Instituto Edison: memorias de un colegio privado en Cuba 

En la interesante historia de la educación privada en Cuba, una especial mención recae sobre el Instituto Tomas Alva Edison, ubicado en el barrio habanero de La Víbora
El Instituto Edison, de La Habana, en 1958
El Instituto Edison, de La Habana, en 1958 (Imagen: cubacollectibles.com)

LA HABANA, Cuba. – Lo esencial en la educación es que mantenga un carácter independiente de toda doctrina e ideologización, en aras de desarrollar la creatividad, el razonamiento lógico y la perspectiva crítica, además de cultivar la responsabilidad como ser humano y ciudadano. Una educación que se rige por tales principios ofrece a la sociedad estudiantes instruidos, competentes, cooperativos y emprendedores. 

En la interesante historia de la educación privada en Cuba, una especial mención recae sobre el Instituto Tomas Alva Edison, ubicado en el barrio habanero de La Víbora, que llegó a tener una matrícula de poco más de 3.000 estudiantes, antes de ser intervenido por Fidel Castro. Esta escuela tuvo como premisa la creación de alumnos responsables y capaces de actuar por sí mismos, un propósito que define el espíritu de un sistema de enseñanza en el cual se formaron muchos cubanos. 

Fundado el 4 de noviembre de 1931 por los siete hermanos Rodríguez de Gutiérrez ―todos dedicados al magisterio―, el Instituto fue bautizado en honor al inventor, científico y empresario estadounidense Thomas Alva Edison, cuyos descubrimientos habían impresionado a cubanos insignes, como José Martí y Enrique José Varona. 

Tras su intervención, el Instituto Edison fue convertido en la escuela primaria Tomas Alva Edison
Tras su intervención, el Instituto Edison fue convertido en la escuela primaria Tomas Alva Edison (Foto: Blog de Arinda)

El Instituto llegó a convertirse en uno de los mejores colegios laicos del país, disputándose tal distinción con otras entidades de su tipo, como el colegio La Salle, en El Vedado; los Escolapios de Guanabacoa, La Habana y La Víbora; los Maristas de La Víbora; las Ursulinas y Nuestra Señora del Pilar y otros. 

En el Instituto Edison se cuidaba con celo tanto el rendimiento académico como deportivo; la enseñanza del inglés era rigurosa, al igual que los estudios de música y artes plásticas. Se potenciaba, además, el aprendizaje práctico del comercio y las finanzas, todo ello bajo el método de aprender haciendo y no de memoria, un hábito terriblemente perjudicial que se fue enquistando en la instrucción adoctrinada de los cubanos a partir de 1959. 

Hablar del Instituto Tomás Alva Edison es hablar de democracia, orden y diálogo abierto. Es hablar de enseñanza práctica y objetiva, pero también de respeto a la cultura, la historia y las tradiciones. 

Instituto Edison de La Vibora

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