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Muerto López-Calleja, Accor cede y Blue Diamond se anota más hoteles en Cuba

Cuba

LA HABANA, Cuba. – El 21 de junio de 2022, la revista de turismo Excelencias News Cuba anunciaba que varias empresas cubanas y extranjeras, vinculadas al Ministerio de Turismo de la Isla, habían presentado ofertas del destino Cuba a agencias de viaje en México.

De modo que, hace menos de un mes, de acuerdo con la nota de prensa, turoperadores, empresarios y autoridades del Ministerio de Turismo viajaron a la nación azteca con las “novedades” en cuanto a “conectividad e infraestructura hotelera” que harían atractiva la oferta. 

En la cita participó la entidad nacional Viñales Tours S.A. pero, además, entre otras firmas extranjeras, Accor Hotels, de Francia, una de las hoteleras de mayor crecimiento en los últimos 10 años no solo en la Isla sino en toda América Latina y de las que, junto con Meliá e Iberostar, habían apostado desde los años 90 —inmediatamente después de la caída del comunismo en Europa del Este y la desaparición del apoyo soviético—, por el desarrollo turístico en Cuba como paliativo económico del castrismo.

Incluso durante la ocasión, Gisela Morejón, ejecutiva de Ventas de Accor Hotels, expuso “las fortalezas” de dos de las “joyas” de su empresa: el hotel Pullman Cayo Coco, un gigante de la modalidad all inclusive con 566 habitaciones, 10 bares y siete restaurantes; y el SO/Paseo del Prado, el primer hotel de diseño de La Habana, posiblemente el más sofisticado de cuantos funcionan hoy en la Isla y, por tanto, en el que más dinero y tiempo invirtieron los franceses, tanto así que hasta la concepción de los uniformes del personal de servicio fue encargado a la prestigiosa diseñadora española Agatha Ruiz de la Prada.

Parecía irles bien a los franceses con el Paseo del Prado, tanto así que en 2021 fue seleccionado como el “Mejor Nuevo Hotel del Caribe” en los World MICE Awards, aun cuando competía con otras prestigiosas instalaciones del área como el Koi Resort Saint Kitts, de Hilton, y el Palacio Provincial de San Juan Puerto Rico.

No obstante, de forma repentina, Accor ha decidido abandonar su más preciado tesoro en el Caribe y, hace apenas una semana, este 16 de julio, las autoridades de turismo en la Isla han mostrado gran satisfacción al hacer pública la decisión de traspasar la administración del SO/Paseo del Prado a Blue Diamond Resort, la misma compañía canadiense a la que recientemente otorgaron todos los derechos —incluidos el de libre importación— sobre la explotación turística en Cayo Largo del Sur.

Accor: del encantamiento a la decepción 

Habiendo comenzado la construcción en 2016 y concluida en 2020 —con capital aportado 100% por Accor— la idea de gestionar junto con Gaviota S.A. lo que habría de ser el mejor hotel de Cuba surgió una década antes, cuando la hotelera francesa solicitó varias parcelas en La Habana para materializar su proyecto.

Anteriormente le había sido adjudicada a Accor, bajo la marca Mercure, la administración del Hotel Sevilla, en la misma avenida del Paseo del Prado, pero la empresa francesa, establecida en la Isla desde 1996, se proponía planes más ambiciosos, aunque por mucho que lo intentaba no recibía la aprobación del Ministerio de Turismo que prefería otorgar las mejores parcelas a otros competidores como Kempinski e Iberostar, e incluso a empresas chinas interesadas, además, en construir proyectos inmobiliarios asociados a campos de golf en las afueras de la capital.  

En consonancia con lo anterior, la parcela de Prado y Malecón fue adjudicada en un primer momento a un par de empresas chinas que solo unos meses después de comenzado el movimiento de tierras, debido a la complejidad de los trabajos, perdieron interés en la inversión y se marcharon, dejando a las autoridades cubanas del turismo con una verdadera papa caliente entre las manos.

Ni Meliá ni Iberostar se interesaron en continuar debido a los serios problemas de infraestructura eléctrica y de suministro de agua potable en la zona, lo que encarecía cualquier inversión.

“Hubo que hacer todo nuevo, en un terreno pedregoso, con una infraestructura con más de 100 años de explotación”, asegura André Biard, uno de los directivos de Accor en Cuba entre 2015-2019. “Cuba no podía asumir algo así y a la vez todo el mundo pensó, si los chinos no pudieron es porque no se puede; pensamos que era una buena apuesta, más cuando las tensiones con Estados Unidos comenzaron a aliviarse. Había que levantar ese hotel, y tenía que ser el mejor, en la mejor zona de La Habana”. 

Era la oportunidad que esperaron los franceses para solicitar la continuación del proyecto, asumiendo ellos los costos de inversión que, en una primera etapa, ascendieron a unos 20 millones de euros y que en los cinco años que duró la construcción casi dobló la cifra inicial, de acuerdo con declaraciones de varios directivos de la empresa consultados por CubaNet, entre ellos Eric Peyre, quien fuera delegado de Accor en Cuba desde mediados de los años 90 hasta fecha reciente.

Incluso en declaraciones de 2016 a nuestro medio, durante la Feria de Turismo de La Habana, Eric Peyre se refirió con gran entusiasmo al proyecto, aún sin ejecutarse, de lo que más tarde sería el Hotel Paseo del Prado. 

“Estamos con la próxima apertura de otro hotel en La Habana, en un lugar privilegiado que se llama Prado-Malecón (…) y se prevé la inauguración a partir de 2019 y será bajo la marca Sofitel, que es la de mayor lujo entre las 14 marcas de Accor”, declaró Peyre en aquel momento cuando aún no habían comenzado los movimiento de tierra.

Pero la complejidad de las obras hizo que el hotel se inaugurara en 2020, solo un año antes de que la pandemia paralizara el turismo a nivel mundial impactando negativamente en los planes de recuperación de los millones de euros invertidos. 

“Es posiblemente el mejor hotel de Cuba, pero al igual que los demás es un gran edificio bonito y vacío, casi sin huéspedes”, asegura uno de los trabajadores de la instalación entrevistado por CubaNet bajo condición de anonimato porque el régimen le prohíbe conversar con la prensa independiente.

“Hay habitaciones que jamás han visto un huésped desde la inauguración. Pisos completos vacíos a los que igual hay que darles mantenimiento por la cercanía al mar y porque igual hay que mantenerlos climatizados, para que no aparezca ese olor a humedad característico de los lugares cerrados”, asegura esta fuente que, además, no esperaba el traspaso de la gestión a Blue Diamond.

“Algo se hablaba desde hace algunos días; hasta hace un mes nadie hablaba de eso ni de Blue Diamond. Se decía que Accor se iba, pero igual que iba a gestionar la Torre K (también llamada popularmente Torre López-Calleja, frente a la heladería Coppelia en La Rampa). Ahora también dicen que Blue Diamond es la que gestionará la Torre K”, afirma la misma fuente.

Todo parece indicar que tampoco Jean-Luc Grossin, nombrado como director general del hotel SO/Paseo del Prado hace apenas ocho meses, desde diciembre de 2021, esperaba un cambio como el anunciado este 16 de julio. Fuentes cercanas al directivo, que también en años anteriores tuvo a su cargo el Pullman de Cayo Coco, han comentado a CubaNet que la decisión fue comunicada al directivo apenas una semana antes de hacerse público el traspaso, así como que este se marcharía a administrar otra instalación hotelera, pero fuera de Cuba.

“Accor ha sacado sus cuentas y era mejor aceptar la propuesta de Blue Diamond; aunque aun así no se recupera lo invertido tampoco se continúa acrecentando las pérdidas”, afirma esta fuente estrechamente vinculada a Accor.

“Accor está pasando por lo mismo que las demás cadenas extranjeras en Cuba: se les está haciendo muy difícil quedarse porque el Gobierno cubano no está asumiendo sus compromisos con el pago de las deudas. Hay atrasos grandes, de meses y meses, pero además cuando necesita liquidez congela las cuentas a su antojo (…). Ha fijado una tasa de cambio de la divisa que no es realista y los servicios se encarecen pero, además, pone trabas y hasta trampas de todo tipo (…), trabas a la importación de insumos, trabas a la libre conectividad, tasas exageradas (…). Accor no puede desarrollar sus productos en un ambiente así. A lo mejor el turista que viene a Cayo Coco no le da importancia a una conexión a internet regular, inestable, pero el que hace turismo de ciudad, coworking, o la modalidad que llamamos bleisure (donde el huésped vincula placer y trabajo), necesita las mejores condiciones, y en eso estamos muy atrás (…), no creo que Blue Diamond, por muchas libertades que le otorguen, a diferencia de nosotros, logre solucionar esos problemas. Creo que en un par de años, igual se decepcionará y recogerá las maletas de regreso”, pronostica la fuente. 

Blue Diamond Resort y el deber de obrar lo imposible

Sunwing Travel Group, perteneciente a la compañía canadiense Blue Diamond Resort, a partir de este 1ro. de agosto sustituirá a Accor como gestora del Hotel Paseo del Prado que, ese mismo día comenzará a comercializarse como Royalton Habana.

Con esta nueva adquisición, la firma agregará el primer hotel de ciudad a su portafolio de Royalton Luxury Resorts, de acuerdo con declaraciones de Mohamad Fawzi, director general de Blue Diamond Resorts en Cuba. 

Pero, como se ha visto, el Paseo del Prado no era cualquier hotel de Accor sino su joya más preciada en Cuba y en la que más capital invirtió con vistas al futuro, cuando se preveía que el número de visitantes foráneos a la Isla superaría los cinco millones anuales. 

Hoy la realidad es otra muy diferente y desoladora. Ni los turistas están arribando en la cantidad calculada ni el deshielo con Estados Unidos derivó en lo que algunos soñaron. La pandemia y la inflación también causan estragos. Incluso las frecuentes rebeliones callejeras, el aumento del rechazo a la dictadura, cada día más impopular, amenazan esa “estabilidad política” que tanto han prometido al inversionista extranjero y que, ahora, a la luz de las noticias, se revela a los ojos del mundo como resultado de una fuerte y sostenida represión. 

Mientras los empresarios, ya desilusionados o previsores, se repliegan a tiempo, antes de la estrepitosa caída del régimen, otros como Blue Diamond Resort, con más de 10 000 habitaciones en la región del Caribe, parecen no tener en cuenta las decepciones ni los malos pronósticos tanto en política como en economía, y confían en que lograrán lo que otros no pudieron antes de ellos, aunque algunos llevaran más de 30 años de establecidos en la Isla.

El régimen, por su parte, parece haber encontrado una nueva víctima a la que saquear el bolsillo. Hace apenas unas semanas accedió a que Blue Diamond gestionará el polo turístico de Cayo Largo del Sur de forma exclusiva, y hasta le otorgó una licencia especial de importación para abastecer sus negocios. Por su parte, los canadienses se comprometieron a modernizar la pista del aeropuerto de Cayo Largo con el fin de recibir aviones de mayor porte, una inversión que ocupará unos cuantos millones de dólares que posiblemente jamás recuperarán.

“Es otro peje grande y bobo que muerde el anzuelo”, así lo caracteriza un funcionario del Ministerio de Turismo en declaraciones para CubaNet bajo el acuerdo de reservar su identidad.

“Nos han comprado la idea de que estamos recuperándonos cuando en realidad nada pinta bien. Blue Diamond estaba esperando su oportunidad y ahora la tiene (…). Luis Alberto (López-Calleja) se fue del aire cuando nadie lo esperaba y en Accor saben que se les ha ido su gran protector. Por su parte los de Blue Diamond creen que les irá bien porque así se lo han prometido los que han visto los cielos abiertos con la muerte de Luis Alberto. El rey ha muerto, que viva el rey. Eso es lo que está pasando. Cuando el rey muere, los protegidos saben que tienen que cuidar sus cabezas”, opina esta fuente.

La batalla de Blue Diamond por gestionar Cayo Largo junto con la cadena cubana Gran Caribe fue larga pero terminó en victoria solo dos meses antes de que su mayor detractor y competidor, el general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, presidente del conglomerado empresarial militar GAESA, falleciera de manera repentina. 

Una fatal noticia para algunos empresarios extranjeros vinculados a Gaviota S.A., perteneciente a GAESA, que han visto desvanecerse varias promesas y proyectos, pero una feliz coincidencia para quienes lo veían como un obstáculo casi imposible de superar en cuanto a las inversiones hoteleras en Cuba, donde el exyerno de Raúl Castro tenía la última palabra.

Precisamente se hablaba de que la llamada Torre K, la que pronto habrá de convertirse en el hotel más alto de Cuba, aún en fase constructiva, finalmente sería cedido a Accor en administración compartida con Gaviota S.A., pero con la muerte de López-Calleja nada llegó a concretarse y esto, junto a otras cuestiones, posiblemente haya acelerado la decisión de Accor de reducir al mínimo sus intereses en Cuba, a pesar del notable crecimiento que ha mostrado la empresa entre 2021 y 2022 en regiones como América Latina, Norteamérica y Asia, donde tiene planificado adquirir cerca de 300 nuevas propiedades, además del número similar de adquisiciones que reportó durante 2021, de acuerdo con su más reciente informe del pasado marzo.  

Aunque en los planes iniciales la propia GAESA asumiría tanto la construcción como la administración de la Torre K, el actual escenario económico, en medio de la peor crisis de los últimos 30 años, los obligaba a abandonar la idea y proponer una alianza que sacara adelante el proyecto, aunque al final el trato se revelara como un engaño más, como otra estrategia entre tantas para obtener financiamiento externo.  

Accor, en contraste con Blue Diamond Resorts, es considerado el mayor grupo hotelero de Europa y Latinoamérica, indiscutible líder en el sector hotelero a nivel mundial, de modo que su decisión no puede ser vista como el resultado de una mala gestión sino como una “salida inteligente”, de una plaza “sin grandes perspectivas”, de acuerdo con declaraciones de uno de sus directivos, bajo condición de anonimato, que además rechaza la idea de salir definitivamente de Cuba, al menos por el momento. 

“No hubo presión. Ni mala gestión por nuestra parte. Fue de mutuo acuerdo. Creo que fue una salida inteligente en el actual contexto. Cuba se ha convertido desgraciadamente en una plaza sin grandes perspectivas de negocios. Todo es muy inestable, inseguro (…). Hay países en la región que han logrado manejar con mayor éxito su tránsito a la normalidad post pandemia, a pesar de que muestran indicadores de salud inferiores a Cuba o que aún el índice de contagios es considerable. Pero han logrado atraer y emitir turismo con mayor éxito. A Cuba le está costando trabajo. Nos encanta Cuba, yo no quiero irme de aquí, pero las perspectivas no son nada buenas. Negocios son negocios, como dicen ustedes”, afirma este directivo de Accor.

Sin embargo, la noticia del cambio de gestión parece entusiasmar al régimen y así lo ha hecho notar en las notas divulgadas en sus medios de prensa. Al mismo tiempo que pasa por alto o ignora lo alarmante que puede ser la salida de Accor, más cuando los últimos informes hablan de cuán exitosa ha sido la empresa en América Latina.

Según el sitio digital sobre turismo “Travel Latam”, basado en los reportes empresariales de marzo de 2022 y en entrevista con Thomas Dubaere, CEO de la compañía, Accor comenzó el 2022 “con buenas noticias para América Latina”. 

Antes que culmine este año, Accor proyecta abrir otros 25 hoteles en Sudamérica, 17 de ellos en Brasil y ocho en los demás países, excepto Cuba. Según cifras de la propia empresa, en su último Black Friday Accor vendió un 49% más que en 2019, y aproximadamente el 50% de las ventas fueron para estadías en 2022.

La firma continúa creciendo a buen ritmo porque, según palabras del propio Thomas Dubaere, “para atraer inversión y lograr la reactivación en hotelería, como en cualquier otro negocio, es necesario tener estabilidad de precios, de tipo de cambio e inflación”. Algo que en Cuba, por el momento, es bastante difícil.

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El negocio de las tiendas online: quién está detrás de Supermarket23

Alcona SuperMarket23 García Frías

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CIUDAD DE MÉXICO.- A inicios de abril, en La Habana se formó una fila de casi 20 cuadras en la que más de 1 000 personas esperaban para anotarse en un listado. Esto les permitiría comprar en el futuro en la red de comercios que venden alimentos y otros productos básicos en la moneda nacional del país: el peso cubano. Quiénes hacían la cola decían desconocer qué se vendería, ni cuándo o si alcanzaría para todos.  Lo que sí está claro es que todo lo que buscaban, en realidad, estaba en un lugar: Supermarket23.

Esta web es lo más similar que existe en Cuba a Amazon. Es una tienda online en la que es posible encontrar más de 1 000  productos diferentes, desde carnes y helados hasta cualquier artículo de higiene, limpieza o medicamentos. Lo que escasea en el país.

Alcona Supermarket23
El grupo empresarial Flora y Fauna, dirigido por el comandante García Frias y varios de sus familiares, forma parte del Ministerio de Agricultura. Foto: Werner Holt

Bastan unos clics e introducir el número de una tarjeta de crédito o débito Visa o Mastercard, asociada a una cuenta en alguna moneda extranjera, para que luego entreguen en Cuba la compra. Porque sí, en Supermarket23 puede encontrarse lo que escasea en los comercios estatales, pero no cualquiera puede comprar allí. 

En Cuba casi nadie recibe sus salarios en divisas. Y los bancos nacionales no emiten tarjetas Visa o Mastercard. 

En otras palabras, el mundo de abundancia del Amazon cubano está solo disponible para quienes tienen familiares o amigos en el exterior dispuestos a pagarles los productos que necesitan.

Comprar alimentos en La Habana suele significar hacer largas colas que los ciudadanos organizan. Fotografia: Werner Holt

Supermarket23 no es la única página de venta online para Cuba. En los últimos cuatro años, las tiendas online diseñadas para que los emigrados puedan enviar a sus parientes alimentos u otros artículos esenciales han proliferado, y usarlas se ha vuelto cotidiano para la creciente comunidad cubana en el exterior.  

Pero Supermarket23 destaca entre sus competidoras. Primero por su alcance: envía sus productos a prácticamente todos los municipios del país. Segundo por su variedad: es posible encontrar casi de todo. Y tercero, porque, a diferencia de otros negocios de este tipo que parecen haber sido promovidos por empresarios extranjeros, todas las evidencias apuntan a que Supermarket23 es una iniciativa promovida por una empresa estatal cubana: Alcona. 

Esta entidad forma parte del grupo empresarial estatal Flora y Fauna, el cual es dependiente del Ministerio de Agricultura y dirigido por uno de los últimos comandantes de la Revolución que quedan vivos: Guillermo García Frías, el célebre “comandante avestruz”

Supermarket23, a pesar de que también ha sido presentada como una empresa extranjera no vinculada al régimen, en realidad tiene detrás una red de sociedades en diferentes países creadas por personas que trabajaron para Alcona o para una empresa vinculada a Alcona para comerciar en el exterior, según pudo establecer esta investigación. 

Además, este trabajo pudo encontrar al menos otras 11 webs creadas por empresas vinculadas a Alcona o que son idénticas en productos, precios y diseño a Supermarket23.  

La empresa encabezada por el comandante García Frías, de esta manera, se ha sumado a uno de los negocios más rentables que han surgido en Cuba con la crisis económica que vive el país. En Supermarket23 es posible vender lo más básico a precios disparatados. Un litro y medio de sirope que antes podía comprarse en tiendas físicas del Estado por el equivalente de 2 USD, en Supermarket23 cuesta el cuádruple. Los emigrados con el poder adquisitivo para comprar estos productos están dispuestos a pagar esos precios porque es su única opción para proveer a su familia.

Alcona
Cola en la heladería Ward, en el Cerro, La Habana. Foto: Werner Holt.

El auge de esta web no es fortuito. Aunque el gobierno no lo ha declarado abiertamente, algunos medios de comunicación estatales han presentado las llamadas “ventas en frontera” como una prioridad en el actual periodo de reforma económica, el llamado Ordenamiento.  

Esta estrategia implica que las empresas estatales deben vender en divisas todo lo que puedan. En teoría, el propósito de esto debería ser fomentar las exportaciones a otros países. Pero para empresas como Alcona, la nueva estrategia significa que ahora están “exportando” alimentos que, en realidad, nunca salieron del país. 

De Alcona a SúperMarket 23

Flora y Fauna es un grupo empresarial cuyo propósito principal es administrar más de 80 áreas protegidas del país. También trata de explotar cualquier negocio asociado a la naturaleza que genere utilidades para, en teoría, financiar la conservación del medio ambiente. 

Algunas de sus empresas se dedican al ecoturismo en lugares como el Parque Natural “El Bagá” o la Ciénaga de Zapata. Otras son empresas ganaderas que producen carne. 

Pero la actividad que más publicita el grupo es la exportación de carbón vegetal —producido de la tala del marabú, una especie invasora— así como de peces ornamentales, caballos de raza y gallos de pelea. Flora y Fauna, de hecho, es la única entidad autorizada en el país para exportar animales vivos. 

Estas ventas al exterior de animales y carbón las realizan a través de una de las empresas más conocidas del grupo: Alcona. La sociedad toma el nombre de una finca en la que se crían animales y se organizan peleas de gallos, una actividad legal que ha sido criticada por animalistas en el país.

Alcona
La finca Alcona, que da nombre a la empresa Alcona, está en las Guásimas, a las afueras de La Habana. Fotografia: Werner Holt

Al frente del grupo Flora y Fauna, desde su fundación en 1976, está el comandante de la Revolución Guillermo García Frías, un antiguo campesino que actualmente tiene 94 años y que combatió en la Sierra Maestra junto a Fidel Castro.  

García Frías fue ministro de Transporte y formó parte del alto mando militar cubano. Sin embargo, en las últimas décadas ha sido conocido principalmente por dirigir Flora y Fauna y haber convertido al grupo en su feudo. 

La empresa es un reflejo de sus gustos —la cría de caballos y las peleas de gallos— y es manejada como una especie de negocio familiar. Su segunda al mando es su hija, Loreta García Sardina. Mientras que Jorge Alejandro de Cárdenas García, hijo de Loreta, también trabaja para el grupo. Pese a su juventud, de Cárdenas García es, asimismo, vicepresidente de la Federación Ecuestre, una entidad que también dirige su abuelo. 

El difunto Fidel Castro y Guillermo García Frías, uno de los últimos líderes históricos de la Revolución Cubana que aún viven. Foto Canal Caribe

Durante la última década, Alcona utilizó para exportar sus productos a una empresa llamada Treew. Esta se presenta como una organización extranjera, con presencia en Canadá, Panamá, España y Reino Unido. 

Treew ha constituido empresas en todos esos países y uno de sus directivos principales es un ciudadano canadiense llamado Cristhopher Mark Hemingway, que ha hecho negocios con Cuba desde hace casi dos décadas vinculados a la compra de carbón vegetal y de caballos de raza (áreas de Alcona), además de comercialización de alimentos. También figura en sus registros como otro de sus directivos el canadiense John Hyeon Kim.

Sin embargo, como sucede con otras empresas que comercian con productos cubanos, no está claro hasta qué punto Treew es una verdadera organización privada o es una extensión de la propia Alcona. Es común que las empresas estatales cubanas recurran a estructuras offshore o al uso de testaferros para pasar desapercibidas y en algunos casos escapar a las sanciones de Estados Unidos. 

Treew no tiene otra actividad conocida más que comerciar con productos cubanos. Todos los trabajadores que registra su supermercado en la red social LinkedIn son cubanos. Entre ellos, algunos conectados a la élite del país como Luis Mazorra (su padre fue el diplomático Gustavo Mazorra, presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos). Luis Mazorra ha promocionado a la empresa en sus redes sociales y trabaja para Treew como manager. Además, dos de los principales directivos de Treew tienen vínculos estrechos con Alcona.

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Publicación de Facebook de Luis Mazorra promocionando uno de los negocios de Treew.

Una es Yureibys Pérez Blanco, esposa de Carlos Quintero Agullo, quien ha afirmado en sus redes sociales haber sido director financiero de Alcona. Este hecho fue confirmado por una fuente que conoce el funcionamiento de la empresa y que pidió anonimato por vivir en Cuba. La fuente lo describió como muy cercano a Loreta García Sardina, la hija del comandante García Frías. 

Captura tomada del Facebook de Carlos Quintero Agullo a inicios de 2022, antes de que borrara su relación con Alcona.

El otro es Aníbal Quevedo Rodríguez, quien también trabajó en Alcona en la década de 1990, según explicó la misma fuente, quién lo describió como un “testaferro del régimen”.

Ambos, Quevedo y Pérez, tienen residencia en Estados Unidos y en los últimos años representaron a varias de las empresas creadas por Treew en España, Panamá y Reino Unido para exportar el carbón de Alcona. 

También se dedicaron a manejar empresas dedicadas a gestionar páginas de comercio electrónico. Una de ellas es Supermarket23.

Quevedo ha sido presentado como un experto en venta online y pionero de esta rama en el país. En 1995 dirigió la empresa estatal que puso en marcha el primer portal web cubano: cubaweb.cu. Desde entonces ha estado asociado a diferentes negocios cuyo propósito es ingresar divisas para el régimen, como Únicos Habanos, un comercio de venta online de puros. 

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Anibal Quevedo, en el centro, dando palmas, con camiseta gris, durante una celebración del equipo de Treew en Nana Café. Fotografia tomada de la cuenta de Facebook de Luis Mazorra.

Quevedo es también un hombre próspero, que ha logrado arrancar sus emprendimientos privados. Su hijo Juan Alejandro Quevedo Ponce, quien también ocupa cargos en una filial de Treew en España, tiene registrado a su nombre el restaurante 25MN, en El Vedado habanero. Y otro negocio privado situado en la misma cuadra, Nana Café, es operado por Iliana Ponce, esposa de Quevedo.

Durante años, Treew y sus directivos, como evidencia la web de la empresa, parecieron centrados en las actividades tradicionales de Alcona, y en especial la exportación de carbón vegetal y el suministro de carne al sector hotelero. 

Inicialmente, la venta online fue una actividad de bajo perfil. Pero, a partir de 2017 todo cambió. A medida que el país se adentraba en una crisis económica que dura hasta el presente y los bienes de consumo escaseaban, el comercio electrónico vivió un auge sin precedentes. 

Los directivos de Treew comenzaron a crear empresas dedicadas a esta actividad, tal y como lo muestran los registros mercantiles de varios países. Multiplicaron las tiendas y los productos a la venta, y crearon nuevas web orientadas a diferentes comunidades cubanas en el exterior.  

Supermarket23 fue la estrella de esta estrategia. Después de haberse creado primero en Canadá, la empresa creó una filial en Florida, Estados Unidos, fundada por el propio Quevedo y donde aparece su otro hijo, Aníbal Javier, como director, y fue atrayendo a cada vez más consumidores. 

Pero junto a esta web surgieron otras. Algunas de ellas fueron directamente creadas por los directivos de Treew: Supermarket Treew, En plaza Habana, Almendares Market, Treew Trending (esta no vende alimentos sino el carbón de Alcona) y Habana Rx. En otros casos, si bien no pudo establecerse un vínculo directo con Treew o Alcona, se trata de páginas idénticas a Supermarket23: mismo diseño, precios, productos y textos de presentación. Este es el caso de tiendas online como Supermarket50, Isla Super Market, Cooltuset, Supermarket Buena Vista o First Choice, que fueron principalmente creadas en España. 

En total, para esta investigación se contabilizaron 11 tiendas online asociadas a la red Alcona-Treew. 

Yureibys Pérez Blanco en el 3051 de la calle Flager, en Miami, sede de una de las empresas del grupo Treew. Captura de Facebook.

Además de comercializar alimentos, esta organización también creó una tienda de medicamentos: Habana RX. Este negocio fue registrado en Florida en 2021 por Quevedo y Yureibys Pérez. En esta web se pueden adquirir desde pruebas de embarazo hasta fármacos que suelen requerir prescripción médica, como los antibióticos, aunque el suministro fluctúa.

El país se sumía en la peor crisis económica desde el fin del llamado Período Especial. Pero cuanto más se agudizaba la escasez, más crecía el atractivo y el suministro de estas páginas.

Están en la web los Productos que escasean en Cuba

Los vínculos entre Alcona y Supermarket23 saltan a la vista. La web identifica quiénes son los proveedores de sus productos y basta navegar por ella para comprobar que varios de los alimentos a la venta proceden de Alcona o de otras afiliadas a Flora y Fauna.  

Un paquete de dos kilos de carne de res de Alcona pueden encontrarse por 33 USD. Un pack de cañada de res de la Empresa Pecuaria Genética Turiguanó, asociada a Flora y Fauna, puede adquirirse por 28 US$. 

Pero al navegar por Supermarket23 también resulta evidente que la web se ha convertido en plataforma de venta para otras empresas estatales e incluso para algunos negocios particulares. 

En la tienda pueden encontrarse productos de Palco, actualmente propiedad del grupo militar Gaesa, y de paladares de La Habana como Ola Dinners, Tamys Cake o Nana Café, el negocio operado por la esposa de Quevedo. 

Alcona García Frías
En el segundo nivel de este edificio del reparto Kolhy de La Habana, se encuentra la sede de Alcona. Foto: Werner Holt.

Sin embargo, gran parte de los productos a la venta proceden de grupos empresariales pertenecientes a los Ministerios de Agricultura o Alimentación.

Navegar por Supermarket23, de hecho, es como un viaje en el tiempo en el que marcas nacionales que antes era posible encontrar en moneda local en los llamados “Ideales” o en las antiguas tiendas en pesos convertibles, vuelven a estar disponibles. 

Hablamos de las salsas y mayonesas Conchita, las mermeladas o purés de tomate Taoro o Tuaba, el papel sanitario Sanitec, los refrescos Ciego de Montero, la leche en polvo; los cárnicos Bravo, el helado Guanaroca.

Todos estos productos, que un par de años atrás se vendían en establecimientos físicos en moneda local, hoy son difíciles de encontrar y mucho más en pesos. En cambio, son fácilmente accesibles en Supermarket23. 

Los vecinos de Cumanayagua, Cienfuegos, por ejemplo, estaban acostumbrados a comprar helado de la marca Guanaroca directamente en la fábrica que tiene el municipio, la estatal Empresa de Productos Lácteos Escambray. Ahora solo pueden conseguir el helado si alguien lo paga antes desde el exterior con una tarjeta Visa o Mastercard. 

Estos helados están disponibles en Supermarket23 a cambio de 13 o 14 USD, el envase de cuatro litros, la cuarta parte del salario mensual promedio en el país en 2020.

¿Qué ha dicho Alcona?

Las autoridades de Alcona, hasta el momento, no han mencionado su relación con Supermarket23. Pero tampoco han escondido que ahora comercializan online algunos de sus productos. 

En una entrevista en Cubavisión Internacional, la directora de Alcona, Berkys Medina Urra, explicó que desde que comenzó la pandemia han recurrido a esta estrategia. 

Ni dijo qué plataforma online usan, ni se lo preguntaron. Medina Urra solo explicó que la idea había surgido gracias a “la oportunidad que nos presentaron cuatro compañías extranjeras que son clientes nuestros” y que en 2020 habían ingresado unos 600 mil dólares en ventas en la web. 

La funcionaria añadió que Alcona, además de vender las mercancías, también las almacenaba y distribuía a la puerta de casa de los clientes.

Esto explicaría cómo logra Supermarket23 entregar sus productos tan rápidamente en Cuba sin estar registrada como una empresa extranjera: es Alcona quién se encarga.

En redes sociales circulan fotografías que ponen de relieve cómo el Amazon cubano utiliza para la entrega de mercancía camionetas blancas con su logo, que llevan matrículas correspondientes a vehículos estatales.

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Vehículos de Supermarket 23 con la banda vertical azul en la matrícula que identifica los de propiedad estatal. Fotografia tomada de redes sociales

Otras empresas del Estado sí han reconocido abiertamente su relación con Supermarket23. En una nota del periódico oficial 5 de septiembre, la Empresa de Acopio de Cienfuegos, que distribuye los productos agrícolas que se cultivan en la provincia, explicó que una parte de ellos se venden en Supermarket23. Suchel Proquímica, que fabrica productos de limpieza y aseo, también admite que mantiene una relación comercial con esta web.

Sin embargo, ninguna entidad estatal ha explicado quién está detrás de Supermarket23 y cómo, en un país en el que el Estado controla casi toda la actividad económica, esta empresa logra vender online lo que escasea en las tiendas físicas. 

La Empresa de Acopio Cienfuegos se limitó a presentar a Supermarket23 como una “compañía canadiense”. Esto fomenta la idea de que el Estado no tiene relación con la web y que, además, las empresas estatales están logrando exportar su producción. La realidad es otra. 

Supermarket23, a través de sus directivos, sí tiene vínculos estrechos con el sector del gobierno que rodea a Alcona. Y no, aunque los ingresos son en divisas, los alimentos nunca salen del país, una práctica promovida por el Estado.

La venta en frontera

Que se haya fomentado esta confusión no parece casual. Permite al gobierno distanciarse de algo impopular, que fomenta la desigualdad entre quiénes reciben dinero del exterior y quienes no, e incentiva la migración. 

En la entrevista que concedió a la televisión, la directora de Alcona fue cuidadosa en recalcar que los alimentos que venden online eran los que antes se destinaban a la industria hotelera. Alcona, según su versión, no estaba privando a la población de productos, a los que antes podían acceder. 

De manera sutil y sin que nadie la cuestionara, Medina Urra estaba respondiendo a las críticas que ya circulan en el país. A pesar de las evidencias, la venta online, según ella, no perjudica la disponibilidad de artículos para quienes carecen de familia en el exterior. 

Sin embargo, el auge de la venta online ha coincidido con un período de escasez evidente para la población, comparable con los años 90.

Los propios datos oficiales lo corroboran. El volumen de productos agropecuarios y alimentos puestos a la venta en el comercio minorista descendió un 30% solo entre 2018 y 2020, según la Oficina Nacional de Estadística e Información.

Estantes vacíos en una tienda de La Habana. En los últimos cuatro años la disponibilidad de productos se ha reducido drásticamente en el país. Foto: Werner Holt.

Es precisamente esta caída en la disponibilidad de productos básicos lo que aumenta el atractivo de webs como Supermarket23. Si los alimentos estuviesen disponibles en tiendas físicas o virtuales a precios acordes a los salarios en moneda nacional, ¿por qué tendría alguien que recurrir a sus parientes en Estados Unidos para que le enviaran un kilo de carne vendido por Alcona al triple de su precio normal?   

La proliferación de páginas similares a Supermarket23, además, sugiere que este modelo crecerá.

Por ejemplo, Katapult y Mall Habana son negocios similares administrados por empresarios cercanos al régimen. En el primer caso nos referimos al cubanoamericano Hugo Cancio, mientras que la otra web es propiedad del inversor español José Carlos de Santiago. 

Porque la creación de Supermarket23 no es únicamente fruto de una idea surgida de Alcona. 

La venta online orientada a emigrados es parte de una estrategia llamada “venta en frontera”, que se ha convertido en uno de los pilares de las empresas del régimen para obtener divisas. 

Con el turismo en horas bajas y las principales fuentes de dólares para el país también en declive: las misiones médicas y el envío de remesas —que ha estado restringido desde Estados Unidos—, las “ventas en frontera” se han convertido en uno de los nuevos paradigmas. 

Más aún, en un momento de reforma, el Ordenamiento, en el que ya no se subsidia a muchas empresas estatales y se les fuerza a obtener sus propias divisas exportando lo que puedan. 

Al explicar en qué consiste la “venta en frontera”, los medios estatales han insistido en que principalmente se trata de vender productos en dólares o euros a las empresas extranjeras que están en la Zona Especial de Desarrollo de Mariel, una zona franca situada en el principal puerto del país. 

Sin embargo, han preferido no abordar que otra de las modalidades de venta en frontera consiste en obtener las divisas de la propia población, vendiendo artículos de primera necesidad que no pueden encontrar en otro sitio. 

De esta manera, se está incentivando a empresas dependientes de ministerios civiles, como Alcona, a replicar el funcionamiento del impopular grupo empresarial de las Fuerzas Armadas, Gaesa, algunas de cuyas tiendas fueron saqueadas durante las protestas del 11 de julio de 2021. 

García Frías
Una tienda desabastecida de la cadena TRD Caribe, propiedad de Gaesa, el grupo empresarial de las Fuerzas Armadas que controla una porción importante de la economía cubana. Foto: Werner Holt.

Gaesa controla la mayoría de las tiendas físicas del país y en ellas ha implantado un sistema en el que solo es posible pagar con tarjetas asociadas a cuentas en monedas extranjeras; las ahora llamadas tiendas en MLC. A estas solo pueden acceder quienes reciben remesas o quienes consiguen divisas en el mercado informal.   

Dado que otros grupos empresariales no disponen de redes de comercios físicos, están recurriendo a la web para hacer lo mismo. Pero, a diferencia de Gaesa, que vende principalmente artículos que importa, estas empresas están comercializando lo que ellas mismas producen o que compran a otros productores estatales, artículos que antes podían encontrarse en pesos cubanos. Esto ha incrementado el malestar en la población. 

Que el gobierno venda productos nacionales en divisas a través de la web, tampoco es nuevo. El gobierno opera desde hace años la web Tu Envío, enfocada a captar divisas de los emigrados. La finca Alcona ya vendía por acá.

Sin embargo, nunca el comercio electrónico había alcanzado la magnitud actual. Y tampoco se había manejado con tanto sigilo. 

Tu Envío es abiertamente gestionado por empresas estatales. Supermarket23, en cambio, ha estado acompañada por el silencio del régimen.

Esto ha incentivado a la empresa a hacer cosas que han indignado a la población, como vender dos kilos de pechuga de pollo hasta en 40 USD. Pero también ha permitido al gobierno sostener que son ellos quienes se oponen a los precios “abusivos”.

A mediados de mayo, el primer ministro cubano, Manuel Marrero, quien ha sido uno de los promotores de las reformas del Ordenamiento, se mostró como un defensor de los consumidores durante una reunión extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Aunque no mencionó a ninguna empresa en particular, Marrero criticó: “Hay que ayudar a nuestro pueblo, no es justo cobrar esos precios abusivos, no entendemos a quien cobra hasta 10 veces por encima de lo que le cuestan las mercancías, no podemos permitir que algunos se hagan ricos a cuenta del pueblo”.

***Nota: CubaNet consultó a SuperMarket23 y Alcona para esta investigación. Solo SuperMarket23 aceptó responder las preguntas de Cubanet, pero hasta el momento de la publicación no ha respondido el cuestionario.

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¿Cuán seguras son las instalaciones hoteleras en Cuba? 

Hotel Saratoga, Cuba

LA HABANA, Cuba. – La explosión del hotel Saratoga pudiera servir al Gobierno cubano para comenzar a cambiar algunas cosas con respecto a la seguridad de sus instalaciones para el turismo extranjero, precisamente porque reveló cuán vulnerables y peligrosas pueden ser estas incluso cuando se promocionan como de altos estándares y con un registro de visitantes que cuenta con personalidades de fama mundial como es el caso de la edificación siniestrada y donde se alojaron Mick Jagger, Madonna, Beyonce, Quentin Tarantino, Clint Eastwood y Stanley Kubrick, entre otros.

Ubicado al inicio de la céntrica avenida habanera conocida como Paseo del Prado, a unos metros del Capitolio, sede del Parlamento cubano, el Saratoga ocupó los titulares de prensa en todo el mundo este 6 de mayo último cuando por un escape de gas, mientras un camión cisterna con más de 12 000 litros del combustible abastecía los depósitos del hotel, el edificio saltó en pedazos, provocando la muerte de 46 personas, más daños en edificaciones cercanas.

Aunque aún no se han publicado los resultados oficiales del peritaje, pudiendo conocerse finalmente si la causa del siniestro fue accidental o intencional —a pesar de que el Gobierno cubano, a pocos minutos del suceso, se apresuró a acallar los rumores sobre un posible atentado—, si algo ha quedado claro de acuerdo con las evidencias es que la explosión fue producida por un escape del gas usado en las cocinas y calderas del hotel Saratoga, el cual se almacenaba en dos depósitos, ubicados en el sótano y en la azotea del edificio, a pesar de los riesgos que supone el uso y manejo de este combustible altamente volátil, más para una zona tan densamente poblada y transitada.

Hotel Saratoga antes de la tragedia (Foto de los autores)

De los testimonios publicados por diversos medios de prensa durante las primeras horas hay varios que parecen apuntar a una serie de negligencias que, al converger, derivaron en la tragedia o la propiciaron, entre ellas la mala ubicación de los depósitos de gas —donde la estética se impuso a la seguridad— en los sótanos de un edificio de finales del siglo XIX, el frecuente olor a gas que regularmente reportaban los trabajadores del hotel mucho antes del siniestro, la ausencia de un cordón de seguridad y señalizaciones de peligro durante la descarga, la fisura en la manguera de abastecimiento detectada por un cocinero y no por las personas que debieron estar al tanto de tales asuntos, esto último de acuerdo con las declaraciones, para la prensa oficialista, de Alexis Acosta, intendente del municipio Habana Vieja.  

Otra razón que apunta a la posibilidad de que la explosión no tuvo su detonante en factores externos al hotel sino en elementos internos que la propiciaron, ya como accidente o atentado, son los incumplimientos de las normas relacionadas tanto con el manejo de combustible como con el óptimo estado técnico de las instalaciones y la seguridad en general, lo cual se deduce de las declaraciones de funcionarios de la compañía estatal Unión Cuba Petróleo y de la subdivisión de Gas Licuado, en las que confirmaron que el camión cisterna que “se encontraba en posición de descarga” al momento de la explosión “estaba en condiciones técnicas para operar” y que tanto el equipo como el hotel habían pasado recientemente las inspecciones reglamentarias de acuerdo con las normas de seguridad vigentes en la Isla.

De hecho, durante la extracción del camión cisterna, en medio de las labores de escombreo, se pudo constatar a simple vista no solo que era un equipo con poco tiempo de explotación sino que apenas había sufrido daños de consideración a pesar de haber estado cercano al epicentro del estallido que, a juzgar por los daños visibles, sin dudas ocurrió en alguna zona próxima al área de servicios y los sótanos, donde se encontraba uno de los depósitos, a menos de 50 metros de la cocina principal, como han confirmado a CubaNet varios trabajadores del hotel.

Momento de extracción del camión siniestrado (Foto tomada de Internet)

Con relación al tema de la seguridad de esta y otras instalaciones similares, con sistemas de manejo y almacenamiento de combustibles muy parecidos en casi todos los hoteles de la Isla, este medio recabó información tanto en las propias instalaciones ―en conversación con varios trabajadores, directivos y funcionarios, cubanos y extranjeros― así como en la escasas publicaciones, tanto las generadas como trabajos académicos, principalmente en las facultades de turismo, y en internet, donde pocas veces se ha abordado el asunto.

De viejos abandonos y “lamentables accidentes”

El 12 de septiembre de 2020, la caída de un ascensor en el hotel Meliá Habana, causó la muerte de un huésped. Aunque los responsables de la cadena española que lo administra calificó el suceso como un “lamentable accidente” y jamás se ha vuelto a hablar del asunto ni se han divulgado debidamente los resultados de las investigaciones, lo cierto es que, según ha trascendido de fuentes vinculadas a las acciones de peritaje, fue el resultado del “abandono sostenido” de “una operación sencilla y rutinaria” como es el “ajuste de configuración de la velocidad del equipo”, la cual estaba programada para un edificio de más pisos donde la velocidad de desplazamiento debe ser mayor.

Hoteles, Cuba
El hotel Bristol recien inaugurado, a unos pasos del Saratoga (Foto de los autores)

“La única explicación es que no se realizaron las inspecciones. Eso era muy normal no solo en todos los hoteles del GAE (GAESA) hasta que pasó lo del Meliá Habana”, asegura una fuente vinculada al Ministerio de Turismo de Cuba. Y continúa diciendo: “No creas que la cosa se ha vuelto más estricta que antes, lo que ahora han puesto la velocidad (de los ascensores) al mínimo, incluso en los hoteles más altos, como el Cohiba, pero la falta de piezas es la misma que sufre el transporte y la aviación y todo en este país. Para decirte, cuando me toca visitar cualquiera de esos hoteles yo subo por las escaleras aunque llegue muriéndome, nada de ascensores, porque yo sé que muchos funcionan de milagro”, afirma la fuente.

Aun así tanto Meliá como los militares de GAESA, dueños del hotel, salvaron responsabilidades escudándose tras los dictámenes técnicos de operatividad óptima, los que regularmente han recibido tras las inspecciones de seguridad de una compañía estatal (COMETAL) que igual está en manos de los mismos propietarios del Meliá Habana, una instalación con servicios promovidos como de cinco estrellas y considerado entre los mejores de la Isla.

Pero, a juzgar por los comentarios negativos en TripAdvisor, dejados por varios clientes después de sus visitas a hoteles en Cuba, los abandonos no son ni casuales ni excepcionales, y hasta algunos recién inaugurados de altos estándares como el Manzana Kempinski, el Paseo del Prado, el Grand Packard de Iberostar, o el emblemático Hotel Nacional, no escapan a las críticas por malos servicios sino además por las condiciones ―en ocasiones calificadas como deplorables― en que se encuentran, al punto de que algunos huéspedes han visto amenazada su tranquilidad y seguridad, como se deduce de las críticas relativamente recientes en TripAdvisor (sobre todo de 2018 y 2019, antes de los cierres por la pandemia) a hoteles como el Habana Libre y al propio Saratoga, donde algunos han referido experiencias de “malos olores”, “ruidos insoportables” y hasta “olor a gas”.

Una opinión sobre el Saratoga de febrero de 2020 (Captura de pantalla)

Así lo reflejó en octubre de 2018 la usuaria XusaS, de España, que aunque calificó el servicio como “muy bueno” por parte del personal que la atendió y elogió el confort de las habitaciones, dijo haber sentido “fuertes olores como a gas”, así como ruidos provenientes de uno de los bares del Saratoga.

Una opinión similar es la de Jackie L, de Miami, Florida, quien años atrás, en 2015, otorgó la peor calificación al hotel y dijo sentirse “decepcionada”. Al igual que el usuario Mike B, también de Estados Unidos, quien percibió “malos olores” en su habitación aunque los atribuyó a la poca higiene en las cercanías del hotel. 

Las quejas, sin dudas, son muy pocas pero constantes desde su inauguración, y reflejan que las cosas no han marchado como debieran, no para un hotel destinado y vendido a clientes VIP. 

Opinión de agosto de 2016 en TripAdvisor (Captura de pantalla)

Sobre los “fuertes olores”, tanto a comida en mal estado como a gas, así como sobre otras cuestiones internas del hotel que repercutían en servicios y funcionamiento deficientes, también nos hablan dos trabajadores del Saratoga, entrevistados por CubaNet bajo estrictas condiciones de anonimato puesto que, a raíz de la explosión, tanto Gaviota S.A. como oficiales del Ministerio del Interior a cargo de las investigaciones, han amenazado con fuertes represalias a quienes ofrezcan información a cualquier medio de prensa, sea oficialista o independiente.

“Siempre bromeábamos con el olor a gas pero nunca pensamos que pasaría algo así”, afirma uno de los trabajadores entrevistados. “Pasaba siempre, aunque no viniera la pipa (de gas licuado), era algo normal, porque nos decían que era normal (…) cuando llamábamos a CUPET o a los bomberos y revisaban nunca encontraban nada malo (…). Eso siempre fue una preocupación. (…) Cuando la pipa llegaba no se cerraba el perímetro, no se ponía personal de seguridad para decirle a la gente por lo menos que cruzaran a la otra acera (…), pasaba gente fumando. Eso se quedaba solo, nadie vigilaba nada. Los choferes (de los carros cisterna) se bajaban y pasaban a la cocina a pedir algo para llevarse, como pasa en todos los hoteles. Era algo muy normal”.

“Hubo varias quejas (de los clientes) sobre los olores (a gas y a basura), entonces se habló con CUPET para que el gas no viniera con tanto mercaptano, que es lo que da ese olor (…), el gas que se lleva a los hoteles es así, con poco olor, precisamente para que los clientes no se quejen (…), nunca dijeron que había escape sino que el depósito estaba muy cerca de la cocina y que cuando rellenaban siempre se iba a sentir pero no era peligroso porque era casi indetectable (…). Con la basura se llegó a un acuerdo para que la recogieran todos los días y se compraron contenedores especiales, herméticos, pero a veces pasaban tres días, una semana, y el carro no pasaba; entonces se metía la basura que podía descomponerse más rápido en las neveras o nosotros mismos teníamos que buscar un camión y llevarla al vertedero”, asegura otra de las fuentes.

hotel, Cuba
Hotel Manzana, en el mismo circuito de lujo que el Saratoga y con un sistema de seguridad similar (Foto de los autores)

El peligro como costumbre

Aunque la seguridad de los hoteles es uno de los puntos más débiles señalados por las administraciones extranjeras cuando asumen el control de cualquier instalación en Cuba, son muy pocas las investigaciones realizadas y publicadas en la Isla sobre el tema. Las pocas que existen se enfocan principalmente en asuntos generales de administración e implementación de tecnologías dirigidas a los servicios pero tocan muy superficialmente o evaden problemáticas como las relacionadas con el tratamiento de residuos, desechos, combustibles y sustancias que pudieran representar un peligro tanto para los huéspedes como para el personal que los asiste.

Así, se pueden encontrar algunas referencias muy tangenciales al tema en varios trabajos de diploma en las facultades de Turismo, relacionados con la calidad de los servicios, así como en manuales de gestión interna de uso académico o los de Luis Benavides, de la Universidad de Matanzas, sobre un estudio realizado en el Hotel Villa Trópico, de Varadero, en 2008. Este último también está disponible en internet, aunque apenas se acerca a la problemática.

El directivo de una importante cadena hotelera europea establecida en Cuba, en conversación privada con periodistas de CubaNet durante la realización de este reportaje, ha señalado algunas de las dificultades que enfrentan a diario con respecto a la seguridad en general de las instalaciones que administran.

“No podemos decidir con el personal que trabajamos y hay muchas áreas en las que no podemos opinar, entre ellas las relacionadas con los mantenimientos y las empresas a las que contratamos; todo eso lo gestiona la parte cubana”, explica la fuente. “No es posible que se contrate a alguien, asumiendo nosotros todos los gastos, para que tan solo certifique la seguridad de un hotel, eso no se puede, tiene que ser con la entidad que ellos tienen ahí y que son ellos mismos, con sus normas adaptadas a su realidad, que nada tiene que ver con las normas de nosotros (como empresa extranjera). Nos limitamos a la gestión, en lo más esencial, en las ventas y los servicios al cliente, pero en otras cosas, aunque sepamos que andan mal, no podemos hacer nada que no sea quejarnos y esperar a que se conmuevan”.

Y más adelante continúa diciendo: “Nosotros al principio invitamos a varios amigos, incluso cubanos con mucha experiencia, para trabajar sobre los resultados de sus investigaciones pero no funcionó (…). Se trataba de instalar paneles solares en algunas áreas, transformar algunas instalaciones, introducir tecnologías con mayor seguridad. Nos dijeron no se puede, no se les autoriza, todo eso nos corresponde a nosotros, y es que parece que no les gustó la palabra ‘presupuesto’, ni cuando dijimos ‘Nosotros asumimos eso’. Querían seguir vendiéndonos todos esos servicios, las certificaciones, todo lo que gira alrededor de eso, es su negocio”.   

Pero pudiera decirse, con base en lo expresado por varias fuentes de los medios académicos relacionados con el Turismo, que la seguridad en general que debe garantizar la parte cubana no solo es parte de un negocio donde ofrecen lo que no pueden sino un tema prohibido, censurado, a pesar de que es donde habría más problemas a señalar, y que se hace imprescindible a raíz de la explosión del Saratoga, aún sin esclarecer las verdaderas causas.

Más dinero para construir nuevos hoteles que para su mantenimiento. Construcción de un nuevo hotel en La Habana (Foto de autores)

“Los militares no quieren que nadie meta las narices en sus asuntos”, nos dice un estudiante a punto de graduarse de Turismo, con el que conversamos. 

“Precisamente para salvar responsabilidades cuando ocurre cualquier cosa, como lo del ascensor del Meliá Habana, o cosas menores como intoxicaciones con alimentos, quemaduras, accidentes de todo tipo, y es que las normas de seguridad no se cumplen. Busca una sola investigación donde se toque el tema directamente. No las hay. Sin embargo las quejas de los clientes apuntan a que hay problemas acumulándose: desde cosas tan simples como pérdidas de objetos en instalaciones de lujo, tratamiento de las aguas, manejo de los alimentos, almacenamiento de sustancias y desechos, hasta cosas tan graves como esta, la explosión por un escape de gas. (…) Cuando alguien, no importa si es estudiante o profesor, solicita un permiso para desarrollar una investigación en instalaciones específicas, te dan un no rotundo, pero es en esas áreas donde más problemas tienen, y graves, porque todo el mundo sabe que nada se hace como debe ser, muchas cosas se hacen porque hay que actualizar un plan, o porque alguien sin ningún tipo de conocimiento decide hacerlo así y ya, y eso que pasó en el Saratoga con el gas puede ocurrir en cualquier otro hotel, porque hay problemas con los mantenimientos pero también porque todo el mundo se caga en las normas”, afirma el estudiante a partir de su experiencia y la de otros compañeros de clase durante la preparación de sus temas de grado.

También al respecto nos informa un funcionario del Ministerio de Turismo, para el que los sucesos del Saratoga cambiarán algunas cosas en cuanto a seguridad pero solo hasta que se les olvide a quienes, según sus palabras, “dan las órdenes” porque “es como si nos hubiéramos acostumbrado a vivir con el peligro, con el ‘eso no pasa aquí’”.

“Ahora han mandado a inspeccionar todos los hoteles, y ya cuando la pipa llega tiene que haber dos guardias custodiando y nadie puede permanecer en el área de serviciado”, informa la fuente.

“Eso se hacía antes pero ya después todo se relajó. ‘Total, si nunca pasa nada’. ‘Esas cosas no pasan aquí pero porque nada, esto es Cuba y ya’. ‘Eso solo ocurre en las noticias de afuera’. Cuando lo del ascensor del Meliá Habana fue igual, mandaron a parar todos los ascensores. ¿Y cuál fue el resultado? Que más de la mitad hay que renovarlos, pero cuando se trata de dinero todo se queda así, de eso no se vuelve a hablar (…). Con lo del gas va a pasar igual. Hay hoteles como el Manzana donde el sistema es el mismo; el Bristol, recién inaugurado, casi al lado del Saratoga, el sistema es muy parecido (…), nuevo, sí, pero en unos años y sin el mantenimiento que lleva lo veremos pasar por lo mismo, y ojalá no ocurra otra cosa así, pero es que en Cuba no es que no haya una cultura del mantenimiento, que de verdad no la hay, sino que odian la palabra mantenimiento porque significa dinero que hay que sacar de donde mismo debieron guardar pero no lo hicieron. Construyen, construyen, construyen porque el dinero sale del presupuesto del Estado o del que alguien regaló o prestó pero a nada se le da mantenimiento, o se hace muy tarde, o se hace mal. Un solo ejemplo a la vista, el (hotel) Habana Libre está para echarlo abajo, de lo mal que está, hay habitaciones donde tocas una pared y te electrocutas de cómo está la humedad. Ahora están asustados con lo del Saratoga pero cuando se les pase el susto igual empiezan a recortar”, asegura el funcionario.

Hoteles, Cuba
Un nuevo hotel en construcción mientras otros se caen a pedazos (Foto de los autores)

El régimen cubano se ha propuesto para el 2030 elevar el número de cuartos de hotel a más de 100 000, de acuerdo con declaraciones oficiales de 2019, sumando unas 18 000 habitaciones a las ya existentes, distribuidas en unos 40 hoteles nuevos aún en fase constructiva. Una inversión gigantesca y pretenciosa cuando se la compara con la escueta lista de instalaciones hoteleras actualmente en reparación y mantenimiento, que abarca apenas medio centenar en toda la Isla, de un total que ronda las 350, y donde La Habana pudiera considerarse como privilegiada al contar con solo 12 de sus hoteles en reparaciones de envergadura.  

Con los retrasos y adversidades que han impuesto tanto la pandemia como las crisis políticas a nivel mundial, junto a los profundos desajustes derivados de la llamada “Tarea Ordenamiento” (un paquete de medidas del régimen que ha repercutido negativamente en el escenario económico de la Isla), los planes para el turismo de cara al 2030 sin dudas sufrirán modificaciones, aunque el Gobierno cubano se empeñe en cumplirlos solo por mostrar al mundo su capacidad de superar los problemas, una pretensión que provocará y acentuará otros males mayores incluso para la propia industria turística nacional donde, con la tragedia del hotel Saratoga, se ha hecho evidente que algunas cosas que aparentaban ser el paradigma de la perfección funcionan peligrosamente mal.

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GAESA pelea por los terrenos del antiguo restaurante Moscú

Restaurante Moscú, GAESA

LA HABANA, Cuba. – A inicios de este mes de febrero una escueta nota de la Agencia Cubana Noticias (ACN), reproducida por otros medios de prensa oficialista, anunciaba la construcción de un nuevo hotel en una conocida parcela de El Vedado, la ubicada en calle P, entre 23 y Humboldt, en plena Rampa. Sin embargo, en la declaración del inversionista del proyecto entrevistado para la ocasión, solo se hace referencia a la demolición de las antiguas estructuras en mal estado y absolutamente nada se informa sobre quiénes ejecutan las obras o de cómo habrá de ser el futuro hotel y a qué empresas pertenecerá. 

Salvo por el empleo de un valla para el cierre de la calle donde se lee “Hotel en construcción”, no se ofrecen en la noticia detalles que en realidad confirmen que se estaría comenzando la construcción de un hotel, más cuando en ninguna de las Carteras de Oportunidades para la inversión extranjera, publicadas por la Cámara de Comercio de Cuba hasta la fecha, se contempla construcción alguna en ese terreno, que por su ubicación, estaría entre los más valorados de la zona. De modo que, ¿en verdad se construye un hotel donde hoy solo quedan las ruinas del otrora restaurante Moscú? Y si fuera así, ¿quiénes estarían asumiendo la inversión general?

Valla que indica el cierre de la calle (Foto: CubaNet)

Luego de la nota citada, la prensa oficialista no ha vuelto a tocar el tema, a pesar de que nada se aclara al respecto de unas obras que han despertado la curiosidad no solo de quienes transitan por el lugar sino de las propias brigadas que laboran allí. Incluso, estando las obras emplazadas frente a los estudios de un canal de televisión (Canal Educativo), no aparece aún el primer reportaje donde se abunde en detalles sobre lo que habrá de ser lo que, en momentos de esplendor fuera el famosísimo cabaret Montmartre y, más tarde, con la sovietización emprendida por el castrismo a partir de los años 60, el restaurante Moscú, desaparecido en un misterioso incendio a mediados de 1989 (una fecha que coincidía con el colapso de la Unión Soviética).

Desde el incendio en 1989 el local quedó abandonado (Foto: Archivo de CubaNet)

Ni siquiera los obreros que laboran en las obras de demolición están informados sobre lo que se alzará allí después que terminen de acondicionar el terreno y, de acuerdo con lo que CubaNet ha indagado in situ, hasta los máximos responsables de la obra especulan con lo que pudiera suceder, puesto que la valla usada para cerrar el paso en ese tramo de la calle P, solo fue colocada ahí “porque [los responsables de la obra] no encontraron otra”, de acuerdo con la declaración de uno de los jefes de brigada con los que pudimos conversar.

“Eso [la valla] se usó porque no había otra cosa. Trajeron eso y se puso pero nadie aquí sabe lo que se construirá. Nosotros vinimos a demoler (…). Aquí hay varias brigadas, nosotros somos de una cooperativa particular (…); unas fueron contratadas por Palmares S.A., otras directamente por el MINTUR (Ministerio de Turismo) y hay otras dos brigadas del Estado: una es del Ministerio de la Construcción y la otra creo que es del Poder Popular. Esto nada tiene que ver con Gaviota ni con Construcciones Militares”, asegura un trabajador de la obra bajo condición de anonimato.

GAESA se enfurece al enterarse por la prensa

“Nadie sabe”, “Creo que será un hotel”, “Dicen que es un centro comercial”, “Es un almacén para el turismo”, “Van a reconstruir el Montmartre”. Las anteriores no son opiniones de quienes pasan por el lugar sino las respuestas recibidas por CubaNet de personas involucradas directamente con la obra. 

La orden recibida fue demoler y preparar el terreno, y eso es lo que están haciendo, sin saber más. Los salarios de los obreros llegan de varios lugares, incluido el Gobierno Municipal, y los contratos firmados terminarán en unos meses cuando, antes de finalizar el 2022, tengan que entregar el suelo totalmente aplanado, sin restos de lo que hubo, con excepción de algunos fragmentos de la fachada que, a juzgar por el grado de deterioro, pudiera echarse abajo por completo pero “se hará lo que se pueda [para salvarla]”, comenta un constructor.   

Detalle de la fachada del otrora restaurante Moscú (Foto: Archivo de CubaNet)

Debido a la poca información obtenida a pie de obra, CubaNet indagó con fuentes al interior tanto del Gobierno Municipal de Plaza, el Ministerio de Turismo, así como de Gaviota S.A. La mayoría de las respuestas igual traducen el desconcierto que ha generado un proyecto emprendido de improviso, a la carrera, y que, al parecer, ha despertado airadas reclamaciones al Ministerio de Turismo por parte del consorcio militar GAESA (Grupo de Administración Empresarial de las Fuerzas Armadas) porque no fue informado de la decisión final sobre una parcela en la que tenía especial interés, una prioridad establecida como “norma no escrita” y de cumplimiento obligatorio en asuntos de inversiones para el turismo en la Isla. 

“Si te digo que en el GAE (GAESA) se enteraron por la prensa no me lo vas a creer. La noticia ha sido como un petardo”, asegura un trabajador de Gaviota S.A. entrevistado por CubaNet, al igual que otros empleados y funcionarios, bajo la garantía de proteger su identidad.

“Nadie (en GAESA) sabía que se había iniciado el movimiento de tierra, nadie notificó de la asignación de esa parcela, es una zona súper especial y el GAE tiene prioridad. (…) Es norma que se notifique al GAE y si nosotros no estamos interesados entonces le corresponde al MINTUR, y en última instancia al Gobierno Municipal, tomar una decisión, porque es una parcela de alto interés para las inversiones, pero siempre previa consulta con el GAE”, afirma el funcionario y abunda sobre la alarma y el malestar generados al interior del monopolio empresarial militar, que en estos momentos reclama derechos sobre la parcela.

GAESA
El edificio que GAESA reclama (Foto: Tomada de Cubacute)

“Antes que saliera la nota ya Gaviota estaba reclamando al MINTUR porque días antes aparecieron fotos (en las redes sociales). Yo mismo que paso por el lugar todos los días me hice la pregunta porque no tenemos proyectos ahí. Esto está sonando todavía porque es una parcela de mucho interés para Gaviota. No para ahora pero sí para proyectos futuros; además esa era una parcela en la que Eusebio [Leal] tenía especial interés y siempre dijo que lo único que podía hacerse ahí era otro cabaret. Su idea era reconstruir el Montmartre, así que nadie pensaba en levantar un hotel. Si querían hotel, había que reconstruir el Montmartre. Era así o nada”, concluye el funcionario.

Hotel, cabaret, centro comercial o todo en uno

Sin embargo, las opiniones recogidas apuntan a que no será un hotel ni un único cabaret lo que se levantará en el lugar, aunque sí un gran centro comercial en los pisos inferiores, con áreas, tanto en los sótanos como en las plantas superiores, para restaurantes y centros nocturnos, así como almacenes, de acuerdo con la información ofrecida a CubaNet por funcionarios del Ministerio de Turismo y del Gobierno Municipal de Plaza.

“Todavía no existe un proyecto aprobado ni se ha asignado la parcela de manera oficial porque ni siquiera pertenecía a Palmares”, asegura una funcionaria del MINTUR. “Hasta dónde sé, no había que notificar al GAE porque pertenecía a Abatur (Empresa de Abastecimiento al Turismo) desde hace años, y por el peligro que representaba una construcción totalmente en ruinas, en medio de La Rampa, fueron obligados a demolerla y además presentar un proyecto, y ahí pasó a manos de Palmares (…). Realmente el [restaurante] Moscú se incendia por un fuego que comenzó en las oficinas de Abatur, que radicaba en el mismo edificio (…). El cartel de hotel en construcción fue el que trajo confusión pero Palmares es una empresa extrahotelera, de servicios al turismo, no es de su competencia la construcción y administración de hoteles. (…) Lo último que escuché decir es que lo que se haga allí será ciento por ciento administrado por CubaSol S.A. (que agrupa a empresas de servicios al turismo como Caracol, Transtur, Marlin y Palmares S.A., entre otras) pero sin la participación de capital extranjero para la inversión”, dice la funcionaria. 

GAESA
Vista área de las ruinas del restaurante Moscú (Foto: Archivo)

Sin embargo, otras fuentes aseguran que la parcela está siendo reclamada para un pequeño hotel de ciudad, administrado por la empresa francesa Accor, y cuyo propietario sería la constructora militar Almest S.A., perteneciente a GAESA.

“Será hotel, definitivamente, aunque a nivel de la calle habrá una galería comercial y centros nocturnos, piano-bar, todo bajo el nombre Montmartre”, afirma el directivo cubano de una empresa europea establecida en la Isla, interesada en la administración de uno de los locales comerciales de la futura instalación.

“La idea era de Palmares, sin el hotel, pero ahora el control se lo van a pasar al GAE y el hotel sí va, en las plantas superiores, sobre una galería comercial parecida a la del [hotel] Manzana, todo muy exclusivo. (…) No es Gaviota la que administrará el complejo, ni siquiera el hotel, eso va para Accor, que hace rato está reclamando un lugar en El Vedado (…). A Accor le propusieron administrar el hotel de K y 23 [popularmente conocido como “Torre K”, frente a la heladería Coppelia] pero lo rechazó (…), porque no hay certeza de que podrá ocuparse en más de un 50%. Ni siquiera Gaviota quiere administrar eso. Están frenéticos [GAESA] buscando quién les haga compañía en esa barbaridad”, advierte la fuente.

La ambición de GAESA puede más

El hotel o galería comercial-hotel que probablemente se alzará sobre las ruinas del restaurante Moscú al parecer nunca estuvo en los planes de GAESA. La parcela de la calle P donde estaría ubicado no aparece descrita ni propuesta en ninguna de las llamadas Carteras de Oportunidades para la Inversión Extranjera elaboradas por la Cámara de Comercio de Cuba desde el 2013 hasta la más reciente de 2022 donde, en cambio, sí han sido listadas otras parcelas importantes como las de la manzana del cine-teatro Payret y la de K y 23, donde actualmente se ejecutan varios proyectos hoteleros para el turismo.

Incluso esta última, denominada oficialmente como “Parcela 11” y popularmente conocida como “Torre López-Calleja” (en referencia al general presidente de GAESA y exyerno de Raúl Castro), está incluida en la edición de 2022 como proyecto hotelero en busca de administración y comercialización por una empresa extranjera, aun cuando hace apenas dos años antes, en una nota de prensa aparecida en el diario Granma, se anunciaba que el hotel sería administrado totalmente por Gaviota S.A. sin participación extranjera de ningún tipo. Pero, sin dudas, tal como marcha la situación crítica del turismo, los súper hoteles construidos comienzan a convertirse en grandes elefantes blancos con los que no pueden lidiar. 

Además del local y terrenos del Moscú la nueva instalación comprendería instalaciones como las de la esquina de 23 y P (Foto: Archivo de CubaNet)

En igual situación se encuentra la instalación hotelera de 1ra. y B (oficialmente denominada “Parcela 5” y bautizada para su comercialización como Hotel Grand Aston), cuya inauguración está prevista para este 15 de marzo, aun cuando no se tiene pronosticada una ocupación que, en su mejor momento, supere el 20%.

“No están saliendo bien las cosas. Han tenido que salir a buscar ayuda porque de otro modo esos hoteles darán pérdidas porque no se tiene prevista una ocupación superior al 20%, ni siquiera con una perspectiva optimista de más de cinco años. Sencillamente no habrá la cantidad de turistas que se pensaba y ahora quieren pasarle la papa caliente a otros”, aseguró a CubaNet un funcionario de Gaviota S.A.

“Se continúa construyendo porque es un negociazo redondo. Donde se mueven  recursos, así en esas cantidades, hay dinero difícil de controlar. No importa si cuando se terminen [los hoteles] se ocupan o se quedan vacíos; todo ese proceso está generando dinero para los mismos de siempre, dinero en cantidad (…). Así que seguirán insistiendo en que son inversiones necesarias cuando todo el mundo sabe que [los hoteles] se quedarán vacíos (…); ya reconocieron que no podrán con K y 23, no pueden con 1ra. y B, pero eso no los detiene, ven que están despejando la parcela del Moscú y la quieren, pelean por ella, porque construir es dinero (…). Lo que buscan ahora es un tonto que se crea el cuento de que [las instalaciones] se ocuparán en un 80%. ¿Cómo van a llegar a eso si no hay turistas? No los habrá en mucho tiempo, menos el turista de alto estándar al que están apostando y para el que Cuba no está preparada porque no tiene nada que ofrecer más allá de sol, playa y jineteras. El que acepte administrar eso que se prepare a perder dinero. Esta gente son unos bichos”, afirma el funcionario.

La llegada de turistas a Cuba en 2021 descendió en un 67%, según datos publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), de modo que a la Isla apenas llegaron unos 573 944 viajeros, de los más de tres millones que se pronosticaron en 2018.

No obstante, el Ministerio de Turismo aspira, con la perspectiva de recibir más de 6 millones de visitantes, a superar las 100 000 habitaciones para el año 2030, la mayoría (y las mejores) construidas por GAESA, con proyectos (entre alojamientos y extrahoteleros) que, en conjunto, superarían ampliamente los 1 000 millones de dólares de inversión, tal como se anuncian algunos en la más reciente Cartera de Oportunidades.

GAESA
Promoción de las parcelas de Malecón y 7ma., 23 y B, y Línea y Paseo, en la Cartera de Oportunidades 2022 (Capturas de pantalla)

Son los casos de las parcelas de Malecón y 7ma., disponible para el desarrollo hotelero con una instalación cinco estrellas de 300 habitaciones, valorada en 90 millones de dólares; la de Línea y Paseo, para 200 habitaciones de altos estándares con un costo de 40 millones de dólares; la parcela de 23 y B en El Vedado, al igual que las otras, disponible para un hotel de 150 habitaciones por un valor de 30 millones de dólares.

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La isla cárcel: cifras del sistema penitenciario cubano

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CIUDAD DE MÉXICO.- ¿Cuántos presos hay en Cuba? De ellos, ¿cuántos han sido encerrados por temas políticos? ¿Es realmente la población penal de la isla una de las mayores del mundo? La falta de transparencia caracteriza al gobierno cubano cuando se trata de asuntos que pueden afectar la imagen perfecta que emite en su propaganda. Y entre los datos que el régimen ha intentado ocultar bajo siete llaves están los referidos a las prisiones y las personas privadas de libertad.

Fue en 2012 la última vez que permitieron a la prensa extranjera acreditada en la isla entrar a varias prisiones del país en visita guiada. Para esa cita facilitaron algunas cifras como la población penal, 57 337, y el número de instituciones penitenciarias, 200. Doce años después, no han permitido que las cárceles cubanas sean visitadas nuevamente por periodistas.

Sobre cómo se viven dentro de los penitenciarios trascienden testimonios de ex reclusos y familiares, quienes dibujan en sus palabras un infierno. El gobierno no permite el acceso a organismos internacionales que puedan constatar las condiciones de vida de las personas encarceladas. El sistema penitenciario del país es de los pocos en el el Hemisferio Occidental que rechaza cualquier forma independiente de escrutinio ya sea nacional o foránea. Estadísticas oficiales actualizadas tampoco existen. La poca información al respecto ha sido recopilada por organismos independientes.

¿Qué sabemos de las cárceles cubanas? CubaNet les presenta algunos datos.

Escuelas convertidas en Cárceles

Para finales de 1958 en Cuba habían entre 10 y 14 cárceles, el dato varía según la fuente. Para la visualización usamos el primero, verificado por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, OCDH. Sesenta y tres años después, el número de prisiones es casi 30 veces más. El observatorio cubano ha enlistado 293 centros penitenciarios divididos según su régimen de severidad, menor y mayor rigor o correccionales.

Uno de los eslogan más repetidos de la Revolución fue haber convertido los cuarteles de los años de Batista en escuelas. Paradójicamente, según datos de dicho observatorio, al menos 23 centros escolares construidos por el estado fueron convertidos tras 1959 en centros de reclusión. El estado por cada universidad en la que ha invertido mantiene casi cinco prisiones.

Hoy Cuba, con poco más de 11 millones de habitantes, tiene cinco cárceles más que México, el tercer país más grande de América Latina y con una población 12 veces mayor. Si comparamos las cifras cubanas con Bélgica, que tiene una población casi idéntica (11.4 millones), solo hay 35 prisiones en la nación europea, 258 menos que en la mayor isla del Caribe.

Quinto país con mayor población penal en el mundo

El World Prison Brief, una base de datos en línea de la universidad de Londres que proporciona información sobre los sistemas penitenciarios de todo el mundo, apenas ha podido recopilar información sobre la isla. Los datos que maneja son las cifras oficiales de 2012 y no ha podido actualizarlos. Aún así, en su ranking, Cuba ocupa el quinto lugar mundial en cuanto a población carcelaria en proporción a sus habitantes. Aclaramos que las cifras que maneja de las naciones restantes son actuales.

Sin embargo, si calculamos la población penal según datos recopilados en 2020 por Prisoners Defenders, que aseguran que hay más de 90 000 personas en las cárceles cubanas, el resultado es aún más alarmante. De ser así, la isla tendría la mayor tasa mundial de personas recluidas en todo el planeta, por encima de Estados Unidos.

Dicen Raúl y Díaz-Canel que en Cuba no hay presos políticos

“Dame la lista ahora mismo de los presos políticos para soltarlos. Menciónala ahora”, respondió Raúl Castro en 2016 en conferencia de prensa. Castro, quien no suele hablar con la prensa nacional o internacional, ni está acostumbrado a que lo interpelen, se mostró visiblemente irritado por la sugerencia del reportero de CNN, Jim Acosta, que en Cuba existen presos políticos.

“Si hay esos presos políticos, antes de que llegue la noche van a estar sueltos”, afirmó el entonces mandatario, parado junto al expresidente Barack Obama. En julio de 2021, durante un encuentro con integrantes de la Caravana de Pastores por la Paz en La Habana, Miguel Díaz-Canel negó nuevamente que en Cuba hubiese presos políticos.

Históricamente, el gobierno de la isla ha ocultado que existan reos de conciencia en sus mazmorras. Sin embargo, el último listado de la organización independiente Prisoners Defenders confirma la existencia de 955 prisioneros políticos en Cuba durante 2021, de los cuales más de 800 seguían presos para el 31 de diciembre del año pasado.

Unificando la información de dicho listado y los datos de geolocalización de al menos 70 prisiones cubanas, publicados por el OCDH, presentamos este mapa donde se ubican algunas de las principales cárceles del país junto a la cantidad de reos no comunes (políticos y de conciencia) recluidos y sus nombres. Debido a la falta de acceso a información oficial no ha sido posible localizar geográficamente todas las cárceles o los datos completos de personas en prisión.

En su afán de camuflar el hostigamiento hacia el disenso, el gobierno cubano juzga a la mayoría de sus opositores bajo delitos comunes, así luego pueden declarar que no hay ciudadanos recluidos por ejercer la libertad de expresión en redes, sino por no pagar las multas emitidas por compartir algún contenido crítico, por ejemplo.

Aunque también han dictado elevadas sentencias bajo los supuestos de sedición, sobre todo tras el #11J, o por supuestos actos contra la Seguridad del Estado (causas con evidente carga política). Partiendo de la base de datos de PD, CubaNet muestra bajo qué delitos mantienen en la cárceles a prisioneros políticos y de conciencia en la Isla.

Desorden público, desacato, atentado y sedición son las causas más comunes por las que son procesados.

Wordcloud Chart
Infogram

Para leerlo en francés haga clic aquí.

*Si usted tiene datos sobre ubicación de prisiones y/o prisioneros políticos no dude en compartirlo a: [email protected]

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Festival San Remo Cuba: quiénes lo patrocinan y por qué

San Remo Cuba, Nicola Convertino

LA HABANA, Cuba. – En un reciente artículo publicado en la revista digital cubana AM:PM, especializada en música, además de llamar la atención sobre la nula relación que guardan el prácticamente desconocido San Remo Music Award Cuba —promovido por el régimen de la Isla— y el auténtico “Festival di Sanremo” —un evento de gran impacto mediático en Italia—, el autor cerraba con varias preguntas sobre la pertinencia de que las instituciones culturales cubanas no solo le dieran al acontecimiento una relevancia que no tiene sino que, además, emplearan recursos en él, cuando a las claras se trata de un invento nada exitoso de alguien que no está relacionado ni con la compañía que maneja el verdadero festival (San Remo Music Ltd) ni con la Radiotelevisione Italiana (RAI), canal oficial del evento. 

A cargo de Lis Cuesta Peraza, esposa del dictador Miguel Díaz-Canel, y presentado como “evento internacional”, en realidad se trataría más de un fraude cuando no de una imitación bien mala de aquel otro festival italiano al cual intenta emular sin ningún tipo de recato. Pero, ¿por qué el régimen cubano haría algo así? ¿Por qué se enrolaría en este negocio turbio con Nicola Convertino, un empresario italiano, aventurero, sin ningún tipo de éxito en sus emprendimientos y calificado como “mal de la cabeza” por varias personas cercanas a él?  

Esta última pregunta no ha podido ser respondida por el columnista de AM:PM porque, sencillamente, el Gobierno cubano —sin dudas, al tanto de la pifia— no ha ofrecido información detallada al respecto pero, en el ambiente musical de la Isla, donde varios artistas han tenido la oportunidad de conocer a Nicola Convertino durante sus numerosos viajes a Cuba, con razón algunos especulan sobre las razones del régimen por “seguirle la corriente” a este desconocido y, con ello, quedar en ridículo como lo están haciendo ahora cuando los invitados extranjeros más importantes han comenzado a desmarcarse, al descubrir de qué se trata en realidad el show.

Nicola Convertino
Nicola Convertino (Foto tomada de uno de sus perfiles de Facebook)

Nicola Convertino fracasa a la primera, pero encuentra un socio en el Ministerio de Cultura

Quizás estuvo en Cuba en años anteriores pero la primera vez que se tiene noticias de Nicola Convertino en la Isla fue en 2013 cuando, presentándose como agente musical y manager de sus propias compañías (Insonnia Agency e Insonnia Records), intentaba vender a los gobernantes cubanos la idea de hacer un festival de música latina denominado San Remo Music Awards Latinoamérica, donde involucraría a artistas de la región. 

Con tal motivo se reunió con varios músicos y directivos de empresas disqueras cubanas, todas estatales y vinculadas al Ministerio de Cultura, pero apenas logró llevarse a Roma a unos cuantos músicos y agrupaciones locales desconocidos para que actuaran en bares, discotecas y demás centros nocturnos, bajo contratos muy mal remunerados pero que quizás sirvieron a estos para agregar a los currículos algo lo más parecido a una “gira internacional”, así como a Nicola Convertino para no irse del Caribe con las manos vacías, en lo que hubo de ser su primer intento frustrado de pasar gato por liebre.

Ninguna de sus propuestas resultó atractiva en aquel momento no solo porque, al indagar sobre el vínculo del italiano con el verdadero Festival de San Remo, descubrieron que el nombre del proyecto (San Remo Music Awards) era apenas un gancho para ingenuos sino que era el momento en que, con Barack Obama en la Casa Blanca, el régimen cubano se preparaba para el deshielo con el Gobierno de los Estados Unidos. En ese punto, la casta gobernante cubana dirigía sus recursos y energías exclusivamente a atraer o introducirse en el mercado estadounidense, que sin dudas debía arrojarle mejores resultados que cualquier alianza incierta con empresarios desconocidos, pues de esos tenía de sobra en el país y sin resultados notables.

Un funcionario del Ministerio de Cultura, testigo de aquellos primeros encuentros, dijo a CubaNet, bajo condición de anonimato, qué sucedió entre Nicola Convertino y los directivos del propio MINCULT, en especial con los de varias empresas adscritas al Instituto Cubano de la Música.

“Normalmente venían extranjeros a proponer proyectos. Nicola fue recibido como uno más. Venía recomendado por amigos de los grupos de solidaridad con Cuba (grupos patrocinados y organizados por las embajadas de Cuba en el extranjero) y a eso siempre se le presta atención (…) porque a veces son la oportunidad de lograr algún tipo de financiamiento, donativos, o es la vía de llegar a alguien de interés para el Gobierno; es decir, se le recibió porque nadie sabía lo que podía salir de ahí, no porque hubiera una intención (…). De antemano, el proyecto había que rechazarlo porque no guardaba relación con el Festival de San Remo, pero como agencia de representación podía servirles a algunos músicos ―aunque no de primera línea―, así que se le pasó la responsabilidad total al Instituto de la Música (…). Nicola no se conformó con eso y siguió todos los años intentando el visto bueno (…). En Puerto Rico y República Dominicana ninguna figura de relevancia le hizo caso; se veía que era un loco sin nada concreto en las manos y lo que es peor, usando el nombre de un conocido festival para causar confusión y atraer una falsa audiencia, que es una audiencia ajena, engañada. Por eso, el Ministerio (de Cultura) se mantuvo al margen, no queríamos hacer el ridículo, pero tampoco le dimos un no por respuesta”, asegura el funcionario.

Nicola Convertino, San Remo uba
Nicola Convertino recibiendo el título de vicepresidente honorario de la Nueva Ruta de la Seda en China, 2018 (Foto tomada de uno de los perfiles de Facebook de N. C.)

Pero en 2012 Abel Prieto ya no era el ministro de Cultura sino el asesor de Raúl Castro, que al sustituir a su hermano en el poder se encargó de disolver el gabinete anterior casi en su totalidad para rodearse de su gente de confianza. En el lugar de Abel Prieto hubo de designar a Rafael Bernal, que apenas estuvo en el cargo dos años, al ser destituido en 2014 por irregularidades relacionadas con la corrupción al interior del MINCULT.

“Bernal no recibió a Nicola Convertino, ni tampoco Julián (González Toledo)”, afirma el mismo funcionario de Cultura. “Lo que había dejado atrás Abel Prieto era un nido de ratas que le costó el cargo a Bernal y después a Julián, que tampoco llegó a los dos años (…). Abel regresa al Ministerio en 2016, con todo el lío del enamoramiento con los americanos e igual no le hizo caso al proyecto de Nicola. Pero en 2018 todo cambia y ahí (Nicola Convertino) vio su oportunidad. No por la designación de Alpidio Alonso (como ministro de Cultura) sino por la de Jacomino (Fernando León Jacomino) como viceministro, a cargo de la música, precisamente”.

Fernando León Jacomino había sido vicepresidente del Instituto Cubano del Libro (ICL) y, más tarde, en 2009, nombrado presidente interino de la misma institución tras la destitución de Iroel Sánchez en la oleada de defenestraciones emprendida por Raúl Castro, pero poco tiempo duró en el cargo.

Después de unos meses en “plan piyama”, Jacomino regresó a la vida pública pero como representante artístico de varios músicos y agrupaciones (trabajo que desempeñó de manera independiente), y su colaboración con Nicola Convertino fue la clave para dar luz verde al proyecto que anteriormente otros funcionarios del propio MINCULT calificaron de “globo”, no solo por cuanto guarda de engaño, al usar una referencia (en buena lid una marca comercial) con la cual no tiene relación, sino también por no contar con el respaldo de suficientes seguidores a nivel mundial, lo que derivaría en pérdidas económicas más que en grandes dividendos.

“Se puede decir que Fernando, como vicepresidente del ICL, había sido el jefe de Lis Cuesta cuando fue la directora del Centro Provincial del Libro en Holguín”, asegura bajo condición de anonimato un funcionario del Instituto Cubano de la Música entrevistado por CubaNet.

“Era su jefe, obvio, y su amigo, porque después fue que entró Lis al negocio de la música. Ya cuando Fernando se había consolidado. Él fue quien le despejó el camino. Entonces Lis termina en Paradiso (Paradiso S.A., una comercializadora del Ministerio de Cultura) y en Bis Music, porque después que lo botaron del Instituto (ICL) él se metió a trabajar independiente como representante de agrupaciones y se rodeó de su gente de antes (…). Muy bien que le fue porque ganaba bastante dinero con las giras y los contratos. Estando de representante fue que conoció a Nicola y hasta consiguió un par de contratos en Italia. Nada grande como para hacerse rico, pero viajaba, y eso en Cuba es bastante”, asegura la fuente.

Cartel de uno de los conciertos de música cubana patrocinados por Flavio Ferrari en Italia (Imagen tomada de su perfil de Facebook)

Otros testimonios, de personas cercanas al actual viceministro de Cultura, confirman la relación íntima de este no solo con Nicola Convertino —desde mucho antes de ser nombrado viceministro— sino con otro empresario italiano, Flavio Ferrari, vinculado igual al San Remo Music Awards, pero sobre todo al Latincuba Festicongress, del cual es director artístico y general manager. Ambos proyectos están dedicados a contratar artistas cubanos, algunos residentes fuera de la Isla, para que actúen en Italia en eventos de pequeño formato.

“Jacomino quedó muy dolido con el Gobierno cuando lo echaron del ICL”, afirma un exfuncionario del Ministerio de Cultura entrevistado al respecto. “No quería saber de cargos ni de Abel (Prieto), solo de ganar dinero en su nuevo negocio en la música, y él sí sabía cómo buscarse el dinero. Fueron muchos años en Cultura y los aprovechó. Sabe dónde y cómo pedir, y cuánto pedir, sobre todo (…). Lo del festival venía dando vueltas por ahí y él sabe que si bien no es el San Remo que han querido venderle a la gente, y quizás al propio Díaz-Canel, al menos es el evento al que se le puede sacar mucho dinero pero para el bolsillo de los vividores que hay en el Ministerio de Cultura (…). Nicola Convertino es un empresario insignificante, el festival que quiere hacer es otra insignificancia, y ha encontrado la oportunidad en su amigo ahora convertido de representante de grupitos mediocres a viceministro, con otro tonto como ministro. Mejores condiciones no las hubo jamás”, dice la fuente.

“Para terminar de convencer a los más desconfiados, dieron el golpe de gracia con un donativo, que no salió de su bolsillo porque en realidad lo hizo junto con Flavio Ferrari, que es el tipo que pone la cara y el money (financiamiento) con el Latincuba para traer a los pocos artistas que dijeron que sí, porque Nicola no tiene credibilidad alguna. Es un perfecto desconocido en el mundo de la música”, concluye la fuente.

Flavio Ferrari y Nicola Convertino donan a Cuba material médico y alimentos a raíz del estallido social del 11J

Coincidentemente, la idea de hacer el San Remo Music Awards en Cuba comienza a cuajar el mismo año 2018 en que Fernando León Jacomino es nombrado viceministro de Cultura. Es en ese momento que Nicola Convertino y Flavio Ferrari, luego de llegar ambos a un acuerdo personal con su amigo, ya bien instalado en el MINCULT, invitan al músico cubano Jorge Luis Robaina, director de la agrupación Karamba (también muy próximo al actual viceministro), para que los asistiera como coordinador del evento dentro de Cuba.

Flavio Ferrari (Foto tomada de su perfil de Facebook)

Habiendo logrado llevar el San Remo Music Awards a Rusia en 2001 (bajo el título de “Sanremo al Cremlino”, es decir, San Remo al Kremlin) y mucho después a China —siempre mediante arreglos directos con estos gobiernos, e igual aprovechando la confusión que causa la apropiación comercial del nombre—, los italianos corrieron mejor suerte con otro régimen comunista, esta vez el de Cuba; incluso se le hizo más fácil al recién estrenado viceministro lograr la aprobación casi general de los comunistas más reacios, cuando la propuesta llegaba con el visto bueno de Moscú y Pekín.

Cuando ya casi había quedado en el olvido la estafa a los rusos, se fueron a China en octubre de 2018. Aunque el espectáculo no tuvo repercusión mediática, ni siquiera al interior de un país con más de 1 000 millones de habitantes, el Gobierno de Pekín decidió otorgarle a Nicola Convertino el título honorario de “vicepresidente de la Nueva Ruta de la Seda”, un nombramiento de fantasía pero igualmente un gesto que los comunistas cubanos interpretaron como aval suficiente para comenzar a tomarse en serio a los italianos. 

Cartel del San Remo Music Awards celebrado en China en 2018 (Imagen tomada de uno de los perfiles de Facebook de Flavio Convertino)

A fin de cuentas, si los gobernantes chinos, y más tarde los rusos, se habían tragado el cuento del falso San Remo, cualquier mortal medianamente informado pudiera ser presa fácil de convencer. 

Todo rastro de duda que pudo quedar tanto entre los veteranos conservadores del Partido Comunista como en el ambiente musical cubano sobre un proyecto manejado por Convertino quedó interesadamente despejada cuando el 16 de julio de 2021, a solo unos días de las mayores protestas populares registradas en la Isla en más de medio siglo, su socio Flavio Ferrari se apresuró a apoyar a la dictadura con el envío a Cuba de varios aviones cargados con material médico y alimentos.

Publicación de Flavio Ferrari del 16 de julio de 2021, anunciando un donativo al régimen cubano (Captura de pantalla)

Además del patrocinio de espectáculos de música cubana, Ferrari posee en Italia varios establecimientos minoristas expendedores de fármacos y alimentos, así como clínicas privadas, dos líneas de negocios ―la música popular y la salud― por las cuales le resultaría provechoso las relaciones con el régimen cubano, ávido por exportar tabaco, ron, música, médicos y medicinas a donde sea.

Un festival “internacional” con apenas 400 seguidores en redes sociales

Cualquier intento por acceder al sitio oficial del San Remo Music Awards no será exitoso. Aunque tanto Nicola Convertino como Flavio Ferrari lo promocionan desde sus perfiles en Facebook, lo cierto es que la página no funciona bien, o parece no existir. Tampoco el blog personal del primero es accesible. 

Sumado a esta “dificultad” está el hecho de que Nicola Convertino posee más de una veintena de perfiles en Facebook, los cuales, a juzgar por los contenidos, así como por las fechas de apertura y última actividad registradas en ellos, han sido creados de acuerdo con el número y tipo de proyectos en los cuales se involucra o abandona, al estilo de cualquier estafador que construye y desmonta su imagen con la finalidad de convencer a la víctima.  

En uno de sus perfiles dice ser de Nueva York y vivir en Singapur (Captura de pantalla)

Entre los pocos perfiles que permanecen activos se encuentra “Nicola Convertino Arte” donde, además de vender sus creaciones con enlaces a eBay, se presenta como músico y pintor, aunque solo frente a 370 seguidores, siendo esta la cuenta que más seguidores tiene. 

Las cuentas nombradas como “Nicola Salsa Convertino”, “Nicola Convertino (FestivaldiNapoli)” y “Nicola Latino Convertino”, a pesar de promover lo que su propietario denomina como el “Primer Talen Web de Italia”, prácticamente no captan el interés de nadie. Ni siquiera porque, para promocionar su empresa Insomnia Records, ha echado mano a una imagen donde aparecen los cubanos Osmany García y Pitbull. Por su parte, la página oficial de San Remo Music Awards en Facebook tiene solo 387 seguidores.

Nicola Convertino, San Remo Cuba
Una de las páginas en Facebook de Nicola Convertino usa las imágenes de Pitbull y Osmany García (Captura de pantalla)

Flavio Ferrari, en cambio, contaba hace unos días con 881 seguidores en su cuenta activa de Facebook, nada notable a pesar del número de emprendimientos y representaciones que afirma manejar como director o manager, entre ellos el Latincuba Festicongress, y espectáculos musicales en Italia para los que dice haber gestionado la presencia de Manolín el Médico de la Salsa, Gente de Zona, Aventura, Carlos Vives, Paulito FG, Compay Segundo y Jose Luis Cortés. Cierto o falso, los perfiles en redes sociales admiten casi cualquier cosa que se escriba en ellos.

La página en Facebook de Sanremo Music Awards tiene solo 387 seguidores (Captura de pantalla)

Tampoco la verdad o la mentira es asunto que importe demasiado al régimen cubano. Menos cuando se trata de echar mano a lo que sea para intentar proyectar una imagen al exterior que desvíe la atención sobre lo que realmente acontece, en especial en las calles de un país donde más que el circo del falso San Remo la gente necesita pan, pero pan de verdad, no la promesa de comerlo en un futuro que jamás llega. 

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“Torre López-Calleja”: Era una sola, ahora son dos  

Torres K

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LA HABANA, Cuba. – La Torre K, la que habría de albergar el hotel más alto de Cuba y que popularmente los cubanos han bautizado como “Torre López-Calleja” (en alusión a uno de los militares-empresarios más poderosos de Cuba), pudiera tener menos altura y menos pisos que los anteriormente anunciados. 

De acuerdo con información ofrecida a CubaNet por fuentes vinculadas al Grupo de Administración Empresarial de las Fuerzas Armadas (GAESA) ―propietario, inversionista y ejecutor del edificio en construcción― la obra podría constar de dos bloques independientes de habitaciones en vez de uno solo, como fue proyectado inicialmente y difundida la información en la prensa oficialista.

Lejos de los 42 niveles que lo elevarían a unos 154 metros sobre la calle, el edificio que pudiera ser inaugurado entre finales de este año e inicios de 2023, terminará como una construcción de apenas 70 metros de altura, con dos bloques habitacionales de 20 pisos cada uno.

“La decisión de no construir la torre de 42 pisos para levantar dos torres gemelas de 20 pisos cada una se ajustaría a las normativas vigentes para esa zona del Vedado”, explica bajo condición de anonimato una funcionaria de Gaviota S.A., la empresa militar que asumirá la administración del hotel.

“Resolvería los problemas que estamos enfrentando ahora por la falta del equipamiento técnico que requiere algo así. Al final se ha impuesto el sentido común y, por supuesto, las protestas de la comunidad de arquitectos porque el edificio había sido calificado como una aberración, además de los gastos que supone mantener una torre de ese tamaño en un contexto económico tan golpeado como el de Cuba”, señaló la funcionaria.

Las torres de GAESA vistas desde el Coppelia (Foto: CubaNet)

Otro funcionario vinculado al proyecto, pero desde la empresa constructora Almest, principal ejecutora de la obra, confirmó a CubaNet que GAESA, a pesar de la decisión tomada por el Grupo para el Desarrollo Integral de la Capital (GDIC), máximo decisor en tales cuestiones, y aún contra las pautas arquitectónicas de la zona, continúa insistiendo en la construcción del rascacielos, que para muchos expertos constituye, además de un gasto innecesario de recursos, una “intrusión” en el espacio urbanístico habanero.

“No es la primera vez que el Gobierno de La Habana veta el proyecto. Con esto ya son cuatro ocasiones en las que hemos tenido que echar todo para atrás hasta que en 2018 logramos el permiso (…). Ha habido mucha presión de todas partes; incluso Eusebio Leal fue uno de los grandes detractores por la condición de Zona Protegida que tiene esa parte de El Vedado. Se han reunido firmas entre los arquitectos y ahora Planificación Física nos está obligando a acatar las disposiciones urbanísticas. Por otro lado, están las quejas de Meliá que no quiere un hotel que sobrepase el Habana Libre, que reste vista y sea una competencia difícil. Están echando mano a las leyes (…). Lo que sí es una decisión irrevocable es que la torre de 42 pisos ya no va. Al menos no en ese emplazamiento de la calle 23. Lo que se está haciendo es buscar otros emplazamientos lejos de La Rampa y del Casco Histórico, hacia la zona Oeste. Por ahora tendremos que conformarnos con dos torres más pequeñas”, asegura el funcionario de Almest. 

La ley existe pero nadie la cumple (mucho menos los militares)

A pesar de su alto grado de deterioro, El Vedado continúa siendo un barrio con grandes valores patrimoniales. Su cercanía al mar y la centralidad lo han mantenido como sitio altamente preferido para las inversiones, en especial las hoteleras, por lo que sus valores podrían estar en peligro, a pesar de que existen documentos regulatorios que controlan la ocupación de las manzanas, la intensidad en el uso, la altura de las edificaciones y sobre todo su imagen. 

Las ordenanzas ―que existen incluso desde finales del siglo XIX― no se cumplen aun cuando El Vedado es una Zona de Protección, como estipula la Resolución no. 154 de 1999, emitida por la Comisión Nacional de Monumentos, del Ministerio de Cultura. En ese documento se insiste en la conservación de la parcelación original de El Vedado como “uno de los elementos de máxima preservación, la conservación y desarrollo de los espacios públicos, la recuperación y potenciación de la centralidad del área y la preservación de la función residencial y de la vida comunitaria” (Resolución 154, Zonas de Valor Histórico-Cultural de El Vedado, Ministerio de Cultura, 12 de marzo de 1999).

“Las regulaciones existen pero nadie les hace caso, mucho menos los militares que ponen y disponen a su antojo”, afirma Reynaldo Montiel, arquitecto, exprofesor del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (ISPJAE), en La Habana, y firmante de varias solicitudes independientes de anulación del proyecto de la Torre K.

Las dos Torres K, vistas desde la calle 23 (Foto: CubaNet)

“Están las Regulaciones Urbanísticas del municipio Plaza de la Revolución, publicadas en 1999 por la Dirección de Planificación Física y por el GDIC en 1998 (José Manuel Fernández Núñez, “Regulaciones urbanísticas de la Ciudad de La Habana”, GDIC, La Habana, 1998), pero esos son documentos y literatura que pocos conocen y nadie consulta, ni siquiera se habla de ellos en las carreras de Arquitectura o de Derecho. Los estudiantes salen de las universidades pensando que (en cuestiones de urbanismo y arquitectura) se puede hacer lo que se le antoje a cualquier persona con poder. (…) El Vedado tiene regulaciones bien claras sobre lo que no se puede hacer y ese hotel fue rechazado por varias comisiones desde el 2016. Primero se les negó la microlocalización, no como dicen por ahí que por sobrepasar el Habana Libre; se les negó porque existe una regulación que prohíbe edificios mayores de 25 pisos y 77 metros de altura, esa es la razón. Pero pusieron como argumento a su favor el propio Habana Libre, el Focsa, sin tener en cuenta que son edificios que rompen con la trama urbanística, que son intrusiones que se impusieron precisamente por violaciones de las normas (…). Una pantalla gigante de concreto y vidrio en esa zona de La Rampa es un disparate. No solo por el impacto visual, sino también porque es una zona donde hay sobreexplotación de las redes eléctricas e hidráulicas, que no están diseñadas para otra edificación de esa magnitud. No pueden resolver los problemas graves del Habana Libre y del FOCSA y van a enfrentarse a esto otro. Son casi 600 habitaciones que de ocuparse en un 70 por ciento tendrán un impacto negativo en todos los aspectos, incluido el transporte y el sistema vial. Pero aún sin ocuparse, por una cuestión de mantenimiento, supondrá un gasto de recursos enormes. Quien pensó eso está loco”, asegura el profesor.

De acuerdo con los testimonios de varios miembros de la comisión que rechazó el proyecto de la Torre K entre los años 2016 y 2018 (cuando finalmente fue aprobado, aún en contra de la decisión de los expertos convocados), las reuniones para analizar la viabilidad de la construcción se hicieron por formalidad, buscando la aprobación inmediata y confiando en que no habría oposición alguna.

“Hubo de todo, presiones, chantajes, corrupción a pulso, pero asombrosamente fuimos más los que nos plantamos que los que cedieron”, asegura un importante arquitecto bajo condición de anonimato por temor a represalias. “El proyecto fue rechazado no tanto por saltarse las ordenanzas sino porque es una evidente monstruosidad, algo fuera de contexto, difícil de armonizar con el entorno. Entre 2016 y 2018 recibí todo tipo de propuestas con el fin de que aprobara el proyecto y convocara a los demás a hacerlo. Dije que no todas las veces. Eso me pudo costar que dos proyectos en los que estaba trabajando para Gaviota fueran cancelados, pero di mi escándalo y todo quedó en la amenaza. Por eso cuando vi que lo aprobaron, aun con el rechazo de la comisión, no me sorprendió nada. Lo iban a hacer a pesar de todo. Nosotros éramos una formalidad”, afirma la fuente y agrega respecto de las regulaciones urbanísticas existentes:

“Las leyes que tenemos propician el desorden. Muy pocas son accesibles, la mayoría está dispersa en oficinas por ahí y nadie las consulta. Nadie las conoce. Cada cual las interpreta a su modo”, concluye el experto. 

Al respecto, en el artículo “La grande churrete de La Habana: Taller para las regulaciones urbanísticas de El Vedado” (“Regulaciones urbanísticas. Ciudad de La Habana. El Vedado”, Colectivo de autores, coordinado por la Dirección Provincial de Planificación Física de Ciudad de La Habana (DPPF-CH) y la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, 2007), el arquitecto Enrique Lanza señalaba las debilidades de todas las regulaciones urbanísticas existentes, lo cual facilitaba las constantes violaciones. 

Según el autor, “resultan en ocasiones difíciles de comprender, tanto por su lenguaje como por su estructuración; están organizadas de modo poco racional; contienen demasiadas proscripciones y pocas prescripciones, o sea que suelen indicar lo prohibido en vez de aconsejar cómo hacer bien las cosas”. 

Señala, además, que carecen de información gráfica necesaria para hacer más comprensible el texto, que están basadas en una zonificación funcional más que morfológica, lo cual dificulta regular los temas concernientes a la imagen urbana e incluso arquitectónica y, lo más importante, presentan lagunas legales que pueden prestarse a trampas, o lo que es igual o peor, a la discrecionalidad durante el proceso de microlocalización establecido por los reglamentos de inversión imperantes en Cuba.

Disminuye la altura, pero los gastos de inversión aumentan

Aunque ya no será el rascacielos que pretendía GAESA, las “Torres K” —en plural— mantendrán un número similar de habitaciones (564) y contarán con mayor cantidad de áreas de servicios y comerciales, restaurantes. Posiblemente hasta se agregue al proyecto una nueva piscina.

La torre única original de 42 pisos ha tenido el rechazo casi total de la comunidad de arquitectos de Cuba. Vista de las dos torres actuales (Foto: CubaNet)

“El nuevo proyecto contempla una piscina alta, de bordes infinitos en al menos una de las torres, y que estas puedan comunicarse a la altura del último piso”, declara bajo condición de anonimato otra fuente vinculada a Gaviota S.A. “Por el momento ya se ejecutan las dos torres y se ha hecho el acabado de los dos primeros pisos de cada una, al costo de unos 3 000 dólares por metro cuadrado en habitación estándar y hasta 5 000 (por metro cuadrado) en las habitaciones de lujo, que son más de la mitad de las 564 que tendrá el hotel (…). Con respecto al proyecto anterior hubo un incremento en los gastos, porque se calculó un costo por habitación estándar no superior a los 2 000 dólares por metro cuadrado, y menos habitaciones de lujo que no superaran los 4 000; esto es sin tener en cuenta los gastos de mobiliario más las nuevas áreas de servicio cuyos costos se reflejan en el presupuesto como gastos por habitación (…). Todos estos cambios harán que la inauguración se aplace posiblemente para la segunda mitad del 2023”, asegura la fuente, que además afirma que los costos en metro cuadrado por habitación, tan solo en ese hotel, superan la media de las inversiones en la Isla, incluso en la región del Caribe, para hoteles de cuatro y cinco estrellas, un detalle que llama la atención de los inversionistas y que, además, ha sido sistemáticamente reflejado en los informes como algo negativo pero que parece no preocupar a los altos directivos de GAESA.

“El costo de construcción de una habitación de hotel en Cuba normalmente está rondando los 1 000-1 500 dólares por metro cuadrado, sin el mobiliario, y pudiera crecer esa cifra cuando se trata de un hotel de categoría cuatro o cinco estrellas, pero en este caso (las Torres K) se trata de cifras enormes, jamás vistas en Cuba (…). Tiene que ver con el momento de crisis mundial, todo se encarece, pero igual es demasiado y no ha sido motivo suficiente para detener las obras y esperar un mejor momento. Allí no se está poniendo límites a nada. Si hay que salir a comprar un solo metro de mármol a Italia, se va y se paga lo que sea por traerlo”, termina el funcionario. 

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Iberostar y Meliá, ¿detrás de la construcción del Centro Fidel Castro Ruz?

Centro Fidel Castro Ruz

LA HABANA, Cuba. – El 25 de noviembre último fue inaugurado en La Habana el lujoso Centro Fidel Castro Ruz. La obra, comenzada en 2016 y ejecutada sin interrupciones en sus fases constructivas más complejas en medio de la pandemia y de la peor crisis económica que ha atravesado el país en los últimos 20 años, es a todas luces otro más de los excesos de un régimen que no escatima en gastos cuando se trata de asuntos relacionados con la propaganda política y la manipulación ideológica.

A pesar de parecer agobiados por la falta de recursos financieros, la paralización del turismo, el colapso del sistema de salud a causa de los rebrotes de la COVID-19, el embargo de los Estados Unidos y el fracaso de la llamada “Tarea Ordenamiento”, las principales figuras de la dictadura no desistieron de un proyecto cuyo costo han mantenido en secreto probablemente para no avivar aún más el descontento popular, que en los últimos meses ha estado varias veces a punto de alcanzar su nivel más crítico.

Aunque las cifras no se han hecho públicas por ninguna vía, la magnitud de la obra, la complejidad del proceso de restauración y remodelación, así como la exquisitez en los detalles del acabado final, la decoración con elementos en su mayoría importados, así como el empleo de alta tecnología en los sistemas de informatización, climatización y ambientación general, pueden brindar una idea de cuánto pudo haber invertido la dictadura cubana en este nuevo elefante blanco nacido en medio de la peor oleada de apagones, desabastecimientos y deterioro de buena parte del fondo habitacional, una dura cotidianidad que han sufrido los habitantes de la Isla por mucho tiempo.

El régimen ha esquivado responder cualquier pregunta de la prensa extranjera acreditada en La Habana, así como ha instruido a sus medios de propaganda de no tocar el asunto bajo ninguna circunstancia, pero el tema de los fondos empleados y su origen continúa intrigando a todos y dando mucho de qué hablar tanto en las redes sociales como en las calles cubanas donde una mayoría de la población califica como  “absurdo” y “abuso” eso que el Partido Comunista insiste en llamar una “institución necesaria”, aun en contra de la voluntad final de Fidel Castro sobre el empleo de su imagen y nombre en la identificación oficial de lugares y edificios públicos.  

Algunos medios de prensa independientes, basados en la información obtenida de fuentes vinculadas directa o indirectamente al proceso constructivo del Centro Fidel Castro y a las empresas constructoras y restauradoras que asumieron la ejecución, han dado cuenta del probable empleo del financiamiento recibido para “obras sociales” por parte del Fondo Saudita para el Desarrollo que —según lo regularmente publicado por la prensa oficialista, así como también lo ha reconocido la Cancillería del régimen en sus comunicados, accesibles en su sitio web—, ha contribuido al proceso de restauración de La Habana Vieja en los últimos 20 años con poco más de 300 millones de dólares que, en su totalidad, han tenido como destinatario final la Oficina del Historiador, principal responsable de las obras del Centro Fidel Castro.

Centro Fidel Castro Ruz habría sido financiado por Arabia Saudita

Por su parte, en cuanto al tema de los fondos invertidos, tanto el jefe de la Oficina de Preservación de Patrimonio del Palacio de la Revolución, Alberto Alvariño Atiénzar, como el director de la nueva institución, René González Barrios, se han limitado a recalcar que no se emplearon recursos propios sino que apelaron a contribuciones y donativos recibidos desde el exterior, aunque se han cuidado de no identificar a ninguno de esos contribuyentes anónimos.

No obstante, fuentes cercanas a alguno de estos financistas de la dictadura han declarado a CubaNet que no solo ha sido el Fondo Saudita el principal proveedor de financiamiento para el Centro Fidel Castro sino que al menos una veintena de empresas extranjeras y organizaciones de solidaridad con el régimen, principalmente con sede en Estados Unidos y Europa, pero en especial españolas vinculadas al turismo, habrían contribuido con sumas considerables y grandes “favores” no solo a la construcción de la obra sino a la compra e importación de insumos, incluso desde Estados Unidos.

Cerca de 24 millones habrían sido aportados por Iberostar y Meliá

Un alto directivo extranjero, vinculado a la cadena hotelera Iberostar, aseguró a CubaNet bajo condición de anonimato que tan solo la firma española habría aportado al proyecto unos 12 millones de euros, una suma ligeramente superior a la proporcionada por Meliá, y muchísimo mayor que la cooperación financiera de la francesa Accor, que, de acuerdo con información obtenida por este medio, apenas llegó a los 2 millones, aunque en forma de suministros e intermediación con algunos proveedores, una vieja estrategia empleada por la dictadura para evadir el embargo estadounidense.

“A inicios de 2017, Marrero (se refiere a Manuel Marrero Cruz, actual primer ministro cubano) se reunió con nosotros para pedirnos ayuda con la obra. Eusebio (Leal) y el propio Marrero nos armaron una visita al lugar y nos hablaron del proyecto; dijeron que sería de un gran atractivo porque muchos de los turistas vienen por el mito de Fidel (…). Nosotros no quedamos muy convencidos, aquella casa estaba totalmente en ruinas y no tenía relación alguna con la vida de Fidel, incluso sugerimos que se podía hacer en Punto Cero. ¿Quién no pagaría por recorrer Punto Cero? Eso sería como la Disneylandia de Cuba, hay gente que pagaría por pasar una noche allí. (…) Eusebio tenía otras ideas, creo que su verdadero objetivo era restaurar la casona, lo demás no le importaba mucho (…). (Pero) Marrero nos dijo que pensaría lo de Punto Cero, que lo hablaría con Raúl (…). Pasó un año y nada. En marzo de 2018 el propio Raúl fue quien conversó con nosotros y ahí sí nos pidió directamente que contribuyéramos con el financiamiento y que eso lo tendrían en cuenta a la hora de tomar otras decisiones, es decir, era una cuestión de o me dan dinero o esto empieza a trabarse aquí”, asegura el directivo de Iberostar. 

Consultado al respecto, un funcionario cubano vinculado a la cadena hotelera Meliá no solo confirma que se efectuaron tales reuniones del primer semestre de 2018 para solicitar financiamiento a los empresarios extranjeros sino que, además, dada la seriedad del asunto, en que se ponían en riesgo varios proyectos de inversión hotelera, se vieron en la necesidad de crear grupos de trabajo, al interior de empresas como Iberostar y Meliá, destinados exclusivamente a la administración de las contribuciones al Centro Fidel Castro.

“Se asumió como si fuese un hotel más. En el caso de Meliá fue en abril de 2018 que se creó una comisión previa, de modo extraoficial, porque las presiones eran muchas y había que comenzar a destrabar proyectos que sí nos interesaban (…). Gabriel (Gabriel Escarrer, presidente de Meliá Internacional) viajó a La Habana en mayo (…) para la Feria (de Turismo de La Habana); estuvo un par de días que los dedicó a reunirse con Raúl (Castro) para el asunto del financiamiento. Entonces dio luz verde a la comisión. Fluxá (Miguel Fluxá, presidente de Iberostar) también había viajado de urgencia (a La Habana), eso fue como en abril, y Gabriel temía que eso lo perjudicara, por eso voló a La Habana en visita relámpago (…), Fluxá puso de un tirón 5 millones de euros y se brindó para traer él mismo lo que hiciera falta, con eso preparó el terreno para los vuelos de Word2Fly a La Habana, y todo lo demás”, afirma el funcionario.

Centro Fidel Castro Ruz
Centro Fidel Castro Ruz (Foto: Radio Habana Cuba)

La contribución de Miguel Fluxá en persona

El 24 de septiembre del año en curso, el propio Miguel Fluxá Roselló, presidente de Iberostar, viajó a La Habana para estar presente en el acto del vuelo inaugural de la ruta Madrid-Habana de la aerolínea Word2Fly, propiedad de la compañía mallorquina. Según información ofrecida por un funcionario del Ministerio de Turismo, así como un directivo de la cadena hotelera Iberostar, entre la carga que arribó en ese primer vuelo, así como en otros anteriores y posteriores, fueron trasladados a Cuba numerosos insumos destinados al equipamiento tecnológico del Centro Fidel Castro.

“En ese primer vuelo de Word2Fly se trajeron varios equipos y materiales especiales para la conservación de papel; eran para la biblioteca”, asegura el funcionario de Iberostar entrevistado por CubaNet bajo condición de anonimato. “Fluxá en persona asumió el compromiso de comprar alguna tecnología que necesitaban aquí, fundamentalmente para los archivos y la biblioteca (…). Si no me equivoco los mandó a comprar en Estados Unidos. Primero se iban a traer por una agencia de allá que ya había sido utilizada antes de los cierres pero después no se pudo seguir por el problema de los vuelos desde Estados Unidos a La Habana, entonces se llevaron a España y se trajeron en septiembre”. 

“Creo que (en el Gobierno) no iban a desaprovechar una oportunidad como esa”, dijo en conversación con este medio un funcionario del Ministerio de Turismo cubano estrechamente relacionado con Iberostar y las contribuciones de la empresa española al Centro Fidel Castro. “No había vuelos a La Habana y de momento llegó Fluxá con lo de Word2Fly. Eso cambió muchas cosas, permitió que se pudieran comprar equipos donde no se podía. No es la primera vez que Fluxá tiende una mano, es amigo de Raúl y los dos se tiran cabos constantemente. (…) Fluxá aquí en Cuba hace lo que le da su gana, literalmente lo que le da su gana”. 

El aporte de los Grupos de Solidaridad con Cuba

Otras fuentes estrechamente vinculadas al Instituto de Amistad con los Pueblos (ICAP) —actualmente presidido por el espía Fernando González Llort— y consultadas por CubaNet al respecto, aseguran que, además de lo presuntamente aportado por el Fondo Saudita y las empresas extranjeras, buena parte del financiamiento del Centro Fidel Castro provino de recaudaciones realizadas por personas y grupos simpatizantes de la dictadura, afiliados a los llamados “Grupos de Solidaridad con Cuba”, organizados en el exterior y dirigidos desde La Habana a través de las sedes diplomáticas cubanas. 

“Entre 2019 y 2020 el ICAP recaudó unos 23 millones de dólares de las contribuciones de los Grupos (de Solidaridad)”, afirma una funcionaria de la institución oficialista. “En esa cifra no se tienen en cuenta otros donativos personales, lo que se mandó específicamente para la COVID (…) pero el dinero que se gestionó (en los Grupos de Solidaridad) desde el ICAP desde el principio fue destinado a la construcción del Centro (Fidel Castro). (…) Desde el 2018 se está aportando entre el 40 y el 70 por ciento de los ingresos a la construcción del Centro, no tengo la cifra del inicio, pero en los últimos dos años, que es cuando más se ha aportado, serían unos 15 millones, quizás un poco más por lo que nos llega de contribuyentes individuales no asociados a los los grupos o a las embajadas”.   

La sede del Centro Fidel Castro es un palacete del Vedado de finales del siglo XIX, que fuera propiedad de la familia Hidalgo de Conill hasta que le fue expropiado en enero de 1959, cuando pasó a convertirse en oficinas del Ministerio del Interior. Ocupa el número 707 de la calle 11, esquina a la Avenida Paseo. Los terrenos donde fue construida en 1894 pertenecieron al conde de Pozos Dulces, quien los vendió a la familia Hidalgo de Conill.

Inscrito como “institución pública”, el Centro Fidel Castro tiene como propósito fundamental, de acuerdo con lo publicado en la prensa oficialista, “estudiar y difundir el pensamiento, la obra, la vida y el ejemplo” del fundador de la dictadura más longeva que ha existido.

Su creación fue respaldada en la decisión de la Asamblea Nacional del Poder Popular de aprobar, en diciembre de 2016, la Ley No. 123 “Sobre el uso del nombre y la figura del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz”, donde se autorizó “por excepción”, el empleo de su nombre para denominar una institución gubernamental.

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El capital invertido en la construcción de hoteles sí es cubano

Hoteles, Cuba

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LA HABANA, Cuba. – En las últimas semanas miles de cubanos y cubanas han protestado o se han mostrado indignados en redes sociales por el fuerte contraste entre lo que sucede con la construcción de hoteles en Cuba y el estado ruinoso de los hospitales y de la salud pública en general.

Si por un lado las obras para el turismo, en su mayoría a cargo del monopolio empresarial militar conocido como GAESA (nacido como una empresa off-shore creada por las Fuerzas Armadas en Panamá durante los años 80), no han sido suspendidas ni por un segundo durante este año y medio de crisis agravada por la COVID-19, y hasta mantienen inalterables sus cronogramas de entrega; por la otra se observa el deficiente e irresponsable manejo de la contingencia sanitaria por la dictadura, a lo que se suma el estado deplorable de la atención médica, en un contexto donde reinan la perpetua falta de medicinas y alimentos junto con el deterioro de la infraestructura hospitalaria y de los servicios asociados. 

Mientras las dos torres de las calles 1ra y D en el Vedado, con más de 600 habitaciones y un costo total sobre los 80 millones de dólares están casi listas para la inauguración, y se alzan sobre el terreno (ya con varios niveles terminados) los complejos hoteleros de las calles 25 y K, en el Vedado, más los de 3ra y 70 en Miramar (que albergará también una inmobiliaria y un centro comercial que sustituirá el mercado actual en la zona), los hospitales en la Isla colapsan, las poquísimas ambulancias que aún brindan servicio se caen a pedazos y, si aún se pudiera hablar de “atención médica” sería gracias al esfuerzo descomunal del personal de salud y a la ayuda internacional recibida por estos días, como resultado de las campañas e iniciativas individuales para hacer llegar donativos, puesto que el Gobierno, controlado por los militares, continúa resistiéndose a desviar un solo centavo de las inversiones hoteleras a otras cuestiones ajenas a sus planes constructivos.

Colapso del sistema de Salud: Así cae la última columna del régimen cubano

Contra las denuncias constantes en los medios de prensa independientes y en redes sociales, sobre tan escandalosas desigualdades, los defensores del régimen cubano más activos y agresivos (esos cuyo trabajo remunerado con presupuesto del gobierno no consiste en producir bienes sino en monitorear el ciberespacio, combatir la libertad de expresión y justificar lo injustificable) han esgrimido el argumento de que las inversiones hoteleras no se ejecutan con capital cubano sino con el aportado por los inversionistas extranjeros, algo que está muy lejos de la realidad.

No son pocas las personas dentro y fuera de Cuba que se adhieren a ese error ya por mala voluntad o ya por ingenuidad, y lo replican, sin investigar un mínimo en las noticias publicadas incluso por la prensa financiada por el Partido Comunista, donde fácil se puede comprobar el crimen que se está cometiendo ahora mismo en la Isla, a manos de un puñado de militares más preocupados por los turistas que llegarán en el año 2030 que por los cubanos que mueren y morirán de hambre o de COVID-19 ahora en 2021. 

Sin ir muy lejos en el tiempo, fue en mayo de 2018 que, de acuerdo con lo publicado por la Agencia Cubana de Noticias y replicado en otros medios, la directora de Desarrollo de la inmobiliaria Almest, perteneciente al Grupo de Administración Empresarial de las Fuerzas Armadas (GAESA), Daysi Malvares Moret, informó sobre tres proyectos hoteleros de capital netamente cubano.

Se refería en aquel momento a los dos inmuebles que por estos días se levantan muy próximos al Acuario Nacional de Cuba, en los terrenos al este de calle 70 entre las avenidas 1ra y 3ra. Igualmente la funcionaria se refirió a la construcción (también con capital cubano) de “un complejo inmobiliario que se extenderá desde calle 68 hacia el oeste de la calle 70”, bordeando el espacio donde se erigiría otro hotel, colindante con el Centro de Negocios de Miramar, y a unos 100 metros del que iba a ser la primera instalación administrada por una empresa estadounidense, en este caso Sheraton.

El negocio finalmente no llegó a concretarse por el giro que dieron los acontecimientos respecto al deshielo de las relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y el régimen cubano. No obstante, el proyecto ha seguido en pie y, de acuerdo con información obtenida de funcionarios de la constructora, Almest no lo ha retirado de sus planes ni ha disminuido el ritmo de ejecución, aun cuando no se han recibido otras propuestas de administración extranjera. 

Cuba: Hoteles nuevos se pagan con problemas viejos

“Hay dinero para hacerlo y lo gastarán pero no en otra cosa que no sea el hotel”, ha comentado al respecto una fuente anónima directamente vinculada a la empresa militar. Y además señaló: “La política de Almest, como la del GAE (GAESA) en general, es no trabajar con capital extranjero. No le hace falta, no le interesa pero tampoco le conviene. Trabaja con los franceses (Bouygues Bâtiment International) porque es un mal necesario, necesitan de esa fuerza especializada que aquí no existe, pero los hoteles son ciento por ciento de Almest, y parte de ese capital proviene del arrendamiento (de hoteles) a Gaviota, y no solo de eso sino de todas las demás empresas del GAE, que son muchísimas. Todo sale y vuelve a entrar en el mismo saco”. 

También a mediados de 2018, igual en correspondencia con lo declarado por directivos de Almest a la prensa oficialista, solo en parcelas reservadas por GAESA en los municipios de Plaza de la Revolución, Playa y Habana Vieja, se autorizó un plan de construcción de unas 7 500 nuevas habitaciones hasta el año 2025, todas con capital propio.

Entre las obras de ese portafolio en particular sobresale, sin dudas, la edificación de la torre de 42 pisos y 565 habitaciones que, emplazada frente a la heladería Coppelia, será el hotel más alto de La Habana cuando se inaugure a finales de 2022

Con un costo que supera los 100 millones de dólares, algunos lo han considerado innecesario, teniendo en cuenta que el nivel de ocupación hotelera, incluso antes de la llegada de la COVID-19, se mantenía por debajo del 50 por ciento, además que era un proyecto pensado para el boom turístico asociado a la normalización de relaciones con los Estados Unidos, una apuesta que jamás fue.

Bajo esos planes, desde 2016 hasta el presente, la planta hotelera en Cuba creció en cerca de 15 000 nuevas habitaciones, de las cuales tan solo unas 8 000 se terminaron entre 2018 y 2020, mientras que para el 2022, aún cuando nadie sabe cómo se comportará el llamado “turismo pospandémico”, se pretende incorporar una cantidad similar, de acuerdo con información dispersa acopiada tanto en la prensa cubana como a través de fuentes del Ministerio de Turismo de Cuba (MINTUR).

Entre finales de 2018 y mediados de 2019, atendiendo a reportes del medio oficialista Cubadebate, varios funcionarios del MINTUR, entre ellos José Daniel Alonso, director general de Desarrollo, Negocios e Inversiones del Ministerio de Turismo, se referían al plan de Desarrollo 2018-2030 del MINTUR, en el cual se busca “elevar la cifra de habitaciones en más de 83 000 plazas, mediante la puesta en funcionamiento de 216 nuevas instalaciones de alojamiento, más la ampliación y remodelación de otras 77”, un plan ambicioso que no se limita al segmento hotelero, sino que incluye también el desarrollo inmobiliario relacionado con los campos de golf, parques temáticos, de naturaleza y marinas hasta el punto de superar a todas las naciones de Latinoamérica.

En total se habla de unos 332 proyectos de alojamiento que serían ejecutados con dos tercios de capital netamente cubano y solo un tercio con capital foráneo. El Plan del MINTUR, más que ambicioso, tiene un costo que supera los 19 000 millones de dólares, una cantidad muy superior a la destinada a las actividades productivas, de ciencia e innovación tecnológica, y cultura y deportes, en los presupuestos del Estado entre los años 2012 y 2018, según los datos del Anuario Estadístico de Cuba para esos períodos.

Involucrados como inversionistas mayoritarios en los planes del MINTUR, Gaviota S.A. y la constructora e inmobiliaria Almest (única propietaria de las instalaciones que construye) están asumiendo unos 121 proyectos con un costo cercano a los 13 000 millones de dólares, elevando así su participación en más del 70 por ciento de los proyectos de inversión para el turismo en la Isla, además de, una vez concluidos los hoteles, superar las capacidades habitacionales de los mercados competidores del área, como República Dominicana y Puerto Rico.

En poco menos de 20 años, y coincidiendo con la sustitución de Fidel Castro por su hermano Raúl en 2009, el grupo militar GAESA (al que apenas en los años 90 correspondía un 10 por ciento del mercado con menos de 4 000 habitaciones) se ha transformado en líder indiscutible del sector, con cerca de 100 000 habitaciones, así como en el mayor inversionista, con tanto poder financiero que, a diferencia de las entidades del MINTUR, se permite como norma el no aceptar jamás la participación de capital foráneo en sus planes constructivos.  

De acuerdo con fuentes consultadas por CubaNet, ya que no existen datos publicados al respecto, solo entre 2018 y 2019, Almest habría destinado por lo menos unos 1 500 millones de dólares para la conclusión de poco más de una decena de proyectos en Varadero, así como en la cayería norte desde Villa Clara a Camagüey.

Según los estudiosos de la economía cubana Richard E. Feinberg y Richard  Newfarmer, apenas antes de 2016, Gaviota S.A. obtenía unos 700 millones de dólares al año, de los cuales pagaba unos 80 millones a Almest por la renta de inmuebles. En la actualidad esa cantidad se ha duplicado. Y, teniendo en cuenta el total de los hoteles que renta a otras cadenas, la cifra recibida por Almest es mucho mayor, y poco importa si los hoteles se mantienen vacíos o llenos. 

Sancti Spíritus: Más hoteles pese a los graves problemas de vivienda

Pero no solo hay suficiente dinero para que GAESA construya hoteles en La Habana y en los polos turísticos tradicionales como Varadero y Cayo Coco, también hay otros proyectos altamente costosos en Santiago de Cuba, donde desde finales de 2018, de acuerdo con los reportes de la prensa oficialista, se construye el primer hotel “inteligente y sostenible” de la región oriental.

El propio Raúl Castro ha prometido estar presente en la inauguración, de modo que se apresurarán a terminarlo en breve, no importa si hay turismo o no, aunque sea solo para satisfacer los deseos del dictador nonagenario.

El hotel, pensado para un tipo de turista fanático del castrismo y por tanto, de acuerdo con su proyectista principal, “conectado de forma expedita por la Avenida Patria con el cementerio patrimonial Santa Ifigenia” (donde se encuentra el nicho funerario de Fidel Castro), ha sido asumida por la Empresa de Proyectos No.15 (Emproy-15) de Santiago de Cuba, y se anuncia como “la instalación de su tipo más moderna del país”.

Con categoría 5 estrellas plus y un costo sobre los 90 millones de dólares, el hotel estará compuesto por 452 habitaciones distribuidas en dos torres, de 15 y 17 niveles respectivamente, y su forma evocará una bandera cubana ondulante de 72 metros de altura. 

Contará, además, según Cubadebate, con un centro de convenciones, salón de fiestas, cinco restaurantes, bar, cafetería, gimnasio fisioterapéutico, piscinas y “demás elementos de una lujosa instalación” en cuyos ventanales se emplearán vidrios especiales importados que “lejos de elevar la sensación térmica impiden la penetración de rayos solares nocivos al edificio” y crean “una cámara intermedia de ruptura del puente térmico y de la transmisión de calor al interior, a la vez que contienen celdas fotovoltaicas que, a diferencia de los paneles solares tradicionales son transparentes y de la tonalidad deseada”, asegura la misma nota publicada en el citado diario oficialista.

Un derroche de “dinero propio” en medio de una tragedia sanitaria. La cruda realidad es que en este preciso instante cubanos y cubanas, abandonados a su suerte, están a diario enfermando por miles y muriendo por decenas, mientras ven frente a ellos cómo hay más de una veintena de edificios creciendo varios metros por horas y tragando toneladas de materiales en su mayoría importados, muchas veces desde Europa y Asia, dos mercados cuya lejanía geográfica ha sido, junto con el embargo de los Estados Unidos, el pretexto más usado por el régimen comunista para justificar un desastre económico y social de más de medio siglo.

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Tiendas online para Cuba ¿quién gana con el hambre en la isla?

tiendas online

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CIUDAD DE MÉXICO.- La rutina es a grandes rasgos así, paso 1: tener localizados los nombres y direcciones web de algunas tiendas virtuales que envían a Cuba alimentos y aseo. 2: revisar casi a diario qué hay de nuevo en las ofertas y si están distribuyendo en tu provincia. 3: abrir otras páginas para comparar opciones y precios. 4: elegir una de ellas y comprar lo que necesita tu familia en Cuba (que suele ser más de lo que hay en existencia). 5: pagar (tarjeta Visa o Mastercard mediante), avisar a la isla que debe llegar en algunas semanas (con suerte) y esperar. Finalmente, el 6 es recibir la noticia de que ya entregaron el envío y así los tuyos tendrán menos carencias momentáneamente.

Con la actual crisis sanitaria y de abastecimiento que padece Cuba, donde encontrar productos básicos se vuelve prácticamente un ejercicio de caza, muchos emigrados han tenido que incorporar esta rutina de compras online para aliviar la escasez de sus familias dentro de la isla.

Para otros se ha convertido en una oportunidad única de negocios. No importa el precio que dispongan los dueños de estas plataformas para sus productos, ante el desabastecimiento general no hay otra opción que acceder y pagar.

Tan lucrativo parece ser el negocio de vender a Cuba, con pago en el exterior, que CubaNet logró contabilizar 24 tiendas que envían al país (la cifra puede ser superior). Muchas han estado mandando productos durante décadas por aire o mar. PSTExpress, manejada desde Panamá, o Pacotillas, registrada en Estados Unidos, por años han enviado a la isla motos eléctricas, combos de aseo, piezas y muebles.

Hoy, con la entrada al país muy limitada por la reducción de vuelos, se han consolidado otras cuyas alternativas de suministro no provienen únicamente desde el exterior. Lo que venden ya está en Cuba.

Entre ellas hay tiendas como Alawao, que comercializan mercancías naturales en combos. Hablamos de granos, cárnicos y hortalizas que, según la página de la tienda, vienen de proveedores privados.

Mientras, hay otras que ofertan artículos industriales provenientes de las fábricas cubanas. Tienda Lo Tengo, registrada en Canadá y que distribuye en todo el país, vende sólo productos de aseo como jabón y colonia Bonabel, crema Alicia, etc.

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Foto cortesía

Sin embargo, son los negocios que ofertan alimentos los que más ganan en un país donde no hay comida. Por ejemplo, el célebre Supermarket23 vende dos kilogramos de pechuga por 40 USD. Y los clientes que deben enviar alimentos a sus familias no tiene otra opción que pagar.

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Infogram

En el 2020 dos tiendas virtuales en particular, que comercializan alimentos y otros bienes, comenzaron a expandirse. Una ya existía desde 2006, pero en el escenario actual consolidó su popularidad. La otra apenas tiene un año. Sus nombres son Mall Habana y Katapulk.

El éxito de ellas radica en que comercializan muchos productos que ya están dentro de Cuba, solo deben moverlos a las provincias, y tienen vínculos con el estado que facilita las operaciones.

Los mismos refrescos Ciego Montero, sorbetos nacionales y hasta hamburguesas de la célebre Prodal (sí, la marca de las croquetas explosivas), que las familias cubanas no tienen cómo adquirir dentro de la isla (a veces ni en MLC) aparecen en las plataformas online. ¿Cómo obtienen estos productos si solo los produce el estado?

¿Quiénes están detrás de estas tiendas?

Comencemos por la más reciente. Katapulk pertenece a la empresa Fuego Enterprises Inc. (con un capital  de 19.1 millones de dólares), fundada por el cubano americano Hugo Cancio el 30 de diciembre de 2004 con sede en Miami, FL.

Recientemente el Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera (MINCEX) autorizó la inscripción de Fuego Enterprises Inc en su registro de empresas extranjeras que hacen negocios en la Isla. El propio Cancio declaró que el año pasado habían rechazado su petición, no fue hasta este año 2021 cuando la aceptaron.

De acuerdo con la Resolución 180/2021, firmada por el ministro Rodrigo Malmierca y publicada en la Gaceta Oficial,  Katapulk está autorizada para la “comercialización de productos agroalimentarios, artesanales y bienes de consumo”. En cambio, no podrá importar y exportar directamente con carácter comercial; y no podrá realizar comercio mayorista y minorista en general de productos y servicios, excepto los de posventa y garantía.

Aunque la resolución se publicó en gaceta apenas el pasado mes de julio, la empresa comenzó a vender productos alimenticios por internet desde 2020, y ha estado expandiéndose desde entonces. Actualmente distribuye en nueve provincias (Pinar del Río, Artemisa, La Habana, Mayabeque, Matanzas, Ciego de Ávila, Las Tunas, Holguín y Santiago de Cuba), y según el propio Cancio entrega unos 1 000 envíos diarios.

El crecimiento de la empresa también es ostensible en cómo han ido aumentado la variedad de productos; por ejemplo, en fechas recientes comenzaron a vender leche y confituras. Por otra parte, ante el aumento de la demanda, Katapulk ha bajado sus costos de envío (hacia Pinar del Río pasó de 25 USD a 18)

¿Cómo llegan los alimentos a estas nueve provincias? Cancio ha contratado choferes y distribuidores privados en la isla, pero ya al contar con una autorización oficial para operar tendrá su propia oficina en La Habana. Un poco más al occidente, en Pinar del Río, dos fuentes confirmaron a CubaNet que un local dentro de la empresa Pesca Río de esta ciudad también se le otorgará a Katapulk.

¿Qué vende Katapulk, y quién se lo suministra en medio de un desabastecimiento generalizado?

La Sociedad Mercantil Alimentos y Bebidas La Estancia, S.A. (de forma abreviada: La Estancia, S.A.), fue constituida en febrero de 2013 y opera con capital 100% cubano. Esta empresa, perteneciente al Ministerio de la Industria Alimentaria y que ha llegado a ser promocionada por la cuenta en Twitter de la Presidencia, es una de las suministradoras de Katapulk.

Las cajas de jugos de 27 unidades (200ml cada una) que esta tienda comercializa a 14 USD provienen de La Estancia, al igual que los de un litro y una de las variedades de puré de tomate en oferta.

Otra marca nacional que tiene convenio con Katapulk es La Conchita. Con sede en Pinar del Río, La Conchita produce puré, mayonesa, mermeladas y pasta de guayaba, productos que vende Katapulk al igual que las africanas, café Guantanamera, sorbetos Pinocho, queso Caribe, latas Taoro, entre otras mercancías.

Foto cortesía

Otro punto que resalta de Katapulk y que los ha convertido en uno de los mercados online con más demanda es que tiene precios mucho más competitivos. Mientras que Supermarket23 vende 2 kilos de pechuga de pollo por 40 USD, Katapulk lo oferta a 5.69, es decir casi cuatro veces menos que su homólogo.

Y no es solo el pollo, las cajas de refresco Ciego Montero que vende las comercializa a 18.36 USD. Los precios de Katapulk son prácticamente los mismos que tuvieron estos productos en las tiendas físicas cuando era posibles hallarlos en CUC. Lo cual indica que la empresa vende bajo estas tarifas porque el estado cubano (dueño de los suministradores) se lo facilita a precios de mayorista.

De otro modo Katapulk, que debe costear el pago de sus trabajadores, entre otros gastos, no tendría ganancia alguna, sino pérdidas. Aclaremos que estos precios y productos estatales los encontrabas en la tienda online antes de oficializar su estatus en la isla. No haber estado en el registro de empresas, al parecer, no fue inconveniente para que las marcas estatales negociaran con Cancio y le vendieran lo que no existe en establecimientos de moneda nacional.

Hugo Cancio, el dueño de Katapulk, no es un simple cubanoamericano. Probablemente su nombre te resulte familiar pues fue uno de los rostros principales del deshielo en la era de Obama. Es también el dueño de revistas como Oncuba y ART OnCuba, que el gobierno permitió registrar en un país que criminaliza y persigue la prensa independiente. Incluso rimbombates titulares en 2015 lo definieron como “el contacto para los negocios estadounidenses en Cuba”. Con su empresa, Cancio llevó a tocar a Miami a importantes artistas cubanos como Silvio Rodíguez, Pablo Milanés y Van Van.

Si lo anterior no te da pistas sobre quién es él y sus nexos con el poder, añade que Hugo Cancio es el señor de traje que da la mano a Miguel Díaz-Canel, gobernante de Cuba, en esta foto.

Miguel Díaz-Canel y Hugo Cancio, director de OnCuba. Foto atchivo

Mall Habana y los privilegios de su dueño en Cuba

Mall Habana es una tienda online que opera desde 2006 como parte de la compañía Gold Black Investments, especializada en envíos y comercio electrónico, entre otros servicios, y que fue registrada en España cinco años antes.

En Cuba fue añadida al registro de empresas en 2016. En la gaceta número cuatro de ese año puede leerse que se “Autoriza la inscripción de la licencia de la compañía española GOLD BLACK INVESTMENTS, S.A., en el Registro Nacional de Sucursales y Agentes de Sociedades Mercantiles Extranjeras, adscrito a la Cámara de Comercio”. Recientemente, en abril del año en curso, se renovó dicha licencia.

A diferencia de Katapulk, este negocio no se limita a comercializar alimentos. A través de su página puedes adquirir perfumes y champú de importación, cakes elaborados por privados, ropa interior, electrodomésticos, útiles de ferretería, rones cubanos. En fin, esta tienda es mucho más variada en su oferta que la otra; aunque a favor de Katapulk debe aclararse que el suministro hacia al interior del país es mucho más amplio en el negocio de Cancio.

Mall Habana, además, ofrece otros servicios como reservaciones de cenas y hoteles, recargas de móviles y Nauta, y agencia de viajes. Su competencia no llega ahí (aún).

Lo que sí tienen en común ambos negocios es que venden productos que solo produce el estado, incluso las mismas marcas. Nuevamente los alimentos de La Conchita, La Estancia y café Guantanamera están disponibles en estos anaqueles virtuales. A ello agreguemos cervezas Bucanero y Cristal, ron Santigo y Havana Club. La empresa de cárnicos Bravo S.A, con sede en Habana del Este, también les vende sus hamburguesas, jamones y rollos de picadillo condimentado a ambos negocios.

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En cuanto a los precios, son similares a los montos oficiales. Al parecer adquieren los productos como mayoristas y con tarifas preferenciales.

Pero los productos estatales que comercializa Mall Habana no se limitan a los de alimentación. Si quieres comprar jarras, bandejas, relojes de pared, cortinas de baño con las obras plásticas de artistas cubanos (todo producido por ARTEX) puedes hallarlos en Mall Habana.

tiendas online
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En febrero de 2020, en Matanzas, tuvo lugar una reunión entre directivos del sistema empresarial GARDIS  y José Carlos de Santiago, presidente de la empresa española Goldblack.

Como resultado de este encuentro, a la carpintería de aluminio ofertada a través del sitio web se sumaron nuevos bienes producidos por GARDIS como menaje de cocina, colchones, confecciones textiles, materiales de la construcción y pinturas.

José Carlos de Santiago, ciudadano español, no solo dirige la empresa Goldblack. De Santiago es también el fundador de las revistas ‘Excelencias’, cuyo objetivo es la promoción y la difusión de la cultura, la gastronomía, el turismo, la información del sector automovilístico y el arte de los destinos de Iberoamérica y el Caribe.

El grupo Excelencias tiene una de sus sedes en La Habana y participa continuamente en las Ferias Internacionales de Turismo efectuadas en la capital. Los negocios del empresario español se centran en explotar una imagen de Cuba como un paraíso de bellas playas, sabrosa gastronomía, con autos antiguos que recorren las ciudades y pobladores felices. La Cuba que padecen la mayoría de sus ciudadanos no está en sus promociones. Eso no vende.

El empresario es también accionista de la línea aérea Plus Ultra. Un nombre que pasaría inadvertido a no ser porque en abril de este año un vuelo chárter de esta misma aerolínea fue el encargado de trasportar a un contingente de médicos cubanos hasta Gabón.

Plus Ultra comenzó a operar vuelos en el país caribeño en 2017. En ese año efectuó 35 vuelos entre Madrid y La Habana, según consta en los registros de Aena.

Sin embargo, la aerolínea nunca había hecho una ruta a África. El traslado de los galenos caribeños a Gabón fue su primera vez. ¿Será casualidad que Cuba haya elegido a Plus Ultra para mover a sus médicos?

Por su parte, Gold Black Investments no solo comercializa productos que provienen de empresas estatales, también compañías del gobierno figuran entre sus principales clientes. Entre ellos están el Grupo Empresarial Palco, la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA), la tabacalera Habanos S.A. o la compañía de alimentos Industrial Molinera de La Habana.

En cuanto a su cómoda posición de poder en la isla agreguemos a José Carlos De Santiago, que si bien no tiene conocidas fotos con el mandatario cubano, aparece en notas e imágenes del Ministerio de Relaciones  Exteriores de Cuba.

Captura de pantalla

A diferencia de otras tiendas online, Katapulk y Mall Habana son manejados por ciudadanos extranjeros con claros vínculos con el poder en Cuba. Así se abre un canal para obtener directo de las manos del estado muchos de los productos que venden.

Mientras las familias cubanas apenas tengan cómo comprar alimentos dentro del país, tal y como ocurre hoy, los emigrados seguirán una y otra vez la rutina de las compras online. Estas tiendas son un negocio redondo para sus dueños y para el régimen, socio y proveedor, que comercializa con ellos los productos que apenas vende a sus ciudadanos en las tiendas físicas.

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