MIAMI, Estados Unidos ― El economista cubano Pedro Monreal cuestionó este viernes las nuevas propuestas económicas presentadas por Miguel Díaz-Canel y afirmó que el Gobierno intenta ofrecer como solución un supuesto “perfeccionamiento” del sistema que no modifica las bases del modelo de planificación centralizada.
“Es problemática la noción oficial de que el ‘Programa Económico y Social 2026’ y las propuestas sobre una veintena de temas ‘en materia de transformación’ pudieran generar la modificación sustancial que necesita el actual modelo económico de Cuba”, escribió Monreal en una serie de seis publicaciones en la red social X.
El economista reaccionó así a unas declaraciones ofrecidas por Díaz-Canel al equipo de prensa de la Presidencia de la República, en las que el gobernante enumeró más de una veintena de transformaciones todavía pendientes de aprobación por el Buró Político del Partido Comunista de Cuba (PCC) y la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Monreal situó el problema en el propio funcionamiento del sistema económico impuesto durante décadas por el régimen cubano.
“Ante el descalabro del modelo de planificación centralizada, principalmente por sus propias insuficiencias internas, hay dos alternativas respetables: asumir el precio político del fracaso, o rectificar autocríticamente y transformar drásticamente el modelo”, sostuvo.
A juicio del especialista, las autoridades intentan presentar una tercera opción que mantiene intactos los fundamentos del sistema.
“Como en otras ocasiones, se ha inflado el discurso oficial para tratar de vender como tercera alternativa un supuesto ‘perfeccionamiento’ sazonado con ‘apertura’ que quizás todavía puede encandilar a algunos, pero que es un ardid caduco”, afirmó.
El economista también criticó que el gobernante haya retomado conceptos empleados repetidamente por las autoridades, como la eliminación de trabas burocráticas, la descentralización, la autonomía municipal y el fortalecimiento de la empresa estatal socialista.
“Que al Gobierno no se le ocurra otra cosa que lo de ‘quitar trabas’ y la ‘contradicción centralización- descentralización’, o lo del municipio y la empresa estatal como piezas claves del ‘engranaje-país’, dice mucho de la fatiga intelectual del equipo económico del gobierno”, señaló Monreal.
El experto consideró que las propuestas combinan formulaciones tradicionales del modelo socialista con ideas que no responden a una estrategia económica coherente.
“Escuchar el reciclaje de viejos dogmas económicos combinado con nuevas nociones improvisadas ayuda a entender la propuesta de un ministerio de información y de comunicación social, entre otras cosas, para sostener un discurso económico divorciado de la realidad”, escribió.
Monreal concluyó su análisis cuestionando la capacidad del sistema para generar los recursos que necesita y rechazó que la crisis pueda resolverse únicamente mediante llamados políticos a la voluntad y la movilización.
“Las cuentas no cuadran y el gobierno quiere hacer ver que no es un problema de matemáticas, sino de voluntad, pero el modelo colapsado en 2026 bajo sanciones extremas era un ‘sumidero económico’: necesitaba más recursos subsidiados de los que generaba en valor económico real”, afirmó.
Las críticas siguieron a la publicación, en el diario oficial Granma, de una extensa relación de propuestas explicadas por Díaz-Canel. El gobernante colocó como primera prioridad del Gobierno la preparación para la defensa, incluida la actualización de los planes del sistema defensivo territorial y la llamada “Guerra de todo el pueblo”. Como “otra gran prioridad” presentó el Programa Económico y Social del Gobierno para 2026.
Díaz-Canel atribuyó la gravedad de la situación cubana a una “agresión multidimensional” de Estados Unidos y aseguró que el Gobierno había trabajado con expertos nacionales e internacionales, plataformas de inteligencia artificial y referencias a las experiencias de China y Vietnam.
El gobernante indicó que las propuestas estaban recibiendo “los últimos detalles para la aprobación en el Buró Político, en la Asamblea Nacional”, antes de iniciar un proceso de información y explicación a la población.
La primera área de cambios mencionada por Díaz-Canel fue el sistema de dirección de la economía. El régimen pretende revisar la relación entre la planificación central, los incentivos y las señales del mercado, con la promesa de estimular la producción nacional, ampliar la oferta de bienes y servicios y aumentar las exportaciones.
También propuso profundizar la autonomía de los municipios, que podrían decidir cuáles serían sus empresas y actores económicos, gestionar ingresos en divisas, importar y exportar sin depender directamente de planes centrales, atraer inversión extranjera y aprobar proyectos de cubanos residentes dentro y fuera de la Isla.
En cuanto a la empresa estatal socialista, Díaz-Canel aseguró que debería funcionar “sin intermediarios” y “sin manos metidas en su gestión”. Las entidades podrían definir sus dimensiones y sistemas salariales, utilizar sus utilidades, escoger clientes y suministradores, realizar operaciones de comercio exterior, asociarse con otros actores económicos, conservar parte de las divisas que generen y participar directamente en el mercado cambiario.
El Gobierno pretende además ampliar el objeto social de esas empresas para que puedan producir bienes y prestar servicios diferentes de su actividad principal, una restricción que durante años ha limitado su funcionamiento.
Las propuestas incluyen asimismo una reestructuración del aparato estatal, gubernamental y empresarial, así como del PCC y las organizaciones políticas y de masas. Díaz-Canel adelantó una reducción de ministerios, cargos y personal, cuyos supuestos ahorros presupuestarios serían destinados a programas sociales o a una futura reforma salarial en el sector presupuestado.
En el sector agrícola, las autoridades prometen entregar tierras a quienes puedan producirlas, reducir las superficies ociosas, facilitar el acceso de los productores a insumos y al mercado cambiario y permitir asociaciones entre empresas estatales, cooperativas, productores privados e inversionistas extranjeros.
Díaz-Canel planteó también que las empresas y otros actores económicos puedan abrir “cuentas reales en divisas” en los bancos, y anunció una simplificación de los trámites para crear empresas y desarrollar producciones agropecuarias.
En materia de comercio exterior, el régimen prevé eliminar la obligación de operar mediante intermediarios, ofrecer ventajas arancelarias a quienes importen materias primas e insumos productivos y evaluar que determinadas entidades cubanas mantengan cuentas bancarias en otros países.
Para el sector privado, el mandatario prometió limitar las actividades prohibidas, ampliar los objetos sociales y acelerar la aprobación de mipymes estatales y privadas cuyos expedientes permanecen pendientes. También anunció mayores posibilidades de participación accionaria y asociaciones entre empresas estatales y negocios no estatales.
Las propuestas sobre inversión extranjera incluyen cambios en los derechos de superficie, los plazos de aprobación, el uso de cuentas bancarias y las inversiones efectuadas por cubanos residentes en el exterior o dentro del país, que podrían participar junto con empresas estatales, cooperativas y negocios privados.
Díaz-Canel adelantó además una eliminación gradual de los subsidios generales a productos para sustituirlos por ayudas dirigidas a personas consideradas vulnerables. El Gobierno estudia igualmente modificar la relación entre el Presupuesto del Estado y las empresas estatales, con el propósito declarado de que los fondos públicos no continúen financiando entidades ineficientes.
Otros anuncios abarcan nuevas modalidades de negocios en el turismo y el sector inmobiliario, mayores facilidades para importar vehículos —con prioridad para los eléctricos—, la implantación de la facturación electrónica, formas de pluriempleo y trabajo a distancia, y la participación de diferentes actores económicos e inversionistas extranjeros en la recogida de desechos sólidos.
El Programa Económico y Social del Gobierno 2026 fue publicado oficialmente el 1 de abril como una “hoja de ruta” para gestionar la crisis y reimpulsar la economía. Aunque las autoridades han informado sobre su implementación y seguimiento durante los últimos meses, Díaz-Canel reconoció ahora que el nuevo grupo de transformaciones todavía debe recibir el visto bueno del Buró Político y del Parlamento.
Los anuncios se producen ante un panorama de fuerte deterioro económico. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) proyectó en abril una contracción del 6,5% del producto interno bruto cubano durante 2026, la caída más pronunciada entre las economías latinoamericanas incluidas en su actualización de perspectivas regionales.










