¿Águila o sijú platanero?

¿Águila o sijú platanero?

Otro testaferro de la dictadura cubana que ahora quiere venderse como demócrata y aperturista

GUANTÁNAMO, Cuba, marzo, 173.203.82.38 -En una entrevista que Cubadebate realizó, el pasado 20 de marzo, a Rafael Hernández, director de la revista Temas, éste se queja de que una administración demócrata como la de Obama le negara la visa y le impidiera asistir a la más reciente Conferencia de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA, según sus siglas en inglés).

Rafael Hernández ha viajado muchas veces a los Estados Unidos y a otros países, y ha hecho un curso de postgrado en México, todo con dinero del gobierno cubano. No es la primera vez que se presenta como un demócrata, aunque en su entrevista no menciona cuántas veces el su gobierno, presuntamente socialista, ha permitido que académicos norteamericanos vengan a impartir clases a nuestros estudiantes universitarios.

Reconoce Hernández que a los académicos de acá se les ha permitido ir a las universidades norteñas a exponer el punto de vista del gobierno cubano, pero omite que los académicos norteamericanos no han recibido igual trato por parte del régimen de La Habana.

Recientemente se le permitió a la compañía de teatro La Colmenita visitar los Estados Unidos y exponer públicamente la situación de los cinco espías cubanos presos allá y hasta hacer críticas al gobierno norteamericano. ¿Qué pasaría si un grupo de teatro estadounidense pide permiso para venir a Cuba y hacer alegatos en favor de la libertad de Alan Gross? ¿El gobierno cubano permitiría su entrada al país? Ni Rafael Hernández, ni la revista Temas han publicado jamás escrito alguno sobre el asunto.

Cuando, hace algunos años, el ex presidente James Carter fue invitado a hablar en el Aula Magna de la Universidad  de La Habana, muchos cubanos conocieron que Oswaldo Payá , basándose en lo establecido en el artículo 88, inciso (g), de la Constitución de la República, había presentado el Proyecto Varela a las autoridades cubanas, documento del que éstas se desentendieron violando su propia Constitución. Sobre esto jamás se ha hecho eco la revista Temas.

Y ya que el señor Hernández gusta de  presentarse como un demócrata, le recuerdo que soy el escritor que hace un año y medio le dijo, en el Comité Provincial de la UNEAC de Guantánamo, que tenía un ensayo jurídico para su revista. Él me dio su tarjeta con su correo electrónico, y le remití tres veces el ensayo, pero nunca me respondió si lo aceptaba o no. Reducido a un artículo, ese trabajo se publicó en Cubanet, el día 7 de junio del 2012, con el título “Dos contradicciones iniciales de la Constitución cubana”. Obviamente, la posición “democrática e independiente” del señor Hernández no alcanza para publicar trabajos como este.

Ahora pretende aupar para su revista el mérito de haber sido la que inició la crítica a los males que aquejan a nuestra sociedad. Al parecer, ha sido alcanzado por los efectos de un Alzheimer prematuro, pues Temas surgió en 1994, y desde 1993 se publicaba en Pinar del Río la Revista Vitral, dirigida por ese cubano extraordinario que es Dagoberto Valdés Hernández.

Otras publicaciones cubanas surgieron también antes que Temas; por tanto, es ilusa y falsa la pretensión de Hernández de considerar que fue su revista la que abrió el cauce del análisis crítico de nuestra sociedad. Igualmente resulta una burla a la inteligencia que pretenda presentarnos a la revista Temas como independiente, cuando es financiada por el  Fondo para el Desarrollo de la Cultura y la Educación, controlado por el Ministerio de Cultura de Cuba.

Refiriéndose a la máxima de los romanos “Aquila non capit muscas” (El águila no caza moscas), Hernández identifica a los disidentes con tales insectos y se auto endilga por inferencia el calificativo de águila. Pero para ser un águila en este debate sobre nuestra patria, el profesor Rafael Hernández debe aguzar mucho más su vista, adoptar una posición plenamente ética y pronunciarse por el estricto cumplimiento de todos los derechos humanos.

Debe decir que no está de acuerdo con que a un cubano lo golpeen, detengan o sancionen por manifestarse en contra del gobierno. Debe reconocer que el unipartidismo es una distorsión del socialismo y del pensamiento martiano, y que todos los ciudadanos, independientemente de su posición social y política, tienen derecho a asociarse y a luchar pacíficamente por sus ideales. Mientras el señor Hernández no haga eso, no podrá presentarse como un águila, más bien seguirá siendo un sijú platanero.

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