
Los muertos “históricos” son prioridad en Cuba
Ramiro Valdés Menéndez, el tipo que podía pisotear al jefe de una brigada constructora porque, al visitar una obra, se ensució el uniforme en un charco de agua o que castigó con cárcel a un jardinero que, por accidente, cortó el cable de fibra óptica que daba servicio de internet a la mansión familiar, no pidió un colchón ni una teja de zinc sino un mausoleo restaurado.









