The New York Times: Afán de control choca contra crecimiento en Cuba

The New York Times: Afán de control choca contra crecimiento en Cuba

“A menos que el gobierno venza su obsesión de controlar estrechamente la economía y la sociedad, los beneficios que el presidente Obama le ha ofrecido no se convertirán en un salvavidas”

Mariel, a una año de iangurada la zona,no se ha anunciado la primera inversión
Mariel, a una año de inaugurada la zona franca, no se ha anunciado la primera inversión

Aunque al inaugurar el megapuerto de Mariel Raúl Castro lo anunció como un proyecto trascendental para la economía cubana, un año después, y a pesar de los atrayentes incentivos prometidos, no se ha anunciado una sola inversión extranjera; es más, en los últimos años han sido más los inversores que se han retirado de la isla que los que han llegado, señala el diario The New York Times en un reportaje desde Cuba.

El problema, según analistas consultados por el Times, es el afán de control por parte del gobierno. “Es ir viendo qué funciona mejor mientras se mantienen los controles económicos y sociales”, dijo al matutino Ted Piccone, estudioso de la economía de la isla en el Instituto Brookings.

​​La economía cubana, con un crecimiento de 1,3 % en 2014, necesita un estímulo, y el acuerdo con Estados Unidos para normalizar las relaciones es visto por muchos como una decisión económica, considerando que Venezuela, el primer benefactor de Cuba, se encamina a su propia crisis con el desplome de los precios del petróleo.

Pero según economistas que hablaron con el diario neoyorquino, el plan del Presidente Barack Obama para permitir más interacción entre los dos países no podrá convertirse en el salvavidas que La Habana espera a menos que el gobierno cubano venza su resistencia a cambiar de actitud.

“Para cosechar los beneficios de lo que Obama ofrece, desde negocios de telecomunicaciones hasta tarjetas de crédito, Cuba necesita hacer una transición, de un país en el que la apuesta más segura es no hacer nada, a otro donde se acojan ideas nuevas, aún si amenazan el control del Partido Comunista”, apunta Richard Feinberg, profesor de economía política internacional en la Universidad de California, filial de San Diego.

​​Otro catedrático, Archibald Ritter, de la Universidad Carleton, filial de Ottawa, y que administra el blog La Economía Cubana, observa que la inversión extranjera se ha contraido bajo el peso del oficialismo y de un temor general a ser víctimas de políticas caprichosas en torno a los empresarios foráneos, como en el caso del canadiense Cy Tokmakjian, que cumple en la isla una sentencia de 15 años por delitos económicos.

El autor del reportaje del Times, Damien Cave, apunta que la más reciente convocatoria del gobierno, el mes pasado, para invertir en Cuba, muestra claramente que los funcionarios parecen estar convencidos de que lo que tienen para ofrecer, incluidas las restricciones, es más que suficiente para generar un gran interés.​​

​​En el turismo, por ejemplo, se invita a invertir en áreas nuevas, mientras se aclara que en los deseables polos de Varadero y La Habana la participación de inversores foráneos será la excepción, pues las firmas estatales tendrán prioridad.

En el sector energético el portafolio de potenciales inversiones se centra en proyectos de energía renovable, pero la electricidad generada tendrá que ser vendida al gobierno a precios predeterminados por éste.

Cave recuerda que similares restricciones han impedido que áreas de la economía colocadas en manos de pequeños empresarios cubanos, como la agricultura y el cuentapropismo, arrojen los resultados esperados.

El reportaje sugiere que si Estados Unidos saca a Cuba de su lista de patrocinadores del terrorismo, La Habana podría solicitar financiamiento al Fondo Monetario International y otras instituciones multilaterales de crédito. Pero pone en duda que el gobierno de la isla acepte el enfoque estadounidense de promover negocios independientes, o los requisitos exigidos por los organismos financieros internacionales.

El New York Times concluye citando al cubanoamericano Carmelo Mesa-Lago, profesor emérito de Economía y Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Pittsburgh:

“En Cuba, donde constituye una preocupación que la gente se enriquezca, ningún cambio de política por parte de Estados Unidos podrá dar un giro al país mientras los intereses del Estado prevalezcan sobre los deseos del pueblo. Ni siquiera el levantamiento del embargo”.

 MARTINOTICIAS

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