“Estos parecen otros americanos”

“Estos parecen otros americanos”

Los torneos Hemingway de pesca de la aguja tienen cada vez más participación de estadounidenses

LA HABANA, Cuba.- La huella dejada por Hemingway en Cuba es imborrable. Además de su obra literaria y periodística, donde reflejó a La Habana y a toda la isla, hoy son sitios obligados en el itinerario turístico el hotel Ambos Mundos, donde escribió novelas, finca Vigía, en San Francisco de Paula, donde vivió por veinte años y vuelta hoy museo, el bar Floridita, que honra su trago predilecto —el daiquirí—, y el complejo turístico marina Hemingway, que celebra anualmente un torneo de pesca de la aguja en nombre del famoso autor estadounidense.

Interesado por saber cómo se desarrolló la recién finalizada edición 66 del Torneo Hemingway, CubaNet visitó la marina que lleva el nombre del premio Nobel estadounidense y entrevistó a funcionarios y a marineros. Conocimos que el evento internacional efectuado el pasado mes alcanzó la cifra record de embarcaciones participantes, 97. De los Estados Unidos eran 80, el resto quedó distribuido entre varios países y sólo hubo dos equipos cubanos.

Carlos, del operativo del puerto, informó que la marina tenía todos los barcos rotos y trajeron varios de Varadero para la participación de los equipos cubanos. Pero todos los premios los obtuvieron los norteamericanos.

Dargel Machado Millán, encargado de relaciones públicas de la marina, contó sobre el torneo recién concluido y lo comparó con ediciones anteriores. “El torneo de la pesca de la aguja surge el 26 de mayo de 1950, en la entrada de la bahía de La Habana, en el antiguo Yatch Club Internacional, al que pertenecía Hemingway, que gana las copas del 52 al 55. Con el triunfo de la revolución se escoge la Marina Barlovento, hoy Marina Hemingway, para la celebración de estas corridas”.

Cuenta Dargel que este año, el primero luego del restablecimiento de relaciones, se alcanzó un récord de participantes y de barcos. También abrieron la inscripción a todos los cubanos que quisieran participar, siempre que pagaran la inscripción y fueran avalados por la Federación Cubana de Pesca. Por primera vez los barcos norteamericanos pidieron guías cubanos. La marina les preparó recorridos por la ciudad, para que interactuaran con la gente, y consideraron como buena la organización.

“Pero la marina tiene un gran reto por delante”, continua Dargel. “Adolece todavía de una infraestructura eficiente. De las 400 capacidades de atraques que existen en total, solo hay disponible 170. También el factor humano influye contra la agilidad que exige un evento de magnitud”.

Otro dato nuevo es que la mayoría de los barcos estadounidense vinieron con autorización legal, no como en otros tiempos, que lo hacían a través de un tercer país.

Dargel aprovecha para dar promoción a otro evento que organizará la marina del 18 al 23 de septiembre, el Torneo Internacional de la Pesca del “Blue Marlin”, una tradición que se perdió con la llegada del Periodo Especial. Se entregarán varios premios: al ganador del torneo, al segundo y al tercer lugar, a las primeras capturas del día, a la mujer que capture una aguja y al mayor túnido”.

En los muelles conversamos con un marinero, que cuenta sobre la diferencia de este torneo a los anteriores.

“¿Este finalizado? Sí, muy superior en cantidad de barcos y de americanos, es verdad; pero aquí abajo, donde estamos parados ahora, en el muelle, fue mucho menor, porque este año los americanos no querían darle vida a los marineros. En otros tiempos el torneo era una fiesta y los americanos dejaban que les ‘hiciéramos el barco’ y le cambiáramos los dólares y los lleváramos de paseo, pero esta vez ellos mismos limpiaban sus barcos. Hasta trajeron sus propios CUC. Había uno que pasaba por los barcos cambiándolos por dólares. Y de pasear, nada. No tuvimos vida. Ya no son los americanos de antes. Estos parecen otros americanos”.

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