MADRID, España.- Un grave accidente ferroviario ocurrido la mañana de este miércoles 28 de octubre en la provincia española de Toledo ha dejado decenas de víctimas mortales y numerosos heridos, después de que un tren de alta velocidad AVE de Renfe chocara por detrás contra otro de la compañía Iryo, que se encontraba detenido en la vía.
Inicialmente, la portavoz del Gobierno de Castilla-La Mancha, Esther Padilla, había confirmado al menos diez muertos y advirtió que la cifra podría aumentar. Luego medios españoles elevaron a 46 el número de fallecidos, citando fuentes de Protección Civil. El balance definitivo de víctimas aún no ha sido establecido oficialmente.
La colisión se produjo alrededor de las 8:54 de la mañana, a la altura de la localidad de Urda, entre Los Yébenes y Mora, en el kilómetro 118 de la línea ferroviaria que conecta Madrid con Andalucía.
El AVE de Renfe había salido de la estación madrileña de Atocha a las 8:00 de la mañana con destino a Sevilla. Durante el trayecto alcanzó por detrás al tren Iryo, que permanecía inmovilizado en la misma vía.
La violencia del impacto provocó el descarrilamiento de al menos dos vagones del Iryo, que cayeron por un terraplén. Los equipos de emergencia se desplazaron hasta el lugar para rescatar a los pasajeros atrapados y atender a los heridos.
Bomberos de Alcázar de San Juan y Orgaz, efectivos de Protección Civil, personal sanitario y agentes de la Guardia Civil participan en las labores de rescate. También fueron movilizados tres helicópteros sanitarios y unidades de cuidados intensivos móviles, mientras varios hospitales de la región se prepararon para recibir a las víctimas.
Investigan un posible fallo en el sistema de seguridad
Las causas del accidente todavía no han sido determinadas oficialmente. No obstante, las primeras investigaciones apuntan a posibles problemas en el sistema de señalización ferroviaria y en la gestión de la circulación.
De acuerdo con informaciones publicadas por la Cadena SER, el sistema automático de seguridad LZB habría sufrido una avería temporal, lo que obligó a gestionar la circulación mediante un mecanismo alternativo de señalización.
Las hipótesis preliminares señalan que desde el centro de control ferroviario pudo autorizarse la circulación del AVE pese a que el Iryo permanecía detenido en la vía. Esta posibilidad no constituye, por el momento, una conclusión oficial.
El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) informó a través de su canal oficial de la interrupción de la circulación de alta velocidad entre Madrid y Andalucía como consecuencia del accidente.
Renfe activó su Plan de Asistencia a las Víctimas de Accidentes Ferroviarios y a sus Familiares (PAVAFF), con el teléfono de atención 900 10 10 20.
El accidente vuelve a situar la seguridad ferroviaria en el centro de la atención pública. La tragedia de Toledo ocurre poco más de nueve meses después del accidente de Adamuz, en Córdoba, registrado el 18 de enero de 2026, cuando un tren Iryo que viajaba de Málaga a Madrid descarriló e invadió la vía contigua, por la que circulaba un Alvia de Renfe con destino a Huelva. Aquel siniestro dejó 46 fallecidos y más de un centenar de heridos. La investigación sobre sus causas continúa abierta y, de acuerdo con una información publicada por la agencia EFE el pasado 15 de octubre, se prolongará más allá del plazo inicialmente previsto debido a su complejidad.









