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“Me están obligando a irme”: cubana denuncia abuso de las autoridades en caso de vivienda

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LA HABANA, Cuba. — Hace poco más de cuatro años que Mileydis Vaillant Despaigne decidió permutar su vivienda. Por aquellos días había sido víctima de un intento de estafa y, atemorizada, quiso desorientar a los delincuentes sin sospechar que el cambio convertiría su vida en una odisea.

La permuta se concretó en octubre de 2018 y hasta la fecha la mujer continúa exigiendo la propiedad de la nueva casa, el acceso a agua potable y a los contadores de gas y electricidad. Desde que se mudó —denuncia— sufre episodios de racismo y las autoridades locales presionan para que abandone el domicilio.

El tiro por la culata

A simple vista el canje parecía un buen negocio pues, aunque la casa requería de varios arreglos, ocupa la parte alta de una construcción biplanta situada en la avenida 41 del reparto Nuevo Vedado, una de las zonas residenciales del municipio Plaza de la Revolución. Sin embargo, a pocos días de la mudanza comenzaron los problemas con los inquilinos del primer piso.

“Nada más aterricé y me armaron una guerra campal. No entendía por qué, hasta que supe que querían quedarse con esta casa”, precisó Vaillant.

Manuel Alejandro Cordoví Gutiérrez es el dueño de la primera planta. De acuerdo con la entrevistada y otros vecinos, el hombre vivió por varios años en el exterior y a su regreso obtuvo la propiedad en donación. En la zona varias de las casas son usufructos que el gobierno ha entregado a altos funcionarios y sus familiares.

Aunque los anteriores dueños llevaban tiempo intentando permutar o vender, cuando Vaillant decidió permutar desconocía que Manuel Rafael, padre de Cordoví y ex subdirector y secretario del Partido Comunista en la Clínica Internacional “Cira García”, también pretendía obtener esa vivienda, y que la misma era un usufructo asignado hace 54 años.

“Por su entrada están los relojes de la electricidad y del gas, yo nunca los he podido ver. Tampoco me dejan instalar un motor para que el agua suba, los vecinos son los que a veces me ayudan”, resalta Vaillant, que a raíz de estos inconvenientes decidió quejarse.

Antigua casa de Mileydis Vaillant Despaigne (Foto del autor)

Nadando a contracorriente

El 30 de noviembre de 2018 envió una carta al gobierno local, argumentando los hechos y sus circunstancias. De contrarrestar los efectos de la denuncia se encargó Manuel Rafael Cordoví, quien concatenó una serie de acusaciones por escándalo público, violaciones a la arquitectura de la vivienda e, incluso, intento de asesinato.

A partir de entonces se destapó una ola de represión en contra de Vaillant, liderada por Yoanqui Utra González, vicepresidente del gobierno en Plaza, la vice fiscal municipal Indira y Michely Suárez, jefa de Planificación Física del territorio.

“Todos los días venía un carro patrullero a buscarme, me encerraban y sufría todo tipo de abusos”, cuenta la mujer. En esa época Vaillant cuidaba a su madre, que sufría demencia senil y la enfermedad de Parkinson. Su esposo también estaba encamado y necesitaba una atención especial. Los dos murieron durante la pandemia de COVID-19.

Los inquilinos de los bajos violaron la propiedad y mantienen tapiado varios accesos de la vivienda de Mileydis
Los vecinos de los bajos la privan de recibir agua potable (Foto del autor)

Los inspectores y las multas comenzaron a caer del cielo, una de ellas por una ampliación de trece centímetros que hizo a la pared del baño para poder entrar el sillón de ruedas de la madre. Sin embargo, esa acción constructiva clasifica entre los 33 tipos de obras que no requieren permisos, según explicó a Cubanet la inspectora de Vivienda Arletys Moreno Ramos.

Utra González participó de una de las inspecciones, ocasión en la que aseguró a Vaillant que “la casa era de ellos (el gobierno)” porque los dueños anteriores eran “usufructuarios gratuitos”, y que “muchas personas iban a ir presas” por tramitar la permuta.

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Los inquilinos de los bajos violaron la propiedad y mantienen tapiado varios accesos de la vivienda de Mileydis (Foto del autor)

Para indagar sobre el tema CubaNet visitó el Bufete Colectivo de Arroyo Naranjo, donde se pudo conocer que el gobierno o la entidad que otorga el subsidio tiene la potestad de retirarlo cuando estime que cambiaron las condiciones que llevaron a la aprobación del mismo.

No obstante, en la permuta los usufructuarios arrastran esa condición a la nueva casa, sobre la que sí puede disponer el organismo competente.

Evadiendo a la policía local, que le impedía salir de su casa, Vaillant se desplazó hasta la Plaza de la Revolución a quejarse de Utra González. Allí se entrevistó con la “compañera Cedeño”, quien, habiendo tenido un contacto previo con el vicepresidente, le aseguró que sobre ella caería todo el peso de la ley.

En busca de justicia contrató una abogada para tramitar su caso ante Planificación Física. Pero la gestión nació vetada por la vice fiscal Indira que, en una citación con las partes, apareció abrazada y riendo con Utra González.

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Desde que Mileydis permutó a la nueva casa su vida se convirtió en una odisea (Foto del autor)

“Muerta de la risa dijo que ahora todo era con ella, que había perdido. La abogada no entendía lo que estaba pasando, nada más miraba los papeles y repetía que algo estaba enredado. A los pocos días no quiso seguir trabajando”, acotó Vaillant. “Con el tiempo me dijeron que el caso se había traspapelado, y después que fue archivado”.

En una de las reclamaciones en “la Plaza”, al salir le comunicaron que dejara a su mamá con un acompañante porque ella sería entrevistada por oficiales de la unidad policial de la calle Zapata.

“Estuve 48 horas sentada en un banco de concreto hasta que me metieron en un cuarto oscuro, lleno de agua sucia y de caca. Las condiciones eran pésimas. Como resultado sufrí una parálisis facial”, expuso. Fue liberada porque alguien indicó a su hijo cómo hacer un Habeas Corpus, pero se marchó con una restricción de movimiento que le impedía viajar dentro o fuera del país.

En lo adelante pasó seis meses firmando a diario en la estación de policía. Cada jornada le entregaban una hoja diferente porque no aparecía en ningún registro, hasta que decidió no ir más y nadie preguntó por ella. Todo se trataba de una mentira para tenerla ocupada.

“Esa gente me gritaba la mona enjaulada, la negra que quería caminar por el pasillo de los blancos. Escribí a la Comisión Aponte y resulta que el expediente se volvió a perder. Yo no sabía que Rensoli, el tipo que me atendió, vive aquí en el barrio y es elector de Yoanki (Utra González)”, relató la mujer.

Los inquilinos de los bajos violaron la propiedad y mantienen tapiado varios accesos de la vivienda de Mileydis
(Foto del autor)

En la lista de los olvidados

Para ganar su casa Vaillant había tenido que trabajar diez años a pie de obra en microbrigadas de la construcción. En el Ministerio del Comercio Interior fue vanguardia nacional en dos oportunidades y ganó una medalla por trabajo distinguido. Fue Jefa de Cuadros y subdirectora primera de la escuela “Josué País”, creada para los hijos de los dirigentes.

Por su parte, su esposo fue distinguido durante cinco años seguidos como uno de los mejores macheteros de la zafra azucarera. Fue veterano de las guerras de Etiopía y Angola, donde participó como tanquista. Al morir, en 2021, todavía era militante del partido en Centro Habana.

“Nada de eso importó cuando murió, ni siquiera lo pudimos despedir en paz. El jefe de sector vino porque supuestamente estábamos arrastrando las sillas y eso molestaba a la gente de abajo. Dijo lo mismo de siempre, que somos una familia de negros desafectos, y que lo mejor que podía pasar es que nos fuéramos del barrio”, concluyó Vaillant.

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“El niño no quiere dormir en el cuarto porque dice que se va a caer”

LA HABANA, Cuba. – La cubana María Margarita Nueva Rodríguez, quien reside con su nieto de ocho años en La Habana Vieja, denunció este martes ante las cámaras de CubaNet la “poca preocupación” que han mostrado las instituciones gubernamentales ante el riesgo de derrumbe de su vivienda.

“Desde el 17 de noviembre de 2021 yo hice un escrito, que lo llevé para los distintos factores, diciendo que iba a haber un derrumbe y que por favor vinieran a ver, que mandaran un inspector o un técnico, pero nadie se ha personado y ya desgraciadamente ocurrió el derrumbe”, lamentó la cubana de 65 años.

Según cuenta, el pasado 27 de noviembre se desplomó parcialmente el techo de uno de los cuartos de su vivienda ubicada en el primer piso del edificio 753, calle Egido, entre Paula y San Isidro. Mientras, el techo del segundo cuarto se filtra por lo que también corre el riesgo de que se desplome. 

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Estado del techo (Foto de los autores)

Sin embargo, a pesar del peligro que esto representa para la anciana y su nieto ninguna autoridad se había presentado en el lugar hasta el momento de redactar esta nota.

“Si hubiera estado aquí dentro de mi casa en ese momento [el pedazo de concreto que se cayó] me hubiese matado a mí y a mi nieto de ocho años”, dijo Nueva Rodríguez.

María Margarita Nueva Rodríguez, derrumbe, vivienda
María Margarita Nueva Rodríguez (Foto de los autores)

La entrevistada recuerda que ya ha transcurrido un año desde que entregó a las autoridades la carta donde advertía sobre el peligro de desplome de su apartamento.

“La entregué a diferentes organismos: Edificios Múltiples de la Dirección Municipal de Vivienda; a Perla Rosales, que es la compañera que está a cargo de lo que es el Casco Histórico; al Poder Popular Municipal y al Provincial. Hace un año y no he tenido respuesta”, recalcó.

La mujer considera que las instituciones la han “peloteado” de un lado a otro a pesar del peligro que esto representa para la vida de ella y la de su nieto.

“Como me pasó eso [derrumbe parcial] me dirigí a la Dirección Municipal de Vivienda, que es donde tengo que solicitar el dictamen técnico para que venga un arquitecto y determine la situación”.

derrumbe
Estado del techo (Foto de los autores)

“De allí me mandaron para Planificación Física [municipal] donde me plantearon que no podían mandar un inspector porque ellos nada más que atienden a las viviendas que tienen propiedad, que como la mía es usufructo gratuito eso lo tiene que ver Vivienda, porque los usufructos son propiedad del Estado. Así que fui de nuevo a Vivienda y solicité el dictamen técnico, pero hasta el momento no ha venido nadie”, lamentó.

Asimismo, la entrevistada detalló que entre sus mayores preocupaciones está la de quedar sepultada entre los escombros. Por eso ahora duerme con su nieto en el piso de la sala de la casa.

Instalación eléctrica del edificio (Foto de los autores)

“Yo vivo sola aquí con un niño de ocho años de edad y él no quiere dormir en el cuarto porque dice que se va a caer. Por eso decidí bajar el colchón para el piso de la sala. No puedo hacer otra cosa que esperar a que se derrumbe el otro cuarto”, dijo Nueva Rodríguez.

“Aquí se están cayendo los pedazos de la escalera; los cables están colgando. Un día se cae otro trozo de concreto, se forma un fuego y a volar papalote el edificio”, terminó.      

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No avanza la construcción de viviendas en Cuba

Vivienda, construcción, Cuba

LA HABANA, Cuba. – Los problemas que afectan al sector de la construcción en Cuba son múltiples y bien conocidos, e impiden con frecuencia el cumplimiento de los planes anuales de inversiones, la terminación de viviendas, así como otras obras sociales. 

Hay falta de exigencia y control por parte de los jefes de contingentes y brigadas, débil papel del inversionista, mala preparación de los proyectos, escasez de fuerza de trabajo calificada, éxodo de obreros hacia otros sectores de la economía, inexistencia o llegada tardía de los materiales que se necesitan para las obras, violaciones tecnológicas y la entrega de obras sin haber sido realmente terminadas. 

Ha trascendido que en octubre de 2023 se celebrará la Segunda Conferencia Nacional del oficialista Sindicato de Trabajadores de la Construcción de Cuba. El proceso previo a la Conferencia ya comenzó con reuniones en la base, a nivel de brigadas, contingentes y empresas constructoras. En esas citas, entre otros temas, se ha hablado acerca de la mala calidad de muchas de las obras que se reportan como terminadas. Una anomalía presente en gran cantidad de las viviendas que se informan como concluidas. Resulta realmente doloroso que a una familia que ha esperado durante años por la construcción de su vivienda, se le entregue una casa con filtraciones en las paredes, con goteras en los techos cuando llueve, con deficientes instalaciones eléctricas y sanitarias, o con problemas de plomería. 

En un país donde escasean sobremanera los principales materiales que se emplean en la construcción, como el cemento, el acero o la madera, nos topamos a diario con que esos recursos se han malgastado en obras o edificaciones que se comenzaron, y después fueron abandonadas sin llegar a terminarse. 

Fruto de la improvisación y de alocados planes constructivos, por ejemplo, es una obra inconclusa que desde hace más de una década se levanta a un costado de la Biblioteca Nacional José Martí, muy próxima a la céntrica Plaza de la Revolución. Un lugar de gran simbolismo para el castrismo, por ser el sitio donde Fidel Castro pronunció sus grandes arengas.

Se dijo que en ese lugar se iba a construir un hotel para alojar a los familiares de los pacientes ingresados en el hospital Calixto García. Familiares, claro está, que vivieran en el interior del país. Mas, al final, todo ha quedado en palabras. 

La debacle constructiva se ha hecho presente, incluso, en los planes alentados últimamente por el gobernante Miguel Díaz-Canel, como parte de la cacareada ayuda gubernamental a los barrios vulnerables en La Habana y otras ciudades del país. 

El periódico Tribuna de La Habana, en su edición correspondiente al pasado 13 de noviembre, informó que en ocho comunidades de tránsito (albergues) en el municipio de Arroyo Naranjo no se había podido avanzar en la restauración debido al déficit de cemento, combustible y acero, componente este último que La Habana no recibe desde hace cinco meses. En estos albergues malviven en precarias condiciones, desde hace dos o tres décadas, familias que perdieron sus hogares, y que esperan, con gran dosis de paciencia y resignación, que el Estado les construya su nueva vivienda. 

Igualmente, ni en el barrio habanero de La Güinera, priorizado por el heredero de los Castro debido a su proverbial vulnerabilidad, han faltado los incumplimientos. De un plan inicial de 100 viviendas a concluir en el actual año para beneficiar a otros tantos casos sociales, solo han podido terminarse un total de 34. Y ya el año casi concluye.  

ARTÍCULO DE OPINIÓN
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.

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“¿De qué manera yo voy a construir una casa?”: Cubano afectado por el huracán Matthew

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MIAMI, Estados Unidos. – El baracoense Manuel Leyva Cesar recurrió a CubaNet para denunciar la grave situación de vivienda que atraviesa desde el paso del huracán Matthew por la zona oriental del país.

“Así no se puede vivir”, dice. “Esta vivienda me va a caer arriba a mí, me va a matar”.

Leyva Cesar, un jubilado de 67 años, vive con su esposa. Ni la chequera de uno y el salario de la otra, sumados, alcanzan para cubrir las necesidades básicas de alimentación. Mucho menos para reconstruir su casa por esfuerzo propio.

“Han pasado seis años [desde Matthew]. Yo he visitado el Poder Popular, Vivienda, el Partido… Son seis años cayéndole atrás a las instituciones para que vengan a ayudarme porque yo tengo miedo a vivir aquí. Esto aquí me va a matar. Esto no es una casa, esto es un pedazo de no sé qué”, lamenta en conversación con CubaNet.

Leyva Cesar asegura que siempre obtiene las mismas respuestas de las instituciones estatales: “Siempre es el año que viene, el año que viene, y en eso llevamos seis años, cayéndonos los pedazos [de la casa encima] con peligro de mi vida y la de mi señora”.

“En cualquier momento colapsa y se lleva todo lo poquito que hay. Yo estoy buscando la manera a ver si hay oídos receptivos que me ayuden y me hacen mi casa porque me estoy poniendo viejo y no tengo dinero”, dice. 

Tras enumerar los altos precios de los materiales de la construcción, el baracoense concluye que “la vida está cara” y se pregunta de qué manera va a construir una casa. “Yo me considero una familia vulnerable porque no tengo recursos. Lo poco que cojo es para comprar la canasta básica. Todo el mundo sabe que la canasta básica no da, no alcanza, y todo hay que comprarlo por fuera. Cuando pasan cinco, seis, siete días ya no tienes dinero. ¿De qué forma voy a construir una casa?”, insiste.

“Estoy apelando al Gobierno para que el Gobierno me ayude porque dice la Constitución que esto es un Estado de derecho y de justicia social. Yo creo que conmigo no se ha celebrado la justicia esa. No hay justicia porque llevo seis años poniendo latas cada vez que llueve. Sol y sereno”, lamenta.

Leyva Cesar asegura que decidió recurrir a un medio independiente para intentar que su caso llegara a “oídos receptivos”.

“El Estado debe ayudarme, porque ¿de qué otra forma yo…? Tengo que apelar al Estado, a la Iglesia, o a cualquier oído receptivo a ver si alguien me ayuda”, termina.

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Baracoense denuncia apagones y falta de alimentos: “Aquí no se puede vivir”

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MIAMI, Estados Unidos. — Una casa sin condiciones, una hija enferma, mala alimentación y apagones de seis y ocho horas. Así es la situación que atraviesa Pausides Orduñez Montero, quien reside en el municipio guantanamero de Baracoa.

“Tengo una casa que da vergüenza que venga una visita porque no tienen tablas, se las comió el comején”, expresó el hombre a CubaNet.

Orduñez Montero dijo sentirse abandonado por las autoridades ya que su hija, de 56 años, se encuentra postrada y no recibe la atención que necesita.

“Me tienen abandonado. Tengo una hija de 56 años postrada, que no da un paso. Es diabética (…). Tiene cataratas de nacimiento (…) Le quitaron la dieta. No nos atienden para nada”, declaró el baracoense, quien recordó que al pueblo donde vive hace meses ni siquiera llega la carne.

Pausides también denunció la situación de los apagones en el territorio.

“Estoy en un estado de nervios que no puedo vivir. La corriente se va seis u ocho horas y la ponen dos, tres o cuatro”, indicó el hombre.

En ese sentido, Orduñez Montero sostuvo que los dirigentes cubanos no sufren ni padecen los problemas de la gente pobre.

“Esos grandones que no caben en el uniforme tienen luz y tienen comida y el pobre aquí muriéndose de hambre”, añadió el lugareño.

El hombre sentenció que el precio de la vida para el cubano de a pie se ha vuelto demasiado alto y que el dinero no le alcanza para cubrir sus necesidades básicas.

Además de los servicios básicos, el baracoense también debe comprar medicamentos como la duralgina, cuyo precio asciende a casi 200 pesos por paquete de 10 tabletas.

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“Queremos vida, no muerte”: Familias habaneras temen fallecer en un derrumbe

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LA HABANA, Cuba. – El edificio número 1353 de la Calzada de Diez de Octubre, en La Víbora, es uno de los tantos inmuebles de la ciudad a punto de colapsar. Hace más de 30 años fue declarado inhabitable, pero en su interior permanecen más de 10 familias que, sin otro sitio adonde mudarse, temen morir sepultadas por toneladas de escombros.

Para los inquilinos, el amanecer vivo es una especie de suerte con tiempo de caducidad. Cada desprendimiento de la estructura es una señal de alerta que atiza los nervios, sobre todo después del derrumbe del pasado 17 de octubre en la calle Sol de La Habana Vieja, donde falleció una niña de cinco años y otras dos personas tuvieron que ser hospitalizadas.

“No queremos eso para nuestros hijos. Tampoco para los adultos, claro. Ya ni siquiera dormimos, es todo el tiempo con un ojo abierto y el otro cerrado, la situación es indescriptible. Y creo que tenemos derecho a vivir”, comentó Liudmila Romero Fernández, madre de dos hijos. En el edificio viven ocho niños más.

Los baños colectivos del edificio hace más de 30 años que no funcionan (Foto del autor)

Como último dato oficial, en 2020 se contabilizaron en la Isla un total de 854 edificaciones multifamiliares en mal estado, 696 de ellas en la capital, y en consecuencia, un total de 849 753 afectados. La falta de datos oficiales impide conocer el número de personas que llegan a las instituciones a pedir ayuda. No obstante, los 33 adultos que habitan el inmueble número 1353 de la Calzada de Diez de Octubre forman parte de esa estadística. 

El miedo a perder la vida y la indiferencia de las autoridades ante esa posibilidad, llevó a los vecinos a buscar apoyo en la prensa independiente. En noviembre de 2021 CubaNet publicó un reportaje sobre la situación del edificio, pero a día de hoy nada ha cambiado. 

Ada Rodríguez Martínez es de las residentes con más tiempo en el edificio, construido en 1903. Según cuenta, a principios de la década de 1970 iniciaron las gestiones para reparar las cuarterías del segundo nivel, pues el primer piso estaba ocupado por comercios estatales dedicados al expendio de bebidas alcohólicas, y por una heladería.

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Los residuos líquidos son vertidos a la calle (Foto del autor)

Sin embargo, la ayuda para mantenimientos nunca fue aprobada, y en los años 90 ―no recuerda con exactitud― ocurrieron los primeros derrumbes parciales. Las direcciones de Vivienda y Planificación Física entonces declararon inhabitable el lugar, que ya tenía las paredes y techos agrietados y el piso hundido.
Hace 30 años que los inquilinos tienen que arrojar los desechos biológicos y demás residuos domésticos a la Calzada de Diez de Octubre. La permanente humedad que cala por las grietas hinchó las paredes. Mientras, los techos sueltan algún trozo a diario y los pisos se estremecen, incluso, con los pasos de los niños. 

“Nada falta para que esto nos entierre. Unos días atrás un pedazo de techo casi cae encima de tres niños que estaban jugando en el pasillo. El terror es constante porque tienes que vigilar lo que viene de arriba y pisar con pies de seda para no caerte con techo y todo para abajo”, comentó Esteban Morejón, quien argumenta que en los últimos seis años ningún funcionario ha visitado el edificio.

Solo 13 cubículos de la cuartería siguen habitados. El puntal alto de la construcción facilitó la adaptación de barbacoas que los convierten en pequeños apartamentos. Otros 24 cubículos, destruidos por dentro, están clausurados o funcionan como depósito de escombros, tanques, mesas y sillas rotas, y otros trastes inservibles. Los antiguos dueños fueron trasladados a albergues o se marcharon a casa de familiares.

El piso de los tres niveles del edificio han ido cediendo (Foto del autor)

En 2004 el Gobierno de Diez de Octubre prometió entregar, de manera paulatina, nuevas capacidades de albergue para el resto de núcleos que quedaron viviendo en el edificio 1353. De acuerdo con Eloísa Tamayo Diéguez, no fue hasta 2016 que cinco familias fueron enviadas a una antigua cárcel de mujeres en las afueras del reparto Novia del Mediodía, en el municipio La Lisa.

“Aquello no tenía baños, luz, puertas ni ventanas. Eran unas naves vacías, sucias, iguales o peor que esto. En una semana todo el mundo estaba de vuelta aquí”, dijo Tamayo, antes de asegurar que las personas que realizaron gestiones posteriores fueron “peloteadas por el Gobierno de Diez de Octubre y la provincia. Fiscalía y Vivienda nunca resucitaron, y el delegado nada más pasa cuando hay elecciones, para que no faltemos”.

El portal del edificio hace varios años fue apuntalado sin una señal de peligro que desvíe a los cientos de transeúntes que a diario lo cruzan. A finales de agosto los vecinos se negaron a apuntalar un ala del edificio, para fortalecer su estructura ante el inminente paso del huracán Ian por el Occidente cubano.

“Si se cae un ala se cae todo el edificio, no permitimos que apuntalaran nada porque después se limpian con esa porquería. Si esto se cae y nos mata, saben que son responsables por cruzar los brazos. Que no digan más que no hay recursos porque todos los meses sale un hotel nuevo. Ah, para los turistas sí hay”, sentenció Sabarí Puentes, una inquilina que ha sufrido varios intentos de desalojo junto a sus dos hijos.

“Hay solo dos opciones: irnos a vivir a un parque o quedarnos y que Dios quiera que estemos fuera cuando esto se derrumbe”, terminó diciendo la mujer.

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“¿Tengo que llevar las cuatro paredes para Pinar, para que me arreglen la casa?”

huracán Ian

LA HABANA, Cuba. – “Vinieron hasta dos fiscales, pero nada de ayuda nos están dando. Solo muela y seguimos en las mismas, sin techo”, denunciaron vecinos de un solar habanero, en calle I, entre 9 y 11, en el Vedado, La Habana, tras cumplirse tres semanas del paso del huracán Ian por Cuba. 

De acuerdo con Maikel Torres Hernández, uno de los más afectados, hasta la fecha solo han recibido “promesas” de ayuda de parte de los funcionarios estatales. Según les informaron, deben esperar a que concluyan las labores de recuperación en Pinar del Río, la provincia más afectada por el paso del fenómeno meteorológico. 

“Lo perdí todo, menos el frío [refrigerador]. Estoy sin techo. Vivienda vino y tumbó lo que pudo, pero ahora dice que hay que esperar a que terminen con la gente de Pinar del Río. ¿Tengo que llevar las cuatro paredes para Pinar, para que me arreglen la casa?”, pregunta con ironía.

Torres Hernández explicó que los vientos asociados al huracán Ian provocaron el desplome de una pared colindante a su hogar, la cual cayó sobre el techo de la vivienda causando graves daños en la cubierta.

“La gente de Vivienda vino, demolió y dijo que hay que esperar, pero ya llevo días mojándome, así que no sé cuánto tiempo es el que debo esperar”, insistió.

El entrevistado también detalló que la lluvia acabó con todas sus pertenencias personales. “Lo único que me queda es el frío porque el televisor se fue con el agua, el colchón también, me quedé sin nada”, lamentó.

Para Julio López Bilbao, quien reside en el solar hace más de 50 años, las actuales promesas de ayuda del régimen cubano se suman a la extensa lista de promesas que ya han recibido en el pasado por otros funcionarios y que no fueron cumplidas a pesar del deterioro de los inmuebles que conforman el recinto.

“Promesas y más promesas, dicen que van a venir pero nada. Nadie ha hecho nada porque no hay presupuesto y primero está Pinar del Río. No sé quién será, pero alguien tiene que estar mintiendo en televisión”, aseguró el anciano

Asimismo, Teresa Calvo Rivero asegura que desde 2016 su padre está esperando por las autoridades de Vivienda para que le arreglen su pequeño cuarto, cuyo techo se desplomó desde entonces.

“Para mí que están esperando a que se muera porque no hay solución y son planes y proyectos que aquí nunca llegan”, señaló la mujer.

A pesar de que en la capital cubana el huracán Ian no golpeó con su mayor fuerza, tras el paso del meteoro los residentes en La Habana vivieron una situación de caos derivado del extenso apagón que se extendió por varios días. Además, se reportaron derrumbes parciales y totales de viviendas, así como la caída de árboles y postes eléctricos. 

CubaNet intentó obtener declaraciones sobre la situación de los damnificados en la Dirección Municipal de la Vivienda de Plaza de la Revolución, pero el funcionario consultado se negó a dar detalles sobre este tema y amenazó con llamar a la Policía Nacional Revolucionaria (PNR).

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Régimen actualiza daños por Ian: 118 542 viviendas afectadas

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MADRID, España.- Un total de 118 542 casas quedaron afectadas en Cuba por el paso del huracán Ian que azotó el país el pasado 27 de septiembre, de acuerdo a una actualización realizada este lunes por René Mesa Villafaña, ministro de la Construcción. 

Según precisó Villafaña, citado por Cubadebate, de estas 118 542, sufrieron derrumbes totales 14 283; mientras que 88 318 perdieron de manera total o parcial su cubierta.

De acuerdo a sus declaraciones, durante los últimos días se ha distribuido una mayor cantidad de materiales de techos en las provincias de Pinar del Río y Artemisa. 

En el caso específico de Pinar del Río, una de las provincias más devastadas por Ian, la presidenta del Consejo de Defensa Provincial, Yamilé Ramos Cordero, informó que se han registrado 104 958 viviendas afectadas. De ellas 13 174 se derrumbaron totalmente. 

Ramos Cordero indicó que están los materiales para la construcción en todos los municipios de la provincia, y que se han confeccionado 62 050 planillas y 3 694 familias están listas para comprar los materiales asignados.

Sin embargo, “es muy baja la cifra de planillas que están listas —aproximadamente un 36 %—,  teniendo en cuenta el alto número de afectaciones que se constatan en Pinar del Río”, apuntó la ministra de Finanzas y Precios, Meisi Bolaños Weiss. 

En dicha provincia continúan evacuadas 5 252 personas y algunas escuelas no han podido retomar el curso escolar. 

Las autoridades cubanas también indicaron que se ha restablecido el servicio eléctrico del  55.31 % de los clientes.

Al respecto informaron que este 17 de octubre se conectaron las 11 cabeceras municipales de la provincia al Sistema Electroenergético Nacional. 

Mantua, con 100 %, Sandino con 98 % y Los Palacios, con el 96 % del servicio recuperado, son los territorios donde la situación es más favorable. La situación más compleja está en los municipios de San Juan y Martínez, donde solo se ha restituido el 20 %, y en San Luis, con el 26 %.

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“Lo único que quiero es no mojarme más”: Pide ayuda la madre de dos presos políticos 

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LA HABANA, Cuba. – “Mi casa se está cayendo, esto se empapa y ya no sé dónde acostarme a dormir”, lamenta Margarita Hernández Cisneros, madre de los presos políticos Ubaldo Herrera Hernández y Ángel Serrano Hernández.

Dos de los hijos de la anciana de casi 80 años de edad fueron sancionados a dos y 14 años de prisión, respectivamente, por participar en las históricas manifestaciones de julio de 2021.

Margarita asegura que ha solicitado, en vano, ayuda a las autoridades cubanas. “Voy a Vivienda y me dicen que no hay subsidio. ¿No quieren ayudarme a mí, que soy una vieja que va a cumplir 80 años, porque mis hijos son presos políticos? ¿Tengo que morirme debajo del techo de mi casa, que se está cayendo a pedazos?”, se pregunta la anciana.

Según la entrevistada, cuando llueve no puede “dormir porque lo mismo entra agua por arriba que por abajo [por el techo y por el piso]”. 

“Tengo que tirarme un nailon por arriba para no mojarme, aquí se moja todo y por eso me estoy muriendo del catarro”, lamenta.

Margarita Hernández Cisneros (Foto de los autores)

Margarita también apunta que las veces que se ha presentado en la Dirección Municipal de Vivienda ha sido víctima de maltratos por parte de los funcionarios de esa entidad.

“Lo único que quiero es algo donde poder vivir y no mojarme más, porque me estoy muriendo de la humedad y no hay ni medicinas para tomar. No es justo que no me hagan caso, que no me atiendan. Ya estoy cansada de ir a todos lados. ¿Tengo que ver a Canel para eso?”, se pregunta.

Su hijo Ángel Serrano Hernández fue detenido y condenado a 14 años de prisión por participar en las protestas del 12 de julio de 2021 en la barriada de La Güinera, municipio de Arroyo Naranjo. Un mes más tarde, Ubaldo Herrera Hernández, su otro hijo, también fue encarcelado y sentenciado a dos años de cárcel. 

Tras las protestas, cuenta, sus tres hijos fueron enviados a prisión quedando sola y enferma. No obstante, en la actualidad René Serrano Hernández, su tercer hijo, se encuentra en libertad. “Mis hijos eran la única compañía que tenía aquí conmigo”, lamenta Margarita.

“Es triste lo que vive esta señora, desamparada completamente por todo el mundo. A las organizaciones gubernamentales no les interesa su situación por ser la madre de dos presos políticos”, dijo a CubaNet Agustín Figueroa Galindo, presidente del Movimiento Coronel Vicente Méndez, organización a la que pertenecen los hijos de la anciana.

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“Estas no son condiciones de vivir”: Madre de dos niños reclama una vivienda digna  

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LA HABANA, Cuba. – “Si hubiese formado escándalo o me hubiera puesto desagradable estoy segura que ya hubiera resuelto”, dice Yudisleidis Carmona Hernández, madre de dos niños menores de edad. 

La joven, que reside en la calle 122, No. 6 708, entre 67 y 69, en el municipio habanero de Marianao, lleva años clamando por ayuda a las autoridades cubanas. Yudisleidis y sus dos hijos viven hacinados en la sala de la vivienda de su madre, donde también conviven su hermana y su padrastro. 

“Llevo cuatro años esperando con ecuanimidad, hablando calmadamente y, a lo mejor, por eso es que no he resuelto”, cuenta a CubaNet

Según explica, a finales de 2018, tras enviar una queja al Departamento de Atención a la Población en el Consejo de Estado, la Dirección Municipal de la Vivienda de Marianao le indicó solicitar un terreno a Planificación Física y le prometió aprobar un subsidio a su favor, para que pudiera construir su propia vivienda.

Ya han pasado cuatro años y hasta ahora no ha recibido nada, asegura. “Tramité todo aquello; soy el (expediente) 1343 en primera convocatoria del año 2019, pero no me han resuelto nada”, acota. 

Más adelante, en 2020, la Dirección Municipal de Vivienda también declaró con lugar ―en un documento escrito y firmado por Margarita Castellón, directora de la entidad en ese momento― la petición de Yudisleidis, aunque indicó que no contaba con ninguna solución.  

Vivienda
La cocina donde Yudisleidis Carmona Hernández prepara sus alimentos y los de sus hijos (Fotos de los autores)

De acuerdo con la joven, su caso es conocido por la sede municipal del Comunista de Cuba (PCC), por la Dirección Municipal de Planificación Física, el Gobierno Provincial, el Gobierno Municipal, la Dirección Municipal de Vivienda y el Departamento de Atención a la Población del Consejo de Estado. 

“Yo lo que quiero es una solución, no que se me atienda como una personalidad. Me estoy apoyando en la Revolución, ahora hay un nuevo Código de las Familias que habla de la protección infantil, del amor y la unificación de las familias”.

“Mis niños no llegan a la semana en el círculo infantil sin enfermarse. Ellos tienen un componente alérgico y aquí viven en pésimas condiciones”, dice mientras señala con su mano las manchas de humedad en el techo de la habitación donde duermen.

Yudisleidis también asegura que, hasta la fecha, el régimen cubano solo le ha proporcionado ayuda financiera por su condición de madre soltera. “Yo soy caso social y recibo una chequera de 3 700 pesos por los dos niños. Eso es lo único que me han dado por Seguridad Social”, apuntó.

Sobre el tema, Lidia Rosa Podadera Valdés, médico de la familia y vecina de la joven, certificó que su situación es “crítica”.

“Yo los conozco desde que nacieron; son una familia muy grande y viven extremadamente reducidos. Las condiciones en que viven tampoco son las más favorables para el desarrollo de los niños. Por eso creemos que ella reúne todas las condiciones para que el Gobierno la ayude”, dijo la doctora.

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