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Human Rights Watch denuncia torturas a militares en cárceles venezolanas

Nicolás Maduro junto a militares Venezolanos (AFP)

MIAMI, Estados Unidos.- Human Rights Watch (HRW) y la organización no gubernamental venezolana Foro Penal documentaron al menos 32 casos de tortura contra militares venezolanos, acusados, sin pruebas, de conspirar contra el chavismo. Así lo denunciaron estas organizaciones en un informe que se hizo público hoy miércoles 9 de enero, en Washington. De acuerdo con los testimonios recogidos, familiares de algunos de los militares acusados también han sido detenidos y torturados por los agentes de inteligencia y de seguridad, con el objetivo de obtener información sobre supuestas conspiraciones contra el gobierno, publicó en un reportaje Infobae.

José Miguel Vivanco, director para las Américas de HRW, aseguró que “el gobierno venezolano ha arremetido brutalmente contra militares acusados de conspiración. Los agentes de inteligencia no solo están deteniendo y torturando a militares, sino que en algunos casos también van tras sus familiares u otros civiles cuando no pueden encontrar a los supuestos responsables, a quienes buscan”.

Justo cuando el dictador Nicolás Maduro se prepara para renovar su mandato el próximo 10 de enero, después de unas elecciones ampliamente cuestionadas, y en pleno aislamiento internacional del régimen chavista, salen a la luz estas denuncias que ratifican la ilegitimidad de un gobierno que ha sumido en la miseria y el caos sociopolítico al país con mayores reservas de petróleo del mundo.

De acuerdo al texto publicado por Infobae, algunas de las víctimas de las detenciones ilegales y torturas son militares de diferentes rangos, a los que el régimen acusa de colaborar con Oscar Pérez, un policía insubordinado que habría sido ejecutado extrajudicialmente por haberse opuesto al gobierno de Maduro.

Así mismo, eegún comprobaron las organizaciones, los militares y sus familiares detenidos en el marco de la ofensiva oficial sufrieron brutales golpizas, intentos de asfixia con bolsas de plástico, cortaduras en las plantas de los pies, descargas eléctricas, privación de comida y acceso al baño, y amenazas de muerte. “Los militares mismos están sufriendo la represión”, enfatizó Tamara Taraciuk Broner, abogada senior de HRW para las Américas.

De acuerdo al informe de HRW, varios abogados que representan a los acusados y pudieron acceder a los expedientes y a las audiencias afirmaron que las acusaciones contra los militares detenidos fueron fabricadas y que no existían pruebas concretas en su contra. El acceso a los documentos judiciales es sumamente restringido, y hasta la fecha el gobierno venezolano no dio respuesta a las consultas de la organización de derechos humanos sobre las pruebas en que se basaron las acusaciones contra los supuestos implicados en actos de traición e instigación a la rebelión.

“Queda en evidencia que si bien la crisis humanitaria ocupa los titulares, no debe olvidarse que la represión en Venezuela es brutal. Llega a niveles maquiavélicos y afecta tanto a militares como a familiares de acusados de traición”, dijo Taraciuk Broner.




No torturarás

CIADebió ser un mandamiento. El artículo 5to de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, suscrita por todos los Estados miembros de la ONU, lo afirma tajantemente: “Nadie será sometido a tortura o a tratamientos o castigos crueles, inhumanos o degradantes”. Punto.

Todo esto, claro, lo escribo a propósito de las acusaciones contra la CIA por el uso de torturas para lograr información capaz de desvelar las conspiraciones y planes de los terroristas. Estados Unidos había sido sorprendido por las terribles acciones de los islamistas radicales de Al Qaeda que habían dejado cerca de tres mil cadáveres en las calles de New York y Washington.

George W. Bush y los servicios de inteligencia norteamericanos querían averiguar quiénes era sus enemigos, qué planes tenían y cuándo pensaban golpear nuevamente. En Washington estaban, a un tiempo, asustados y deseosos de venganza. De alguna manera, ésa también era la ansiosa actitud del conjunto de la sociedad.

La tarea resultaba dificilísima. Esta vez los enemigos eran árabes de una docena de orígenes diferentes –con predomino saudí, egipcio y yemenita–, afganos, iraníes, chechenos y otros adversarios aún más exóticos desde la perspectiva norteamericana. Todos estaban unidos por el Islam y por el odio a USA y a Israel, pero se trata de un monstruo con mil cabezas.

Aparentemente, el modo más directo de comenzar a desenredar la madeja era obtener información de los prisioneros y por eso los torturaron. Pero, primero, ¿existía total certeza de la culpabilidad de todos los prisioneros? Y, segundo, si no los sometían a un “tercer grado”, ¿cómo se lograba esa colaboración? Ni siquiera resultaba útil amenazarlos con la ejecución ordenada por los tribunales porque el martirologio era un objetivo personal de todos ellos. Era la puerta de entrada al paraíso. Es muy difícil enfrentarse a un enemigo deseoso de morir.

La investigación era muy confusa. Todo conducía a la perplejidad: las lenguas en las que hablaban, los factores culturales, las motivaciones religiosas, la geografía. Cuando estudiaron la biografía de Mohamed Atta, el cabecilla suicida que dirigió los aviones contra las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, encontraron a un joven egipcio educado en Hamburgo –era arquitecto urbanista–, profundamente piadoso, que actuaba por convicciones ideológicas. Muchos de los terroristas respondían a un perfil parecido.

Hasta ahí las justificaciones que se escuchan ante las denuncias de torturas, pero éstas, francamente, no sirven excesivamente. Hay tres factores mucho más importantes que las circunstancias en las que se encontraba Estados Unidos, en ese momento bajo el shock del ataque terrorista.

En primer lugar, está la ley. Estados Unidos es un país de leyes. Si la Quinta Enmienda y los tratados internacionales suscritos por Estados Unidos, son contrarios a la utilización de la tortura, nadie tiene el derecho a recurrir a ella y el presidente no puede ordenar esa práctica.

El presidente o el Congreso pueden tratar de cambiar las reglas, pero no están autorizados a violarlas. Esto no es un prurito leguleyo sino una medida esencial de protección. Si uno o varios de los poderes públicos puede saltarse a su antojo la legislación, los fundamentos republicanos quedan demolidos.

En segundo lugar, están los valores. Una sociedad es o debe ser una comunidad vinculada por los principios, además de por las reglas. En Estados Unidos, supuestamente, prevalecen los valores que consagran la compasión y el respeto a la integridad de los individuos. Uno espera del fascismo, del nazismo o del comunismo, que todo lo justifican en función de sus sangrientas utopías, que recurran a la tortura, pero no de una democracia liberal.

Y, por último, queda la melancólica convicción de que las confesiones obtenidas mediante torturas y malos tratos no suelen reflejar la verdad. Las actas inquisitoriales, levantadas al calor de las hogueras, dan cuenta de las historias más absurdas relacionadas con la hechicería: comercio carnal con el diablo, visiones de animales mitológicos, vuelos a bordo de escobas.

En los siglos XVI y XVII, sólo en Europa, más de cien mil personas, casi todas mujeres, fueron cruelmente torturadas para arrancarles las más peregrinas declaraciones. Confesaban cualquier cosa con tal de que terminara el tormento.

La democracia liberal no puede comportarse como los enemigos de la libertad. ¿Que aumentan los riesgos y los sacrificios? Probablemente, pero ése es el precio de vivir en sociedades libres y siempre hay que estar dispuestos a pagarlo.




La ONU le exigió a Venezuela que dé explicaciones sobre 3.000 casos de tortura

MaduroPor primera vez en 12 años, Venezuela compareció ante el Comité contra la Tortura de la ONU, que entre este jueves y viernes revisa si el Estado cumple con la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanas o Degradantes.

Durante su presentación inicial, el jefe de la delegación chavista, José Vicente Rangel Avalos, viceministro de Política Interior y Seguridad Ciudadana, afirmó rotundo que la “Revolución Bolivariana es garante absoluta del disfrute de los derechos humanos de todas y todos”.
Dichas palabras no fueron creíbles para la comisión de la ONU, que insistió en que el país gobernado por Nicolás Maduro debe dar respuestas. Jens Modvig, relator para Venezuela, inició el 53° período de sesiones del organismo haciendo referencia a la represión durante las protestas que comenzaron en febrero de 2014.

De acuerdo a las declaraciones recogidas por El Nacional, Modvig afirmó: “Hay alegaciones de que durante los disturbios de febrero hubo más de 3.000 detenciones, y que estas personas fueron desnudadas, amenazadas de violación, no se les permitió tener acceso a un médico ni a un abogado, ni contactar con su familia, y otras alegaciones de tortura. ¿Qué salvaguardas se aplicaron para prevenir la tortura?”, preguntó.

Varias ONG nacionales e internacionales han denunciado reiteradamente dichas violaciones, que se producen a menos de un año de que entrara en vigor la Ley Especial para Prevenir y Sancionar la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes en el país, norma que el viceministro presentó profusamente.

El relator recordó que la “ley doméstica” establece la prohibición de la tortura cuando la persona está “bajo custodia de las autoridades”, pero preguntó qué normas se aplican cuando la persona no está oficialmente detenida. “¿Si se alegan torturas sin estar en custodia se investiga?”, cuestionó.

En la misma línea, el experto dijo que le consta que se han denunciado “muchas más” de las 183 violaciones a los derechos humanos y 166 casos de malos tratos oficialmente registrados, “¿es así?,”¿cuántas”?

Precisamente, otra experta, Felice Gaer, recordó que “sólo 12 funcionarios públicos han sido condenados por violaciones a los derechos humanos en la última década cuando en el mismo período ha habido más de 5.000 denuncias”.

SE CUESTIONÓ LA INDEPENDENCIA DE LOS MÉDICOS QUE EXAMINAN A LAS VÍCTIMAS

Por otra parte, Modvig cuestionó que la Comisión Nacional de Prevención de la Tortura no sea independiente del Gobierno, dado que casi la mitad de sus miembros son representantes del Ejecutivo.

“De sus 13 miembros, 6 son representantes del gobierno y por lo tanto surgen dudas respecto a su independencia”.

En la misma línea, el relator cuestionó sobre la independencia de los médicos que examinan a las supuestas víctimas, “¿cómo se los escoge? ¿quién les paga?”, así como de los servicios forenses que examinan las evidencias.

Además de Modvig, los expertos Abdoulaye Gaye, Essadia Belmir y Gaer preguntaron sobre el sistema judicial y cuestionaron que pueda ser independiente cuando hay “al menos” un 15% de sus miembros que son contratados temporales y que pueden ser relevados en cualquier momento.

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  • INFOBAE



Relator de ONU para tortura denuncia

Leopoldo en prision cartelGinebra- — El relator de Naciones Unidas sobre tortura y otros tratos inhumanos, crueles o degradantes, Juan Méndez, denunció el martes que el líder opositor venezolano Leopoldo López está encarcelado y en régimen de aislamiento en una prisión militar.

“Es verdad que las prisiones venezolanas son lugares muy peligrosos, es precisamente por eso que pedí varias veces ir a visitarlas, pero se puede proteger a un detenido sin ponerlo en aislamiento”, señaló Méndez en una rueda de prensa, al margen de la vigésima sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

“Pero el problema es por qué lo han detenido. El hecho de organizar una manifestación pacífica no es razón para detenerlo y menos en una prisión militar y menos en régimen de aislamiento”, agregó el relator.

La semana pasada el ministro de Exteriores de Venezuela, Elías Jaua, afirmó que López estaba retenido en una prisión militar “por su propia seguridad”.

El Gobierno venezolano señaló directamente a López por los actos de violencia que se produjeron el 12 de febrero al término de una marcha pacífica que acabó con ataques contra edificios y bienes públicos y la muerte de tres jóvenes.

“Se acusa al señor López a incitar las manifestaciones violentas y hacerlo en nombre de poderes extranjeros. El Gobierno tiene que demostrarlo, pero mientras tanto, el acto de detener a alguien que ha organizado una manifestación pacífica, y sólo porque alguna de las partes de esa manifestación ha sido violenta, me parece excesivo”, agregó Méndez.

Respecto a la situación general en Venezuela, el relator explicó que han recibido denuncias de dos casos de severa tortura en comisarías.

“Encontramos que eran creíbles y pedimos al Gobierno que respondiera, pero aún no hemos obtenido respuesta”.

“Hubo otros casos de tratos degradantes, particularmente en el excesivo uso de la fuerza al reprimir manifestaciones. Hemos recibido muchas quejas de cortas detenciones con algún nivel de violencia que no sería tortura excepto los casos que he mencionado. Pero sí hemos recibido muchas quejas, la mayoría creíbles, de brutalidad al reprimir las manifestaciones”, aclaró el relator.

“Con respecto a los actos de represión y el uso de tortura espero que el Gobierno responda”, reiteró Méndez, aunque se congratuló por el hecho de que varios policías acusados de represión estén detenidos.

“No obstante, estoy animado por el anuncio de que algunos policías han sido detenidos pero queremos oír más al respecto y esperemos que le Gobierno haga un esfuerzo serio de controlar a las fuerzas policiales”

El relator asumió que algunos de los manifestantes fueron violentos, “pero esto no justifica el excesivo uso de la fuerza”.

Recordó que ha pedido tres veces al Gobierno venezolano que le permita visitar el país, y que ahora, tras las protestas, tanto él, como otros relatores de Naciones Unidas han reiterado su petición, pero que sigue a la espera.

“Pedimos al Gobierno que nos invite. Invitarnos a todos sería muy importante. En medio de un conflicto como este podemos hacer una contribución para pacificar la situación”, aseveró Méndez.




Estudiantes: ¨No se puede dialogar con asesinos¨

Estudiante con cartelLos estudiantes universitarios de Venezuela, que están a la cabeza de las convocatorias a las masivas marchas contra el gobierno de Nicolás Maduro, difundieron este fin de semana un comunicado en el que exigieron la “deposición del usurpador Nicolás Maduro y de todo su gabinete”, junto con la libertad de los presos políticos de la oposición y el desarme de los colectivos chavistas.

“No se puede dialogar con quienes han torturado y abusado sexualmente a compañeros de lucha. No se puede dialogar con asesinos. Nuestros principios no nos permiten dialogar con quienes protegen a grupos irregulares que disparan contra las zonas residenciales para infundir el miedo”, agregaron en referencia al ofrecimiento de diálogo hecho por Maduro este sábado a la oposición.

Los estudiantes también pidieron el fin de la “intervención de Cuba” en el país. “Queremos nuestra libertad. Es vital para ello defender la soberanía de la nación, expulsando a los comunistas cubanos que se encuentran usurpando el gobierno y la Fuerza Armada”, sostuvieron en el texto publicado en Foro Libertad.

“Estamos en contra de la política criminal promovida por el régimen, la impunidad, la represión y la persecución. Es inaceptable que este régimen siga promoviendo sus políticas de pauperización de ciudadanos: basta de humillar a los venezolanos y de reducirlos a niveles de subsistencia”, añadieron.

“Vamos a protestar hasta que se cumplan nuestras exigencias. ¡Conquistemos la libertad de Venezuela y expulsemos a los castrocomunistas del suelo patrio! La calle debe seguir siendo nuestra. La voluntad de ser libres es inquebrantable; es por ello que, a medida que recrudece la represión, crece el coraje de un país que aspira a renacer y ser grande”, arengaron.

Y el comunicado concluye: “El Movimiento Estudiantil es la punta de lanza de este gran amanecer venezolano. Si no vencemos, la muerte de nuestros compañeros habrá sido en vano y los problemas no se van a resolver. Si no vencemos, la muerte nos habrá alcanzado igual que a los caídos. Hace 200 años, conquistamos nuestra independencia; hagámoslo de nuevo. Es la hora de la Resistencia”.

Las manifestaciones estudiantiles comenzaron hace tres semanas, aunque la mayor crisis se desató luego de los enfrentamientos del 12 de febrero, en los que murieron tres jóvenes  y decenas resultaron heridos tras un ataque de motorizados chavistas. El gobierno de Maduro responsabilizó de estos episodios al opositor Leopoldo López y libró una orden de captura en su contra.

El dirigente de Voluntad Popular se entregó tras una amplia convocatoria  y permanece preso. Rechaza todos los cargos en su contra. Mientras tanto, continuaron las masivas marchas. En total, ya son 11 los muertos.

 




Documentan 18 casos de tortura durante las protestas

venezuela mordazaSu madre pide que la identidad de su hijo, y la de ella, queden en reserva por temor a represalias. El 12 de febrero, mientras él regresaba de una protesta convocada por la oposición al gobierno del presidente venezolano Nicolas Maduro, que culminó con dos fallecidos, fue detenido por agentes del Sebín (Servicio Bolivariano de Inteligencia). La familia no conoció de su paradero sino 30 horas después, cuando fue presentado en los tribunales. A él le dieron, dice ella, una salvaje paliza que incluyó un repertorio de torturas: desde descargas de electricidad en el cuello, pasando por la colocación de bolsas de aire en la cabeza, hasta golpes con palos. “Y eso sin contar la tortura psicológica. Le decían que me estaban violando a mí y a su hermana”, dice ella, serena pero conmovida, casi a punto de llorar.

Este joven, estudiante de Derecho en la Universidad Santa María de Caracas, tiene 23 años y es nieto de gallegos. Como él, otras dos personas de nacionalidad española han sido salvajemente torturadas por policías y militares venezolanos por participar en los disturbios que desde principios de febrero mantienen a Venezuela parcialmente paralizada, según la organización defensora de derechos humanos Foro Penal Venezolano. El caso más escandaloso es el de Juan Manuel Carrasco, también descendiente de españoles, que según su madre Rebeca González fue violado con el cañón de un fusil. La Fiscal General de la República ha negado que en la presentación de Carrasco ante tribunales se conociera esa versión.

En total son 18 historias de torturas que conoce el Foro Penal Venezolano. “A todos los detenidos se les ha violado el derecho a la defensa. No se les permite contacto con sus abogados y se les obliga a firmar un acta en la que reconocen que sí han sido atendidos por defensores”, denuncia el director de la ONG Alfredo Romero.

El sábado, durante su intervención en la última gran concentración de quienes rechazan al gobierno, el excandidato presidencial Henrique Capriles quiso aprovechar ese momento para hablar de los torturados. Citó el caso de un joven al que le partieron un casco en la cabeza. En su criterio es obvio que el gobierno de Maduro trata de tapar esas denuncias. El relato del chavismo emerge sobre la represión que durante la democracia de partidos (1958-1998) sufrió la ultraizquierda venezolana.

El Foro Penal Venezolano tiene constancia de la muerte de siete personas, la mayoría de ellas después de tratos crueles e inhumanos. Está el caso de Geraldine Moreno, una joven asesinada en Valencia, Estado de Carabobo, al recibir una descarga de perdigones en el rostro.

Pero el número de víctimas subi;o a 11. Este domingo el presidente Nicolás Maduro sumó al trágico balance el nombre de Danny Vargas en el Estado andino de Táchira, la región donde el gobierno central ha reconocido graves problemas de orden público. Vargas murió en una guarimba (barricada callejera) cuando fue acuchillado por una persona que, según el gobernante venezolano, había sido humillada por manifestantes opositores.

Esa versión busca abonar una tesis que desde el viernes en la noche sostiene el gobierno. En las barricadas anidan los sectores más radicales del antichavismo capaces también de provocar la muerte de personas ajenas a la manifestación. El viernes un motorista, Elvis Durán, falleció después de chocar contra una cuerda colocada por opositores que pretendían impedir la libre circulación en el sector residencial de Horizonte, en el este de Caracas.

El propio Maduro ha tomado este par de casos como otra forma de demostrar que está enfrentando un “golpe de Estado prolongado y fascista”. Por el caso del motorista Durán el Presidente ordenó la detención del general retirado del Ejército Ángel Vivas, a quien su gobierno responsabiliza de “entrenar a los fascistas” y de sugerir la colocación de cuerdas en las barricadas.

Este domingo los cuerpos de seguridad del Estado trataron de allanar la residencia de Vivas, en la urbanización Prados del Este, en el sureste de Caracas, pero el propio oficial y los vecinos lo impidieron. Armado con un fusil y una pistola Vivas gritó desde el jardín al grupo que pretendía detenerlo que no se entregaría. “No reconozco la autoridad genocida de los Castro (Fidel y Raúl) en Venezuela. Estoy entrenado para dar la vida por Venezuela. No puedo rendirme ante una orden cubana. No permitiré que entren a mi casa y si lo hacen ejerceré el derecho a mi legítima defensa”. Fue una larga intervención que coronó gritando: “Ven a buscarme tú, Maduro”.

Los vecinos salieron a la calle haciendo sonar sus ollas y con banderas de Venezuela. Otras personas cerraron las calles en un kilómetro a la redonda sacando de sus casas los trastos viejos –colchones inservibles- y juntándolos con ramas secas y bolsas de basura. En la noche venezolana (madrugada de España) Vivas se mantenía atrincherado en su casa. El abogado José Antonio Zaa pudo conversar con él y afirmó que su cliente sólo se entregaría si su detención se ajusta a los principios del derecho. “Queremos conocer por qué se le cita, qué delito cometió. Queremos tener la garantía de que no lo van a dejar detenido”, explicó.

Vivas mantiene un pulso con el chavismo porque siendo oficial activo del Ejército demandó en 2006 ante los tribunales la suspensión del uso del lema “Patria, Socialismo o Muerte”. Ese lema a modo de saludo y despedida fue uno los cambios que el fallecido Hugo Chávez introdujo en la Fuerza Armada Nacional.

  • El País, España



Brutal secuestro y tortura al líder opositor ucraniano

Lider opositor ucranianoDmitro Bulátov había desaparecido la semana pasada. Fue liberado en un bosque con la cara llena de navajazos y una oreja mutilada: “Intentaron crucificarme”, asegura. La UE exige castigos al gobierno de Yanukóvich.

El líder del partido opositor ucraniano UDAR, Vitali Klitshko, y la jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton, denunciaron las torturas a las que fue sometido el activista Dmitro Bulátov, que estuvo secuestrado varios días en Ucrania.

“Lo que le han hecho a Dmitro es un acto de intimidación a todos los ciudadanos activistas”, declaró Klitschko tras visitar en el hospital a Bulátov, uno de los líderes de Automaidán, grupo opositor que organiza caravanas de vehículos para realizar escraches.

El activista, cuyo secuestro fue denunciado el pasado día 22, apareció en la localidad de Vishenski, en las afueras de la capital ucraniana.

Bulátov: “Intentaron crucificarme, me cortaron una oreja y la cara”
Bulátov, que presenta numerosos navajazos en el rostro y en el cuerpo y al que le cortaron parte de una oreja, fue abandonado por su captores en un bosque, tras los cual consiguió comunicarse con unos amigos, que lo recogieron en coche y lo llevaron al hospital.

“Incluso intentaron crucificarme, me cortaron una oreja, la cara, tengo cortes por todo el cuerpo. Pero, gracias a Dios, estoy vivo”, dijo el activista en declaraciones a la televisión ucraniana.

Klitschko denunció que muchos activistas de Automaidán han sufrido ataques, algunos de ellos han visto sus coches destruidos y otros han sido detenidos.

“Dmitro, uno los líderes de Automaidán, es un hombre que no tiene miedo a actuar como ciudadano, por lo que fue secuestrado y torturado durante una semana”, agregó.

La Policía inició un proceso penal por presunto secuestro, pero hasta ahora no ha podido tomar declaración a Bulátov.

“Por ahora los médicos no nos permiten hablar con él, y toda la información que tenemos proviene de sus amigos y su abogado”, declaró a la agencia Interfax Ukraini el jefe de prensa de la Policía de la región de Kiev, Nikolái Zhukóvich.

Por su parte, Catherine Ashton pidió al líder del país, Víktor Yanukóvich, que termine con la impunidad: “Estoy horrorizada por los evidentes signos de violencia de prolongada tortura y trato cruel del organizador de Automaidán, Dmitro Bulatov, quien fue encontrado con vida ayer tras haber estado desaparecido una semana”, enfatizó Ashton en un comunicado.

La alta representante europea también subrayó que “otros, como el manifestante del Maidán (la plaza de la Independencia o también como se conoce el movimiento popular liderado por los partidos de la oposición parlamentaria) Yuri Verbitski, que fue encontrado muerto el 22 de enero, han pagado con su vida por ejercer sus derechos civiles”.

“Éstos sólo son dos casos de los ataques deliberados continuados centrados en los organizadores y participantes de las protestas pacíficas”, indicó, y enfatizó que “todos los actos así son inaceptables y deben detenerse inmediatamente”.

En opinión de Ashton, “es responsabilidad de las autoridades tomar todas las medidas necesarias para hacer frente a la actual atmósfera de intimidación e impunidad que permite que ocurran tales actos”.

“Todas las personas detenidas ilegalmente tienen que ser liberadas, y, los responsables, llevados ante la Justicia”, concluyó.

Yanukóvich promulgó este viernes la revocación de las leyes represivas que causaron los disturbios en Kiev la pasada semana y también la amnistía condicionada para los detenidos durante las protestas de los últimos dos meses.

La amnistía, que podría dejar en libertad a la mayoría de los detenidos desde el 21 de noviembre, cuando estallaron las multitudinarias protestas en toda Ucrania, entrará en vigor sólo cuando los activistas opositores desalojen todos los edificios administrativos que han tomado desde entonces.

 

 

 




La tortura como política de Estado

LA HABANA, Cuba, diciembre, 173.203.82.38 -El gobierno cubano jamás ha pedido perdón por las torturas y los maltratos que ha cometido y comete contra ciudadanos pacíficos.La propaganda gubernamental le ha hecho creer a muchos que la tortura es sólo sinónimo de las uñas que le sacaron los esbirros del dictador Fulgencio Batista a los saboteadores del Movimiento 26 de julio, y no, como la define la Asamblea General de la ONU: “Todo acto por el cual un funcionario público, u otra persona a instigación suya, inflija intencionalmente a una persona penas o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de castigarla por un acto que haya cometido o sea sospechoso de haber cometido”.

La férrea censura gubernamental oculta las denuncias de la oposición sobre torturas cometidas por funcionarios del Ministerio del Interior, en las estaciones de policía y centros penitenciarios, sobre todo en estos últimos tiempos, por lo que muchos cubanos no conocen que esos lugares son verdaderos centros de tortura, donde los tratos crueles y degradantes a los reos constituyen la regla y no la excepción.

Los actos de repudio, ordenados por el gobierno contra las decenas de miles de compatriotas que decidieron emigrar por el Mariel, en 1980, y en los que se instigó a una parte del pueblo a maltratar y humillar a la otra parte, son la muestra más tangible de los tratos crueles y degradantes que el gobierno revolucionario le ha infligido al pueblo de Cuba.

Esos maltratos y humillaciones colectivos contra ciudadanos indefensos han respondido a una política del Estado cubano, a lo largo de decenios, y aún hoy son utilizados de forma sistemática contra opositores al régimen.

Desde Moisés a nuestros días, exceptuando la Inquisición, quizás no haya otra habido institución que se haya dedicado a la tortura durante tanto tiempo, y con tanta meticulosidad, en su desafortunada persecución contra los herejes, homosexuales y blasfemos.

Pero incluso la Iglesia Católica, gestora de la Inquisición, mediante la figura del Papa Juan Pablo II, pidió perdón por los errores que hubieran cometido sus torturadores a lo largo de la Historia. En una carta enviada a sus cardenales, el Papa exhortó a la Iglesia Católica a reconocer los errores cometidos “por sus hombres, en su nombre”.

La soberbia de los gobernantes cubanos no le permite admitir sus errores, y le ha llevado a declarar que en la Cuba comunista jamás se ha maltratado a un prisionero. Han querido ocultar la lamentable imagen de las prisiones cubanas con la propaganda de que la revolución “ha convertido las prisiones en escuelas”, pero sin insinuar siquiera un reconocimiento público de los maltratos cometidos por sus funcionarios, por no hablar ya de pedir perdón a quienes los sufrieron.

Los infamantes actos de repudio contra los opositores en la isla, son parte de una política que se ejecuta diariamente y a la que el gobierno no parece dispuesto a renunciar, por lo que parece poco probable que alguna vez se produzca una petición de perdón a las víctimas. Todo indica que los torturadores seguirán maltratando en nombre de la “revolución” , a cuanto cubano se oponga a sus designios.




Hace 29 años

LA HABANA, Cuba, diciembre, 173.203.82.38 – El periodista José Fornaris, recuerda que, hace 29 años, el 9 de diciembre de 1981, la víspera del día mundial de los Derechos Humanos, agentes de la Policía Política orquestaron lo que catalogó como “un circo” para incriminarlo por el “delito” de haber puesto una bandera americana en el edificio donde vivía, en el Vedado, a un costado del Hotel Riviera.

Por esa época se encontraba sin empleo por haberse negado a asistir a una movilización militar, por lo que estuvo varios días detenido. Tampoco aceptó participar en la guerra de Cuba en Angola.

Fornaris me cuenta:

Ese día, temprano en la mañana un oficial de la Policía Nacional Revolucionaria, tocó a la puerta de mi apartamento y me pidió que lo acompañara, que después me explicaría.

Estábamos en el décimo piso y al bajar al lobby del edificio, encontré muchas personas, y cerca de 20 oficiales de la Seguridad del Estado vestidos de verde oliva y de civil.

Observé que en la acera, casi a la entrada del edificio, había en el piso una bandera estadounidense sujetada por piedras en sus esquinas. Le faltaba una estrella y tenía escrita en sus franjas blancas la frase: La estrella que le falta a esta bandera te la entregaré en libertad.

Le pregunté al policía qué debía hacer; me respondió que me quedara ahí, donde quisiera. Me paré junto los escalones que daban acceso al lobby. Minutos después trajeron un perro pastor alemán, rastreador, lo llevaron junto a la bandera y luego lo soltaron.

El perro lo que hizo fue perseguir a una perrita, que todos los vecinos llamaban Sorpresa, la cual había establecido su residencia en el vestíbulo del edificio. La perrita, huyendo del pastor alemán, pasó por encima de la bandera y, como me conocía bien, fue a refugiarse entre mis piernas. En ese momento, el perro no me hizo ningún caso.

Sacaron de la escena a la perrita y nuevamente llevaron al rastreador a olfatear la bandera. Cuando lo soltaron fue directo hacia donde yo estaba, mordió una de las patas de mi pantalón, rompiéndola; llegó a rasgarme la piel. Perdí el equilibrio y me hizo rodar escalones abajo.”

Comencé a golpear con la palma de su mano la acera mientras decía en voz alta: “Quítenme a este animal de encima, que yo no tengo nada que ver con esto”. En ese momento un oficial de la seguridad del estado se inclinó hacia mí y me dijo: “No formes espectáculos. Si no dices que pusiste la bandera, te tiro el perro arriba para que te destroce.”

Detenido, me condujeron a una oficina en los bajos del vecino Hotel Rivera, para hacerme pruebas caligráficas. Poco después un oficial de completo uniforme me mostró unos papeles manuscritos, de notas que yo había tomado para mi trabajo en la radio.

Le pregunté si habían registrado mi casa, me respondió que no, que esos no eran sus métodos. Que esos papales se los había dado mi esposa.

Me liberaron después de varias horas de detención y, al llegar a mi casa, comprobé que habían invadido mi domicilio sin una orden judicial y habían puesto a mis pequeños hijos a buscar presuntas pruebas contra mí.

Un tiempo después en respuesta a una carta de protesta que escribí al entonces Ministro del Interior, Ramiro Valdés, fui citado para Villa Maristas, el cuartel general de la Seguridad del Estado, donde dos capitanes trataron de justificar lo ocurrido. Inclusive negando que se había realizado el registro. Los de Seguridad del Estado, generalmente son gente cruel y sin ética. ¿De qué otra forma se puede estar al servicio de una tiranía?

Aunque no fue esa la única vez que la Policía Política me ha amenazado de muerte, nunca puedo olvidar ese día.

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