¿Acopio será eficiente ahora?

¿Acopio será eficiente ahora?

Se intenta resucitar una entidad estatal que destruyó el engranaje comercial de la agricultura

Campesinos cubanos de la cooperativa Camilo Cienfuegos cosechan arroz (Foto: EFE)

LA HABANA, Cuba.- No son pocos los que opinan que, a partir de 1959, la agricultura cubana afronta más problemas de comercialización que de producción. Y también aseguran que buena parte de esas deficiencias son el resultado del mal trabajo de la Empresa Estatal de Acopio, la única autorizada durante mucho tiempo para comprarles las cosechas a los productores.

En innumerables ocasiones las frutas, viandas y otros renglones se echaban a perder en los campos, con el consiguiente perjuicio para los productores, porque Acopio —así simplemente se le llama— no iba a recogerlos. Cuando no faltaba el transporte, faltaban los envases, y otras veces la desorganización y la desidia de sus trabajadores completaban el calamitoso panorama.

Cuando comenzó a permitirse que los productores vendieran parte de sus cosechas a comercializadores privados, y estos trasladaran esa mercancía a los mercados agropecuarios de oferta-demanda, el excelente surtido de estos últimos establecimientos demostró la superioridad de la forma privada de comercialización. Ahí nunca faltaban el transporte ni los envases.

Tan bajo cayó el prestigio de Acopio, que casi llegó a desaparecer en los últimos tiempos. El gobierno les había asignado a las distintas formas cooperativas (UBPC, CPA, CCS) la tarea de producir y llevar sus propios productos a los puntos de venta minorista.

Sin embargo, en su afán de ir cerrándoles los espacios a los mercados de oferta-demanda —solo en La Habana han sido eliminados cinco—, las autoridades han decidido que los productores vendan casi todas sus cosechas al Estado, y para ello optaron por una fórmula que sorprendió a muchos: ¡Resucitar la Empresa de Acopio!

En una de las sesiones de las Comisiones Permanentes de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el ministro de la Agricultura, Gustavo Rodríguez Rollero, declaró que “en octubre se mostrará en Villa Clara lo que es una estructura de acopio totalmente recuperada”.

El Ministro aseguró que la entidad está recibiendo una inyección de insumos y medios para realizar su misión, y que su recuperación significa “revivir una actividad donde sea eficiente el control interno, se planifiquen los mantenimientos de los equipos, y se respete la contratación con los productores”. Cabe destacar que el señor Rollero no aclaró si ese “respeto a la contratación con los productores” se refiere a los defectos o a los excesos. Es decir, si van a tratar de no dejar productos en los campos sin recoger, o si no van a ponerles una camisa de fuerza a los campesinos para que lo vendan todo al Estado.

Claro, el optimismo del Ministro pudo deberse a la necesidad de desviar la atención de la opinión pública de los problemas que afronta el Ministerio de la Agricultura, uno de los organismos encargados de viabilizar la política de “sustitución de importaciones” que el castrismo esgrime como estrategia económica. Hay que recordar que el sistema empresarial de la Agricultura incluye al 67% de las empresas que cerraron con pérdidas el año 2016.

De todas formas, cuesta trabajo imaginar que esta nueva versión de Acopio pueda erradicar las deficiencias de antaño. Podríamos aplicar aquello de que “segundas partes nunca fueron buenas”. Sobre todo si la primera parte fue desastrosa.

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