MIAMI, Estados Unidos ― El analista energético ruso Igor Yushkov aseguró que las empresas de su país tienen capacidad técnica para construir plantas eléctricas y suministrar combustible a Cuba, pero condicionó cualquier participación a una fórmula comercial que compense sus costos en declaraciones al Finanzas Mail.
“Nos topamos con que Cuba es un actor insolvente. Que encuentren con qué pagarnos. Entonces podremos hablar de ello”, afirmó Yushkov, experto de la Universidad Financiera adjunta al Gobierno de la Federación de Rusia.
El especialista sostuvo que compañías rusas podrían construir instalaciones generadoras en la Isla, suministrar gas o carbón, levantar centrales termoeléctricas alimentadas con ese último combustible e incluso considerar una planta nuclear.
Yushkov mencionó como hipotéticas formas de compensación el intercambio de infraestructura por servicios turísticos, la compra de armamento ruso o la instalación en Cuba de una base militar con misiles. El propio analista cuestionó la conveniencia de la alternativa turística para Moscú, debido al interés del Kremlin en promover sus destinos nacionales.
El experto también consideró un riesgo para Moscú el diálogo entre La Habana y Washington, ante la posibilidad de que un cambio en la política exterior cubana impida a Rusia recuperar sus inversiones. En su opinión, sería más racional destinar recursos a cubrir los déficits eléctricos del sur y el Lejano Oriente ruso mientras Cuba no presente una fórmula clara de pago.
Cuba atraviesa una de las etapas más graves de su crisis energética. La Unión Eléctrica informó este viernes que durante la jornada anterior hubo apagones por déficit de generación durante las 24 horas y que la máxima afectación alcanzó los 2.240 megavatios (MW). Para el horario pico de este 7 de agosto, la empresa pronosticó apenas 1.023 megavatios disponibles frente a una demanda de 3.250.
La empresa estatal reportó cinco unidades termoeléctricas averiadas y otras cuatro en mantenimiento. También permanecían paralizadas por falta de combustible 106 centrales de generación distribuida, las patanas de Regla y Melones y las centrales de fueloil de Mariel y Moa. Los 54 parques solares en servicio alcanzaron el jueves una potencia máxima conjunta de 575 MW, insuficiente para evitar el enorme déficit nocturno.
La fragilidad del sistema volvió a ser evidente esta semana con dos desconexiones nacionales en menos de 24 horas. La primera ocurrió la noche del domingo y la segunda durante el proceso de recuperación del lunes, cuando eventos meteorológicos afectaron la red y provocaron la salida de las unidades generadoras que ya habían sido incorporadas, según la Unión Eléctrica.
Pese a las reservas expresadas por Yushkov, el embajador ruso en La Habana, Víktor Koronelli, afirmó el pasado 25 de julio que ambos países continuaban examinando iniciativas conjuntas. “En la agenda bilateral ruso-cubana hay toda una serie de proyectos de interés mutuo, incluidos los vinculados al sector energético”, declaró el diplomático, sin ofrecer detalles sobre su financiación o estado de ejecución.
El Ministerio de Energía ruso había anunciado en junio de 2025 que pretendía incorporar compañías de ese país a la construcción de un nuevo bloque de 200 megavatios y a la reparación capital de cuatro unidades existentes de 100 megavatios cada una. Moscú también propuso preparar especialistas cubanos y elaborar una estrategia energética bilateral basada en su propio programa nacional hasta 2050.
Esos planes se remontan al crédito estatal de hasta 1.200 millones de euros aprobado por Moscú en 2015 para financiar cuatro bloques termoeléctricos de 200 megavatios en Cuba. Un protocolo de 2024 reconfiguró el proyecto y contempló un solo bloque nuevo de 200 megavatios en la central Habana del Este, la reparación de cuatro unidades de 100 megavatios en las plantas Antonio Maceo, Máximo Gómez y Habana del Este, y la construcción de parques solares.
En mayo de 2025, el vice primer ministro ruso Dmitri Chernyshenko anunció que empresas de su país estaban dispuestas a invertir más de 1.000 millones de dólares en Cuba hasta 2030, como parte del denominado Plan 2030. Las propuestas abarcaban la generación eléctrica, la agricultura y el alumbrado público, y Moscú prometió subsidiar los intereses para estimular la participación empresarial, aunque no presentó un calendario preciso.
En 2022, la Duma rusa aplazó hasta 2027 parte de las obligaciones correspondientes a préstamos por unos 2.300 millones de dólares concedidos a Cuba entre 2006 y 2019 para proyectos de generación eléctrica, transporte y metalurgia. Rusia también ha retrasado o cancelado iniciativas anteriores alegando incumplimientos de pago de La Habana, un obstáculo que continúa sin una solución pública para los nuevos proyectos energéticos.










