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Chano Pozo, el Tambor Mayor

Chano Pozo, jazz, bebop

MADRID, España.- Como parte de los homenajes de CubaNet por el Mes de la Historia Negra, hoy recordamos a quien revolucionaría la historia musical de Cuba y el jazz de los Estados Unidos: Chano Pozo.

Luciano Pozo González, a quien Fernando Ortiz calificaría como “el Tambor Mayor” de Cuba, nació el 7 de enero de 1915 en La Habana.

Considerado por muchos como el fundador del latin jazz debido a su introducción de la percusión afrocubana en el jazz, Chano Pozo creció en el ambiente de los solares de Belén, Jesús María y Cayo Hueso.

A los 13 años estuvo en un reformatorio en Guanajay, según datos recogidos, por haber estado involucrado en un crimen contra un turista. Allí aprendió a leer y a escribir.

Su adolescencia, durante la cual limpió zapatos y vendió periódicos para ganarse la vida, trascurrió rodeada de la religión abakuá y sus típicos toques de santos y plantes; lo que influyó en gran medida en su virtuosismo posterior a la hora de tocar el tambor y la tumbadora.

Comenzó a participar en los típicos carnavales de la época y fue percusionista de comparsas como El barracón, La Mexicana, La Jardinera y Los Dandis.

En 1940, cuando ya era reconocido su talento —tocaba con tres y hasta cinco tumbadoras a la vez—, por influencias de Rita Montaner comenzó a trabajar en la emisora Radio Cadena Azul.

Durante los años posteriores compartió escenario con Rita Montanter; fue primer bailarín del espectáculo de Tropicana; fundó el septeto Conjunto Azul; y algunos de sus temas como “Blen, Blen, Blen”, “Nagüe, Nagüe”, “Pin Pin”, “Bocoboco” y “Ariñáñara Bocuere” se volvieron muy populares.

Según el escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, “por un tiempo el jazz, se pudo llamar Chazz”, como homenaje a Chano. Cabrera Infante introduce la letra de “Blen, Blen, Blen” en un fragmento de su novela Tres tristes tigres.

Siguiendo los consejos de Rita Montaner y Miguelito Valdés, Chano viajó a Estados Unidos en 1946.

Allí continúa su crecimiento musical y toca con músicos como Mongo Santamaría, Julio Collazo, Desi Arnaz y se une por un tiempo al conjunto de los “Jack Cole Dancers”.

Muy pronto Miguelito Valdés le presentaría a Mario Bauzá, músico cubano que residía en Nueva York y quien también fue pionero del jazz afrocubano.

Revolución musical. Del bebop al cubop

En 1947, Mario Bauzá, que sabía que el afamado trompetista Dizzy Gillespie estaba buscando un tamborero, le recomendó a Chano.

Gillespie quedó encantado y lo contrató en su grupo. A partir de ahí surgiría una unión perfecta que revolucionó la historia del jazz.

En aquello años, dentro de este género musical estaba de moda el bebop, que marcó la transición entre el jazz tradicional y el jazz moderno, y cuyos precursores fueron Charlie Parker, Max Roach, Bud Powell,  Thelonious Monk y el propio Gillespie.

El quinteto de bebop se caracterizaba por tener trompeta, saxofón alto o tenor, piano, batería y bajo. Llegaría Chano Pozo para añadir magistralmente las tumbadoras y los ritmos afrocubanos.

El resultado de esta fusión no tardó en tener éxito, y la música creada por Gillespie y Pozo, pasó a denominarse cubop, como subgénero del bebop, considerado por muchos como los inicios del latin jazz.

“Manteca”

Aunque son muchas las canciones de Chano que han trascendido e influyeron en la música, es en “Manteca”, donde se hace evidente la introducción, natural, de la percusión y la clave cubana al jazz de la época.

Según ha explicado el periodista Rafael Lam, en 1947, “Chano le dijo a Gillespie, `Tengo una idea para una melodía´. Chano era bastante ingenioso —cuenta Dizzy—. No sabía hablar inglés, tarareaba, canturreaba la línea de base, la melodía —la idea es lo importante—. Ya tenía pensado lo que debía hacer el contrabajo, cómo iba a arrancar y a entrar después los saxos, tarareaba los cambios. Tenía un riff. Y también lo de los trombones, agitaba los dedos de la mano derecha y golpeaba el suelo con el pie para indicar la dinámica del sonido de las trompetas. Sabía perfectamente todas las figuras que quería”.

A partir de la idea de Chano, Gillespie agregó la armonía. También intervinieron los talentosos Walter Gilbert Fuller y Chico O´Farrill.

Aunque no se grabó hasta finales de 1947, en la RCA Victor, “Manteca” se había vuelto popular, meses antes, a partir de una presentación de la big band de Pozo y Gillespie, en un concierto donde también estuvieron el pianista John Lewis y el baterista Kenny Clarke.

“Manteca”, que contrario a lo que muchos creen, no significa manteca, sino marihuana en el habla popular de los Estados Unidos, se convirtió en un himno.

El propio Gillespie afirmó que “Manteca” había revolucionado el jazz y la música popular norteamericana.

Sin Chano ya no quiero bailar

El 3 de diciembre de 1948 Chano Pozo sería asesinado en el Río Café & Lounge, en Harlem, Nueva York.

Los detalles de su prematura muerte, a los 33 años, nunca quedaron esclarecidos; algunos afirman que ocurrió el día 2, y que el arma homicida había sido un puñal. También hay discrepancias sobre los motivos; pero la versión más apoyada por los investigadores es la relatada al escritor Leonardo Padura por Mario Bauzá.

“La noche del 3 de diciembre, Chano, Miguelito Valdés y yo estábamos citados para un debut en un bar, y yo estuve por la tarde cambiando unos cheques de viaje que tenía. Como todavía faltaba un rato, me quedé en la casa oyendo la pelota de Cuba, en un radiecito que tenía, cuando me llaman por teléfono y me dicen: ‘Oye, Mario, acaban de matar a Chano. En Lennox, entre la 111 y la 112. Entonces me puse a averiguar y supe que la muerte de él fue prefabricada por otra persona, por la envidia que volvió a despertar aquí, por haber triunfado y tener dinero. Pero esa persona que fabricó su muerte la está pagando en vida, y el que lo mató, al que le decían `El Cabito´, un puertorriqueño que había venido medio desquiciado de la guerra, nada más fue un instrumento para hacerlo, pues hasta le pusieron el revólver en la mano”, relató Bauzá.

Padura le insistió para que revelara quién había organizado el crimen, pero Bauzá, que murió poco tiempo después, no respondió.

“El Cabito”, Eusebio Muñoz Muñoz, había sido francotirador del Ejército Norteamericano en la Segunda Guerra Mundial.

De acuerdo a algunas versiones, Muñoz Muñoz había ido al bar a reclamarle 15 dólares por la venta de una marihuana, que Chano no había pagado por sentirse estafado. Muchos apuntan que Chano estaba exigiendo respeto.

“El cabito”, quien solo cumplió dos años de prisión por el asesinato, disparó 5 veces a Chano, que ya estaba muerto desde el primer tiro.

Unos días antes, Chano Pozo había regresado a Nueva York tras abandonar una gira que realizaba con Dizzy Gillespie y su orquesta.

Según afirman, su salida de la gira se debió al racismo sufrido durante el recorrido por el Sur de Estados Unidos. Además, planeaba viajar a La Habana para pasar las navidades con su familia y comprar una tumbadoras nuevas.

Los restos de Chano fueron trasladados a La Habana y enterrados en el Cementerio de Colón.

“Sin Chano ya esto no es lo mismo”, dijo Gillespie tras su muerte.

Por su parte, Benny Moré, en la canción “Rumberos de Ayer”, lamentó: “Oh, oh Chano, murió Chano Pozo / sin Chano yo no quiero bailar”.

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