El peso cubano tocó este sábado 17 de octubre de 2026 un nuevo mínimo histórico en el mercado informal de divisas, luego de que el dólar estadounidense superara por primera vez la barrera de los 800 pesos para fijarse en un valor promedio sin precedentes de 805 pesos cubanos (CUP).
De acuerdo con los valores publicados por el medio independiente CiberCuba, el avance imparable de la divisa norteamericana se suma a la escalada del euro, que inició la jornada cotizándose a 901 CUP, mientras que la Moneda Libremente Convertible (MLC) se situó en torno a los 634 CUP como cifra orientativa.
La jornada marca un hito en la devaluación de la moneda nacional, en medio del descalabro del poder adquisitivo de la población y la severa crisis de liquidez que enfrenta la Isla.
El desplome del peso se ha acelerado en el transcurso de la última semana. En solo siete días, el billete verde sumó 27,5 pesos —un repunte del 3,5%— tras haberse comercializado en 778 CUP el sábado anterior.
Por su parte, la moneda única europea acumuló una ganancia semanal de 25,5 pesos (un 2,9% de aumento respecto a los 875 CUP de la semana pasada), registrando un incremento diario de 6 pesos frente a los 895 CUP reportados en la jornada previa.
El comportamiento del mercado informal contrasta drásticamente con las tasas oficiales fijadas por el sistema bancario estatal. De acuerdo con las cotizaciones publicadas este sábado por el Banco Central de Cuba, la compra de divisas en efectivo al público se mantiene congelada en 720 CUP por dólar y 811 CUP por euro.
Esta marcada brecha entre las ventanillas estatales y la calle evidencia la pérdida de control de las autoridades bancarias sobre la masa monetaria y consolida al mercado informal como la única vía real de acceso a divisas para la adquisición de alimentos, combustibles e insumos de primera necesidad en el país.
Lo que esa subida hace con un sueldo se mide en el salario mínimo, que el Gobierno recientemente aumentó. La Resolución 14 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social lo elevó a 3.210 pesos mensuales con efecto desde el 1.º de julio, en sustitución de los 2.100 que regían desde diciembre de 2020.
El propio ministerio admitió los límites de la medida al presentarla. El director de Organización del Trabajo, Guillermo Sarmiento Cabañas, reconoció que el incremento resulta insuficiente frente al comportamiento de los precios y al costo de la canasta de bienes y servicios, y el viceministro Ariel Fonseca Quesada descartó ir más lejos: “Lo que estamos haciendo no es una reforma general de salario, pues en este momento en el país no existen condiciones para ello”.
La respuesta del Estado a la pérdida de valor del peso ha sido imprimir billetes más grandes. Desde el 16 de septiembre circulan denominaciones de 10.000 y 20.000 pesos con las efigies de Haydée Santamaría y Vilma Espín, que el Banco Central presentó como una vía para atender la demanda de efectivo y “ganar en agilidad en la operatoria en los momentos actuales de inflación por la que atraviesa el país”. Son el tercero y el cuarto billete de alto valor emitidos este año: los de 2.000 y 5.000 pesos entraron en circulación en marzo.










