Del Socialismo Utópico a las dictaduras políticas

Del Socialismo Utópico a las dictaduras políticas

¿Acaso el socialismo cubano o el soviético tienen algo que ver con las ideas que expusieron los Utópicos franceses y con los planteamientos de los Hegelianos Jóvenes Progresistas?

socialismo-utopico-7446-11-1QUITO, Ecuador.- El socialismo ha sido definido como un sistema económico y social, cuyo fundamento principal está determinado por el hecho de que los medios de producción sean parte del patrimonio colectivo y sea el mismo pueblo quien los administre. Teóricamente resulta una idea válida, por cuanto, los propios administradores de los bienes resultarían beneficiados con los elementos patrimoniales que estarían en su posesión. Otras definiciones se refieren al socialismo no como sistema, sino como doctrina política y a su vez económica. Todas coinciden en que la propiedad y la administración de los medios de producción es por parte de las clases trabajadoras, así como lograr una organización de la sociedad en la cual exista igualdad política, social y económica de todos, propuestas muy distantes de lo que caracterizó a aquellos países que se proclamaron socialistas en la Europa oriental y a los que aún dicen serlo, aunque no quede vestigio alguno de las nobles ideas que teorizaron algunos de sus principales defensores.

A pesar del aparente auge de dicho sistema político durante parte del siglo XX, y de los aportes teóricos de los pensadores alemanes Carlos Marx y Federico Engels, su origen y definiciones se remontan a la antigüedad. El término y las descripciones de igualdad, jornadas laborales justas, superación, repartición equitativa y otras características propuestas por los teóricos contemporáneos defensores del socialismo, lo encontramos en el humanista e intelectual inglés Tomás Moro (1478-1535) y sus ideas expuestas en la obra “Utopía”. El término es utilizado por primera vez en esta obra, significa lugar que no existe, pero la idea de Moro no fue precisamente la no existencia, sino lo inalcanzable o irrealizable. Pudo predecir la imposibilidad de llevar a efecto lo que teóricamente sería un paraíso, lo que a posteriori Marx no fue capaz de vislumbrar, por cuanto, “anduvo de prisa, y un tanto en la sombra”, y en nuestros días se sigue intentando establecer bajo el ropaje de socialismo del siglo XXI, a pesar del conocido fracaso de los países de Europa y del estado de deterioro económico, político, social y moral de Cuba.

El término Socialismo Utópico fue manejado desde el siglo diecinueve por Louis Blanqui (1805-1881), aunque alcanzó notoriedad con los aportes de Marx y Engels en su “Manifiesto Comunista”, los que criticaron a los socialistas utópicos por ser “idealistas” e “ingenuos”, a pesar de haber previsto que la doctrina socialista era algo irrealizable que quedaría como idea. Marx (1818-1883) afirma que el estado es una herramienta que utiliza la clase burguesa para poder dominar al proletariado. La clase oprimida debe tomar el control del estado, lo que llamó “dictadura del proletariado”, y hacer uso del mismo para eliminar las clases sociales.

En el siglo XIX José Martí, un cubano ejemplar, que supo situarse al lado de los desposeídos, capaz de admirar a Marx, pero al propio tiempo señalar con sutileza su lado débil, y que si supo teóricamente lo que era el socialismo, a pesar de las versiones acerca de un posible desconocimiento del Apóstol sobre dicho sistema, en su análisis sobre el texto de Spencer dedicado al socialismo, dijo: “en ese sistema socialista dominaría la comunidad al hombre, que a la comunidad entregaría todo su trabajo”.

Con la instauración de un nuevo sistema político en Rusia, devenida en Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, comenzó un período crucial de la historia. El establecimiento de la “dictadura del proletariado”, así como el intento de aplicar en el plano social y económico las ideas de Marx en sus doctrinas, fueron solo los inicios de lo que llegaría a ser uno de los más terribles sistemas de la historia, en el cual el hombre “de ser siervo de sí mismo, pasaría (…) a ser siervo del estado”. Con el tiempo los ideales de Moro, Cabet, Blanqui Saint-Simón, Fourier, Sismundi, Owen y Marx solo quedaron en teoría. Se convirtieron en una de las grandes potencias del mundo y se implicaron en guerras, acciones genocidas y en planes de armas nucleares. Exportaron sus aparentes logros bajo la retórica de una fingida igualdad y de una sociedad sin clases. Las economías colapsaron y de una manera quasi increíble desapareció el campo socialista de Europa.

En 1961 el líder de la revolución cubana, Dr. F. Castro, declaró el carácter socialista de dicha revolución. La secuencia de acontecimientos ocurridos en la isla de los Castro es conocida por muchos que se han dedicado a difundir los horrores de una de las dictaduras más crueles de la historia. Solo recordemos que en los tiempos iniciales asesinaron a centenares de seres por el solo hecho de pensar diferente a ellos, nacionalizaron las empresas, se apropiaron de los bienes individuales, intentaron eliminar la religión y la filosofía, al igual que sus amigos soviets se involucraron en el tráfico de armamentos, asesoramiento para las luchas de guerrillas en América y en las guerras de países africanos, establecieron un partido comunista único reconocido oficialmente y se apropiaron de los medios de comunicación, los que pasarían a ser órganos oficiales del régimen. Las persecuciones a aquellos que se diferenciaran de lo establecido como patrones por el nuevo orden se convirtieron en algo común. Ellos tienen el control de todo y de todos y conocen lo que piensa y lo que dice cada cual, para esto han involucrado a centenares de personas simpatizantes del comunismo, ya sea de forma oficial o a través de organizaciones populistas o de informantes encubiertos.

¿Acaso este socialismo de la isla caribeña o el que se desarrolló y desmoronó en los países europeos y en la URSS tiene algo que ver con las ideas que expusieron los Utópicos franceses y con los planteamientos de los Hegelianos Jóvenes Progresistas? La historia ha demostrado que no toda idea, por noble y buena que pueda parecer, encuentra éxito en su realización como acto.

Los cambios que necesariamente tendrán lugar en Cuba no van a devolver a los miles de cubanos que fueron asesinados por el régimen o que murieron en las guerras de África, no podrán reunificar a las miles de familias divididas, no cambiarán la imagen estereotipada que se tiene en el mundo del cubano promedio, por cuanto, el “hombre nuevo” promulgado por el “caballero ya inmóvil y andante” es vulgar, sin clase, sin cultura, sin principios, y capaz de involucrarse por sobrevivir en los más atroces males. Resulta necesario que los opresores del régimen reconozcan que ya su tiempo pasó, que nadie cree en ellos, que están desacreditados ante el mundo y que una apertura a través del diálogo resulta urgente.

Acerca del Autor

Alberto Roteta Dorado

Alberto Roteta Dorado

Dr. Alberto Roteta Dorado. Cienfuegos, Cuba. Graduado de doctor en medicina, especialista en Medicina General Integral y Pediatría por el Instituto Superior de Ciencias Médicas de Villa Clara y de Máster en Ciencias, especialista de segundo grado en Endocrinología y de segundo grado en Medicina General Integral por la Universidad Médica de Cienfuegos. Ejerció su profesión de médico por más de veinticinco años en Cuba. Profesor auxiliar de Pediatría y Endocrinología, se dedicó al magisterio por más de veinte años. Ha realizado estudios de filosofía, teología, antropología y teosofía. Presidió en Cuba la Fundación Cultural “Oasis Teosófico-Martiano”. Actualmente presidente de honor de dicha institución. Dictó conferencias sobre temas martianos y filosóficos en diferentes instituciones cubanas como: Fundación Cultural “Oasis Teosófico-Martiano” y “Memorial Presidente Salvador Allende”. Tiene inéditos dos libros de ensayos sobre el sentido de la religiosidad y el pensamiento filosófico de José Martí. Colaborador de medios de prensa como Cubanet, Noticias de Cuba. Ha visitado varios países de América: Perú, Ecuador, Colombia, Costa Rica y Panamá. Radicado en Estados Unidos de Norteamérica.

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