MIAMI, Estados Unidos ― El Sistema Electroenergético Nacional (SEN) de Cuba volvió a desconectarse totalmente en la tarde de este viernes, 10 de julio, apenas cuatro días después del apagón nacional registrado el lunes.
“Ahora. 16:30 horas. Caída total del Sistema Eléctrico Nacional”, confirmó Unión Eléctrica de Cuba (UNE) en la red social X.
Se trata del cuarto colapso total del SEN en lo que va de 2026. El anterior ocurrió el pasado lunes, 6 de julio, cuando la red nacional se desconectó a las 12:17 de la tarde. Esa fue la octava interrupción desde octubre de 2025.
La nueva caída ocurre en una jornada en la que el sistema ya operaba con un severo déficit. La UNE había pronosticado para el horario de máxima demanda una disponibilidad de 1.148 megavatios (MW), frente a una demanda estimada de 3.050 MW, lo que suponía una afectación de 1.952 MW si se mantenían las condiciones previstas.
Antes del colapso, las autoridades esperaban incorporar durante el horario pico la Central Termoeléctrica (CTE) Antonio Guiteras, de Matanzas, la mayor unidad generadora del país, que se encontraba en proceso de arranque. La planta había salido del SEN a las 6:58 de la mañana del 6 de julio.
La desconexión de este viernes se produjo cuando el país apenas intentaba estabilizarse tras el apagón de comienzos de semana. La red había sido restablecida progresivamente desde Pinar del Río hasta Holguín el martes, aunque Santiago de Cuba continuaba entonces separada del sistema y millones de personas permanecían sin servicio debido a la insuficiente capacidad de generación.
Durante la recuperación anterior, la UNE solo lograba abastecer una fracción de la demanda nacional. En La Habana, al cierre de la tarde del lunes, el sistema cubría aproximadamente el 1% de las necesidades eléctricas de la capital y priorizaba hospitales, centros de producción de alimentos y otros servicios considerados esenciales.
La prolongación de los cortes provocó protestas y cacerolazos el martes en varios barrios habaneros. Residentes de Jaimanitas y Santa Fe salieron a las calles, tocaron cazuelas, hicieron sonar las bocinas de vehículos y gritaron “pongan la corriente”, de acuerdo con reportes de Reuters desde la capital cubana.
El Gobierno cubano no ha informado públicamente las causas definitivas del colapso ocurrido el lunes. La recuperación se desarrolló mediante la formación de microsistemas y la incorporación gradual de centrales, pero quedó limitada por la escasez de combustible y la reducida disponibilidad de las termoeléctricas.
La situación se agravó durante la semana. El jueves, el país registró un déficit de 2.341 MW, con apenas 935 MW disponibles frente a una demanda de 3.100 MW. Ese mismo día salieron de servicio la Unidad 4 de la CTE Carlos Manuel de Céspedes, debido a un fallo en el regulador de voltaje, y la Unidad 2 de la CTE Ernesto Guevara, por un poro en el economizador.
En La Habana, la Empresa Eléctrica abandonó esta semana la administración de los apagones mediante bloques y comenzó a gestionarlos circuito por circuito, mientras reconocía que la falta de generación impedía cumplir incluso los ciclos de interrupciones programados. En zonas abastecidas por la Subestación Apolo, la UNE había establecido rotaciones de “seis horas sin servicio por tres horas con servicio”, pero admitió que tampoco podía sostenerlas regularmente.
Los apagones anteriores dejaron a amplias zonas de Cuba sin electricidad durante más de 30 horas y, en algunas provincias, durante varios días.
Hasta la publicación de esta nota, la UNE no había precisado qué instalación o evento provocó la desconexión de este viernes, ni había informado sobre la creación de microsistemas, la recuperación de servicios esenciales o un posible plazo para volver a enlazar la red nacional.










