MIAMI, Estados Unidos ― El canciller del régimen cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, dijo que La Habana sigue conversando con funcionarios de Estados Unidos en reuniones presenciales, por teléfono y por WhatsApp, pero que esos contactos avanzan poco, según una entrevista que publicó este jueves The New York Times.
“Es muy difícil que progresen conversaciones cuando estas están acompañadas permanentemente de amenazas”, dijo Rodríguez a Jack Nicas, jefe de la corresponsalía del diario en Ciudad de México, en la misión cubana ante Naciones Unidas, en Nueva York.
El ministro sostuvo que La Habana no cederá ante la campaña de presión del gobierno de Donald Trump y que su estrategia es esperar a que Washington cambie de política. “Por el tiempo que haga falta”, dijo. “La política de los Estados Unidos contra Cuba va a cambiar. Tendrá que cambiar, es inevitable que cambie”.
Rodríguez, de 68 años, dirige el Ministerio de Relaciones Exteriores desde hace 17 y es diplomático desde 1993. Reconoció que nunca había enfrentado una campaña de presión estadounidense como la actual, pero insistió en que esa presión no ha dado resultado: “En estos 60 años, hasta hoy, la política de Estados Unidos contra Cuba no ha funcionado. Y la política de resistencia y adaptación de Cuba ante esa agresión sí ha funcionado y ha sido exitosa”.
El canciller negó que las reformas económicas anunciadas por el Gobierno cubano respondan a las exigencias de Washington y las atribuyó a los retos económicos globales. Entre esas medidas, que el Times describe como las más radicales desde 1959, figuran la entrada de bancos privados, la venta de acciones de empresas estatales y la eliminación de numerosas restricciones a la inversión extranjera y a las empresas privadas.
“Abre muchísimas nuevas oportunidades al capital privado, a los inversionistas extranjeros, a compañías de distintos países”, dijo Rodríguez. “Pero la economía cubana seguirá siendo socialista”.
Rodríguez también dijo que las empresas estadounidenses deberían invertir en la Isla, con un límite. “No habría que permitir ni que Estados Unidos controle sectores de la economía cubana”, afirmó. “Pero sería bienvenida la presencia de sus compañías que reconocemos como competitivas en la economía cubana”.
Para el canciller, el endurecimiento de las sanciones prueba la fortaleza del Estado cubano. “¿Por qué habría que hacer todo esto si se considera que la estrategia cubana y que el Estado cubano son ineficaces?”, preguntó.
Rodríguez restó seriedad al llamado público del secretario de Estado, Marco Rubio, a reclutar espías en Cuba, que el diario cita con la frase “Aprovecha esta oportunidad para propiciar el cambio que deseas”. “La verdad es que no tengo idea de qué pretende el secretario de Estado con esas publicaciones”, dijo el canciller. “Francamente no parecen nada serias, parecen un poco infantiles”. Preguntado por periodistas esta semana sobre esa publicación, Rubio respondió: “Creemos que Cuba necesita un cambio muy drástico”, y añadió que “se trata de un caso totalmente diferente al de Venezuela”.
El vocero del Departamento de Estado, Tommy Pigott, culpó en un comunicado al Gobierno cubano del deterioro de las condiciones en la isla y dijo que Estados Unidos envía ayuda humanitaria. “El fallido régimen cubano sigue culpando a Estados Unidos y a todos los demás de su propia incompetencia y corrupción”, afirmó. Pigott añadió que “el presidente Trump sigue ejerciendo presión para impulsar reformas económicas y políticas mucho más sustanciales” en Cuba.
Funcionarios estadounidenses han reconocido que buscan dentro del gobierno cubano una figura comprensiva y maleable, similar a la líder interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, según el Times.
Ric Herrero, director del Cuba Study Group, organización que aboga por un mayor diálogo entre Washington y La Habana, calificó de miope la apuesta del canciller por esperar el fin del gobierno de Trump. “Es fácil para Bruno afirmar que están ahí resistiendo cuando quienes realmente están sufriendo las consecuencias son el pueblo cubano”, dijo. “La cruda realidad es que Cuba está sola. Pueden resistir, pero se trata simplemente de un declive controlado. En última instancia, se dirigen hacia el abismo”.
Desde enero, el gobierno de Trump ha impuesto a la isla sanciones cada vez más severas y un bloqueo petrolero que han desatado la peor crisis energética y económica de Cuba en décadas, con apagones prolongados, cierre de escuelas y deterioro del sistema de salud, según el Times. El diario atribuye la resistencia del gobierno cubano, en parte, al racionamiento de la electricidad y a la construcción de parques solares. Rusia envió un gran petrolero en marzo, pero no ha vuelto a desafiar el bloqueo, y Venezuela está prácticamente controlada por Washington, añade el periódico.
La Agencia Cubana de Noticias (ACN) reprodujo la entrevista este viernes con el título “Aguantaremos más que Trump” e informó que el embajador de Cuba ante Naciones Unidas, Ernesto Soberón Guzmán, la difundió en su perfil de Facebook. La nota de la agencia oficial no recoge las declaraciones de Herrero ni las del Departamento de Estado.
Rodríguez rechazó en la entrevista que Cuba esté aislada y citó las resoluciones de la ONU contra el embargo. El miércoles 28 de octubre, la Asamblea General aprobó la de este año con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, informó la ONU. En 2025 el resultado había sido de 165 votos a favor, siete en contra y 12 abstenciones, y en 2024, de 187 a favor, dos en contra y una abstención.
El servicio de noticias de la ONU lo describió como el respaldo más débil a la resolución en dos décadas. Colombia, Costa Rica y Ecuador cambiaron su voto, y entre los países que se abstuvieron estuvieron Alemania, Italia, Corea del Sur y la República Dominicana.
El martes 27 de octubre, durante el debate previo a la votación, la delegación cubana empezó a gritar y a golpear la mesa a menos de dos minutos de iniciado el discurso del embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, que acusaba de corrupción a funcionarios cubanos. Rodríguez presentó una objeción formal, la tercera vez en un año que interrumpe a un diplomático estadounidense en la ONU, y avanzó por el pasillo con su delegación hasta cerca de donde estaba Waltz. “¡Es usted un mentiroso!”, le gritó un diplomático cubano. “¡Regrese a su puesto!”, respondió Waltz. “¿Entiende con quién está tratando?”. Estados Unidos expulsó después a un diplomático cubano implicado en el incidente.










