MIAMI, Estados Unidos ― La Asociación de Buzos de Santiago de Cuba alertó este lunes sobre varias capturas y muertes de tiburones difundidas durante los últimos meses en redes sociales y advirtió que la desaparición de esos depredadores puede dañar los ecosistemas marinos de los que dependen la pesca y el turismo en la Isla.
La organización reconoció, al mismo tiempo, que la crisis económica y alimentaria condiciona las decisiones de quienes buscan comida para sobrevivir.
“Están matando a los tiburones en Santiago… y no es solo un problema de ellos”, señaló el grupo. Después de enumerar varios casos ocurridos en distintas zonas del país, añadió: “No son historias aisladas. Son un patrón. Y no podemos quedarnos callados”.
Entre los episodios citados figura la captura en mayo de un ejemplar presentado en redes sociales como de más de 500 kilogramos en la zona costera de Yumurí, Baracoa.
Otro tiburón de gran tamaño apareció tendido sobre la arena el 24 de julio frente a la calle 50 de Varadero. La autora de la publicación, Evelyn Francisco Corominas, escribió posteriormente: “Así mismo, ni tigre ni toro, el pobre terminó fileteado”.
Tres días después, un video grabado por Christian Arboláez mostró a un hombre transportando en una motocicleta otro tiburón con cabeza de martillo —conocido en Cuba como cornuda—, cuya cola rozaba el pavimento mientras el vehículo circulaba por Varadero.
Un estudio de científicos cubanos publicado en 2023 por la revista Poeyana reportó 83 especies de peces cartilaginosos en aguas nacionales: 57 tiburones, 25 batoideos —grupo que comprende las rayas— y una quimera.
El trabajo, firmado por Sergio L. del Castillo Domínguez, Rodolfo Claro, Víctor Macías y Ramón Damián Morejón-Arrojo, concluyó que el 47% de las especies estudiadas estaba amenazado según los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
Entre los tiburones presentes en los mares cubanos, el 54,38% se encontraba bajo alguna categoría de amenaza. Los cinco representantes de la familia Sphyrnidae —los tiburones martillo— estaban amenazados y tres figuraban en peligro crítico.
“Los tiburones no son el peligro. El peligro es perderlos”, sostuvo la Asociación de Buzos. La organización santiaguera evitó atribuir las capturas únicamente a la falta de conciencia ambiental. “La crisis económica es real. El hambre es real. Y en momentos de desesperación, la gente busca sobrevivir como puede”, publicó.
Una revisión científica dedicada a los tiburones y rayas de los arrecifes cubanos explica que estos animales intervienen en la regulación de las poblaciones de presas, el comportamiento de especies herbívoras, el reciclaje de nutrientes, el consumo de carroña y otras funciones ecológicas. No todos son superdepredadores.
La misma revisión, publicada en 2023 por Springer y elaborada por investigadores cubanos y extranjeros, advirtió que el estado y las tendencias de las poblaciones en Cuba permanecen parcialmente desconocidos, aunque sus niveles parecen bajos y decrecientes, probablemente por la sobrepesca. El estudio calculó que los desembarques de tiburones y rayas disminuyeron un 79% durante las últimas décadas y calificó de “muy limitada” la protección legal de esas especies en el país.
Cuba adoptó en 2015 un Plan de Acción Nacional para la Conservación y el Manejo Sostenible de Tiburones y Rayas. La Ley de Pesca de 2019 también establece entre sus principios la conservación, el uso sostenible, el enfoque precautorio y la protección de los ecosistemas, pero permite la pesca comercial, deportiva y recreativa bajo las condiciones correspondientes.
La Resolución 252 de 2014 proscribió el aleteo —cortar las aletas y desechar el cuerpo en el mar— y obligó a desembarcar los tiburones con las aletas adheridas. Una norma posterior, la Resolución 16 de 2022, autorizó a los pescadores comerciales no estatales a desembarcar tiburones de más de 100 centímetros enteros o cortados en bandas, siempre que todo el animal llegue al puerto y pueda ser identificado.










