
Ariel dejó la cárcel, pero la injusticia no se borra
Aunque ahora disfruta de cierta “libertad”, sabe bien que eso no significa que puede actuar con independencia, como un ciudadano libre
(La Habana, 1966). Graduado de Dirección de Cine, reside en La Habana, Cuba. Mención en el concurso Juan Rulfo (1989), Premio nacional del gremio de escritores UNEAC (1995). El libro: Sueño de un día de verano, fue publicado en 1998. En 1999 ganó el premio César Galeano. Y en el 2001, el Premio Alejo Carpentier que organiza el Instituto Cubano del Libro con el conjunto de relatos: Los hijos que nadie quiso. En el 2006, gana el premio Casa de las Américas en el género de cuento con el libro: Dichosos los que lloran. En 2013 ganó el Premio Internacional Franz Kafka de Novelas de Gaveta, convocado en la República Checa con la novela El verano en que Dios dormía. Ha publicado en México, España, Puerto Rico, Suiza, China, Inglaterra, República Dominicana, Francia, EE UU, Colombia, Portugal, Martinica, Italia, Canadá, entre otros países.

Aunque ahora disfruta de cierta “libertad”, sabe bien que eso no significa que puede actuar con independencia, como un ciudadano libre

“Espacio laical” tiene deudas con la policía política, esa que decide lo que puede o no ser publicado, y de ello depende que vaya o no a la imprenta

Bufonadas en la Feria del Libro

No cesan los abusos contra quienes denuncian al régimen
Así funciona la maquinaria fascista de los Castro

Serán más, muchos más, los religiosos, los cubanos todos, que harán exigencias al régimen

A esos escritores que prefieren las “garantías” del régimen cubano

Testimonios de corrupción y abusos en un centro de Trabajo Correccional con Internamiento

Su Santidad, ahora que su nombre no está tan de moda en la isla de Cuba me decido a escribirle estas líneas

Hoy el opositor está haciendo una huelga de hambre, mucho más peligrosa que aquella hambruna que muy bien conocimos los cubanos