Venta clandestina de paquetes de “Internet offline” arrasa en Cuba

Venta clandestina de paquetes de “Internet offline” arrasa en Cuba

A la Isla la precede con razón la fama de tener uno de los peores accesos a Internet del mundo. La oferta de la TV estatal es pobre y monótona. Pero a la isla sí llegan series extranjeras gracias a la venta semanal del “paquete”

53f4cba0235e5LA HABANA, Cuba.– La fiebre por “Juego de tronos” ya está pasando en Cuba. La cuarta temporada de la famosa serie fantástica de aventuras medievales, al fin y al cabo, se terminó de emitir en junio. El hombre que entra a la trastienda de la casa particular en La Habana -un cuarto a oscuras con un ventilador viejo traqueteando en la pared para paliar el calor del verano caribeño- pide por eso otra cosa: “Ponme la continuación de ‘El señor de los cielos'”, dice, mostrando una memoria USB o pen drive.

La “narconovela” es una de las producciones actualmente en el aire de la cadena hispanohablante Telemundo de Estados Unidos.

A Cuba la precede con razón la fama de tener uno de los peores accesos a Internet del mundo. También la oferta de la televisión estatal es considerada por muchos como pobre y monótona. Pese a ello, a la isla sí llegan series extranjeras y contenidos virtuales. Para la gran mayoría de cubanos gracias a la venta semanal del “paquete”.

El “paquete” es una selección semanal de contenidos de actualidad que pasa en la isla de mano en mano y de computador en computador: series televisivas, películas y shows preferentemente de facturación estadounidense, pero también revistas del corazón como la española “¡Hola!” o la mexicana “Vanidades”, y especializadas como la alemana “Autobild” o el diario deportivo “Sport” de Barcelona. Las publicaciones circulan en formato PDF.

Los contenidos se descargan a través de una conexión de banda ancha y se graban directamente de la televisión por cable. Un mecanismo que podría parecer normal en cualquier otro país del mundo pero no en Cuba, donde no se puede tener una conexión de Internet en casa y donde la conexión más habitual sigue siendo a través de un módem análogo. Tampoco la televisión por cable está permitida.

El paquete es al comienzo “un disco de un tera(byte)”, explica Isbel Díaz, un informático de 38 años que conoce el mundo del Internet clandestino en Cuba.

La distribución funciona como en una cadena: hay personas que se encargan de conseguir el primer “paquete” y que lo venden sucesivamente desmenuzado en entregas menores hasta llegar a un “minorista”, que comercia los contenidos por partes llevándolos a menudo incluso a casa de sus compradores.

El disco duro “se le lleva al distribuidor, y el distribuidor hace después su negocio”, explica Díaz. Es como un “Internet offline”, una forma de acceder a la red sin conexión.

Muchos cubanos esperan cada semana ansiosos al “paquete” para ver sus series favoritas, pero también para comprar software informático. Una memoria con 8GB de información se puede obtener por menos de un dólar en la isla.

Populares son series norteamericanas como “Caso cerrado” (“Cold case” en original), o también el show humorístico del comediante cubano Alexis Valdés, residente en Miami. Son contenidos “básicamente de los canales hispanohablantes de Florida”, dice Díaz.

Muchos usuarios compran también programas de noticias del extranjero o documentales de Discovery Channel.

Lo habitual es además que se trate de una oferta comercial, en la que no hay contenidos políticos de ningún tipo. También la pornografía es tabú. Por ello, personas como Díaz creen que las autoridades toleran la elaboración semanal del “paquete”, pese a que no es oficialmente una actividad legal en la isla socialista.

De lo contrario, “es muy sospechoso que un volumen tan grande de información que viene en esos ‘paquetes’ se actualice semanalmente”, piensa Díaz. “¿Cuántas personas hay en Cuba con esa conexión, tan rápida, para descargar esos volúmenes de información?”, se pregunta.

En la isla, sólo instituciones del Estado o empresas extranjeras disponen de conexiones de banda ancha o antenas satelitales. La descarga “tiene que ser de centros estatales, con o sin consentimiento de los jefes”, lo secunda Pablo, que vende “paquetes” en la trastienda de su casa.

Pablo es médico de formación y prefiere no decir su nombre real porque la venta del “paquete” no es legal en Cuba. “La televisión cubana carece de esa oferta”, explica sobre el éxito de los “paquetes”.

Es tanta esa aceptación, que los trabajadores particulares de la isla, los llamados “cuentapropistas” autorizados a trabajar en la iniciativa privada en los últimos años, empiezan a poner publicidad en los “paquetes”.
Pagan una tarifa a los distribuidores para promocionar cada semana sus negocios con videos o fotos.

También los músicos locales graban sus shows de reggaeton. Y hay también personas interesadas en ofrecer otros contenidos. “El ‘paquete’, el que existe ahora y el que se comercializa, no satisface mis necesidades de consumo ni la de muchos contemporáneos”, cree Yaima Pardo.

La realizadora de cine y televisión de 34 años siente que hay mucha gente de su generación que busca otra cosa. Por eso planea con dos amigos elaborar un “Paquete Semanal Autónomo”, al que llaman PaSA por sus siglas, que le gustaría distribuir pronto gratis en La Habana y otras ciudades. “Yo lo veo como el Internet que podríamos generar nosotros mismos” de tener un buen acceso a la red, explica.

Su PaSA incluiría también temas de interés político y contenidos eróticos, porque no ve “nada malo” en eso. “Quisiéramos que funcione también para hacer ‘periodismo ciudadano”, agrega. Que la gente produzca sus propios contenidos de interés social para incluir en el disco, por ejemplo.

Pardo asegura que tampoco tendría problema en incluir en su paquete a “14ymedio”, el periódico digital que la conocida bloguera y disidente cubana Yoani Sánchez lanzó en mayo de este año.

Sánchez y sus compañeros de redacción elaboran también periódicamente una versión en PDF de “14ymedio” para distribuir de forma clandestina. Pero por ahora, el éxito del “paquete” cubano se basa en su oferta comercial.

Es difícil medir su verdadero alcance ya que no hay cifras oficiales, pero en ciudades como La Habana es habitual oír a la gente hablar de los días de llegada del “paquete”, lunes o martes por lo general, dependiendo del distribuidor. Y de las novedades televisivas.

En la trastienda de Pablo, una compradora comenta por ejemplo cuál es el show que más le interesa en ese momento: Masterchef, el programa gastronómico de televisión popularizado en los últimos tiempos por sus versiones de Estados Unidos, España y varios países de América Latina.

Publicado por Diario de Américas

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