PUERTO PADRE. _ Promovió el interés público dentro y fuera de Cuba para que el pasado 24 de febrero publicáramos en este sitio El asesinato de los Hermanos al Rescate: ¿Cómo y por qué pueden acusar a Raúl Castro?, que es una reseña de las causales procesales por las que podía ser incoado ese proceso, ya desde hacía muchos años sobreseído (archivado). Y, efectivamente, según pronosticamos en febrero, el 20 de mayo fue pronunciada por Estados Unidos una acusación federal contra el general de ejército Raúl Castro y otros cinco militares cubanos, entre ellos el ex piloto Luis Raúl González-Pardo Rodríguez, detenido por las autoridades estadounidenses.
Pero como ese proceso judicial volvió al silencio, un mutismo que ya se prolonga por más de 30 años, otra vez volvieron a preguntarme, y el pasado 23 de septiembre retomamos el asunto en el artículo titulado ¿Qué ocurrió con la acusación contra Raúl Castro?, en el que expresamos:
“Raúl Castro, un acusado de delito internacional, no clasifica como `no habido´, porque posee domicilios reconocidos y participa de actos públicos en La Habana, Cuba. Tampoco es un reo contumaz, entiéndase rebelde, pues, que se sepa de forma pública, no ha sido llamado a declarar ni la Fiscalía estadounidense ha solicitado tomarle declaración en su domicilio, como suele ocurrir cuando se trata de un anciano de 95 años de edad, enfermo. Y por supuesto, que sepamos, contra él no se ha pronunciado resolución de búsqueda y captura”.
Pero esta semana esa situación legal cambió cuando la jueza Ariana Fajardo Orshan, presidenta del Tribunal del Undécimo Circuito Judicial de Florida, firmó el pasado viernes 16 de octubre una orden de arresto contra el imputado Raúl Modesto Castro Ruz, por su presunta participación en el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate, en las que murieron sus cuatro tripulantes, suceso ocurrido el 24 de febrero de 1996. Y esa orden de arresto de la jueza Fajardo Orshan ha hecho que me pregunten:
“¿Usted cree que de verdad los americanos creen que pueden meter preso a Raúl Castro?”
“¿Cómo Estados Unidos podría arrestar a Raúl Castro, la persona que mayor protección tiene no sólo en Cuba sino también en el mundo, partiendo del hecho comprobado que ese mismo objetivo a detener ha llegado a penetrar al Gobierno de Estados Unidos?”
Respecto a esas interrogantes respondí lo que ahora hago público diciendo: “Sí. Detener a Raúl Castro es una misión cuasi imposible. Pero no es una misión imposible porque no hay tareas irrealizables cuando alguien con recursos y métodos decide hacerlo. Y los primeros que están consciente de esa posibilidad real, son el mismo Raúl Castro y las personas encargadas de protegerlo dentro y fuera de Cuba”.
Digo esta opinión como profesional del Derecho y particularmente de las Ciencias Penales y de la Dirección Operativa, porque desde muy joven y hasta el final de mi carrera y en muy diversas circunstancias, entornos geográficos y contextos sociales, debí planificar, dirigir y en no pocas ocasiones ejecutar, personalmente, operaciones de ubicación, control técnico-operativo, arresto y conducción de personas imputadas de delitos graves, lo que hace de estos individuos y del panorama a su alrededor, una situación operativa sumamente esquiva y peligrosa. Y en el caso de Raúl Castro, esa situación de peligro y de escurrimiento bien puede multiplicarse por la enésima potencia.
No espere nadie que en Cuba pueden repetirse operaciones como las que Estados Unidos realizó en Panamá para capturar a Manuel Antonio Noriega, o en Venezuela para detener y conducir a Nicolás Maduro, por la sencillísima razón que Raúl Castro y su entorno ya son sistemas “apagados”, poco o nada ubicables, desinformadores.
Miami es una ciudad porosa como lo es Washington. Y ya desde antes de pronunciarse la orden de arresto, en la etapa previa de esa decisión, los encargados de proteger a Raúl Castro ya habrían tomado las medidas de contingencia no planificadas ayer, sino con años de antelación. Así, no espere encontrarse a Raúl Castro en ningún sitio asociado con su presencia física, aficiones, gustos, familia o situación de salud.
Aun ocupado el territorio cubano por fuerzas militares de Estado Unidos, el dictador de Cuba, ya con 95 años, sin ser encontrado, en el lugar menos esperado puede morir tranquilamente en su cama. Y no sería Raúl Castro el primer prófugo que conseguiría evadir la justicia. ¿Podrá ser capturado Raúl Castro? Personalmente lo considero improbable. Pero no imposible, sólo cuasi imposible. Todo dependerá de la perseverancia de los que buscan y de los que se esconden. Es, prosaicamente, el juego del gato y del ratón si bajo la piel del ratón no jugara un lince. Si la Justicia quiere cumplir su misión… No, no nos engañemos.









