MIAMI.- En este mes de octubre, la Federación Latinoamericana de Mujeres Rurales, capítulo Cuba, cumple 30 años de su fundación, que tuvo lugar en Camagüey el 15 de octubre de 1996. Este 15 de octubre se celebran treinta años de trabajo. El día se observa coincidiendo con el Día Internacional de las Mujeres Rurales. FLAMUR Cuba comenzó con 138 campesinas, con mayor presencia en las provincias de Pinar del Río, al oeste de la Isla, y Camagüey, Las Tunas, Santiago de Cuba y Guantánamo, provincias al este del país.
Desde sus inicios, FLAMUR Cuba ha trabajado para que las mujeres rurales reconozcan su dignidad, conozcan sus derechos y desarrollen herramientas para transformar sus vidas y sus comunidades. En la actualidad, FLAMUR Cuba cuenta con 4.123 mujeres, mayormente campesinas o residentes en áreas rurales, en doce provincias del país. La organización ha realizado exitosamente y con grandes sacrificios un trabajo sostenido de acompañamiento, formación y compromiso con las necesidades de las mujeres rurales cubanas.
El motor de dicha labor tiene nombre: su fundadora y coordinadora desde el exterior, Magdelivia Hidalgo. Uno de sus logros más representativos de la organización fue la campaña “Con la misma moneda”, mediante la cual la organización reclamó que los cubanos pudieran pagar en todos los establecimientos del país con la misma moneda en que se reciben los salarios del Estado. Como parte de esa iniciativa, FLAMUR entregó más de 41.000 firmas a la Asamblea Nacional del Poder Popular y se realizaron más de 3.000 acciones cívicas, entre ellas entrar a restaurantes y reclamar el derecho a pagar en moneda nacional. Fue una experiencia de participación ciudadana y lucha no violenta, sostenida a pesar de las detenciones y otras represalias.
También se considera un logro fundamental la formación de mujeres capaces de asumir responsabilidades, emprender y acompañar a otras personas. FLAMUR cuenta con siete centros cívicos, desarrolla un programa de microcréditos y promueve espacios de aprendizaje, solidaridad y participación comunitaria. Entre las principales campañas realizadas por FLAMUR en la isla se encuentran: «Sin campo no hay país», para defender la dignidad de las mujeres rurales, visibilizar las dificultades del campesinado y reclamar condiciones que permitan producir alimentos y vivir del trabajo de la tierra.
«No te calles, el silencio esconde la violencia», es otro de sus proyectos para prevenir y denunciar la violencia de género e intrafamiliar, reconocer sus manifestaciones y promover relaciones basadas en el respeto. «Libertad para los presos políticos», para exigir su liberación, visibilizar sus historias y acompañar solidariamente a sus familiares. Estas campañas vinculan las necesidades cotidianas de las familias con la defensa de sus derechos y la participación cívica.
FLAMUR organiza y coordina desde la diáspora talleres de empoderamiento, liderazgo, emprendimiento y lucha estratégica no violenta, pero activa, y trabaja para que cada mujer pueda reconocer sus capacidades, tomar decisiones, organizar iniciativas y defender sus derechos de manera pacífica y firme. También abordamos la prevención de la violencia, la resolución pacífica de conflictos, el rescate de los valores y la reconstrucción de la confianza personal y comunitaria.
A través de las capacitaciones, la entidad busca contribuir a sanar las heridas del daño antropológico y recuperar la autonomía, la dignidad y la solidaridad. Entre las campesinas que han formado parte de FLAMUR y han sufrido prisión política se encuentran María Cristina Garrido y Lizandra Góngora, entre otras. Además de prisión, las mujeres de FLAMUR dentro de Cuba sufren atropellos y represión constante por parte del régimen cubano.
Sus historias representan el valor y los sacrificios de tantas cubanas comprometidas con la libertad y los derechos humanos. Los 30 años de labor de FLAMUR significan perseverancia, aprendizaje y una carrera de relevo entre mujeres que han mantenido vivo este esfuerzo. FLAMUR se siente honrada y orgullosa por el camino recorrido y agradece a quienes han ayudado a sostenerlo. El compromiso de FLAMUR sigue siendo acompañar a las mujeres, sobre todo las rurales, para que puedan vivir sin violencia, desarrollar sus capacidades, sostener a sus familias y participar libremente en la construcción del futuro de Cuba.









