Apagones obligan al régimen cubano a mantener el horario de verano hasta 2027

Como consecuencia del amanecer tardío, se retrasará 30 minutos la entrada a escuelas y centros de trabajo desde el 1 de noviembre.
Cambio de hora
(Imagen: DimeCuba)

En un intento por amortiguar el colapso del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) y evitar un agravamiento de las extensas jornadas de apagones que azotan a la población, el régimen cubano anunció la suspensión del cambio de hora tradicional y la permanencia del horario de verano de forma ininterrumpida hasta noviembre de 2027.

La medida fue dada a conocer este domingo a través de un comunicado conjunto dictado por el Ministerio de Energía y Minas (MINEM) y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS).

“Ante el recrudecimiento del bloqueo y en particular el cerco energético del Gobierno de Estados Unidos, que impone de forma injusta contra el pueblo cubano y su economía, ocasionando el desabastecimiento de combustibles para la generación de electricidad”, justificaron ambas carteras estatales en la nota oficial.

De acuerdo con el texto, la decisión implica congelar los relojes en su huso actual hasta el 7 de noviembre de 2027, “fecha en que correspondería el cambio el próximo año”. Las autoridades calculan que esta extensión técnica permitirá aliviar el déficit de generación en los momentos de mayor consumo del día.

“La medida evitará un incremento de estos apagones en un estimado de 126 MW, en el horario vespertino de la máxima demanda de electricidad. De ellos, 76 MW corresponden al ahorro por no usar iluminación artificial y 50 MW por la generación de la energía solar fotovoltaica en ese horario”, sostuvieron los ministerios, reconociendo que la medida provocará que “la salida del sol será más tarde, según la hora oficial”.

Como consecuencia del amanecer tardío, el régimen cubano dispuso un reajuste temporal en los horarios de la vida cotidiana para “no afectar las actividades sociales en las primeras horas del día”. En ese sentido, se retrasará 30 minutos la entrada a escuelas y centros de trabajo desde el 1 de noviembre de 2026 hasta el 14 de marzo de 2027, lapso en el que habitualmente regía el horario normal de invierno.

Las instituciones puntualizaron que las administraciones deberán adaptar las jornadas “sin que represente una afectación al salario de los trabajadores”, mientras que en los centros de producción o servicios de flujo continuo se ajustarán los turnos “con el objetivo de atenuar los inconvenientes que se producen al mantener el actual horario de verano”.

La alternancia entre el horario de verano (adelantar el reloj en primavera) y el de invierno (atrasarlo en otoño) es una práctica habitual en varios países del hemisferio occidental. Sin embargo, la mayor parte de América Latina, África y Asia —incluyendo naciones como Brasil, Argentina, Colombia, Costa Rica, China, Japón e India— prescinden de los ajustes estacionales y mantienen un huso horario único a lo largo de todo el año.

En el caso de la Isla, la alteración del calendario cronológico responde de forma directa a la incapacidad de la infraestructura energética estatal para satisfacer la demanda de electricidad de los cubanos.

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