MIAMI, Estados Unidos ― La Embajada de EE.UU. en La Habana advirtió este viernes de un aumento significativo de enfermedades diarreicas en toda Cuba y lo atribuyó al deterioro continuo de la infraestructura de agua y energía, que compromete tanto el suministro del líquido como el almacenamiento y el control de temperatura de los alimentos.
Entre los casos recientes, precisó la legación, se han detectado E. coli, norovirus, Shigella y otros patógenos gastrointestinales.
En la versión en español que publicó en su cuenta de X, la Embajada recomendó usar “únicamente agua que sepa que es segura para beber, cepillarse los dientes, preparar hielo y cocinar”, evitar el hielo salvo que se conozca el origen del agua y no emplear agua del grifo sin tratar para preparar bebidas o alimentos.
Asimismo, pidió precaución con la carne, las aves, los mariscos, los huevos y los lácteos “que puedan haber sido almacenados de manera inadecuada”, y con los alimentos que se cocinan y luego se enfrían, almacenan o recalientan.
El texto cierra con una advertencia sobre el sistema sanitario de la Isla: “Los medicamentos comunes (p. ej., paracetamol, ibuprofeno, antibióticos) suelen escasear en Cuba; considere llevar su propio suministro”.
La alerta llega ocho días después de otra de la misma legación, del 28 de agosto, centrada en el agua. En aquel texto la Embajada sostuvo que la infraestructura de entrega de agua en Cuba es cada vez más inestable y que los problemas prolongados y cada vez peores con el agua y los apagones, causados por la mala gestión de la infraestructura pública por parte del régimen, afectan a toda la Isla. El agua, añadió, a menudo solo llega a las viviendas cuando hay electricidad en la ciudad durante el tiempo suficiente.
Autoridades cubanas ya habían aludido a ese panorama. La directora del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología de Las Tunas, Yumara Acosta García, informó el 26 de agosto de un incremento de las enfermedades diarreicas agudas en Puerto Padre y Las Tunas, y enumeró entre los riesgos ambientales del territorio “la acumulación de residuos sólidos por el incremento de microvertederos, los salideros de agua potable y obstrucciones, fosas vertiendo y la mala calidad de los depósitos de agua”. En el mismo encuentro, el primer secretario del Partido en la provincia, Osbel Lorenzo Rodríguez, admitió que “el problema del agua es en toda la provincia” y pidió sostener la vigilancia “a fin de eliminar las causas que puedan generar una situación epidemiológica diferente”.
El aviso tampoco es nuevo en otros territorios. La Unidad Municipal de Higiene y Epidemiología de Cabaiguán, en Sancti Spíritus, estableció el 18 de mayo una alerta epidemiológica por enfermedades diarreicas agudas ante el incremento de la asistencia médica en la atención primaria y en las instituciones hospitalarias, y atribuyó el alza a “los micro vertederos, las fosas vertiendo a las calles y las afectaciones al suministro y tratamiento al agua”.
El presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), Antonio Rodríguez Rodríguez, explicó el 27 de mayo en la Mesa Redonda que el país tiene 3.331 estaciones de bombeo, el 64% de las cuales necesita operar más de 18 horas continuas, y que el organismo recibe apenas el 37% del combustible que requiere. “Una estación que tiene que bombear 24 horas y bombea dos horas, casi el agua solo se consume en llenar la tubería”, ilustró.
En esa comparecencia, el directivo situó entre las actividades que dependen del combustible la desobstrucción de redes, la limpieza de fosas, la supresión de salideros y el servicio de agua en pipas, y sumó el uso de los productos químicos indispensables para garantizar la calidad del agua, cuya producción y traslado también dependen de energía y transportación.
De las 480 estaciones de bombeo más importantes del país, que benefician a entre el 70% y el 80% de la población, solo 145 están en circuitos protegidos y 73 disponen de grupos electrógenos. Alrededor de 2,7 millones de personas resultan afectadas como promedio por las dificultades en el abasto, según la cifra que ofreció entonces, la última divulgada por el organismo.









