Diplomáticos canadienses hablan sobre ataques sufridos en La Habana

Diplomáticos canadienses hablan sobre ataques sufridos en La Habana

Una docena de empleados de la embajada y sus familiares revelaron al diario The Globe and Mail los “aterradores” momentos vividos en la isla caribeña

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Embajada canadiense en La Habana (reuters/univision.com)

MIAMI, Estados Unidos.- Un año y medio después de haber sufrido lesiones cerebrales y otros daños a la salud, varios diplomáticos canadienses afectados por los “ataques acústicos” en Cuba han salido a la luz pública denunciando la pasividad del gobierno de Canadá para con la investigación de los sucesos acontecidos en la embajada de la capital cubana.

Se trata de una docena de empleados de la embajada y sus familiares, incluidos ocho adultos y cuatro niños, que revelaron al periódico The Globe and Mail los “aterradores” momentos vividos en la isla caribeña.

Según ese diario, los miembros del grupo representan una amplia gama de posiciones de ex funcionarios de la embajada cuyas opiniones reflejan las de la mayoría de los heridos. Todos pasaron un día en Ottawa describiendo su lucha para que el gobierno canadiense reconociera e investigara adecuadamente las lesiones cerebrales.

Muchos de ellos, hablando por primera vez con los medios, señalan que sus vidas solo han empeorado tras la ocurrencia de los misteriosos “ataques” y reconocieron que les había sido difícil obtener atención médica especializada .

Los diplomáticos canadienses y sus familiares fueron afectados por el mismo “síndrome de La Habana” que deshabilitó a dos docenas de empleados en de la Embajada de Estados Unidos en La Habana, por lo que en abril, el gobierno canadiense anunció que eliminaría a las familias del personal enviado a la capital antillana.

Sin embargo, a diferencia del Departamento de Estado, proactivo en función del esclarecimiento de los hechos, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Canadá se ha mantenido en silencio sobre los “ataques” de La Habana, algo que no ha pasado desapercibido para los diplomáticos de ese país.

“No esperábamos ser abandonados, o más precisamente, sacrificados, así es como nos sentimos ahora”, comentó a The Globe Mail uno de los empleados afectados.

Los diplomáticos alegan que el silencio de Otawa responde a su relación “estratégica” con el régimen cubano y aseguran que los vínculos con La Habana persiguen claros objetivos comerciales y políticos.

“Temen enojar a Cuba por la candidatura de Canadá a un puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU”, señalaron los funcionarios, quienes recordaron que la nación norteamericana se encuentra en medio de una intensa campaña para ganar un asiento rotativo en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

En ese sentido, Cuba es considerada vital para los votos de la ONU, ya que tiene influencia sobre muchos estados miembros de la ONU de África y América Latina.

Aunque el portavoz de Freeland, Adam Austen, aseguró que se continuaría haciendo todo lo posible para brindar asesoramiento y apoyo a los afectados, la ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, se negó a realizar comentarios sobre el tema.

En septiembre, la cadena NBC News reveló que los funcionarios estadounidenses manejaban la idea de que los problemas de salud que aquejaban al personal diplomático en La Habana podían haber sido causados por sofisticadas armas electromagnéticas.

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