
Díaz-Canel: fuera de la realidad, como el reloj de Arleen
Si de algo nos ha terminado de persuadir Miguel Díaz-Canel con su ausente don de la palabra es de que cada minuto se vuelve más necesaria y urgente la caída del castrismo.
Bajo este seudónimo firma sus artículos un colaborador de Cubanet, residente en la isla por temor a represalias del régimen.

Si de algo nos ha terminado de persuadir Miguel Díaz-Canel con su ausente don de la palabra es de que cada minuto se vuelve más necesaria y urgente la caída del castrismo.

Los militares cubanos del entorno de Raúl Castro no estarían dispuestos a perder ni más dinero ni la oportunidad que les han ofrecido

Muchos cubanos no pueden obtener para ellos y sus familiares un mínimo de derechos y garantías para disfrutar de una vida saludable, precisamente por estar condenados a vivir en un país secuestrado por los de verdeolivo.

En buena lid, Arleen Rodriguez Derivet siempre ha sido como el bufón de la corte castrista, donde no es el único, aunque sí uno de los que más suerte ha tenido.

El régimen cubano no ha tenido tiempo de reaccionar al naufragio de la «tasa flotante» y al desbarranco sin frenos del peso.

La derrota en Venezuela ha venido a probar lo que tanto sospechábamos: de lo que fuera un ejercito más o menos respetable bajo el amparo soviético, ahora solo queda el embalaje de alardes y consignas.

La llamada «guerra de todo el pueblo» es solo otra jugada sucia con la que el régimen pretende salvar su vida o al menos ganar tiempo para huir o esconderse.

Los tiempos de “sembrar” presos políticos para cosechar favores y perdones, para reciprocar guiños y premios han terminado.

El castrismo y el chavismo —desgajado de aquel— no son como cualquier otra dictadura donde la cabeza visible es la CABEZA, en mayúsculas. Fidel Castro le enseñó a Hugo Chávez la importancia de idiotizar a las masas y empobrecerlas para mejor controlarlas.

No podemos obviar que es una enorme irresponsabilidad la del régimen cubano el no haber evacuado a esos militares, sabiendo que no tenían capacidad para enfrentar a las tropas estadounidense