La chusmería: hija bastarda de la revolución

¡“Reagan tiene saya; nosotros pantalones, que tenemos un comandante que le roncan los co…..!” (Consigna revolucionaria popularizada por Felipe Pérez Roque)

Acto de repudio 1LA HABANA, Cuba. – La Habana despierta temprano y antes de las 8:00 am es un hervidero de voces y movimiento. Trepidan los viejos autos y ómnibus por la ciudad, la gente se aglomera en las paradas y en los contenes, bulle la nueva jornada de supervivencia. Apenas a una cuadra de la céntrica avenida de Carlos III, decenas de adolescentes se apiñan en los alrededores de la secundaria básica “Protesta de Baraguá” dilatando todo lo posible el momento de entrar al matutino. Con independencia de géneros, vivaces, altaneros, irreverentes, casi todos hablan en voz muy alta, gesticulan, gritan de unos grupos a otros, de una a otra acera.

Una estudiante pulcramente vestida y bellamente peinada, se empina sobre sus pies mientras se coloca las manos a ambos lados de la boca, a manera de bocina:

–       ¡Dayáááán… Dayáááán! ¡Oye mi’jo, no te hagas el loco… Contigo mismo es, ¿qué bolá, qué p…. te pasa?!

El interpelado, a media cuadra de distancia, se vuelve hacia la muchacha y echa a reír:

–       ¡¿Eh, Carla, ¿cuál e’?, ¿se te pegó el picadillo?, ¿Yandi no te quita la picazón y te hace falta que yo te “arrasque”?!

–       ¡Ayyyy, papi, ya quisieras. Tú no tienes pa´ eso!

El breve diálogo va acompañado de una gestualidad exagerada, procaz.

Dayán se acerca y ambos se saludan con un amigable beso y mucho manoseo. Se integran a un grupo cercano de condiscípulos que parlotean entre sí. Cada tanto, las palabras fuertes vuelan, como los gorriones matinales de los árboles cercanos. Observo atenta el panorama general. El saludo entre estos jóvenes puede ser una nalgada, un beso o una frase gruesa digna de una taberna de bucaneros, dicha con la naturalidad que imprime la costumbre.

acto de repudio 2Me acerco al grupo y me identifico como reportera. Quiero hacerles unas preguntas rápidas y sencillas antes de que tengan que traspasar la cerca de entrada de la escuela, les aclaro que no necesito nombres, que no los voy a grabar y que no les haré fotos si no lo desean. Algunos se alejan un poco, por si acaso, pero quedan lo suficientemente cerca como para escucharlo todo. Ninguno quiso ser fotografiado.

¿Dónde aprendieron a expresarte así?, ¿sus mayores se lo permiten en casa y los maestros en la escuela?, ¿han crecido en un medio familiar violento?, ¿qué entenderían ustedes como groserías, o “malas palabras”?, ¿cómo definirían el lenguaje que utilizan?, ¿en alguno de sus libros de literatura o lengua española encuentran ese vocabulario?

Tras algunos titubeos, es el propio Dayán quien rompe el hielo. “Na’, mi tía, normal. Todo el mundo habla así y todo el mundo sabe lo que quieren decir esas palabras. En la casa hay que tener cuidado porque los padres se ponen muñecones si uno dice muchas malas palabras; pero ellos sí las dicen como si ná. Los maestros casi nunca se meten en eso. Eso no tiene nada de malo. Mire, en mi casa no hay violencia de esa. A mí  nunca me han dado golpe. Bueno, algún pescozón cuando era chiquito y hacía algo malo, pero ‘normal’, como a todo el mundo”.

Enseguida los demás se atropellan para decir y opinar, interrumpiéndose unos a otros. Todos coinciden en que lo que pasa es que en “mi época” no se hablaba así porque había mucho atraso, menos libertad, pero “eso era antes”. Decir palabrotas ahora es “normal”, (todo un adelanto, diríase). Es verdad que en sus libros no hay ese vocabulario, pero los libros son una cosa y la vida real otra; lo mismo pasa, por ejemplo, en la televisión. Indago un poco más y descubro que ninguno de ellos se ha leído jamás una novela. Menos aún conocen de poesía. En resumen, la vulgaridad no es tal para ellos, sino que las expresiones más ordinarias son la norma.

El timbre de la escuela avisa que va a empezar el matutino y los muchachos se empujan para entrar mientras ríen divertidos. Yo soy, obviamente, una “temba chea”, una especie de anacronismo pasajero de ese día. Algunos, muy pocos, se despiden de mí antes de darme la espalda y alejarse.

Pero así como no todos los jóvenes son vulgares, tampoco todos los vulgares son jóvenes. La epidemia de grosería, que se ha tornado endémica, no es un fenómeno generacional sino sistémico.

acto de repudio 4Por la tarde salgo a la avenida cercana y bordeo el portal lateral del Mercado de Carlos III, por la calle Árbol Seco, donde diariamente los taxistas se agrupan para sus cotilleos entre un cliente y otro. En la ventanita de ventas toman café o se compran alguna bebida para refrescar las abusadas gargantas. A cada momento las groserías salpican las charlas, en especial en las amigables discusiones a toda voz sobre la serie nacional de béisbol o sobre los precios de los automóviles, cuya venta recién comenzó por el Estado. La adolescencia ha quedado muy atrás entre ellos; muchos peinan canas y otros ya no conservan siquiera canas que peinar.

Le pregunto a un parqueador septuagenario que cubre el área si esos habituales del portal siempre dicen palabrotas tan gruesas o es solo por la emoción del momento. “Eso es normal aquí. Siempre dicen malas palabras, aunque haya cerca mujeres y niños. Ya no hay respeto. Y si les dices algo es peor, así que mejor quédate calladita la boca”.  Le aclaro que no pienso decirles nada.

En realidad, si fuera a reprender a todos los que se expresan con groserías tendría que pasar cada día completo regañando y hubiese recibido más de un gaznatón. En Cuba, hoy por hoy, la corrección de las maneras y del lenguaje se consideran una gazmoñería injustificable: impera el aserismo. Pero, ¿cómo y cuándo comenzó todo?

¡Asere, ¿qué bolá?!

Cierto que siempre han existido personas ordinarias y mal educadas, solo que en la actualidad la grosería ha invadido la sociedad cubana, al punto que ya no es posible sustraerse de ella. A contrapelo del discurso oficial que pregona sobre la instrucción y cultura de este pueblo, la vulgaridad –como forma particular de violencia– parece haber llegado para quedarse entre nosotros. Desde las palabrotas más gruesas hasta la impudicia masculinísima de orinar en la vía pública y a plena luz del día, la cotidianidad es cada vez más agresiva.

Si fuésemos a explicar la historia del imperio de la vulgaridad en la Isla utilizando algunos de los vocablos prosaicos que se han ido incorporando al habla cotidiana en diferentes épocas de estos 55 años a partir del igualitarismo ramplón impuesto como política de estado, probablemente solo un cubano crecido en este ambiente podría entender algo del léxico. Quizás el recuento podría sintetizarse así, y perdonen los lectores, solo pretendo ilustrar el caso:

caricatura malas palabrasEn un principio fue un asere, que asaltó un cuartel con un grupo de ecobios, aunque él salió en pira cuando empezó la balacera. Aquello se puso malito y falto’e frío y los que se salvaron fueron pa’l tanque. Pero como eran unos locotes pinguses, al final ellos y otros moninas que se les pegaron por el camino cogieron el mazo aquí, por sus cojones, le dieron el bueno envenena’o a Batista, que era un punto, y ahí empezó la burumba esta. Se acabaron la fineza y la blandenguería, que aquí todo el mundo es la misma salsa, así que al que le pique que se arrasque, y si no, “tunturuntun”, ¡qué bolá!, ¡y quimba pa’ que suene! ¿Cuál e’?

La generalización del mal hablar y la pérdida de las buenas maneras es ya un rasgo distintivo de la sociedad cubana de estos tiempos, al punto que el propio general-presidente, Castro II, ha manifestado públicamente su alarma por tanta chabacanería. La vulgaridad social, esa suerte de hija bastarda que ahora el régimen se niega a reconocer como propia, ha traspasado los límites del populacho y ha llegado a los umbrales sagrados de sus padres. Y los asusta. ¿Qué tal si un día tanta ordinariez descontrolada se convierte en violencia contra el trono?

Los diligentes pregoneros, por su parte, han respondido de inmediato al silbato del amo. Lenguaje, ¿Las buenas formas se fueron de viaje?, es un artículo donde la periodista oficial María Elena Balán Sainz, tras lamentarse de las malas formas del habla y de los modales que rigen actualmente en Cuba, en especial entre los más jóvenes, se adentra en un análisis sobre el origen del español hablado en la Isla y su parentesco léxico con otros países de la región, sobre la teoría evolucionista del lenguaje, su importancia en la comunicación humana y de su cuidado, por lo que insiste en que “Aunque aparentemente caiga en saco roto, no podemos dejar la batalla por el uso correcto de nuestra lengua, aunque existan tendencias marcadas en los últimos tiempos al lenguaje popular chabacano, en ocasiones con ingredientes vulgares.”

No pudo sustraerse ella misma a los lugares comunes que en Cuba hacen de cada cuestión una “batalla” y donde toda “estrategia oficial” naufraga en estériles campañas, aunque hay que reconocer las buenas intenciones de su artículo. Sin embargo, de su texto parece inferirse que la chabacanería y la vulgaridad surgieron súbita y espontáneamente entre nosotros, sin motivo ni razón alguna, con la misma naturalidad que si fuesen hongos sobre heces de animales en un potrero. Balán Sainz no menciona ni una sola vez la rusticidad soez de las consignas revolucionarias, las palabrotas de los mítines de repudio, la vulgaridad de agredir y golpear a los que no piensan como indica el credo verde olivo, la grosería estimulada y arropada desde el poder para tratar de anular moralmente al diferente.

Aquellas aguas trajeron estos lodos…

Utilizando ahora mis propias palabras para el recuento, diría que en un principio fue la violencia de una revolución social que alcanzó el poder por las armas; que expropió; que expulsó; que sembró las exclusiones por cuestiones políticas, de credo religioso, de preferencias sexuales; que impuso el igualitarismo, condenó las tradiciones, separó a los hijos del hogar de sus padres para adoctrinarlos, fracturó las familias, condenó la prosperidad, secuestró las libertades, sofocó las capacidades creativas y la independencia de los individuos, estandarizó la pobreza,  empujó a una emigración infinita que nos asuela y mutila. No puedo imaginar mayor vulgaridad.

Ahora, cuando ya Cuba parece una tierra arrasada, su economía arruinada y los valores extraviados entre las viejas consignas y las constantes decepciones, el régimen se perturba por la grosería y pobreza del lenguaje, que avanzan proporcionalmente con la crisis general del sistema.

Pero en algo tiene razón Balán Sainz, cuando nos recuerda que el léxico es reflejo de la realidad social. A un país empobrecido donde cada día se palpan con mayor acento la frustración, las precariedades de la supervivencia y la tendencia a la violencia, le corresponde un lenguaje pobre, vulgar y violento. Es parte del daño antropológico, tan magistralmente definido por Dagoberto Valdés.

¿Habrá soluciones? Por supuesto, pero tampoco serán espontáneas. Solo el final de la grosera dictadura castrista podría marcar el principio del fin del aserismo en Cuba.

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22 respuestas

  1. La consigna a la que se hace referencia no corresponde, y tampoco fue popularizada, por Felipe Perez Roque,Reagan fue presidente de 1981 a 1989 y Felipe fue Ministro de Relaciones Exteriores de 1999-2009,10 años despues,por lo tanto no coincidieron a la misma vez.

  2. Cuando era muchacho en mi casa no se hablaba así, cuando estaba en los últimos años de colegio, yo y mis amigos nos regocijábamos en usar vocabulario en las reuniones de grupo, que las chusmas de la UJC no entendían y tenían que preguntar, pero ya para los finales de los 70s, eramos una escasa minoría y nos acusaban de homosexuales y de penetración ideológica, la imposición de la chusma en el poder no fue casual, fue sistemática, aprobada por la jerarquía castrista, para su uso y beneficio, recientemente un amigo que visito Venezuela me comento que le choco mucho la chusmeria y la falta de educación de la población en dicho país, por lo que parece la historia se repite.

  3. Para Ignacio Agramonte.
    Pérez Roque en ese tiempo fué dirigente de la FEU y luego de la UJC, organizaciones éstas satélites del partido comunista dedicadas a distorsionar la ideología y la moral de la juventud cubana que participaban activamente en los bochornosos actos de repudios y las manifestaciones en cualquier plaza del país popularizando consignas groseras como la que alude la periodista.
    La calidad periodística del artículo de Miriam Celaya, el tema que trata y la verdad que queda al descubierto en el mismo aplastan tu mísera observación.

  4. Mas alla de toda controversia politica o sobre las autorias de algunas de las mas chavacanas y soeces frases puestas de moda en la Isla, esta la triste realidad.
    Todos los idiomas por obvias razones evolucionan pues los tiempos convierten en obsoletas palabras y giros gramaticos. El ya amasado y caribeño español que se hablaba en Cuba, contrario a toda expectativa involuciona.
    La vulgaridad, la falta de instruccion, el desengaño, la frustracion y la violencia interna han generado lo son y peor aun lo que seran.

  5. No se si dara resultado,pero al menos me siento bien conmigo mismo,y es posible que la otra persona cambie.
    Cuando hablo con alguien hablo de manera mas correcta y en voz baja,,enseguida la otra persona recibe el mensaje y trata de hablar de la misma manera,al final se da cuenta de que no esta hablando con un delincuente,y trata de ponerse a mi nivel,no hay otra forma y me ha dado resultado.

  6. Este articulo habla del proceso de degaradacion a que ha llegado la sociedad cubana. En esa espiral degenerativa en la cual se fue sumergiendo poco a poco este pais y todos los estratos de la sociedad se vieron afectados. El poder al cual accedieron un grupo de rufianes que se hicieron llamar eufemisticamente «revolucionarios» lo adquirieron de forma BRUTAL, VIOLENTA y solo por la fuerza y para mala suerte de la nacion y sus ciudadanos con una especie de «beneplacito» y confabulacion de un sector de las naciones de Europa (comenzando por la «madre patria» ) y un sector «rabioso de izquierda» de la sociedad norteamericana aquellos que eran «anti- establishment » de los 60`s. De manera que la «revolucion» produjo el efecto mas nocivo que pudiera haber producido una dictadura que fue la INVOLUCION paulatina y sistematica de toda la sociedad cubana hasta levarla a niveles que HOY ellos mismos tienen que reconocer que existe pero NO RECONOCEN LOS CULPABLES , sino ellos mismos; este es sin mas ni menos «el hombre NUEVO» , el ASERE que recorre las calles y barrios , con malos modales y maneras groseras porque esa fue la UNIVERSALIZACION DE LA CULTURA «PLEBEYA» del siervo de la «Gleva», esta no fue ya MAS la cultura de la clase BURGUESA, al universalizarse la POBREZA y repartirse en PARTES IGUALES con ella vino de la mano la propagacion de la INCULTURA, por eso los cubanos son reconocidos en el exterior por su «acento» peculiar al hablar como las pronunciaciones e intercambios de letras por sustitucion de otras como ; forma por «folma» con el cambio de la «r» por la «l» etcetera , todos los que vivimos en los E.U. u otros paise y nos expresamos de la manera mas correcta lo primero que experimentamos es la pregunta si somos de otra nacionalidad porque se han acostumbrado a escuchar otras formas de hablar de otros cubanos que apenas salen de Cuba. En fin la Srta. Miriam Celaya ha hecho un excelente articulo como siempre que la leo disfruto y coincido afortunadamente con sus puntos de vista. Enhorabuen!. Gracias,…, Rudy

  7. tanta cosa y antes del triunfo de la revolucion que?posiblente nadie recuerde ya a laos famosos CHUCHEROS el similar de los CHABACANES de hoy,
    ahhhhhhh por cierto tampoco nadie recuerda que en el 59 cuando comenzamos a llegar cubanos a miami hay restaurants con el aviso, NO PERROS NO CUBANOS tampoco recuerdan eso? bueno tal vez muchos ahora son exiliados economicos o son jovenes yo llegue a este pais el 14 de febrero de 1959 a las 12:07am tenia 14 anios, jejejejej bastante tiempo verdad

  8. Es un tema fascinante. Para mi las causas son la destrucción del tejido social,la desaparición de la burguesía, la desaparición de la educación religiosa o privada sustituyéndola por la socialista, la falta de incentivo para autosuperarse y llegar a ser ingeniero, medico, abogado. Un pais donde ser bodeguero da mas que ser ingeniero no tiene fundamento, se pierde la referencia y los que imponen los modales son los del estrato inferior, ya nadie en Jesus Maria desea que sus hijos se eduquen en la universidad sino que salgan a jinetear.Ya nadie de Jesus Maria puede trabajar en la casona de miramar del algun burgues empresario que le sirva de referencia de lo que son las buenas costumbres. Ahora los que ocupan las casonas de Miramar son los cerdos de la nueva clase o casta revolucionaria.
    En fin, como esta escrito en la Rebelion de la granja, el populacho es quien gobierna en la granja.

  9. Yo lo único que le pido a dios que después que todo este infierno pase , que en Cuba haya un hombre con la capacidad intelectual y psicológica para ayudar a una sociedad en la que el español involuciono mas allá de 10 décadas antes de Cervantes . Pero tengo la fe de que la sociedad cubana va a cambiar su forma algún día para bien . Muy bueno su articulo Miriam , le considero . Un saludo fraternal desde el exilio .

  10. mucha queja mucha queja pero aquello no se acaba de caer, mucha queja carajo!! mira que hay tanta queja!! pero parece que a los cubanos que están alla (incluida mi familia) dejen de quejarse tanto y o ser van pal carajo o dejen de quejarse que si no se acaba de caer aquello es porque les guuuuuuustaaaaaa suuuuuuuuuuuuufreeeeeeeeeeeeeeeeeeee carajo!!!! queja queja queja y nada mas que quejaaaaa jodanse comemierdassss! o váyanse y dejen a los cochinos que quieren vivir en la cohina que se la tragueeeen completicaaaaa

    1. Compadre por un lado tienes razon, pero hay que tomar en cuenta que los cubanos han desaprendido lo que es ser un ser humando digno, a los cubanos hay que enseñarles de nuevo de dignidad para que puedan reclamar sus derechos.

  11. La consiga que se referencia se uso en el año 90 en la manifestacion conocida como 31 y pa’lante (otra chabacaneria lanzada esta vez por Robertico Robaina). Hacia referencia a Bush (padre) y no a Reagan.

  12. si esta gente de verdad supieran, quien es el Fidel Castro, la congsina seria al reves, no creo que disparar a algien por la espalda sea de valentia, o dispararle a algien, y despues irse a esconder a casa de un amigo, o pedirle la pistola a un amigo para dispararle a algien, a pesar de tener su pistola, pues en caso que se averigue el caso entonces el amigo seria el culpable, eso lo hiso y mucho mas el Fidel Castro, mando a atacar el Cuartel Moncada, y no se aparecio por alla, diciendo que se abia perdido,

  13. La chusmeria, o la guaperia barata del cubano, que se le acaba enseguida contra el Gobierno, contra Papa. Esa es la basura que han aprendido los cubanos en 55 años de revolucion, para desaprender todo lo demas. Ese es el legado de la revolucion cubana.

  14. Miriam, estas en lo cierto: tanto la envidia, el oportunismo y tantas otras bajezas endemicas que padeci en nuestra hoy destruida Isla, son ‘ganancias’ del maldito castrismo que desde 1959, impuso el mal gusto, el pesimo hablar, lo peor de los cubanos, ganados por tantas lacras del SUCIALISMO.
    Waldo Gonzalez

  15. Magnifico comentario que expone claramente las causas y consecuencias del lenguaje sucio utilizado corrientemente en la actualidad por los jovenes y menos jovenes, como fenomeno gestado en la podredumbre de la dictadura castrista…. Mis sinceras felicitaciones Miriam!

  16. Magnifico comentario que expone claramente las causas y consecuencias del lenguaje sucio utilizado corrientemente en la actualidad por los jovenes y menos jovenes, como fenomeno gestado en la podredumbre de la dictadura castrista…. Mis sinceras felicitaciones Miriam!

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