
La FE ―familia en el extranjero― mueve montañas
Mi vecina despierta muchos desprecios porque tiene FE, que es lo mismo que tener familia en el extranjero…
Villa Clara, 1963. Escritor galardonado con los Premios David, Cirilo Villaverde, el Grinzane Cavour de Italia, el Internacional de Novela Rómulo Gallegos, el Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar y el Premio Alejo Carpentier de Cuento 2009. Ha sido jurado en importantes premios nacionales e internacionales, entre ellos, el Casa de Las Américas. Colabora con Cubanet desde 2013 escribiendo crónicas sobre la vida en Cuba.
Especialización: Literatura, sociedad.
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Mi vecina despierta muchos desprecios porque tiene FE, que es lo mismo que tener familia en el extranjero…

El joven se llama Jonathan Muir, y el delincuente Fernando Bécquer. Así va “la justicia” revolucionaria.

LA HABANA.- Un cuerpo podría despertar innumerables deseos en cualquier parte, lo mismo en la calle tumultuosa que en el sitio más abierto, y también

Ay, todo se pudre, como sucede en las guerras, en esas guerras en las que la salvación se hace escasa, casi imposible.

«No más miseria», así reclamó alguien en la noche para que lo viéramos en un amanecer que no sería, en nada, apacible.

Pero al final, la chusma —si se quiere usar ese término— no es la que golpea cazuelas para reclamar, sino la que no tiene razones para hacerlo. La que duerme tranquila.

Comer a ciegas no es comer: es sufrir, es molestarse. Comer a ciegas provoca los enfados más sonoros, esos que te hacen gritar tan alto que todo el barrio podría escuchar un “Abajo el comunismo”.

Hoy muchas familias claman por un saquito de cemento, por una minucia de arena para corregir los desastres de casas a punto de venirse abajo. Pero esos materiales se reservan para el ocultamiento, para encubrir las verdades que nos acosan.

En Cuba hay muchos médicos a los que, tristemente, no les alcanzan sus salarios.

Son como cualquier hijo de vecino, y justamente por eso se convierten en ladrones casi invisibles.