Elier Ramírez y su machete oxidado

Elier Ramírez y su machete oxidado

Asegura el historiador que para Fidel Castro lo primero que había que salvar era la cultura

Historiador Elier Ramírez, joven participante en el Congresode la UJC (foto tomada de Internet)

LA HABANA, Cuba.- Comprendo que Carilda Oliver Labra, vulnerable, poetisa, anciana de 95 años y disfrazada ridículamente de reina por estos días, se haya dejado flechar por un dictador de miradas cautivadoras y palabras engañosas. Pero que un doctor en Ciencias Históricas continúe atrapado por un gobierno violador de los Derechos Humanos, por una dictadura totalitaria, es inaudito.

El catedrático Elier Ramírez Cañedo (1982) volvió a la carga con su machete oxidado, con el tema Palabras a los Intelectuales, nada menos que del Iluminado, un político ambicioso, recién salido del acto terrorista más espantoso de la historia de Cuba y de una guerra de guerrillas que no le ocasionó ni una cicatriz en el cuerpo. Maceo tenía más de veintidós.

Es necesario señalarle algunos errores al artículo de Elier, titulado Volver a Palabras a los Intelectuales. A simple vista se ve que no quiere explicar el poco apoyo que logró el Caudillo en Jefe durante aquellas macabras reuniones, celebradas en junio de 1961, en la biblioteca Nacional, mientras lo más representativo de la cultura cubana se marchaba del país.

Las reuniones se suspendieron en dos ocasiones. No se veía consenso alguno. Sólo en la tercera reunión del día 30, rodeada la sala de la Biblioteca Nacional de barbudos bien armados hasta los dientes, Fidel impuso su ideología a todo aquel que quisiera escribir en Cuba. Aquel que pensara en otra ideología, sólo tenía una opción: perder su casa, su patria y largarse.

¿Qué obra intelectual reconocida apoyaba a aquel “joven alocado”, como lo llamó Nicolás Guillén en una ocasión, para imponer una política cultural, que aún existe, gracias a que continúa el mismo régimen de gobierno militar? ¿Desde cuándo aquel puñado de escritores, con excepción de Virgilio Piñera, representaban a la intelectualidad cubana? Hasta Lezama Lima era aún desconocido, en comparación con los poetas Francisco Riverón Hernández, Agustín Acosta y Carilda Oliver Labra, ausentes como tantos otros en aquellas reuniones.

Aquella frase, una de las más cacareadas del régimen, fue cambiada para siempre, puesto que originalmente decía “Dentro de la Revolución todo, contra la Revolución, ningún derecho”.

¿Cuál sería el detonante hoy, para aceptar que aquella política cultural impuesta, sólo haya logrado mediocridad en las obras y el éxodo de autores y además grandes errores e injusticias? ¿Otro documental que refleje lo que ocurre en La Habana nocturna, como lo hizo PM, pero hoy con jóvenes indisciplinados y alucinados y el temor del régimen a que bajo los efectos de la droga, se conviertan en opositores agresivos, como protesta a tantos males que afectan al país?

En junio de 1961, los medios periodísticos a nivel nacional estaban siendo manipulados por Fidel y Raúl Castro. Sólo faltaban los escritores y artistas. También eso se resolvió con una pistola sobre la mesa del caudillo, mientras Virgilio Piñera no moría de miedo por eso, sino por la falta de libertad que el futuro avizoraba, con una UNEAC, en manos de un viejo comunista, que había cantado no sólo a los fusilamientos ocurridos en la Cabaña por el Che, sino desde mucho antes, cuando también cantó los millones de crímenes de Stalin.

Así comenzó y continúa una política cultural amordazada, donde se asfixia el libre pensamiento y la libertad individual. Por supuesto que “no se trataba solo de la toma del poder político”, sino de la creación de una verdadera dictadura que todo lo controlara, desde las mentes de los niños, obligados a ser como el Che en cada matutino, hasta las mentes de los creadores intelectuales, obligados a obedecer un socialismo impuesto, no ante un millón de cubanos en las calles de 23 y 12 del Vedado, como dicen, sino ante unos pobres miles, cogidos por sorpresa.

Asegura el señor Elier que para Fidel Castro, lo primero que había que salvar era la cultura. Pero, ¿le importaba tanto la Cultura a este fanático de las armas, cuando durante la Crisis de Octubre, dijo en una carta a Nikita Jruschov que lanzara la primera piedra y desatar así una Tercera Guerra Mundial?

Elier, en Cuba no hubiera quedado ni el recuerdo de Hatuey.

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