durante meses, humillaciones, celdas de castigo y torturas.      Al revisar la página oficial del Gobierno cubano en el Consejo de Derechos Humanos, consta que la dictadura jamás ha reconocido la existencia de presos políticos. El régimen lleva negando la existencia de estos durante seis décadas. 

En las más recientes Evaluaciones Periódicas Universales de Cuba en la ONU (2009, 2013 y 2018) el régimen de la Isla ha sido evaluado y condenado por todas las violaciones de derechos de los reclusos. El Comité de relatores sobre la tortura y los malos tratos y degradantes de la ONU le ha señalado reiteradamente a La Habana los patrones de violaciones de derechos contra los reclusos.  

Ningún país puede ser excluido de las visitas permanentes de los relatores de Naciones Unidas, procedimiento jurídico internacional adoptado por 128 miembros de la ONU. Tampoco, ningún Estado puede impedir la visita de las organizaciones internacionales de derechos humanos como Amnistía Internacional o la Cruz Roja Internacional, entre otras. En reiteradas ocasiones, el Gobierno cubano ha dicho que habla con la Cruz Roja Internacional, pero no le permite inspeccionar las cárceles. 

La dictadura cubana, que ha secuestrado desde hace seis décadas los medios masivos de comunicación, no informa a la ciudadanía de los cientos de señalamientos de las Naciones Unidas sobre la violación sistemática de derechos civiles y políticos; tampoco de los señalamientos sobre las reiteradas violaciones y los patrones represivos que utiliza contra los presos políticos y los presos comunes.

El Reglamento Penitenciario vigente en Cuba incumple todas las Reglas Mandela de la ONU. Estos son sus rasgos más visibles:

-No existe autoridad independiente al PCC que pueda acceder a la inspección de las cárceles: ni la sociedad civil independiente, ni los organismos internacionales. Solo instituciones creadas y controladas por el PCC pueden acceder.

-El régimen no especifica la temporalidad de cada derecho, permitiendo que cada autoridad penitenciaria viole de manera discrecional o arbitraria los derechos de los reclusos. Por ejemplo, la comunicación con sus familiares, la salida al sol diaria, la atención médica o el acceso a la luz natural en las celdas. También, la dictadura condena a celdas de castigo a presos políticos a los cuales no se les respetan sus derechos. No se puede protestar por las condiciones infrahumanas que sufren los presos: los que protestan son golpeados y castigados, mientras los carceleros quedan impunes.

-El sesgo hacia los presos políticos facilita el abuso de poder de las autoridades contra estos, de manera impune. En seis décadas no hay un solo abuso de poder de las autoridades carcelarias que haya llegado a los tribunales y haya sido condenado. Así, miles de presos inocentes languidecen en las cárceles cubanas. Los abogados defensores no pueden enfrentarse a la impunidad de las autoridades carcelarias, fiscales, jueces y tribunales. En definitiva, no pueden ejercer su profesión.

El sistema penitenciario cubano se comporta como una corporación cerrada, opaca, donde reina la arbitrariedad y la discrecionalidad de las autoridades sin derecho a réplica. Cada día conocemos en las redes la impunidad de reclusos comunes orientados a atacar a presos y presas políticas a cambio de algún beneficio; o tenemos noticia del papel de las propias autoridades carcelarias, máximas violadoras de los derechos de los reclusos.

¿Nos dejará así la comunidad internacional? A la dictadura cubana hay que exigirle que abra todas las cárceles para una inspección internacional de acuerdo a las Reglas Mínimas o Reglas Mandela de la ONU. Hasta ahora, en seis décadas solo han existido breves “visitas dirigidas”, una o dos, de algunos periodistas extranjeros a cárceles seleccionadas por la dictadura; “visitas dirigidas” que ocultan las violaciones de los derechos de los reclusos y presentan una situación idílica del sistema penitenciario en Cuba.

ARTÍCULO DE OPINIÓN
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Presos del Combinado del Este denuncian empleo de antorchas frente a los calabozos

Preso, 11J, Ruslán Hernández Reyes Combinado del Este, Manifestante, 11J

LA HABANA, Cuba. — Reclusos del Combinado del Este, en La Habana, denunciaron la aplicación en ese centro penitenciario de un sistema de alumbrado rudimentario para enfrentar los apagones.

Debido a los frecuentes cortes de electricidad —a la orden del día en todo el país y de los que no escapan las instalaciones carcelarias— las autoridades del penal queman diferentes materiales como trapos y espuma de polietileno rociados con un poco de petróleo en latas que funcionan a modo de antorchas y que son colocadas delante de las celdas.

Las fuentes explicaron a CubaNet que los presos se ven obligados a inhalar el humo y los vapores tóxicos que emanan de la combustión y que saturan los calabozos de aire contaminado, ocasionado la aparición o exacerbación de problemas respiratorios entre los internos, principalmente alérgicos y asmáticos.

El nuevo método utilizado en el Combinado del Este, denominado “plan de contingencia alternativa”, se aplica en detrimento de las plantas generadoras de electricidad de la instalación carcelaria.

Reclusos aseguran que los equipos de generación eléctrica de la prisión se encuentran fuera de circulación debido a la escasez de combustible, el cual estaría siendo comercializado en el mercado negro por las propias autoridades carcelarias.

El Combinado del Este es uno de los centros penitenciarios que acoge a mayor cantidad de presos políticos, incluidos manifestantes de las protestas antigubernamentales del 11 de julio de 2021 (11J).

Numerosos presos del 11J han denunciado en varias ocasiones los abusos perpetrados por los militares que allí laboran, quienes ejercen la violencia física y psicológica sobre los reclusos.

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OCDH exige acceso a cárceles cubanas ante salud de presos políticos

Los Condenados, Humberto López prisiones Combinado del Este

MIAMI, Estados Unidos.- El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) exigió este viernes acceso urgente a las cárceles cubanas, con el objetivo de que la Cruz Roja Internacional y el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de la ONU puedan verificar la situación de los presos políticos cuyo estado de salud se ha agravado en los últimos días.

“Estamos muy preocupados por los casos de presos enfermos y por la mala atención médica en las prisiones. En los últimos días, hemos recibido informaciones de padecimientos de salud sobrevenidos o agravados en prisioneros políticos y de conciencia. En varios casos, la denuncia incluye la indiferencia por parte de las autoridades carcelarias o la falta de los tratamientos adecuados para sus dolencias”, dijo el OCDH en un comunicado.

La organización, con sede en Madrid, considera que las pésimas condiciones de las cárceles cubanas y el hecho de que hombre y mujeres estén presos de manera injusta, sin haber cometido delito alguno, están provocando graves consecuencias a estas personas.

Según el OCDH, entre los casos más preocupantes están Andy García Lorenzo, con vómitos abundantes en frecuencia y diarreas, acompañados de síntomas neuromusculares, quien no ha tenido acceso a tratamiento indicado; Angélica Garrido Rodríguez, con parálisis facial luego de recibir amenazas e intimidación por parte de las autoridades carcelarias; Maikel Puig Bergolla, con diabetes mellitus, hipertensión arterial e infección dermatológica sin tratamiento adecuado; y Félix Navarro Rodríguez, con diabetes mellitus, y quien ha sufrido Covid-19 en dos ocasiones, pérdida de peso evidente e infección dermatológica.

Asimismo, agrega la organización, también están los casos de Yuri Valle Roca, con síntomas secundarios, después de su huelga de hambre en prisión; Mario Josué Prieto Ricardo, paciente psiquiátrico con tendencia suicida, y gastropatía; Dayron Martín Rodríguez y Walnier Aguilar Rivera, pacientes con tratamientos psiquiátricos indicados, a los cuales no tienen acceso de forma adecuada en la prisión.

“El OCDH recibe constantemente denuncias relacionadas con las condiciones que agravan el estado de salud de los reclusos, por ejemplo, el acoso y las torturas psicológicas, la mala alimentación, el hacinamiento y las pésimas condiciones de las infraestructuras carcelarias”, dice el comunicado.

“Por experiencias anteriores, sabemos que el paso por las prisiones del régimen ha sido nefasto para la salud física y mental de muchos cubanos, entre ellos, varios exprisioneros de la Primavera Negra de 2003. Los organismos internacionales deben poder acceder con urgencia a las cárceles cubanas”, agrega.

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Preso político denuncia brote de dengue en cárcel de La Habana

Yasser Fernando Rodríguez González, dengue, preso

LA HABANA, Cuba. — Desde el centro penitenciario de máximo rigor El Pitirre, también conocido como la 15-80, ubicado en la carretera Santa María del Rosario, en el municipio capitalino San Miguel del Padrón, el preso político Yasser Fernando Rodríguez González denunció la aparición de un brote de dengue que desde hace varios días afecta a una parte de la población penal.

En declaraciones ofrecidas a CubaNet, el recluso recalca que el mayor Gerardo, agente de la Seguridad del Estado, lo amenazó con “desaparecerlo” en caso de que denunciara la situación en el penal.

Rodríguez González señala que los afectados con sospecha de dengue no han recibido tratamiento médico, a pesar de que muchos se encuentran en muy malas condiciones. Subraya, además, que al menos hasta el lunes 25 de julio había más de 16 presos con fiebre, y que algunos habían sufrido convulsiones.

De acuerdo con el testimonio del preso político, el personal del penal no les ha suministrado ningún tipo de medicamento a los pacientes, pues alegan no disponer de ellos en la prisión. Asimismo, indica que, de vez en cuando, pasa un preso enfermero preguntando si hay alguien con fiebre, lo cual provoca el descontento de los reclusos, pues la supuesta pesquisa no tiene sentido si no les van a dar tratamiento.

Apunta Rodríguez González que entre los contagiados figuran Hermes David Lores Leyva, Jaime Marón Fabré, Darián Fraide Rivera y Luis Reinaldo Sic Roque, quienes se encuentran en el área que conocida como el depósito, donde, según revela el preso político, hay una acumulación permanente de agua.

También denuncia la falta de asistencia médica para sus problemas de salud, pues las autoridades penitenciarias continúan engañándolo una y otra vez con plazos falsos para llevarlo a las consultas de oftalmología y estomatología.

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Comienza “vacunación” masiva contra la COVID-19 en prisiones cubanas

LA HABANA, Cuba.- Desde la prisión de Guanajay, en la provincia de Artemisa, comunican varios internos que este 27 de agosto comenzaron a ser inyectados supuestamente como parte de los ensayos clínicos que las autoridades políticas y sanitarias llevan a cabo en el país en el contexto de la pandemia de coronavirus que desde diciembre de 2019 comenzó su avance por el mundo.

Similares reportes de vacunación nos llegan asimismo desde otros centros penitenciarios a lo largo de la isla, como Kilo 8, en Camagüey; Kilo 5, en Pinar del Río, o el Combinado del Este, en la capital. De acuerdo con esta información, en la última semana de agosto el estudio se habría extendido en esta fase a la población penal del país. No obstante, es necesario aclarar que los internos consultados desconocen el origen y composición de la sustancia que les están inyectando, por lo que no pueden afirmar que se trate de alguno de los candidatos cubanos.

Los ensayos conducidos hasta el momento pretenden –aunque sin éxito– validar varios candidatos vacunales de manufactura nacional. Según subrayan los reclusos, la “vacunación” (término empleado en el discurso oficial para referirse a la participación de los sujetos de prueba en el ensayo clínico) no es obligatoria. No obstante, quien no participe no recibirá visitas familiares o conyugales, ni pases, una vez que dichos “beneficios” se restablezcan.

Esta estrategia persuasiva no es nueva, se aplica desde el comienzo del estudio, especialmente desde su ampliación a la fase de intervención. Por ejemplo, quienes no se dejen inyectar alguno de los candidatos vacunales en evaluación no recibirán las autorizaciones necesarias para viajar entre provincias o al extranjero. Estos métodos de extorsión están apoyados a su vez por una fuerte campaña propagandística implementada por el régimen en los medios de difusión a su servicio, para tratar de incrementar la participación de los ciudadanos en la “vacunación” .

Las visitas familiares y conyugales fueron suspendidas a raíz de la propagación del nuevo coronavirus, con la supuesta (y fallida) intención de mantenerlo fuera de las cárceles. No obstante, la COVID-19 logró introducirse en las prisiones de todo el país, donde a día de hoy causa estragos principalmente entre la población penal.

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Plantados, la historia de los centros de tortura de la tiranía castrista

Plantados, Prisioneros, Cuba

Fragmento de Plantados. Presos en una galera (Foto: CubaNet)

MIAMI, Estados Unidos. – A través de los años, en su empeño por doblegar a los prisioneros políticos cubanos, el régimen comunista de Cuba ha venido utilizando diversos métodos de castigo. Para ello se han valido de un sin número de experimentos, donde, por encima de todo, destaca el alto índice de crueldad. Las peores y más prolongadas prácticas de ensañamiento degradante y cruel han sido destinadas a los hombres y mujeres del presidio político plantado. Sin embargo, contrario a lo que las autoridades carcelarias esperaban, la adversidad y los atropellos dieron más fuerza a sus espíritus, a su disposición a mantenerse firmes, intransigentes en sus principios, en la defensa de su dignidad, cualquiera que fuese el precio a pagar.

Muchos son los ejemplos de estos guerreros que ofrendaron lo mejor de sus años en sacrificio heroico por la libertad de la Patria: Mario Chanes de Armas, José Pujals Mederos, Onofre Pérez, Eleno Oviedo Álvarez Eusebio de Jesús Peñalver Mazorra, fallecidos todos en el exilio luego de haber cumplido largos años de condena por su amor a la libertad y su lucha en defensa de las instituciones democráticas bajo un sistema de gobierno abierto al progreso, a la paz y a la felicidad de la familia cubana. A esta breve lista se suman muchos otros, representada en cada uno de ellos la dignidad de todo un pueblo que no se resigna a ser esclavo.

 

Las gavetas de San Ramón y Tres Macíos

Resulta difícil establecer una relación siguiendo un orden determinado, de acuerdo a los niveles de atropellos y al alto grado de deshumanización puestos en práctica por las autoridades carcelarias de la tiranía castrista. Pero si hay dos sitios de confinamiento que por sus aberrantes índices de crueldad han de ocupar los lugares más destacado, son, sin dudas, las Gavetas de San Ramón, ubicadas en la región de Manzanillo, y Tres Macíos, centro de torturas construido en las inmediaciones de Bayamo. Se trata de calabozos experimentales, diseñados para la aplicación de todo género de maldad, ante la impotencia del régimen para doblegar a sus adversarios políticos encarcelados, establecidos en el estatus de Plantados, que no aceptaban disposiciones disciplinarias, ni adoctrinamiento político, ni la humillación de vestir el mismo uniforme de los presos por delitos comunes. Por lo general, estos calabozos eran extremadamente pequeños. Sus dimensiones de fondo y de altura no sobrepasa los 6 pies. El ancho era de unas 20 pulgadas. A pesar de lo reducido del espacio, en cada una de esas denominadas gavetas eran introducidos entre cuatro y seis prisioneros, los cuales se veían obligados a turnarse a fin de disponer, uno a la vez, de un período limitado de sueño, mientras el resto permanecía de pie, en posición incómoda, con las piernas abiertas. Como no disponían ni siquiera de un agujero donde les fuera posible hacer sus necesidades, no tenía otra alternativa que defecar en el piso y con sus manos empujar los excrementos hasta depositarlos junto al enrejado de la puerta, donde también, durante días y días, se acumulaban sus orines, que, mezclados con las heces fecales, daban lugar a una proliferación nauseabunda de gusanos.

 

Fórmulas de castigos en la prisión de Isla de Pinos

Si por su extrema crueldad se destacaron los calabozos de castigo de San Ramón y Tres Macíos, no menos degradante y cruel era el trato de los carceleros en la prisión de Isla de Pinos. En ese centro de aniquilación humana formaba parte del sufrimiento de los prisioneros políticos el Plan de Trabajo Forzado, donde los reclusos se veían obligados a realizar sus faenas, soportando brutales golpizas.

Una extensa cifra de asesinados tachona de vergüenza estos crímenes de la tiranía. Como si las torturas psicológicas y físicas sufridas por los prisioneros fueran poco, estaban, además, los infernales calabozos de castigo. Allí, a través del enrejado del techo, los confinados, en humillación adicional, recibían, esporádicamente, sobres sus cabezas y sus cuerpos, cubos de pestilente orine. Hacían uso, además, de la inmersión de los presos seleccionados a voluntad de los carceleros, en pestilentes lagunas de aguas albañales, donde los condenados a castigos, a base de golpizas, tenían que soportar largos períodos de tiempo sumergidos entre los excrementos.

 

Las tapiadas de Boniato

Las celdas tapiadas de Boniato, que destacan entre las más crueles formas de confinamiento en las cárceles de la tiranía comunista de Cuba, eran calabozos también de espacio extremadamente reducido, con unos ocho pies de fondo y una altura aproximadamente similar. El ancho era considerablemente inferior, tanto que los prisioneros podían recostar su espalda sobre una de las paredes y apoyar sus piernas sobre la del extremo opuesto de la celda. Para que el aislamiento y la crueldad fueran aún más enajenantes, las puertas y ventanas estaban recubiertas con sólidas planchas de acero, lo que hacía que en verano el calor se convirtiera en una tortura permanente. Una de sus características era que allí los confinamientos, por lo regular, se extendían por períodos de siete, ocho y hasta más de diez años consecutivos. La alimentación era pésima, prácticamente incomible, ocasionando una degradación física constante. En ocasiones, las golpizas que los prisioneros recibían eran casi a diario. Además, durante todo ese tiempo, como forma adicional de castigo, a los que integraban el grupo de los presos plantados se les prohibía recibir horarios de sol. Y entre otras prohibiciones estaban las de recibir visitas de sus familiares, y la de mantener contacto con ellos a través de correspondencia. Para que la situación de aislamiento fuera todavía más cruel, se les clausuraba el derecho a recibir ningún tipo de asistencia médica, ni siquiera en los casos de enfermos crónicos o de gravedad. Por tal razón, varios prisioneros políticos plantados perdieron la vida por desnutrición o por falta de una oportuna asistencia médica.

A partir de 1970 y hasta los años finales de la década de 1980 a este grupo de presos que se mantenían intransigentes en defensa de su ideal de lucha y de sus sagrados principios, al arribar al término de la sanción inicial que habían recibido, se les mantenía en prisión por un período de tiempo indefinido, en ocasiones hasta más de siete años adicionales. Sólo a aquellos que aceptaban el chantaje de renunciar a su estatus de plantado y a aceptar, muchas veces presionados por necesidades familiares, los planes de trabajo carcelario, incluyendo la incorporación al llamado “Plan de Reeducación”, se les concedía la libertad sin que le fueran impuestos años adicionales de condena, bajo el falso e inexistente delito de “Peligrosidad post Delictiva”.

Muchas son las prisiones y los campos de concentración del régimen comunista de Cuba extendidos a todo lo largo y ancho de la Isla. Esto indica el nivel de un experimento social y político fracasado por su incapacidad de crear riquezas y dar beneficios adecuados a la población, donde quiera que ha sido instaurado.

El régimen de los Castro es el ejemplo más decepcionante para los que confiaron en el malabarismo engañoso, en las demagógicas palabras de un tirano encubierto, el más sanguinario y feroz de cuanto dictador ha existido en la historia de América Latina. No es posible encontrar la felicidad y vivir en armonía con quienes roban a sus pueblos el derecho a ser libres, con quienes imponen leyes arbitrarias, represivas y absurdas, en función de sus intereses dictatoriales y sus propios bolsillos. De quienes hacen del pillaje y la trampa su código de conducta y del enriquecimiento ilícito su prioridad fundamental. El látigo no puede reemplazar a un verdadero orden de justicia, ni a la espontánea conciencia creadora. No puede ser más justo que la transparencia en la sensibilidad humana ni más poderoso que la fuerza del amor y de la razón.

Suman muchos los centros de tortura creados por el régimen comunista de Cuba en inútil intento por doblegar el espíritu de los que no aceptan las imposiciones en función del sostenimiento y prolongación de un sistema político absurdo e inoperante en todos los sentidos. Un régimen de maldad, aniquilador de la paz, del derecho y las libertades. Imposible sería enumerar cada uno de los métodos de ensañamiento utilizados sistemáticamente durante más de 60 años; detallar cada celda, calabozo de castigo donde se ha venido practicando, impunemente, una violencia carcelaria sin límites.

Para quienes se interesen en conocer la verdadera historia que a través de los años se ha empeñado en ocultar la tiranía castrista, será fácil ilustrarse a partir de la descripción de las Gavetas de San Ramón y Tres Macíos, las Fórmulas de Castigo en Prisión de Isla de Pinos y en las tristemente célebres Tapiadas de Boniato.

Esta conmovedora historia ha sido tan magistralmente expuesta en la más reciente creación cinematográfica del prestigioso director Lilo Vilaplana, que no habrá censura ni artificio capaz de encubrir los crímenes y atropellos cometidos a través de los años por la tiranía castrista.

Lilo Vilaplana, Plantados, Cuba
Lilo Vilaplana, director de Plantados (Foto de archivo)

Plantados, que será el título de esta interesante película -de próximo estreno en la pantalla grande-, es una obra maestra de este experimentado director. El filme fue rodado gracias al importante aporte económico del empresario de origen cubano Leopoldo Fernández Pujals, radicado en España. Un largo proyecto acariciado durante más de dos décadas que finalmente se abre paso para hacer que en el mundo libre se conozca, en toda su intensidad y su crudeza, la magnitud de la tragedia que sufre nuestro pueblo y, al mismo tiempo, la voluntad de acero, el histórico heroísmo de ese grupo invencible, que durante muchos años formó parte integral del presidio político de Cuba.

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Una crónica corta sin respuestas

Reclusos posan para los periodistas en un pasillo del Combinado del Este (Foto: EFE)

LA HABANA, Cuba. – En mis largos años de trabajo periodístico siempre he tenido en mente escribir sobre un asunto que, por una razón u otra, he dejado en el tintero.

Como no me quiero morir con ese asunto escondido en mi subconsciente, hoy me decido y lo transmito a mis lectores de CubaNet, algo que seguramente la prensa del régimen jamás me perdonará.

Comienzo preguntando: ¿Por qué esa misma prensa castrista jamás nos ha informado que la población penal de Cuba casi siempre ha estado compuesta por el 80% de hombres y mujeres de la raza negra?

¿Es que también hemos tenido un George Floyd muerto a manos de un policía blanco y tampoco se nos ha informado?

¿Cuál es la razón de ese fenómeno, si es que puede llamarse así, en un país donde una Revolución Socialista proclama a los cuatro vientos que es humanista, que todos tienen los mismos derechos?

Durante largas décadas y segura estoy que, aún en la actualidad, el 80% de las personas retenidas en las cárceles cubanas son negras o mestizas, un dato que se ha tenido bien oculto, que la prensa cubana ha callado y que da cuentas de lo más representativo de nuestra sociedad: algo que figura entre los acontecimientos sociales y políticos de mayor alcance en los 61 años de castrismo.

Se trata de una cifra nada despreciable teniendo en cuenta que las personas de la raza negra y mestiza no son mayoría en Cuba.

El Censo de Población y Vivienda del año 2012, último realizado en la Isla, muestra que las personas de raza negra apenas alcanzan el 9,3 % del total de la población, mientras que los llamados “mestizos”, representan el 26%.

Ahora, dejo a mis lectores de CubaNet para que saquen sus propias conclusiones.

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Presos en aislamiento con síntomas de coronavirus en Cuba

Cuba reos cárceles cubanas
Prisiones Cuba AFP. La imagen fue tomada en abril de 2013, cuando el gobierno permitió a la prensa extranjera entrar a cárceles escogidas.

MIAMI, Estados Unidos.- Varios prisioneros cubanos han sido puestos en aislamiento por presentar síntomas de coronavirus, a pesar de que desde hace algunas semanas las autoridades del régimen de Cuba suspendieron las visitas a las cárceles cubanas y limitaron el contacto, incluso por teléfono, de los reos con sus familiares, en medio de las medidas que ha tomado el gobierno de la Isla para frenar el contagio de la pandemia.

Según informó Radio Televisión Martí, presos y sus familiares alertaron sobre casos de reos en aislamiento, y denunciaron además “serias deficiencias con la asistencia médica y la falta de medicamentos dentro del sistema penal en la Isla en medio de la pandemia”.

El pasado sábado en la noche “fue trasladado de urgencia hacia un hospital de la ciudad de Sancti Spíritus el preso común Gabriel Pérez Nápoles”. según denunció otro a Martí. “Hay un preso que se intentó quitar la vida por miedo al coronavirus, tenía fiebre y se había cansado de reclamar atención médica”, dijo.

Por su parte, Ariadna López Roque dijo al medio de prensa de Miami que en la prisión La Pendiente de Santa Clara, donde cumple condena su esposo, el preso político Mitzael Díaz Paseiro, hay reclusos aislados con síntomas respiratorios. “El día 22 de abril conocimos que allí hay reclusos que tienen fiebre y los tienen aislados. Esta información la conocimos por la mamá de un recluso”, aseguró la activista.

Entretanto, en la Prisión Provincial de Guantánamo, el abogado y periodista de CubaNet Roberto Jesús Quiñones Haces presenta deterioro de su salud, aseguró su hijo Roberto José Quiñones Castro, residente en Estados Unidos.

“Ha desarrollado una enfermedad del estómago que le ha causado bastante diarrea, deshidratación, ha perdido cantidad de peso y su salud se está poniendo más delicada cada día”, denunció.

“La Dirección de Servicios Médicos del Ministerio del Interior de Cuba anunció que estaba implementando una serie de medidas como la desinfección de las manos con soluciones alcohólicas o cloradas, vigilancia epidemiológica durante 15 días, dos pesquisas diarias para detectar casos febriles y tratamiento homeopático a la totalidad de la población penal y los trabajadores. Además, indicaron que, de ser necesario, se decretaría la cuarentana o la inmovilidad penitenciaria”.

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Cuba: Suspenden visitas familiares y limitan entrada de alimentos en cárceles

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Doble alambrada exterior de la cárcel del Combinado del Este (EFE)

MIAMI, Estados Unidos.- En medio de la pandemia por el nuevo coronavirus, la Dirección Nacional de Cárceles y Prisiones del Ministerio del Interior de Cuba decidió suspender las visitas familiares y limitar los alimentos que los reclusos reciben mensualmente, informó Radio Televisión Martí.

Las nuevas restricciones exigen ahora que “los productos alimenticios enviados a los reos tengan que estar sellados en sus envases originales y quedó prohibido hacerles llegar comidas preelaboradas”, reza la nota.

Estas medidas, aseguran familiares de presos cubanos y algunos activistas de derechos humanos, acarrearán graves consecuencias para los presos, que sobreviven gracias a los que sus seres queridos les hacen llegar a las instituciones penales.

Ovidio Martín Castellanos, coordinador de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), y quien hasta el pasado mes de febrero estuvo recluido en la prisión de Aguadores, dijo a Martí que la medida será devastadora para los prisioneros, quienes dependen de la “jaba” (envío) familiar con comida.

“Los presos sobreviven con lo que les llevan los familiares porque la alimentación que provee la prisión es mínima y de pésima calidad”, aseguró.

A esto se suma la incomunicación, dijo Yamilka Abascal, esposa del preso político José Rolando Cásares Soto, con quien no habla desde hace 10 días porque “la pandemia complica las comunicaciones desde el penal”.

Cásares Soto, miembro de la Mesa de Diálogo de la Juventud Cubana, cumple una condena de cinco años por el “delito de desacato” en la prisión del kilómetro cuatro y medio de la carretera de San Juan y Martínez, en Pinar del Río.

Abascal dijo a Martí noticias que las autoridades de la prisión solo dejan pasar “confituras y productos en conserva”, pero “en realidad no hay nada como para que uno pueda llevarle todas las cosas que necesita”.

Por su parte, Ramón Zamora, en la oriental provincia de Holguín, dijo ante estas nuevas restricciones “ahora los familiares tendrán que ir a las Tiendas Recaudadoras de Divisas (TRD) para comprar alimentos y, la mayoría de ellos no cuentan con ese dinero. Va a ser dificilísimo que muchos puedan abastecer a su familiar dentro de la prisión para que se pueda alimentar”.

La madre del preso político Humberto Real Suárez, Graciela Suárez, explicó a Martí que por el tiempo que duren las nuevas medidas del gobierno de Cuba “puede ir un familiar y llevarle los alimentos en un saco con el nombre de él y dejarlo allí a los oficiales. Lo que va a ser muy difícil es conseguir qué llevarle. Lo que dejan (entrar) son las cuatro cosas que no hay en el país. Qué le voy a llevar yo a mi hijo”, sentenció.

Humberto Real Suárez, de 51 años, está recluido en la prisión provincial de Agüica, municipio de Colón, en Matanzas, donde ya cumplió 24 años de una condena de 30.

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