Nadie en el Festival de Cine Latino en Tampa

Nadie en el Festival de Cine Latino en Tampa

Para los críticos cubanos “la película no existe, ni para bien ni para mal. Creo que en Cuba se sufre de autismo moral en ese sentido”

ESTADOS UNIDOS.- La presentación del documental Nadie, del director cubano Miguel Coyula, en el Festival de Cine Latino de la Bahía de Tampa (18-20 de octubre), es un nuevo paso en el recorrido internacional de una producción dedicada al escritor Rafael Alcides, donde se reúnen el verbo de un gran intelectual opuesto al totalitarismo y la visualidad de uno de los más destacados cineastas de la Cuba actual.

Coyula, graduado de la Escuela de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, ha realizado antes películas como Cucarachas rojas (2003), su encomiado largometraje debut, y Memorias del desarrollo (2010), basada en la novela del mismo nombre de Edmundo Desnoes, cuya anterior Memorias del subdesarrollo inspiró la famosa versión cinematográfica homónima de Tomás Gutiérrez Alea en 1968.

Este festival realiza ahora su segunda convocatoria, como otra prueba de la importancia creciente de la cultura latina en Estados Unidos, y sirve de pretexto para una conversación con Coyula, vía correo electrónico, sobre Nadie y varios aspectos de la producción de este realizador.

Ante todo, debemos recordar que este documental, filmado en los últimos meses de la vida del poeta Alcides, fue recibida en 2017 por la Seguridad del Estado y la policía con una redada impresionante cuando se intentó proyectarla ante unas pocas personas en la Casa Galería El Círculo, como si aquello hubiese resultado demasiado peligroso.

En cuanto a los críticos de cine del país, según Miguel Coyula, para ellos “la película no existe, ni para bien ni para mal. Creo que en Cuba se sufre de autismo moral en ese sentido. Mucha gente me dice que la ha visto, pues hay copias digitales de lenta propagación. Es triste, pues de todas mis películas creo que es la más accesible para un público cubano más general por la honestidad y la capacidad comunicativa de Alcides”.

En el extranjero, más tarde, “Nadie tuvo un comienzo muy prometedor con el premio a mejor documental en el Festival de Cine Global Dominicano”, nos cuenta Coyula. “Creo que la muerte de Fidel (Castro) era muy reciente”, explica, recordando el lamentable episodio que concentró sobre él el foco de la censura institucional.

Pero esos largos tentáculos se extendieron también fuera de Cuba y el filme fue rechazado en algún que otro evento extranjero. Por otro lado, cuando se proyectó en el Coral Gables Art Cinema, durante el Festival Internacional de Cine de Miami, “hubo algunas reacciones airadas por el hecho de que Alcides se denominara socialista o respetara al Che”, recuerda el realizador.

Sin embargo, “las críticas fuera de Cuba han sido buenas”, y “sobre todo han existido debates y discusiones fuertes que realmente es lo que me interesa. La proyección más impresionante fue en el MoMA. Pero creo que es ahora cuando la película se está moviendo, está circulando mucho por las universidades”.

En cuanto a las similitudes y las diferencias con sus producciones anteriores, Miguel Coyula subraya que esta película es, “al igual que Memorias del desarrollo, sobre un escritor decepcionado de la Revolución Cubana, con la diferencia de que este se quedó en el país viviendo un exilio interior. Las personalidades de ambos también son muy distintas: Alcides desborda pasión y romanticismo, mientras Sergio es más escéptico y observador”.

Memorias del desarrollo era una película con gran énfasis en la imagen para contrastar la pasividad de su protagonista”, puntualiza el cineasta. “Por eso quise que Nadie fuera construida y volcada hacia la fuerza de la palabra. El 90 por ciento de la película es la voz de Alcides en un género documental muy mal visto: las cabezas parlantes”.

Pero es aquí donde la estética audiovisual de Coyula —director, guionista, editor y hacedor total de sus obras—, convierte ese “género documental muy mal visto” en obra de arte plena de creatividad e imaginación: “Decidí utilizar elementos de ficción y animación detrás y delante de Alcides para completar ideas y crear un fluir de la conciencia que reforzara la subjetividad”.

Esa fertilidad de recursos, por supuesto, puede parecer muy rara en un realizador independiente y de muy limitados recursos que, además, vive en un país notablemente atrasado tecnológicamente. “A mí me marcó mucho el anime”, explica el director. “Los japoneses no tenían grandes presupuestos para animar a 24 cuadros por segundo como Disney, pero se concentraron en un diseño de composición y montaje visual mucho más interesante que Disney a pesar de la animación limitada”.

De esa manera, “la cámara y la computadora que uso son obsoletas bajo cualquier criterio de industria actual, pero para mí el lenguaje cinematográfico no lo decide la cantidad de píxeles en la imagen, sino el cuadro exacto para el corte, cómo mover a los actores en la escena, dónde encuadrar o cómo iluminar”.

Pero la clave, el recurso fundamental, sin el cual, en su caso, nada funcionaría apropiadamente, resulta, “sobre todo, el tiempo”, porque “es preciso invertir en tiempo lo que te falta en presupuesto para lograr lo que quieres”.

Al preguntarle por qué en sus películas la política tiene en ocasiones un peso tan notable, respondió con precisión, como quien ha contestado a esa pregunta muchas veces: “Siempre me han interesado los personajes inadaptados y eso invariablemente crea una posición política. Hasta en Cucarachas Rojas, una historia de incesto, está el escrutinio de la sociedad. A mí no me gustan los políticos, lo cual por supuesto no quiere decir que no tenga una opinión sobre ellos y sobre la política. El cine independiente debe tratar los temas incómodos que se evitan en un cine más complaciente”.

¿Próximo proyecto? “Corazón Azul es una película de ciencia ficción en la que Fidel Castro realiza experimentos genéticos para crear al “Hombre Nuevo” ideal para su sistema. Estos individuos resultan altamente peligrosos e inestables. Rechazados por la sociedad, unen fuerzas para destruir el sistema que los creó”, resume el cineasta.

Pero un episodio de la producción, desgraciadamente, la ha paralizado: “La película está terminada, pero hace poco uno de sus actores ha requerido 2 mil dólares para firmar su derecho de imagen en tres escenas. La cifra es descomunal para una película que se ha filmado durante ocho años precisamente por su falta de financiamiento. Por eso no me ha quedado otra opción que hacer un crowdfunding para liberar la película”.

Ojalá que Miguel Coyula tenga suerte en la plataforma de micromecenazgo Verkami y podamos ver pronto Corazón azul. Y ojalá también que Nadie, la historia de tantos, siga abriéndose paso en la escena internacional porque, aunque la cinematografía cubana independiente en el contexto cultural del país no está nada mal, todos merecemos que siga avanzando y devolviéndonos nuestra imagen en estos tiempos.

Ernesto Santana es periodista de CubaNet, residente en Cuba, que se encuentra de visita en Estados Unidos.

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