Los creadores del ALBA ya no existen

Los creadores del ALBA ya no existen

Han pasado 22 años desde que Fidel Castro y Hugo Chávez se encontraron por primera vez

Primer encuentro entre Hugo Chávez y Fidel Castro,  La Habana, 14 de diciembre de 1994
Primer encuentro entre Hugo Chávez y Fidel Castro, La Habana, 14 de diciembre de 1994

LA HABANA, Cuba.- La Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA), según contó Hugo Chávez, comenzó oficialmente con un abrazo el 14 de diciembre de 1994, hace más de dos décadas: “Fidel parado en la pata de la escalerilla, yo cargaba un maletincito y lo puse en el suelo para darle un abrazo”.

Ese día se juntaron dos antiamericanos furibundos para dale solución a la pobreza en Latinoamérica, pero murieron sin lograrlo.

Puerto Rico los miraba desde su pequeño espacio, mientras lograba para su país bienestar y desarrollo, porque la alimentación del pueblo es más importante que los maratones de política patriotera. Y lo ha logrado. La  economía puertorriqueña, en términos nominales, es la primera y la más fuerte de esa región y una de las más industrializadas.

Puerto Rico es, pues, un ejemplo a seguir, cuando en la actualidad se sabe que las ideas independentistas han disminuido tanto, que sólo cuenta con el 2.5% del apoyo popular. El resto se siente orgulloso de su avance tecnológico, de su modernidad, gracias al apoyo de los Estados Unidos.

Hoy, puede decirse, que esta “Isla del Encanto”, como  la llaman, en nada se parece a Cuba, la “perla de las Antillas”, una perla que ha perdido su brillo, su derecho a una verdadera democracia, opuesta sobre todo a una oposición pacífica.

Es innegable que Cuba, pese a la intensa propaganda de la que goza su dictadura comunista desde hace más de medio siglo, no ha podido demostrar objetivamente un verdadero progreso económico. Comenzó a retroceder cuando los barbudos bajaron de la Sierra Maestra y gracias a ellos cuenta con una industria paupérrima y un nivel de vida tan pobre como la de Haití.

Para que las ilusiones no mueran, el ALBA, a través de la palabra de Nicolás Maduro, continúa pronosticando que transformará a las sociedades latinoamericanas, según su propósito y que eliminará las desigualdades sociales, aún en contra de la propia naturaleza del género humano, puesto que los hombres son distintos unos a otros, de acuerdo a su capacidad intelectual.

Aquellos que luchan por prolongar sus poderes presidenciales, hablan de crecimiento y fortalecimiento político del ALBA y su Tratado de Comercio de los Pueblos: demagogia que los pueblos identifican muy bien, porque, ¿qué logrará, por ejemplo, Nicolás Maduro, cuando un 87% de los venezolanos se oponen a su gestión administrativa? ¿Cuál será el resultado, cuando se ha quedado con sólo el 13% de la población, para sus mítines políticos y la repartición de tristes limosnas?

Los creadores del ALBA ya no existen. Tampoco el ALBA. No han podido crear riqueza alguna para sus pueblos a lo largo de más de dos décadas. Está demostrado el falso pensamiento único, la falsa unidad latinoamericana. Aún así, Maduro y sus amigos, ya muy pocos, insisten en mantener lo que ellos llaman independencia y soberanía, a un costo tan alto, que ponen en peligro la supervivencia de esos pueblos, estresados, confundidos, mal alimentados.

El ALBA, es cierto, comenzó con un abrazo, pero para vergüenza de sus agradecidos, ha terminado en un  rotundo fracaso.

Tania Díaz Castro

Tania Díaz Castro nació en Camajuaní, Villaclara, en 1939. Estudió en una escuela de monjas. Sus primeros cuatro libros de poesía fueron publicados por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y dos por Linden Ediciones Line Press y ZV Lunaticas. A partir de 1964 trabajó como reportera en revistas y periódicos de Cuba y escribió durante ocho años guiones de radio en el ICRT entre 1977 y
1983 y en 1992 y 1993, cronicas sobre la historia de China en el
periódico Kwong Wah Po, del Barrio Chino de La Habana. En 1989 y 1990 sufrió prisión por pedir un Plebiscito a Fidel Castro. Comenzó a trabajar en CubaNet en 1998 y vive con sus perros y gatos en Santa Fe, comunidad habanera.

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