MIAMI.-La ola de inestabilidad interna que atraviesa Cuba, junto con una tensa coyuntura geopolítica, ha llevado a varias misiones diplomáticas y filiales de empresas extranjeras a revisar discretamente sus estrategias de contingencia y evacuación, según reporta la agencia EFE.
La decisión de actualizar estos protocolos ocurre en medio de una escalada de presión desde Washington tras la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, un hecho que ha avivado la incertidumbre regional y afectado las relaciones de Cuba con aliados clave.
Representantes diplomáticos de diversos países europeos y latinoamericanos han comenzado a modernizar sus planes de evacuación, revisando los listados de ciudadanos residentes en la isla y, en varios casos, contactando directamente a sus compatriotas para verificar datos. “Es nuestra responsabilidad revisar los planes y preparar escenarios”, dijo una diplomática en La Habana bajo condición de anonimato.
Además de prever posibles procedimientos de salida, algunas legaciones se están organizando para afrontar prolongados cortes de electricidad, agua o combustible —eventualidades que se han hecho cada vez más frecuentes en Cuba y que podrían agravarse si la crisis se intensifica.
No todas las embajadas consideran, por ahora, que resulte necesario activar los protocolos de emergencia, aunque varias aseguran mantenerse en alerta ante cualquier deterioro futuro de las condiciones.
Incertidumbre empresarial y replanteo de operaciones
La preocupación no se limita al ámbito diplomático. Varias subsidiarias de multinacionales con operaciones en la isla han admitido en privado a la agencia que se encuentran revaluando sus actividades ante dos presiones simultáneas: la posibilidad de una intervención militar estadounidense, aunque limitada, y el impacto directo que tiene el marcado deterioro económico cubano en la producción, la logística y el abastecimiento.
El agravamiento de apagones y la escasez de combustible dificultan cada vez más la continuidad de muchas operaciones en el país, según señalan fuentes empresariales. Aunque algunas compañías cuentan con reservas de carburante, temen que el cese definitivo de los envíos desde Venezuela y México vuelva insostenible la actividad productiva en la isla.
Uno de los casos más llamativos es el de la multinacional británica Unilever, que, según informaron dos fuentes cercanas a la empresa, ya ha procedido a evacuar a las familias de sus trabajadores extranjeros en Cuba. La compañía, que fabrica productos de higiene, limpieza y belleza en el país, no ha ofrecido declaraciones públicas sobre la medida hasta ahora.










