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Fallece en La Habana el trovador cubano Vicente Feliú

Cuba vicente feliu silvio rodriguez

MIAMI, Estados Unidos.- El reconocido trovador cubano Vicente Feliú falleció este viernes en La Habana, a los 74 años, a causa de un infarto, según dio a conocer en una publicación el periódico oficialista Granma.

“’Yo soy un soldado de la Casa’, así solía decir de sí mismo Vicente Feliú. Y es cierto, eres nuestro compañero, nuestro amigo, nuestro hermano. Aquí estarás siempre. Esta será siempre tu Casa. Buen viaje hermano”, reza una publicación de Casa de las Américas, sin mayores detalles.

La noticia del fallecimiento de Feliú, miembro fundador del movimiento de la Nueva Trova Cubana, junto a Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Noel Nicola, fue confirmada en redes sociales por varios amigos del cantautor, como Víctor Heredia, y la Dirección de Comunicación de la EGREM.

“’Créeme cuando me vaya y te nombre en la tarde, viajando en una nube de tus horas. Cuando te incluya entre mis monumentos’. Ha muerto Vicente Feliú, pero vive en la fuerza de la idea y en el ímpetu del corazón. La #Egrem siempre atesorará su armonía y su entrega”, reza la publicación de la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales de Cuba.

Vicente Feliú
Captura de pantalla

El músico chileno Jorge Coulon Larrañaga lamentó también en redes sociales el fallecimiento de su amigo, quien, dijo, murió de un infarto.

“Hace unos días, en noviembre, mes de nuestro cumpleaños, bromeábamos con Vicente Feliú acerca de lo Balcanes que éramos los escorpiones del 1947… Hace un rato un infarto se lo llevó mientras afinaba su guitarra!”, publicó.

Autor del tema “Créeme”, Vicente Feliú compuso también para obras de teatro y televisión, y colaboró en programas culturales como asistente de dirección y director musical. Fue asesor de música de la radio y la televisión cubanas y guionista, locutor y director de radio.

El trovador nunca escondió su apoyo por el régimen cubano y su admiración por el dictador Fidel Castro. Luego de la muerte de este el 25 de noviembre de 2016, Vicente Feliú comentó en el blog de Silvio Rodríguez, Segunda Cita:

“Como todos los gigantes fue querido y odiado. Repartió por los cuatro puntos cardinales educación, salud, dignidad, autoestima, vergüenza, soberanía. Compartió el sentimiento de pueblo con muchos pueblos y amplificó la solidaridad entre los seres humanos. Cambió varios cursos de la historia y de la naturaleza. Predicó y luchó como nadie por la humanidad y el planeta. Guardó para sí solo la satisfacción como Soldado de la Revolución de cumplir varios de los más sagrados deberes”.

Vicente Feliú
Foto Centro de Información del Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana.

El trovador participó además en el acto de repudio que el Movimiento de la Nueva Trova organizara en 1980 a Mike Porcel, a raíz de su decisión de abandonar Cuba.

Porcell contó en marzo de 2020, durante una entrevista con Juan Manuel Cao, en América TeVé, que todos los integrantes del Movimiento de la Nueva Trova, menos Sarah González y Amaury Pérez, estaban afuera de su casa en el acto de repudio.

“Estaba consciente porque yo los vi por la ventana. Vi a Silvio, vi a Pablo, Vicente Feliú, que empezó a cantar; vi a Virulo. Estaban agresivos. Ellos llegaron, armaron el acto de repudio con el CDR de la casa de mis padres, con autobuses y todo, perfectamente organizado. En el autobús venían todos”, dijo en ese entonces.

A inicios de 2021, luego de la agresión del ministro de Cultura Alpidio Alonso a un periodista independiente, el cantautor cubano, desde el oficialismo, salió en defensa del funcionario. “Un revolucionario provocado puede ser muy peligroso”, dijo en ese momento en una publicación en Facebook.

“Debieran saber los provocadores que llega un momento en que los provocados se cansan. En ese instante, la cordura no es precisamente la virtud más probable. Y un revolucionario provocado puede ser muy peligroso. Ténganlo en cuenta, aquellos que se dedican a provocar”, escribió Feliú.

Más recientemente, luego de las masivas protestas populares que tuvieron lugar en la isla el 11 de julio, Vicente Feliú aseguró a un diario argentino que aquellos que critican al gobierno cubano “no tienen idea de lo que es una dictadura”.

El cantautor culpó del estallido social fundamentalmente a Estados Unidos, y dijo que sus tanques pensantes montaron “un excelente y enorme operativo comunicacional que busca ni más ni menos que acabar con nosotros, por todo lo logrado en estos años, convocando al mundo (que ha votado sistemáticamente contra el bloqueo) a los que los acompañe en su ‘intervención humanitaria’. Todo esto junto provocó esta crisis, de la que saldremos, sin dudas. Y fortalecidos”.

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Vicente Feliú: “un revolucionario provocado puede ser muy peligroso”

Vicente Feliú cuba cultura Alpidio Alonso

Vicente Feliú cuba cultura Alpidio Alonso
Foto Collage

MIAMI, Estados Unidos.- El cantautor cubano Vicente Feliú fue otro de los que, desde el oficialismo, salió en defensa de la agresión del ministro de cultura de Cuba, Alpidio Alonso, a jóvenes artistas e intelectuales este miércoles 27 de enero frente a la sede del MINCULT. Para él “un revolucionario provocado puede ser muy peligroso”.

“Debieran saber los provocadores que llega un momento en que los provocados se cansan. En ese instante, la cordura no es precisamente la virtud más probable. Y un revolucionario provocado puede ser muy peligroso. Ténganlo en cuenta, aquellos que se dedican a provocar”, escribió Feliú en su cuenta de la red social de Facebook.

Vicente Feliú se unió así a los funcionarios estatales que desde el monopolio de los medios de comunicación en la Isla tratan de convencer al pueblo de que los casi 30 jóvenes reunidos frente al Ministerio de Cultura, en el Vedado, La Habana, no eran más que provocadores y mercenarios, y que los funcionarios solo salieron a “defender la revolución”.

La jornada represiva de este 27 de enero en La Habana, que tuvo su punto más álgido cuando los presentes en el MINCULT fueron reprimidos, golpeados, montados en una guagua a la fuerza y mantenidos por horas en la estación de Policía de Infanta y Manglar, municipio Cerro, comenzó desde horas tempranas de la mañana.

El día comenzó con la detención arbitraria de la periodista de CubaNet Camila Acosta, mientras transmitía en vivo por Facebook, en camino a un punto de la capital en el que los miembros del 27N se reunirían para homenajear a José Martí y reafirmarían las demandas realizadas a las autoridades de cultura en el plantón del pasado 27 de noviembre.

Igual suerte que Acosta corrió la artista Tania Bruguera y la escritora Katherine Bisquet, detenidas en la mañana y de quienes no se supo su paradero por varias horas. Amaury Gutiérrez también fue arrestado, y Michel Matos y Luz Escobar permanecieron sitiados en sus viviendas, sin el derecho a salir a la calle.

En medio de esta situación, y ante la promesa del viceministro Fernando Rojas de recibir a tres voceros del grupo, el grupo de jóvenes se había dirigido a la institución estatal para exigir explicaciones por las detenciones y retomar el diálogo que habían iniciado en noviembre.

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Vicente Feliú: ¿por qué no hablas más claro?

Cuba vicente feliu silvio rodriguez

Cuba vicente feliu silvio rodriguez
Vicente Feliú (embajadacuba.com.ve)

GUANTÁNAMO, Cuba. – Luego de un largo y decepcionante período de calma chicha que ya alcanza los 53 años —si tenemos en cuenta que las últimas guerrillas anticomunistas fueron derrotadas en 1966—, algunos sucesos parecen indicar que la verdadera sociedad civil cubana comienza a mostrar públicamente su multiplicidad de intereses y, mejor aún, sus potencialidades.

Desgraciadamente esa visibilidad lleva aparejada, concomitantemente, la represión descomunal que la dictadura ha ejercido contra todo intento de “romper la unidad monolítica del pueblo alrededor de su partido único, invicto y eterno”.

No pretendo, ni puedo abarcar en este artículo, todos los sucesos de importancia ocurridos en el país durante los últimos días. Sólo me referiré a algunos publicados por CubaNet y Radio TV Martí.

El martes 7 de mayo Isel Almagro, editora de la revista “La hora de Cuba”, fue citada por la Seguridad del Estado en Camagüey. En el lugar de la cita fue amenazada por su labor como periodista independiente y por las consecuencias que podría acarrearle el viaje que pensaba hacer a Chile, adonde había sido invitada para un taller de asesoramiento en proyectos independientes. El viaje no se realizó porque el viernes 10 de mayo las autoridades se lo impidieron, lo cual es, sin dudas, una violación de la ley migratoria y del artículo 52 de la Constitución.

El mismo 7 de mayo el señor Rubén Remigio Ferro, presidente del Tribunal Supremo Popular, amenazó a los periodistas independientes con la aplicación de la draconiana Ley 88, promulgada con el rimbombante nombre de “Ley de Protección de la Independencia Nacional y la Economía de Cuba” y que el pueblo, sagazmente, bautizó como “ley mordaza”. La noticia tuvo resonancia internacional y demostró el espíritu acusatorio de los tribunales cubanos, toda vez que esa actitud no corresponde al máximo dirigente de un órgano que debe velar por el equilibrio en la aplicación de la ley, sino a quien ejerce la acusación, en este caso la Fiscalía General de la República. Al menos la “metida de pata” de este adelantado en mostrar públicamente su genuflexión ante la dictadura también reveló el verdadero rostro de los funcionarios judiciales cubanos. Y conste, aunque la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FDHC) haya colocado a este señor en la lista de los represores del pueblo, eso no basta. Debe incluir también en esa lista a sus hijos, hermanos y demás parientes, impedirles a todos la entrada en los EE.UU. y colocarlos en la misma lista. Lo mismo debería hacer con los “hijitos de papá” que vacacionan en ese país dilapidando el dinero del pueblo.

El miércoles 8 de mayo la Dama de Blanco Marieta Martínez fue detenida y golpeada en La Habana. Luego fue mantenida bajo arresto por más de cincuenta horas, multada con $180.00 pesos corrientes y los mensajes de las tarjetas postales que iba a llevar a varias personas, con motivo del Día de las Madres, fueron tachados y sustituidos por mensajes dictatoriales.

Si he mencionado estos pocos ejemplos es para recordar que en Cuba la represión no es excepcional sino cotidiana. Y como esa es una práctica inherente a un régimen hipócrita, que —tomando literalmente palabras de Václac Havel— al poder de la burocracia le llama poder del pueblo, que esclaviza a la clase obrera en su propio nombre y contrabandea como definitiva liberación lo que en realidad es la humillación total del individuo; que llama a la arbitrariedad “aplicación del ordenamiento jurídico”, a la asfixia de la cultura le dice desarrollo y a la farsa electoral la más alta expresión de la democracia, me resultan algo desconcertantes las palabras escritas por el cantautor Vicente Feliú, con motivo de lo ocurrido el pasado sábado 11 de mayo durante la realización de la Marcha por los Derechos LGBT, desautorizada por Mariela Castro y el Ministerio de Salud Pública a pesar de que —como dijeron varios de los miembros— la marcha “no era en contra de nada, sino una manifestación pacífica a favor de sus derechos”.

La represión fue tan violenta e injustificada que otros artistas de indubitable vínculo con la dictadura, como Silvio Rodríguez, la criticaron.

Vicente afirmó: “Y para mí está claro que subsisten tendencias muy negativas y retrógradas dentro de algunos decisores con mucho poder, que restan cada vez más y enquistan al país, y a este pueblo que tiene cuerda para mil años, pero está cansado de las chapuzas de las mentalidades que tienen que acabar de ser cambiadas o nos van a hundir en la desidia”.

Me parece una declaración parcialmente ambigua por lo siguiente:

1) Calificar como “tendencias muy negativas y retrógradas dentro de algunos decisores” a la reiterada y salvaje represión cotidiana que sufren los cubanos que desean luchar por sus derechos y lo expresan públicamente, es una manera muy elegante de calificar a una acción que es parte esencial del terrorismo de Estado.

2) Vicente sabe muy bien que las mentalidades que deben ser cambiadas son las mismas que han sumido a este país en una ordalía sangrienta, el descalabro económico y las mismas que han ordenado reiteradamente la violación de elementales derechos humanos.

Es un derecho de todo ser humano defender las ideas en las que cree y defiendo el derecho de Silvio, de Vicente y de todos los intelectuales cubanos que apoyan a la dictadura, a hacerlo. Lo que siempre los dejará muy mal situados ante la historia es que jamás se han parado en una de las tantas tribunas públicas que han tenido, para alegar que los cubanos que no piensan igual que ellos tienen el mismo derecho, y que no existe ninguna ideología, ninguna razón, para coartarlo.

Quienes pensaron que por no expresarse públicamente contra la dictadura iban a ser tolerados ya tienen la respuesta. Es la misma que han recibido quienes sí se han atrevido a hacerlo.




“Lo escrito, escrito está”

LA HABANA, Cuba, septiembre, 173.203.82.38 -Para los luchadores independistas del Siglo XIX, Cuba era una novia pura o una madre amantísima, desvelada por cada uno de sus hijos. En la centuria pasada, ya reconocido internacionalmente el país, la diferencia entre este mismo y los distintos gobiernos siempre estuvo muy clara.

Así, los abusos de regímenes autoritarios como los de Machado y Batista jamás fueron atribuidos a nuestra República como tal. Todos comprendían a la perfección que los atropellos que se perpetraban eran de la exclusiva responsabilidad del mandón de turno y sus paniaguados. La pobre Cuba nada tenía que ver con esos excesos.

Pero tras la trepa al poder de Castro y sus compinches, los nuevos gobernantes no se conformaron con iniciar un nuevo capítulo en la historia patria, sino que pretendieron reescribirla toda completa, negando cualquier logro de la etapa anterior y confundiendo de manera deplorable a la Nación con sus nuevas autoridades; es decir, con ellos mismos.

Reflejo de lo anterior es la actitud asumida por los llamados “intelectuales orgánicos”, para quienes la defensa a ultranza del castrismo y sus medidas, aun las más arbitrarias, constituye un artículo de fe, casi la razón de ser de su obra y de su propia existencia. Esto se puso de manifiesto en días pasados.

Con motivo de la visita a Miami de Pablo Milanés, no han faltado las críticas acerbas al gran cantautor. Estos ataques han provenido de una y otra parte, pero aquí quisiera concentrarme en los realizados desde las filas de la intelectualidad oficialista.

Entre esas arremetidas resaltan las hechas por el prominente artista Silvio Rodríguez y por otro no destacado en absoluto, pero que se dio a conocer por una canción y por los cargos burocráticos que ha ostentado en el movimiento de la Nueva Trova: Vicente Feliú.

Para esos dos compositores, Cuba no es la madre amantísima ni la novia virginal que pensaban nuestros mambises, sino una madrastra vengativa y cruel que, lejos de terciar con equidad en los conflictos entre sus hijos o entenados, se dedicaría a convertir a los menos favorecidos en víctimas de su ojeriza y su ferocidad.

Ambos, sin ruborizarse, intentan justificar  -¡a estas alturas!- la bochornosa carta dirigida en 2003 a “amigos que están lejos”, en la que determinados intelectuales expresaban su apoyo al mismo régimen que los escogió con ese fin, a raíz de la brutal ofensiva represiva conocida como Primavera Negra.

Los firmantes apoyaban el fusilamiento, en menos de una semana, de tres jóvenes que se apoderaron por unas horas de una embarcación, sin ocasionar lesiones; también la condena a largas penas de prisión de setenta y cinco disidentes que sólo manifestaron de manera pacífica su inconformidad con el estado de cosas imperante.

Unos pocos miles (opositores y periodistas independientes) expresaron su pública censura a aquella represión despiadada; otro (el mismo Pablo Milanés) tuvo el decoro de negarse a prestar su nombre a aquella infamia; otro más (el también cantautor Amaury Pérez) intentó dar, durante una reciente visita a Miami, una especie de explicación vergonzante de por qué firmó.

La generalidad de los que entonces suscribieron el documento guardan discreto silencio, pero Rodríguez y Feliú han considerado necesario defender de manera pública su actuar de entonces. Para ello alegan que, supuestamente, en aquel momento “había que cerrar filas con la defensa de Cuba”.

Vemos una vez más la confusión lamentable del actual régimen militar con la Patria, que de nuevo deja de ser una madre amorosa, representada en una Virgen cuya advocación es nada menos que la Caridad. Porque habría que preguntar: ¿Acaso los tres secuestradores y los setenta y cinco heterodoxos no eran también cubanos! Entonces,  ¿de qué “defensa de Cuba” hablan!

Estos dos castristas son no sólo contumaces, sino —además— más papistas que el Papa. El nuevo gobierno de Raúl Castro enmendó en lo posible, al cabo de ocho años, la barbaridad perpetrada en 2003. Por supuesto, los fusilamientos no tienen ya remedio, pero al menos los encarcelados fueron liberados bajo licencia extrapenal.

Muy oportuno es un pasaje de la respuesta de Silvio Rodríguez. Aunque la notoriedad de la frase se debe no a su condición de proverbio latino, sino de cita bíblica, y pese a lo discutible de la traducción que ofrece, la oración que él reproduce les viene como anillo al dedo a él mismo, a Feliú y a cualquier otro que, al cabo de ocho años, intente justificar lo injustificable: “Lo escrito, escrito está”.




La olla de grillos

LA HABANA, Cuba, septiembre, 173.203.82.38 -El concierto en Miami y las declaraciones ofrecidas a Radio y TV Martí por Pablo Milanés han destapado una olla de grillos en el medio donde se desenvuelve el conocido intérprete y compositor.

El último (hasta el momento) en enfilar sus baterías contra Milanés es el trovador Vicente Feliú que escribió un montón de desatinos en su blog.

Si no fuera por dos o tres cosas de las plasmadas en el “articulo” de Feliú, no había que prestarle ninguna atención. Porque salta a la vista que este trovador lo único que conoce de historia de Cuba es lo que ha leído en la prensa gubernamental, y esos medios presentan la historia como un baño público en época de carnaval.

Feliú asegura que la trova cubana es la patria. Hace un tiempo los jóvenes talibanes gritaban ante las cámaras de la televisión “Fidel es la patria”. Y tras todo el tremaneje surgido alrededor de Milanés, fue de nuevo puesto en la pequeña pantalla un programa con Sara González donde esa cantante, totalmente identificada con el régimen, es presentada como “la voz de la patria”. A ese paso pronto la patria será un contenedor de basura.

En su ataque a su antiguo compañero de la Nueva trova, Feliú se queja de que las Damas de Blanco desfilen por la 5ta, Avenida, porque por esa vía se “mueven los dirigentes más altos del país”.

Y ¿por qué no transitan los dirigentes por la Calzada de 10 de Octubre y de paso se percatan de que todas las casas de esa zona están en pésimo estado? En definitiva Quinta Avenida suena a “yanquilandia” y 10 de Octubre es un homenaje al inicio de las guerras independentistas. Si esos altos dirigentes no se hubieran ido a vivir a las barriadas donde residió la burguesía cubana no tendrían que transitar por la 5ta. Avenida.

Lo que existe detrás de los ataques a Pablo Milanés es la mentalidad del gueto, de los que piensan que la ideología está por encima de la categoría humana, de los que no creen en el hombre como dueño de su libertad.

Siempre los herejes, en un principio, son dianas de innumerable disparos porque han estado dentro y abandonado los orígenes. Los herejes representan un peligro mayor porque aunque no hablen están poniendo en duda a su anterior filiación.

La Declaración Universal de Derechos Humanos es un documento capital que a todos nos incumbe, y manifiesta en su artículo 18 que “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia…”. Milanés, aunque eso moleste a algunos, no ha hecho otra cosa que poner en práctica ese derecho.

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