EE.UU. contempla tres escenarios para “tomar” Cuba, dice Díaz-Canel

“Yo creo que Estados Unidos está apostando por tres escenarios”, dijo el gobernante al periodista Andrés Gil, de elDiario.es.
Miguel Díaz-Canel
Miguel Díaz-Canel (Foto: Estudios Revolución)

MIAMI, Estados Unidos ― El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel aseguró que Estados Unidos estaría apostando por provocar un estallido social en Cuba, someter al régimen a una negociación bajo presión o lanzar una agresión militar, tres escenarios que presentó como posibles vías para forzar un cambio político en la Isla.

“Yo creo que Estados Unidos está apostando por tres escenarios: el primero es con la asfixia económica, provocar el estallido social y que ese estallido social le dé la posibilidad, con el pretexto de la ayuda humanitaria, a intervenir en el país”, dijo el gobernante al periodista Andrés Gil, de elDiario.es.

Como segunda posibilidad, señaló “seguir un diálogo con Cuba coercitivo, de máxima presión para apoderarse de la economía cubana con el fin de ocupar el país económicamente y que eso, después, les diera la posibilidad de provocar un cambio de sistema político. Es la gran aspiración de Estados Unidos”.

“Y un tercer escenario es el de la agresión militar”, añadió.

Díaz-Canel sostuvo que esas opciones no eran una construcción propagandística del régimen cubano, sino que provenían de la propia Administración de Donald Trump.

“Esos escenarios no los hemos construido nosotros, son los escenarios que están presentes en su retórica. Por lo tanto, nosotros tenemos el derecho a defendernos, a prepararnos para defendernos, para que no haya sorpresa y para que no haya derrota”, declaró.

En su segundo mandato como presidente de EE.UU., Trump ha lanzado una fuerte escalada económica y política contra el régimen de La Habana. Una orden ejecutiva firmada por el mandatario el 29 de enero pasado declaró que las acciones del régimen cubano constituían una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de EE.UU. El texto estableció un mecanismo para imponer aranceles adicionales a las importaciones procedentes de países que vendan o suministren petróleo a Cuba.

En ese documento se acusó a La Habana de cooperar con Rusia, China e Irán, respaldar a grupos como Hamás y Hezbolá, reprimir a opositores políticos y restringir la libertad de expresión y de prensa. Además, Washington reconoció que la política estadounidense buscaba “alentar un cambio pacífico en Cuba” y promover la democracia, el Estado de derecho y el respeto a los derechos humanos.

Una segunda orden, emitida el 1 de mayo, amplió considerablemente el alcance de las sanciones. La medida permite bloquear bienes e intereses de personas y entidades extranjeras vinculadas con sectores cubanos como la energía, la defensa, la minería, los servicios financieros y la seguridad, además de castigar a instituciones financieras extranjeras que faciliten transacciones significativas en favor de personas sancionadas.

Díaz-Canel vinculó directamente esas dos disposiciones con su tesis de la “asfixia económica”. En la entrevista calificó la orden de enero como un “bloqueo energético” y aseguró que la de mayo internacionalizaba las sanciones al amenazar también a empresas y ciudadanos de terceros países que mantuvieran relaciones con entidades estatales cubanas.

La estrategia general de Washington está recogida, además, en el Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre Cuba firmado en junio de 2025. El documento respalda la continuidad del embargo mientras no exista un gobierno de transición en la Isla, prohíbe operaciones que beneficien desproporcionadamente al aparato militar y de seguridad, y declara como objetivos el fortalecimiento del sector privado, la prensa libre, el acceso a internet y las organizaciones independientes de la sociedad civil.

La retórica de la Casa Blanca, sin embargo, se ha endurecido tras la operación estadounidense que terminó con la captura y extradición del dictador venezolano Nicolás Maduro. En un mensaje por el 20 de mayo, Trump afirmó que esa acción había enviado “un mensaje claro” a los aliados de Maduro en La Habana: “Este es nuestro hemisferio y quienes lo desestabilicen y amenacen a Estados Unidos enfrentarán consecuencias”.

Trump también prometió que su Gobierno “no descansará hasta que el pueblo de Cuba vuelva a tener la libertad” por la que lucharon los independentistas hace más de un siglo.

Por su parte, Díaz-Canel afirmó que La Habana no deseaba una guerra, aunque aseguró que el país se preparaba para enfrentarla mediante la doctrina militar denominada “Guerra de todo el pueblo”, basada en la incorporación de la población civil a las acciones defensivas.

“Invadir Cuba costaría vidas cubanas, costaría cientos de miles de vidas cubanas, pero también le costaría al invasor grandes pérdidas humanas en cualquier escenario”, advirtió.

El gobernante utilizó ese cálculo de víctimas como argumento disuasorio y sostuvo que un conflicto tendría consecuencias para la estabilidad de América Latina y el Caribe. También rechazó que La Habana represente una amenaza para la seguridad nacional estadounidense y calificó las acusaciones de Washington como un pretexto para justificar una eventual operación.

Al mismo tiempo, reconoció que funcionarios cubanos y estadounidenses han sostenido contactos mediante canales discretos promovidos por actores internacionales. No reveló el contenido concreto de esas conversaciones, pero dijo que La Habana estaba dispuesta a mantener un diálogo que permitiera resolver diferencias bilaterales y explorar áreas de cooperación.

El gobernante estableció como condiciones que las negociaciones se desarrollen sin presiones, en igualdad de condiciones y sin exigencias relacionadas con la modificación del sistema político y económico cubano.

“No puede haber imposición de cambio de sistema político. No están en juego los asuntos internos de nuestro país. No puede ser un diálogo partiendo de una posición de fuerza o de una presión hacia el país”, afirmó.

También aseguró que el régimen aceptaría inversiones y negocios estadounidenses si Washington eliminara las restricciones que los impiden. Su Gobierno, no obstante, mantiene intacto el monopolio político del Partido Comunista de Cuba, prohíbe la oposición organizada y ha encarcelado a cientos de personas por participar en protestas antigubernamentales.

Biografía del autor:

Sigue nuestro canal de WhatsApp. Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de Telegram.

ETIQUETAS: