“A Magaly la mataron”: Muere migrante cubana en albergue federal mexicano

“A Magaly la mataron”: Muere migrante cubana en albergue federal mexicano

Magaly se quejaba de fuertes dolores pero el personal del albergue afirmaba que mentía para entrar a EEUU, país que ignoró informes médicos de Cuba

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A la izquierda, Magaly en el aeropuerto de La Habana, a la derecha, en el hospital del ISSSTE, Ciudad Juárez, poco antes de fallecer (foto/collage del autor)

CIUDAD JUÁREZ, México. – “De un derrame cerebral. De eso murió Magaly”.

La primera reacción fue de protesta. De rabia, de indignación. Muchos de los más de 700  migrantes que se encuentran en el primer albergue federal de México para los solicitantes de asilo político retornados o MPP -dependiente directamente de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador-, fueron testigos de que Magaly no mentía:

Que sus gritos agónicos en la noche pidiendo ayuda, durante casi un mes, no eran fingidos, como argumentaba el personal médico, según decenas de testigos que dormían cerca de ella.

Que su decadencia en las últimas tres semanas era real. Antes había permanecido por más de un mes en el albergue del Buen Pastor, también en Ciudad Juárez, hasta que la retornaron el 10 de noviembre, como más de 55 mil migrantes este año, tras haberse presentado ante las autoridades migratorias estadounidenses que decidieron regresarla a Ciudad Juárez. Las de México, la llevaron al Leona Vicario.

La migrante cubana no podrá acudir a su primera cita en la Corte de asilo en El Paso, Texas el 12 de febrero del próximo año. Está en la morgue. En el lado mexicano de la frontera, en Ciudad Juárez.

Magaly Medina Calvo, de 57 años, anhelaba pasar la vejez con sus dos únicos hijos, residentes estadounidenses. Nunca pudieron regresar a Cuba. Hacía diez años que no había podido abrazar a su hijo mayor.

Todo fue de esta manera, según más de treinta migrantes entrevistados, a los que se protege su identidad para evitar posibles represalias. El personal del Leona Vicario les indicó a las personas migrantes retornadas que no tenían derecho de manifestarse y agravarían sus problemas, según declaraciones obtenidas por CubaNet. Muchos de los que sabían qué ocurrió, tomaron en serio las palabras. Algunos, temieron lo peor. Otros decidieron correr el riesgo y no dejar que la muerte de la migrante cubana se quedará en el silencio.

Nos reunimos lejos del albergue. Algunos llegan con sus niños de corta edad. Han pagado una ruta para arribar hasta el lugar acordado. El frío de Ciudad Juárez es intenso en este día de invierno.

— ¿Por qué hablan con una periodista independiente?, les pregunto.

— Porque estamos indignados, hasta a un simple perro se le trata mejor. La dejaron morir, la mataron. Cometieron una injusticia con nuestra compañera. El personal médico y el encargado del albergue decían que Magaly estaba fingiendo, se burlaban de ella. En el Centro Integrador para Migrantes Leona Vicario todos estamos en peligro, no nos quieren, nos dicen que somos una carga para México, pero que yo tenga entendido el MPP es un acuerdo entre los presidentes de México y Estados Unidos. Queremos justicia, así como perdimos a Magaly, estamos en peligro todos. Esta muerte no puede quedar impune. Fue una injusticia también que Estados Unidos la retornara a México, sabiendo lo mal que estaba, con sus pruebas médicas de Cuba de que había perdido un riñón y medio pulmón por un cáncer, y sus dolores de cabeza, porque aquí el Seguro Popular no cubre las pruebas médicas en el hospital. Ella no mentía. Se podía ver en la cara que no mentía.

Centro Integrador para Migrantes Leona Vicario,  jueves 5 de diciembre 2019: 

Son aproximadamente las 10 de la mañana. En una nave industrial enorme con literas, inaugurada como albergue hace menos de cuatro meses, el 1 de agosto. En una de ellas está Magaly. Una de las personas migrantes se acerca para ver si la señora cubana, de 57 años de edad, necesita ir al baño. En las últimas semanas, ya no puede caminar sin ayuda. Ha comenzado a usar pañales.

Magaly convulsiona. No responde. No habla.

Las personas migrantes de su alrededor están cansadas. Tampoco hoy durmieron bien. Como todas las noches, la isleña ha estado agonizando, pidiendo auxilio: “Me duele mucho la cabeza”.

— ¡Magaly está muy enferma! ¡Vaya a su litera, se lo suplicamos!

El enfermero Aaron Fernando Yepiz Torres, coordinador del Comité de Salud del Centro Integrador para Migrantes Leona Vicario, prosigue con sus tareas. Está imprimiendo unos documentos.

Las personas migrantes no saben qué hacer. Le piden ayuda a otro empleado, Leonel, encargado del programa de computadoras. Y con él van a convencer al enfermero:

— Como no vaya ahora mismo, si la señora muere, va a ser bajo su responsabilidad.

Los migrantes se acercan a empleados de seguridad. Llaman a la ambulancia.

Yepiz Torres deja la enfermería de mala gana. Con él, viene la enfermera Ana (de la que los migrantes desconocen sus apellidos). Ella le toma la presión. Y dice su dictamen:

— Esta señora está mejor que todos nosotros. Todo es psicológico. Es el mismo show de siempre.

Seguridad avisa que ya llegó la ambulancia. La enfermera Ana insiste que no es necesario llevarla. Las personas migrantes insisten que sí, que Magaly está blanquita y fría, que ha convulsionado, que no habla.

— Ya es cuestión de si la quieren enviar a Emergencias.

Las personas migrantes insisten que sí. Corren. Todos piensan que Magaly se está muriendo. Menos el personal médico del Centro Integrador para Migrantes Leona Vicario.

Magaly está en la ambulancia. Ya no puede tragar. Ni pide auxilio.

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Magaly con su mamá, de 80 años de edad, en el mes de julio, un mes antes de partir desde Cuba a México para pedir asilo a EEUU (foto cortesía del autor)

Urgencias del hospital del ISSSTE (Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado) 

Las otras dos veces anteriores que Magaly estuvo en emergencias, el 15 de noviembre y el 29 del mismo mes, le diagnosticaron “deshidratación remitida” y le recetaron un medicamento “en caso de gastroenteritis” y dieta para diabéticos, según los reportes médicos al que tuvo acceso CubaNet.

Hacia las 4 de la tarde, Magaly entra en crisis. La entuban. Piensan en enviarla al Hospital General, pero temen a trasladarla. En la madrugada del viernes 6 de diciembre, hacia las 4:30 pm, fallece.

Indignación de los migrantes 

“Desde el momento en el que Magaly entró al albergue, se notaba que estaba enferma, era notorio, no era para estar en el albergue porque allí no hay medicinas y los médicos son muy negligentes y le pasó a ella y nos puede pasar a cualquiera. Pero el personal médico decía que todo es psicológico”, dice una joven centroamericana.

“Me siento indignada, la señora no fue atendida como debía de haber sido atendida. En el albergue decían que era todo fingido y se burlaban de ella”, afirma otra persona migrante.

“La muerte de Magaly no se puede quedar impune. Temo por mi vida y la de mis hijos. Y si una persona se enferma, todos nos enfermamos. Lo que dicen ahí los empleados es que nosotros somos una carga para el Estado, para los mexicanos. Pero yo no vine a México, yo vine a solicitar protección a Estados Unidos. Yo me siento en peligro en el albergue, así como ya perdimos a Magaly, nos puede pasar a todos”.

— ¿De qué murió Magaly Medina Calvo?, pregunto a otra migrante.

— A Magaly la mataron. La mató la negligencia de los médicos del Leona Vicario. La mató la depresión al sentir ella que no le creían lo que ella sentía, el dolor de cabeza que ella tenía. La mataron aquí estas personas de México, los encargados de este albergue. Y la mataron también los encargados de Estados Unidos, los encargados de este programa MPP que no lo creyeron teniendo sus  pruebas estando enferma, no le creyeron de que ella necesitaba estar con sus hijos. Ellos la mataron”.

Iván Jiménez, coordinador general del Centro Integrador para Migrantes Leona Vicario, considera que quizá “alguien está en contra de nosotros, que nos quiere hacer daño”.

“En todo caso, jamás hubo negligencia médica, no hubo burla alguna a la señora Magaly y se le realizaron tres estudios previos y no tenía nada. Y nuestra sicóloga puso sobre la mesa que quizá era una enfermedad mental”, afirmó a CubaNet.

“Trabajamos con un trato humanitario, no se enfoquen con nosotros. Esa persona nunca tuvo que haber estado (retornada por Estados Unidos) en MPP. Era una persona que traía todos sus medicamentos desde Cuba y tuvo siete cánceres”.

Las autoridades migratorias estadounidenses no respondieron al cierre de esta edición de por qué Magaly Medina Calvo fue retornada a México a esperar su caso de asilo político, si en otros casos menores de enfermedad los solicitantes han podido permanecer en Estados Unidos mientras se desarrollaba su proceso.

Guillermo Soto Medina, uno de los hijos de Magaly, recuerda las bromas de su mamá, cuando habló por última vez con ella el miércoles 4 de diciembre, un día antes de convulsionar y ser llevada por tercera vez a Urgencias.

“Yo no sabía que estaba en estas condiciones, es una persona que nunca se quejaba”, afirma desde su hogar en Estados Unidos.

El cadáver de Magaly espera en el Servicio Médico Forense a ser repatriado a Cuba. Su madre ruega poder sepultarla. El traslado cuesta unos 10 mil dólares.

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La madre de Magaly pide a las autoridades mexicanas que le devuelvan a Cuba a su hija, de 57 años, al menos en un ataúd. En la foto, con una hija de crianza de la ahora fallecida en México (foto cortesía del autor)

“Las autoridades mexicanas no nos han ofrecido hacerse cargo de la repatriación. Nunca se han contactado con nosotros. Lo sabemos todo por otros migrantes. Queremos justicia de México y de Estados Unidos”, afirma Guillermo, el hijo menor de la migrante fallecida en el albergue federal.

En casa de Magaly hay ahora un pequeño altar de velas blancas, que va acumulando fotos conforme pasan los días y aumentan el dolor y los porqués. El 26 de agosto, una mamá de dos hijos residentes estadounidenses, estaba feliz. En el aeropuerto de La Habana tomaba un avión directo hacia la Ciudad de México y, horas después, a Juárez. Un mes antes, había celebrado el 80 cumpleaños de su mamá. Pensó que para este 10 de diciembre celebraría el aniversario de su hijo mayor. Pero no llegó a tiempo a Estados Unidos. Cuatro días antes, falleció en la última frontera hacia su sueño, Ciudad Juárez.

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Acerca del Autor

Judith Torrea

Judith Torrea

Judith Torrea es una periodista independiente que cubre la realidad de la frontera de México con Estados Unidos desde Ciudad Juárez, México. Es autora de dos libros y coautora de cuatro. Su trabajo ha sido reconocido desde sus inicios como reportera, con el premio nacional contra el racismo de Manos Unidas por su cobertura de la realidad inmigrante de las mujeres africanas en Europa, y el Ortega y Gasset, entre otros galardones en España, Alemania y Estados Unidos. Antes de vivir en la frontera, reportó el mundo de la política y economía europea desde Bruselas y Francia en Euronews, la televisión pública europea; formó parte del equipo de prensa que seguía al ahora ex alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg y cubrió el mundo de las estrellas del espectáculo en Nueva York como escritora principal de la revista People en español.

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