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Periódico Granma: 57 años de propaganda y desinformación

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MIAMI, Estados Unidos. — El 4 de octubre de 1965 el régimen cubano fusionó los periódicos Noticias de Hoy y Revolución, dando paso al que desde entonces es su principal medio de propaganda: el diario Granma.

Concebido como órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), Granma tomó su nombre del yate en que desembarcaron los expedicionarios que iniciaron la lucha guerrillera en la Sierra Maestra.

En casi seis décadas, el citado medio ha servido como punta de lanza a la dictadura castrista en su afán de controlar la información y generar estados de opinión favorables entre la población cubana.

Marchas del “pueblo combatiente”, homenajes a héroes y mártires de la patria, sobrecumplimiento de planes de producción y un sinfín de victorias sobre el imperialismo yanqui han figurado por décadas en la agenda servil de Granma.

Fiel a su esencia, el medio oficialista hizo silencio ante la ola de protestas que sacudieron a la Isla tras el paso devastador del huracán Ian. En ese contexto, el periódico del Partido intenta dar un golpe de timón y recordar a sus lectores que previo a que el meteoro arrasara con el occidente de Cuba y el país se quedara sin luz y sin muchos servicios básicos, la ciudadanía había votado Sí al referendo del Código de las Familias.

Para que los cubanos no olviden la doctrina castrocomunista, la versión online del maltrecho diario contiene abundantes discursos de Fidel Castro, de su hermano Raúl y del gobernante de turno, Miguel Díaz-Canel.

Pese a ello, Granma y el resto de medios oficiales han perdido la batalla de Internet y de las redes sociales, espacios donde muchos cubanos buscan información sin censura sobre la realidad de la Isla, esa misma que la propaganda castrista ha intentado ocultar por demasiado tiempo.

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Michel Torres: de la lucidez a la necedad

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HARRISONBURG, Estados Unidos. — Cubadebate, la gruta de los talibanes del castrismo, continúa siendo un fiel muestrario de la manipulación informativa que se ejerce sobre los cubanos y del cinismo que se les lanza.

Visito el sitio porque me gusta contrastar diferentes fuentes para alcanzar una opinión lo más equilibrada posible sobre algún hecho. Reconozco la brillantez e inteligencia de algunos de los que allí escriben, aunque también son abundantes las muestras de pobreza intelectual y orfandad de miras en los comentarios de los lectores, mucho de ellos estudiantes de Informática y militantes de la UJC obligados a participar en el debate o viejos decadentes aferrados a las ubres vacías de sus consignas.

El pasado 18 de marzo, el sitio de marras publicó un artículo titulado Acotaciones, de Michel E. Torres Corona, que comienza así: “Los odiadores no suelen modificar mucho su discurso. Cuando no tienen argumentos para refutar lo que uno afirma, enseguida pasan a la ofensa”.

Pero más que calificar a los opositores al castrismo, esas afirmaciones son inherentes a una conducta esencial de la dictadura desde el mismo 1ro de enero de 1959. Desde entonces el muestrario de la crueldad del sistema de explotación castrista, basado en el odio y en la primacía de un partido político sobre el resto de la sociedad, es abundante y no está exento de crímenes e injusticias, desde los fusilamientos de los primeros meses de la década del sesenta hasta el de los tres jóvenes afrodescendientes que pretendieron secuestrar una embarcación, ocurrido el 11 de abril del 2003. El amplio corchete incluye el no menos famoso juicio a los pilotos, que provocó el suicidio del comandante Félix Pena, hasta llegar a los recientes procesos por los sucesos del 11 de julio del 2021, sin olvidar la matanza de Río Canímar —entre otras causas, el detonante del suicidio de Haydée Santamaría— , el hundimiento del remolcador “13 de Marzo“ y el derribo de las avionetas de “Hermanos al Rescate”, por solo citar algunos crímenes.

Para Michel, esas monstruosidades no son más que “errores e injusticias” cuando expone: “¿Hemos cometido errores e injusticias? Sí. Algunas las hemos resarcido, otros los hemos superado y hasta olvidado. Las injusticias las hemos tratado de incinerar con el fuego de la Revolución, tratando de identificar al revolucionario con toda la justicia social. Mas no podemos lanzar la primera piedra, no estamos libres de pecado”.

El articulista reconoce que se trata de identificar al revolucionario —excluyendo a los cubanos que no lo son— “con toda la justicia social”, una frase que retrata la discriminación política implantada en Cuba por el castrismo y que él defiende.

En otra parte de sus acotaciones, Michel escribió: “¿La vida en Cuba es perfecta? No. Como diría el poeta trovador, no vivimos en una sociedad perfecta. La vida en Cuba es compleja, impone sacrificios, uno debe estar completamente dispuesto a dar la pelea. ¿Se pasa trabajo? Sí. Moverse es un problema, comprar alimentos es un problema, trabajar y ganar lo suficiente es un problema… Pero también tenemos cosas muy valiosas, que quizás hemos dado por sentado y que pudiéramos perder”.

Me gustaría que Michel escribiera sobre cuáles son esas “cosas muy valiosas” que todavía van quedando y disfruta nuestro pueblo. Ojalá que esa relatoría resulte objetiva —si es que se atreve a hacerla y a enfrentar los memes que le vendrán encima— pues no creo que pueda ir más allá de los maltrechos servicios de educación y salud gratuitos.

Pero no solo de pan vive el hombre, como sabiamente nos enseñó Jesús, porque en Cuba el alma y la libertad permanecen acosadas y Michel lo sabe, aunque calle.

Michel sabe que hablar en Cuba sin hipocresía es un problema, que manifestarse pacífica y públicamente también lo es. Sabe que escribir para un medio de prensa independiente o asociarse sin la tutela del Estado también constituyen problemas. Sabe que todo cubano que no se afilie a la ideología comunista es considerado un traidor a la patria y un enemigo, lo cual es un acto de discriminación. Si estoy mintiendo que le pregunte a Luis Robles y a los miles de cubanos que hoy están presos por haberse manifestado públicamente el 11 de julio.

Si los derechos sobre la libertad de expresión y manifestación están reconocidos formalmente en los artículos 54 y 56 de la Constitución, y tanto Miguel Díaz-Canel Bermúdez como Rubén Remigio Ferro han dicho públicamente que ejercitarlos no es delito, entonces, ¿por qué están presos esos cubanos? ¿O es que Michel también pretende que creamos el cuento de que todos asaltaron tiendas, volcaron autos patrulleros o lanzaron piedras a la policía? Él sabe que no, pero no ha escrito siquiera un párrafo sobre eso ni ha dedicado una emisión de Con Filo a abordar objetivamente este asunto tan doloroso para nuestra nación. Tampoco ha aportado al televidente múltiples opiniones, incluidas las de los familiares de los presos.

Michel no ha escrito sobre los menores de edad que están presos y oculta que el trovador al que se refiere es Pablo Milanés, totalmente distanciado hoy de esas injusticias que siempre han sido práctica habitual de la dictadura que Michel defiende.

Como si en vez de esa triste realidad, donde hoy mismo un litro de aceite cuesta la friolera de 700 pesos cubanos (unos 29,16 dólares al cambio oficial), existiera otra. Michel insiste en la defensa de un régimen inicuo que, por su tozudez, acabará echando del país a gran parte de su juventud.

Porque Michel Torres Corona, aunque lo sabe, tampoco reconoce que aferrarse de forma contumaz a una práctica inviable no es heroísmo ni dignidad, sino necedad y desprecio por la libertad y el bienestar que merecen todos los cubanos. Y ahí es donde se nubla su inteligencia.

ARTÍCULO DE OPINIÓN
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.

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Un vistazo a la prensa oficial cubana: fracaso y justificaciones del régimen

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Periódico Granma, órgano oficial de prensa del PCC (Foto: CubaSí)

LA HABANA, Cuba. – Vale la pena analizar brevemente la prensa oficial cubana y saber cómo se siente el gobierno castrista por estos días de febrero, menos de un mes después de la toma de posesión de Joe Biden, el actual presidente de Estados Unidos. 

Y deben estar sonándole los oídos a Biden, puesto que los mandamases del castrismo están desesperados por que se acuerde de Cuba y decida sacarla del hoyo económico donde ha ido cayendo en 60 años de comunismo.

Sobre todo Raúl Castro, el máximo responsable de la hambruna que se cierne sobre el pueblo cubano, está rezando por que Biden ayude para que, al menos, los últimos días del comunismo criollo no sean tan terribles como los de hoy.

Sin embargo, con la llegada de Biden coincidieron fuertes movimientos espontáneos de rebeldía de la población civil cubana, que repercutieron en las oficinas de la Casa Blanca y que, como siempre, son tildados como “mercenarismo” en Granma y su comparsa. Tal vez por eso, la secretaria de Prensa de Biden, señora Jen Psaki, aclaró recientemente: “Nuestra política hacia Cuba está guiada por dos principios. Primero, todo el apoyo a la democracia y, segundo, a los Derechos Humanos. Esto estará en el centro de nuestros esfuerzos”. 

Por otra parte, en la sección “Cartas a Granma” se apunta que es injusta la decisión de ETECSA de valorar las tarjetas de recarga de internet en 25 pesos por cada CUC, si la tasa de cambio es de 24 pesos. En esa misma página, el día 22 de febrero algún lector pide que se vendan en el país cepillos para los dientes, puesto que desde el punto de vista sanitario se deberían reemplazar cada tres meses.

De la misma forma, sale a relucir la preocupación de las madres de la provincia de Matanzas por la pésima calidad de la leche que reciben sus pequeños hijos. Y la misma sección continúa con las múltiples quejas sobre expedientes laborales perdidos.

También dice Granma que para finales de febrero está prevista la aprobación de un decreto-ley sobre bienestar animal, algo que los activistas cubanos y la población en general han esperado durante los últimos 60 años. 

Asimismo, el órgano oficial de propaganda del PCC culpa a los trabajadores por cuenta propia de la mayoría de los problemas, crónicos ya, que afectan al pueblo. Y para condenarlos enuncia el Decreto-Ley No. 9 de 2020.

Por otro lado, en un largo artículo del periodista René Tamayo León, titulado “El sistema empresarial tiene que estremecerse”, se dice que, según palabras del presidente cubano, “la historia nos vuelve a ratificar que tenemos que desarrollarnos y resolver nuestros problemas por nosotros mismos”. 

¿Quiere decir que no necesitamos de Joe Biden? ¿Entonces por qué tanto apuro en anunciar que 50 organizaciones estadounidenses enviaron una carta a Biden para que cumpla con sus promesas de campaña con relación a Cuba?

Y por último, el ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, al referirse al modelo económico del país, dijo: “La economía es una sola, no hay una privada y una estatal, no hay un ellos y un nosotros, se trabaja, incluso, para que el plan incluya a todos los actores”.

Todo parece indicar que el ministro no recuerda que en agosto de 2010 Fidel Castro declaró a la prensa estadounidense que “el modelo económico no servía ni siquiera para nosotros”. Entonces, ¿por qué no permitir que “ellos”, el pueblo, sean los propietarios, y que “el nosotros”, con su fracaso de largos años, desaparezca del mapa? 

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Llega retrasada y es más costosa: La prensa oficial cubana en “ordenamiento”

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Un anciano lee el periódico Granma (Foto: EFE)

LA HABANA, Cuba. – Como parte de la llamada “Tarea Ordenamiento”, implementada por el régimen cubano desde el pasado 1 de enero, el Grupo Empresarial Correos de Cuba incrementó los costos de los servicios postales y telegráficos, además del precio de los periódicos y revistas.

Sin embargo, actualmente no existe ninguna relación entre el aumento de los precios y la calidad de los servicios de Correos de Cuba: los periódicos, por ejemplo, llegan a sus suscriptores varios días después de su tirada. La entrega diaria de los rotativos oficialistas de carácter nacional (Granma, Juventud Rebelde y Trabajadores) ocurre al menos con un día de retraso.

Los propios medios oficiales cubanos han publicado que los suplementos son impresos en la Unidad Empresarial de Base (UEB) Gráfica de Villa Clara, la cual asumió desde el pasado año la tirada a cuatro colores de los periódicos de las provincias desde Pinar del Río hasta Camagüey (incluida la Isla de la Juventud).

Mientras, la UEB Gráfica de La Habana, ubicada en el municipio Plaza de la Revolución, está siendo reformada como parte del llamado “Programa Integral de Reconversión Tecnológica para la producción de la prensa y otros materiales gráficos”.

Según declaró a CubaNet un trabajador de la Empresa de Correos, que solicitó el anonimato para evitar que lo despidieran, la tardanza en la entrega del periódico no ha sido provocada por los carteros, sino por la tardía transportación de los impresos desde Villa Clara a la capital cubana.

“Los carteros trabajan hasta las 4:00. Están toda la mañana en el Correo clasificando giros, telegramas, cartas… y luego salen para la calle a repartirlos. Entonces, cuando llega el periódico ―después de las 3:00 p.m.― no pueden distribuirlo, pues ¿a qué hora terminarían su horario laboral? Por eso ningún cartero está entregando periódicos en la tarde”, asegura.

El entrevistado también hace énfasis en que la prensa impresa llega a la capital el mismo día que debería entregarse. De 5:00 a 6:00 de la mañana sale de Villa Clara en una rastra, pero demora siete horas aproximadamente en llegar a su destino (la Empresa de Correos de Cuba), desde donde se redistribuye a Pinar del Río, Artemisa y las oficinas de correos de la capital.

“Eso sucede con todos los periódicos nacionales y por supuesto con el provincial (Tribuna de La Habana). Lo que no entendemos es por qué algunos domingos y lunes los periódicos han llegado antes de las 10:00 de la mañana a La Habana. ¿Por qué el resto de la semana no sucede así?”, se pregunta la fuente de Correos de Cuba.

En peores condiciones se encuentra la revista Bohemia: en el mes de enero se distribuyó la correspondiente al mes de junio de 2020. Al llamar a su sede para preguntar el motivo del atraso, una de sus trabajadoras respondió que, además de que las revistas no se estaban imprimiendo en La Habana, había existido demora en la transportación debido a la pandemia de coronavirus. “Esperamos ponernos al día poco a poco”, dijo.

Tarifas en ordenamiento

Tras el anuncio de la “Tarea Ordenamiento”, Correos de Cuba precisó que a partir del 1 de enero de 2021 la suscripción a la prensa también aumentaría su costo: a 16 pesos la correspondiente a periódicos de 26 o más tiradas mensuales; a 13,55 CUP la de publicaciones de 22 tiradas; a 3,10 CUP las de cuatro o cinco ediciones al mes. Mientras, la suscripción de revistas quincenales o mensuales tendría un valor de 1,25 CUP.

Enseguida el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba precisó: “Es decir, si una persona posee una suscripción al diario Granma, debe pagar 26 pesos además de la tarifa de la suscripción (16 pesos) lo que suma en total 42,00 CUP. Si además está suscrito a otros medios de la prensa escrita, deberá sumarlos pues la tarifa no es la misma”.

Al conversar con varios suscriptores del municipio Plaza en La Habana, quienes solicitaron el anonimato para evitar represalias en su contra, se evidenció su descontento con las nuevas tarifas impuestas por Correos de Cuba.

Un jubilado de 73 años que vive solo con su esposa, retirada también, declaró a CubaNet: “Con todas las alzas de precio que hay ahora, el aumento del gas, la corriente eléctrica y los precios de los alimentos, que están por los cielos, pues no puedo darme el lujo de pagar ni el periódico Granma, y muchísimo menos una prensa que llega el día después”.

“Por eso me di de baja (de la suscripción). Veré las noticias por la televisión, por la radio o cuando pueda iré a un estanquillo y lo compraré para, si acaso, leer los artículos de opinión”, agregó.

Por su parte Irma, otra de las entrevistadas asegura que estaba suscrita a varios periódicos hasta la llegada de la “Tarea Ordenamiento”.

“Yo no puedo costear las suscripciones en medio del alza de los precios que existe actualmente. A mí me aumentaron mi sueldo, pero todo el mundo sabe, excepto las mentes pensantes de este país, al parecer, que los salarios no están en correspondencia con los nuevos precios; estos últimos se van por arriba. Le dije a mi padre que lo sentía mucho, pero tenía que darse de baja de toda la prensa. Solo nos quedamos con la revista Bohemia que para colmo está llegando con varios meses de atraso”, lamenta.

“¡Qué va, eso yo no lo puedo pagar! ―exclama otra pensionada que vive sola―. Ese dinero que estaba malgastando en una prensa que solo me sirve para la basura por lo atrasada que llega, lo uso en otra cosa. No puedo, es que esto es de locos”.

Presuntamente debido a las desfavorables opiniones de la población con respecto a esos costes, Correos de Cuba decidió modificar las tarifas de distribución de la prensa nacional, provincial y otras publicaciones, según comunicó en su página web.  

A partir de este 1 de febrero ―indica la información― los periódicos de 26 o más tiradas mensuales tendrán un valor de 10 pesos por suscripción, mientras que las publicaciones de 22 tiradas bajarán a 7 pesos. En ese sentido, la reducción de los precios afectó a todas las publicaciones, independientemente de su frecuencia.

No obstante, se mantiene el valor de 1 peso establecido para cada ejemplar de los periódicos nacionales y semanarios provinciales.

En caso de que un suscriptor decida no abonar la cuota establecida se le suspenderá la entrega diaria sin perder la suscripción, la cual mantiene hasta pasados tres meses sin realizar ningún pago, precisó Correos de Cuba. 

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Canal Habana: De errores, nepotismo y oportunismo (I)

Estudios del Canal Habana (Foto: Trabajadores)

LA HABANA, Cuba. – El lunes 4 de enero, en la emisión de Habana Noticiario, del Canal Habana, fue publicado un lema o eslogan que promovía el sistema político al que se contrapone el Gobierno cubano. “Cuba Petróleo, por un Capitalismo mejor”: ese es el texto que apareció escrito sobre la imagen publicada en un reporte de la sección “Económicas” sobre las afectaciones en la distribución de gas licuado en la capital cubana.

La imagen aparece dos ocasiones en un material de menos de un minuto de duración. Al parecer, ese logo fue buscado en Internet y encontrado en una cuenta parodia en Twitter, algo de lo que no se percató el editor ni la periodista. Menos de 24 horas después, el video de Habana Noticiario de ese día fue borrado de las redes.

Según fuentes consultadas ―que prefirieron el anonimato―, el incidente fue analizado por los directivos del canal. La medida aplicada a los responsables (Raúl, editor, y Vanessa López Hidalgo, reportera) fue la separación del área de reportajes informativos. De esta manera, sin explicaciones públicas y bajo un estricto secretismo, las autoridades de Canal Habana pasaron página al asunto.

Los “errores” en la prensa oficial cubana

Incidentes de este tipo han ocurrido en diferentes momentos en la prensa oficial cubana.

En 2003, el periódico Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC), publicó como portada una foto en la que Fidel Castro lucía como el dictador de la Alemania nazi, Adolf Hitler. El caso fue memorable dentro y fuera de la Isla, pero se desconoce el escarmiento aplicado al infortunado responsable. 

En ese entonces, funcionarios del PCC trataron de recuperar las copias del periódico que ya circulaba por las calles de todo el país.

También a inicios de los 2000, el periodista y conductor de la Televisión Cubana (TVC) Julio Acanda cometió una nefasta equivocación pues, hastiado y desconociendo que se mantenía en vivo, preguntó: “¿Hasta cuándo con lo de Elián González?”. 

El lapsus casi le cuesta la carrera en los medios de comunicación a Acanda; se comenta que el castigo fue la separación de la TVC por alrededor de cinco años. 

Otro de estos percances ocurrió en 2017 en Radio Reloj. La emisora publicó una nota referida al Simposio Internacional sobre la Revolución Cubana y la foto que acompañaba al texto era una en la que salía Fidel Castro junto a Camilo Cienfuegos y Huber Matos.

Matos, un excomandante del Ejército Rebelde, fue sancionado a 20 años de prisión, en 1959, por oponerse al comunismo.

Hasta el momento, se desconoce la sanción aplicada a los autores de este desliz.

Hace alrededor de siete años, en el periódico Juventud Rebelde, órgano oficial de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), en el apartado dedicado a la cartelera se cometió una falla similar a las anteriores. En la sección se debía ubicar “El que debe vivir”, un programa de televisión que aludía a Fidel Castro con la frase de Abel Santamaría que le daba título. En cambio, lo que salió publicado en la versión dominical fue: “El que debe morir”.

Según una fuente consultada para este trabajo ―que solicitó el anonimato para evitar represalias―, “se generó un alboroto tremendo: la Seguridad (del Estado) en el periódico y todo lo que te puedas imaginar. Creo que nunca llegaron a descubrir culpable alguno”. 

De nepotismos y oportunismos

Vanessa López Hidalgo no es periodista, es decir, no estudió la carrera ni siquiera en un curso rápido de formación de reporteros. Al no ser periodista o haber estudiado algo mínimamente relacionado con los medios de comunicación, a cualquier simple mortal se le dificultaría trabajar en un medio de este tipo. Cuando más, comenzaría en trabajos menores, hasta ir escalando a base de estudios de superación y esfuerzo.

Pero Vanessa no es una simple mortal. Es hija de Venia Hidalgo, productora general de Habana Noticiario, y nieta de Caridad Bermúdez, guionista y directora general del mismo programa.

Vanessa López Hidalgo (extremo izquierdo) y su madre, Venia Hidalgo (extremo derecho) (Foto: Cortesía)

Cuando yo comenzaba a cumplir mi servicio social en Canal Habana, en septiembre de 2016, ya Vanessa, una joven de apenas 17 años, trabajaba allí y conducía incluso su propio programa musical: “Todo Pop”.

Antes de pedir la baja laboral del telecentro, en abril de 2018, supe que la muchacha apenas había aprobado las pruebas de ingreso a la Universidad, y que tendría que escoger una de las “carreras del montón”, aquellas a las que pocos aspiran. En su caso, tuvo que conformarse con estudiar en la Universidad Pedagógica.

No obstante, ahora mi fuente también asegura que Vanessa “ni es periodista ni está estudiando”.

En Canal Habana estuve trabajando apenas un año y seis meses. Después de eso, perdí casi todo contacto con los colegas y el resto de los trabajadores. Realmente creo que nunca encajé allí.

No supe de Vanessa hasta que salió a relucir el incidente con el logo de CUPET hace unos días. Fue entonces que me informaron que la joven, ahora con unos 21 años, trabaja como reportera de Habana Noticiario, el programa que dirigen y orientan su madre y abuela.

Vanessa y su abuela Caridad Bermúdez, guionista y directora en Canal Habana (Foto: Cortesía)

La sección “Económicas”, donde apareció el error, sale diariamente en el programa. Esa y otra llamada “Actualidad” están a cargo de periodistas a los que les dan la responsabilidad semanalmente, es decir, se rotan. Recuerdo que esas secciones eran rechazadas por la mayoría. Lo bueno era que te tocaba una vez cada uno o dos meses. 

Al ser las secciones del montón, cuya función primordial era cubrir espacio en el programa, la mayoría de las veces los periodistas, luego de redactarlas, le legaban “el paquete” al editor. Los editores buscaban imágenes tanto en Internet como en el archivo del canal, por lo que muchas veces las imágenes con las que se graficaba tenían más de cinco años. 

Por mi experiencia de entonces conozco que las dinámicas de un noticiario diario a veces obligan a hacer los trabajos de “corre-corre” y más en un lugar en el que mayormente esas rutinas productivas no funcionan. Por ejemplo, las computadoras de edición se rompían o bloqueaban con facilidad, lo cual alargaba o interrumpía el trabajo y, a su vez, imposibilitaba su correcta revisión antes de salir al aire.

Como parte de su trabajo, Vanessa ha cubierto sucesos como la Feria Internacional de la Habana (FIHAV), un evento que se realiza anualmente como espacio para la promoción y realización del comercio y las inversiones en Cuba. Lo icónico de FIHAV y otros acontecimientos de similar magnitud es que la cobertura noticiosa en Canal Habana la realizan reporteros, técnicos y camarógrafos del “team de la guara”.

Este team lo conforman, generalmente, los reporteros, técnicos y camarógrafos de más confianza para Vania Hidalgo, quien, como productora general de Habana Noticiario, es la encargada de elaborar diariamente el plan de trabajo: los horarios, lugares y equipo encargado de las diferentes coberturas.

Con este tipo de asignaciones, el “team de la guara” se mantiene como el grupo de los privilegiados. ¿Por qué? Porque hacen el tipo de trabajos donde más se “resuelve”.

“Resolver”, en Cuba, tiene una connotación singular. En FIHAV y otras ferias similares se resolvía, por ejemplo: comida, prendas, tabaco, ron, ropa, artículos varios para el hogar… Eran especies de regalos que se “resolvían” como parte de la “atención a la prensa”.

También se “resolvía” mediante el establecimiento de conexiones. Los buenos contactos garantizan buena posición y el poder “resolver” cuando haga falta. Ese tráfico de influencias posibilitó, por ejemplo, que Vania Hidalgo y Gleydis Mediaceja Oduardo, entonces jefa de Redacción de Habana Noticiario, fueran invitadas y viajaran a España. 

El resto, los que no pertenecíamos al “team de la guara” y la guataconería, debíamos conformarnos con coberturas donde no se podía resolver o se resolvía a medias (una merienda al menos). 

A los miembros de este team, por ejemplo, pocas veces les tocaba ensuciarse cuando se trataba, por ejemplo, de coberturas relacionadas con roturas y arreglos de la Empresa Aguas de La Habana. 

Recuerdo que existían colegas, de los más añejos, que ya tenían ciertas conexiones e influencias y ya sabían a quiénes y qué pedirles. Había alguno que otro que llegaba a los lugares y pedía “a la cara”: “qué hambre tengo”, “hoy no he tomado ni café”, “en el estómago apenas tengo tres pastillitas de Polivit que, si me muevo, suenan como una maraca”.

Camila Acosta, la autora de esta nota, durante una cobertura del Canal Habana, hace varios años (Foto: Cortesía)

Yo nunca pedí nada, pero me vi beneficiada, en algún que otro momento, de esta “atención a la prensa”. Después me enteraba de que ya el camarógrafo o algún técnico había garantizado la entrega de esas prebendas. Así, en una ocasión me regalaron una caja de cerveza y, en otra, varios productos del agro.

Esas “amistades” o el ganarse la confianza de los cuadros del PCC podía contribuir, además, a ganarse una vivienda, algo codiciado por la mayoría de los que provenían de provincias del interior del país.

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¿Error?, eslogan de Cupet a favor del capitalismo sale en la TV cubana

Cuba imagen capitalismo

Cuba imagen capitalismo
Foto captura de pantalla

MIAMI, Estados Unidos.- En un reporte dedicado a las afectaciones en la distribución de gas licuado en la capital, transmitido por el Canal Habana en la tarde de este lunes, una imagen saltó a la vista por su peculiar mensaje promoviendo el capitalismo.

La nota audiovisual, de menos de un minuto, dejó ver en dos ocasiones el logo de los establecimientos estatales Cupet acompañado del lema “Cuba Petróleo, por un capitalismo mejor”.

La imagen hace referencia al capitalismo, un sistema económico que desde La Habana la dictadura castrista ha criticado por más de 60 años, y el cual, aseguran, está por debajo del socialismo del siglo XXI construido en la Isla.

“Errores” como este, del que hasta el momento el oficialismo no ha comentado, han salido a la luz en otras ocasiones en medios de prensa oficiales cubanos.

En 2017 la emisora Radio Reloj publicó una nota relacionada a la realización de un Simposio Internacional sobre la Revolución Cubana la cual acompañó de una imagen en la que se veía al fallecido dictador Fidel Castro junto a Camilo Cienfuegos y Huber Matos.

Matos, que peleó en la Sierra Maestra junto a Castro hasta el triunfo del 1ro de enero de 1959, se opuso al giro que estaba tomando la “revolución”, por lo que fue detenido y condenado a 20 años de prisión.

Varios años antes, en 2003, una misteriosa foto de Fidel Castro luciendo como Adolfo Hitler apareció en la portada del diario del Partido Comunista de Cuba, Granma.

La imagen apareció acompañando una historia que informaba sobre la reunión de Fidel Castro con estudiantes norteamericanos.

Funcionarios del partido cubano trataron de recuperar todas las copias del periódico que salieron a la calle como les fue posible. En ese entonces, una nota del diario The Guardian aseguró que “un examen detenido de la fotografía muestra que la imagen del líder cubano ha sido sutilmente alterada para que parezca el líder nazi”.

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Prensa oficial cubana culpa al sector privado por la escasez de cerveza

cerveza
Cervezas nacionales. Foto archivo

MIAMI, Estados Unidos.- Para la prensa oficial cubana la falta de cervezas nacionales en los establecimientos estatales es culpa de los trabajadores del sector privado, que “acaparan” el producto, lo venden a sobreprecio y dejan sin la bebida a los consumidores que acuden en su búsqueda en las tiendas en divisas de la estatal CIMEX.

Así lo dejó claro un artículo de opinión, publicado originalmente en el periódico cienfueguero 5 de septiembre, que replicó Cubadebate. El autor del texto culpó del desabastecimiento de las marcas Cristal y Bucanero a los cuentapropistas.

“De un tiempo a esta parte ha habido dificultad para encontrar en las cadenas de tiendas las dos cervezas emblemáticas de producción nacional. No obstante, en los establecimientos gastronómicos particulares, restaurantes, bares y/o cafeterías se les ve siempre sin problemas y a un precio que a veces (según ‘caché’) dobla su valor original”, dice el artículo.

Dijo el periodista que es “realmente increíble” que se oferten en estos negocios privados “al 200% de su precio de venta, quizá al 250% de su precio de costo” y sostuvo: “para alguien que no invirtió una gota de sudor en producirlas. Solo en Cuba”.

Así mismo, cuestionó la manera en la que se abastece el titular del negocio particular, si en las Tiendas Caribe solo se venden, según lo estipulado, dos cajas por persona. “¿Cuántas veces habría que hacer la cola o cuántos deben acompañar al titular del restaurante para tener una cantidad suficiente para mantener la oferta de manera constante?”, se preguntó.

Este vocero del régimen reclamó una evaluación de la situación para que no sigan escalando los precios y sea equitativo el acceso a productos de todo tipo. “Recordemos que ya el país ha implementado medidas de diverso cariz, entre ellas habilitar una tienda para los trabajadores por cuenta propia”, dijo, y añadió además que “para ninguno de nosotros es secreto que existen no pocos ciudadanos cuyo sustento depende, precisamente, de estar al tanto de cuánto se pone a la venta en las tiendas de CIMEX y las otrora TRD, para acceder a la mayor cantidad posible y luego lucrar”.

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¿Benny Moré, qué ritmo canta usted?

Benny Moré. Foto tomada de Internet

LA HABANA, Cuba.- Supongo que la prensa oficial cubana hoy mencione a Benny Moré, “el bárbaro del ritmo”. Es muy probable que se refiera a su deceso, ocurrido un día como este, hace ya cincuenta y seis años. Y no me asisten dudas, tengo la certeza de que esa prensa se referirá con exaltados elogios, más que a la nobleza de su voz, a la voluntad que guió al músico en su decisión de vivir en Cuba después de que los barbudos, con Fidel Castro al frente, bajaran de la Sierra para instalarse indefinidamente en el poder.

No dudo que esa prensa, regida por el gobierno comunista cubano, vuelva con la cantaleta que atiende mucho más a ese músico, “supuestamente revolucionario,” y “comunista” por derivación, cantando en Varadero a los jóvenes alfabetizadores que se congregaron en la muy azul playa matancera para recibir adoctrinamiento, para prepararse en la emergencia de una campaña que costó mucho dinero al país tan “pobrecito”, pero que resultaba preciso completar para hacer visibles las “bondades” de una “nueva y benefactora revolución”.

La prensa oficial no perderá la oportunidad de referirse al hombre de Santa Isabel de las Lajas que cantara a unos maestros voluntarios que “jamás tuvieron la posibilidad de ir a la mejor playa del mundo”, y que no lo consiguieron más tras la “campaña”. No creo que las publicaciones comunistas de la isla pierdan, esta vez, la oportunidad de mencionar la disposición del artista de ofrecer su canto en aquella rimbombante inauguración del “Parque de las ocho mil taquillas”, esa plaza que abría “las puertas” de la gran playa cubana a sus obreros, a sus campesinos, a todos los preteridos de otros gobiernos.

La prensa comunista hablará, como tantas veces, de esa enorme edificación que ofrecía taquillas, no habitaciones de hotel, al pueblo, para proteger su ropa de los ladrones que legó el “cruel capitalismo”; para que pisaran, tranquilos y descalzos, las blancas arenas; para que disfrutaran del sol más “bello y cálido” del mundo, de las aguas más transparentes y “calientes” del universo…, “¡sin dudas la revolución cubana ha sido tremendamente cursi!”. Y así, sospecho, se hablará del gran músico cubano, del que conquistó a México y cantó a Cienfuegos.

El hombre del bastón, el de los muy rítmicos movimientos, será reverenciado esta vez por su “fidelidad”, esa que solo pudo probar por apenas tres años. Es una pena, sin dudas, que haya muerto tan pronto una de nuestras voces más universales, un artista tan popular y de singular talento. Su temprana muerte nos dejó sin su canto, y también sin saber que habría pensado de esa revolución. El pobre Benny se quedó sin ver muchas cosas. No se enteró jamás de lo difícil que resultó luego al pueblo conseguir una habitación sencilla, no “una pieza colosal”, donde se pudiera veranear, “descansar”, en Varadero.

El Benny se fue sin comprobar los estropicios que provocó esa revolución de mentirita en la gran plaza del turismo isleño. No supo de los tantos “extranjeros” que se adueñaron de cada habitación de Varadero, en detrimento del “turismo nacional”. El gran músico no supo de los precios impagables, “inapagables” todavía. Ni de las risas que provoca todavía aquel poema de Guillen que advierte que: “nadie me puede detener a la puerta de un hotel”, o a la entrada de esos campos de golf tan merodeados por los Castro.

No sé qué habría dicho el Benny al constatar que lo de igualdad de oportunidades para cualquier raza era mentira. ¿Qué habría pensado aquel que cantaba a los orishas? ¿Qué habría pensado el que pegaba con destreza a los tambores, o a cualquier cosa a la que pudiera sacar un ritmo bueno y muy sonoro, bien sabroso? ¿Qué pensaría hoy el rimador de Santa Isabel de las Lajas del “Decreto 349”? ¿Tendría que gozar del visto bueno de Alpidio Alonso, el nuevo ministro de cultura, si quisiera entonar una guaracha en público?

¿Tendría hoy, Benny Moré, que probar su fidelidad a la “revolución” para cantar en: Estados Unidos, Venezuela, México y Colombia? ¿Lo habrían mandado alguna vez en una delegación a la República Democrática Alemana, Unión Soviética, Bulgaria, Checoeslovaquia, Angola y Etiopía? ¿Lo disfrutarían porque Celia Cruz interpretaba sus canciones, o le habrían exigido que la demandara? Benny se fue muy pronto, un 19 de febrero de 1963, y resulta muy impropio suponer que habría estado el resto de sus días con esa “revolución” que lo reseña como un “gran revolucionario”.

Su fidelidad eterna a los Castro no podrá probarse con monsergas y discursos trasnochados. Nadie podrá especular sobre lo que él habría creído de esa “revolución” y de sus “perpetuados y poderosos revolucionarios”. Benny Moré podría estar en Cuba o en Miami, en Nueva York. Benny es de todos los cubanos, de quienes estamos aquí, de los “Peter Pan”, de los que se escurrieron por Camarioca, Mariel, por el malecón habanero o por cualquier costa, o pista del país. No sería bueno andar esos caminos que la especulación propicia. Si el Benny estuviera vivo de seguro sería un viejito, y asegurar que sería comunista, fidelista, me parece exagerado, ridículo… El Benny también podría ser hoy un “viejo” disidente del castrismo.




Prensa oficial de Sancti Spíritus confirma dengue hemorrágico en la provincia

(Foto Archivo)

MIAMI, Estados Unidos.- El periódico oficial de Sancti Spíritus ha sido el emisario de las autoridades de esa provincia que confirmaron la existencia de dengue hemorrágico. En la primera plana del Escambray se informó del brote, aunque aclararon que hasta el momento no hay muertos por la enfermedad.

“Algunos espirituanos han padecido o padecen dengue hemorrágico, pero el dengue no ha matado a nadie en Sancti Spíritus”, asevera el rotativo oficialista.

Al igual que la provincia de Holguín, el territorio del centro de Cuba se encuentra en alerta de “alto riesgo epidemiológico”. De acuerdo a algunos rumores una persona falleció en  Los olivos, sin embargo, las autoridades aseguraron que los análisis descartaron que esa persona padeciera dengue.

“Sí han existido casos que se nos han complicado, que han estado en la unidad de cuidados intensivos e intermedios y que han tenido manifestaciones de algunas de las complicaciones, pero no han puesto en peligro la vida del paciente. En nuestra provincia no contamos con ningún fallecido por dengue. Los casos que se han agravado son mínimos y son muy pocos los que están confirmados con esta enfermedad”, explica la doctora Yurien Negrín Calvo, vicedirectora de Epidemiología en el territorio.

De acuerdo a la publicación del periódico de las más de 50 muestras enviadas al laboratorio en los últimos 15 días, al menos 20 han dado positivo por dengue en la provincia.

Las cifras han sido más altas en años anteriores, pero los casos detectados ahora principalmente en Sancti Spíritus y Trinidad revisten mayor gravedad por la disminución marcada de las plaquetas, el sangramiento gingivinal, la mayor intensidad del sangrado menstrual, la presencia de líquido en las cavidades, la aparición de vómitos, diarreas y el dolor abdominal, reza el artículo oficial.

Holguín vive una situación epidemiológica “tensa” con un “franco retroceso en el control” de los mosquitos Aedes Aegypti y con casos de dengue confirmados en ocho municipios. Esta semana se ha registrado un muerto por dengue hemorragico en Mayarí, y las autoridades sanitarias de la Isla de la Juventud han detectado 68 focos positivos de mosquitos en el territorio.

Este verano tres personas murieron a causa de un brote de dengue hemorrágico en el municipio Florida, de Camagüey. Hay varios médicos pendientes de juicio por presunta negligencia en el tratamiento de los fallecidos.

Sin embargo, las autoridades de Sancti Spíritus hicieron énfasis en que no hay motivos para estar preocupados: “No hay ninguna alarma”.




Cuba: la violencia sigue ganando terreno

Estudiantes de politécnico en La Habana. Foto Internet

LA HABANA, Cuba.- Tres días después de haberse producido una agresión con arma blanca en la escuela tecnológica de la construcción civil “Olo Pantoja”, sita en el municipio La Lisa, en la capital cubana, cuyo saldo resultó en el apuñalamiento de varios estudiantes, tanto la prensa oficial en su versión impresa como los medios informativos de radio y televisión del mismo monopolio estatal aún guardaban silencio sobre el incidente, que continúa circulando informalmente de boca en boca por los barrios de La Habana.

Como es habitual, la gravedad del hecho sumada al silencio de los medios de prensa al alcance del cubano de a pie destapó una avalancha de rumores cargados de especulaciones, infundios y exageraciones. “Hay dos muertos y veintipico heridos, uno de ellos grave”, aseguraba convencidísima una señora en medio de la cola de la farmacia de Carlos III, en pleno Centro Habana, mientras otros contertulios afirmaban conocer los hechos y hasta los enriquecían a más y mejor con datos de la más diversa índole: “Sí, eso fue un ajuste de cuentas… Era un asunto de dinero de drogas”, certificó un septuagenario de aspecto venerable. Otro sugería que todo se trataba de un asunto de infidelidad entre parejas y no faltó quien llegara con “la última”: “Esta mañana el que estaba grave se murió, que me lo dijo mi sobrina que es enfermera del hospital donde estaba ingresado”.

La misma escena, con repetidas porfías y múltiples versiones en torno a lo que ha devenido la comidilla de la semana, se repetía en el cercano Centro Comercial, en los corrillos del barrio, en la parada de ómnibus frente al Hospital de Emergencias (Freire de Andrade), en los agromercados y dondequiera que hubiese dos o más personas reunidas.

Por esta razón, los habaneros que miraban el noticiero estelar de las 8:00 pm del miércoles 19 de septiembre quedaron atónitos ante otra manifestación del rampante cinismo de la prensa oficial. El noticiero informaba que cuatro estudiantes de una escuela de EE UU habían sido baleados, lo cual –sin dudas– constituía una demostración de cómo continúan en aumento los niveles de violencia en ese país y con ello el sentimiento de inseguridad ciudadana entre los estadounidenses. El mensaje subliminal: estos hechos son propios de la decadente sociedad capitalista; en Cuba socialista no pasan estas cosas. Estamos a salvo.

Esta vez hasta los más ingenuos y desinformados televidentes debieron cuestionarse la desproporcionada “preocupación” de las autoridades de la Isla por la criminalidad en nuestro vecino del Norte y el sospechoso silencio sobre los brotes de crímenes violentos que parecen estarse haciendo frecuentes, no solo en la capital cubana, sino en varias provincias de Cuba, y que usualmente trascienden por dos vías: en forma de rumores populares o a través de la prensa independiente, que constituye cada vez con mayor fuerza un elemento de presión para la grisura y mediocridad del periodismo oficial.

Lentamente la gente ha comenzado a preguntarse cómo es posible que estemos más actualizados sobre los delitos que se cometen en el país “enemigo” y no se nos informe sobre los que suceden en nuestro propio patio.

Finalmente, y quizás apercibidos de su propia desfachatez, apenas en la mañana de este jueves 20 de septiembre la versión digital del periódico Granma reprodujo una nota, no exactamente de su propia redacción sino de la Dirección Provincial del Ministerio de Educación, de la cual lo más relevante parecía ser la afirmación de que todos los malhechores fueron detenidos y que este hecho no quedaría impune. Nota que, por demás, resultaba parcialmente mendaz al anunciar que recién se habían reanudado las clases en dicha escuela, cuando en realidad desde el lunes 17 de septiembre –fecha en que ocurrió el referido asalto–  y hasta el momento actual, el centro ha permanecido cerrado. Cubadebate también publicó dicha nota.

Afortunadamente, si bien el suceso de la “Olo Pantoja” dispara las alertas en cuanto a los hechos de violencia que van ganando terreno en la sociedad cubana y levantan comentarios sobre la ausencia de seguridad en un centro docente al que un grupo de delincuentes pudo acceder tan libremente, al menos por esta vez no hubo que lamentar pérdidas de vidas humanas.

Y es este último elemento el que suscita mayores inquietudes en medio de la desinformación reinante. Dado que no se han dado a conocer los móviles de los criminales ni ha trascendido –y probablemente no trascenderá en el corto plazo– ningún detalle fidedigno y relevante sobre caso, no pocas familias han comenzado a manifestar cierta preocupación por la seguridad de sus hijos en edad escolar. ¿Qué tal si situaciones como ésta comienzan a producirse más frecuentemente y por cualquier motivo? ¿No sería oportuno establecer un sistema de guardias de seguridad en las escuelas?

A fin de cuentas, razonan algunos, todas las tiendas en divisas, los almacenes, muchos centros de trabajo y hasta los locales ocupados por las organizaciones políticas y del gobierno tienen custodios para garantizar la seguridad; ¿por qué no crear un cuerpo de guardianes específicamente para las escuelas, donde hasta ahora asumíamos  que nuestros hijos estarían protegidos y a salvo? ¿Por qué no se establece al menos un reglamento que implante un perímetro de acceso restringido para impedir la entrada (y la salida) no autorizada en los centros docentes de todos los niveles de enseñanza?

Sin embargo, crear sistemas de vigilancia y cuerpos de seguridad en las escuelas cubanas, si bien podría ser una propuesta válida, no constituye por sí sola la solución. Ese sería un paliativo para evitar el efecto, pero no eliminaría las causas. Porque el punto es que –a contrapelo del silencio de los medios oficiales, empeñados en ocultarlo– en la Cuba actual se está marcando una sostenida tendencia a la violencia cuyo peligro mayor radica, entre otros factores, en la baja percepción de este fenómeno por parte de la opinión pública nacional debido a la casi total ausencia de información sobre los delitos y su frecuencia dentro del territorio nacional; y en la acumulación sostenida de un sentimiento de frustración general ante la pobreza permanente, las carencias materiales, el deterioro de los valores morales, la incertidumbre y la ausencia de perspectivas en una población que ha perdido las esperanzas de prosperar mediante el trabajo honrado.

Los sucesos del tecnológico “Olo Pantoja” son otro botón de muestra que se suma a otros, de tiempos recientes y tampoco divulgados en la prensa nacional. Pocos años atrás un maestro emergente mató a un estudiante de secundaria al lanzarle contra la cabeza una silla de hierro. Más recientemente se han producido otros delitos violentos como el asesinato totalmente injustificado de un joven músico roquero en la provincia de Camagüey, o la violación y asesinato de una joven inocente en la provincia de Cienfuegos, para no mencionar todos los casos de violencia doméstica que quedan guardados y sin procesar en los archivos de la Policía Nacional Revolucionaria, y otros que alcanzan relevancia solo a nivel local, en las remotas comunidades donde se producen.

Pero, más allá de la renuencia oficial a reconocer los hechos, es obvio que hace muchos años terminó la etapa rosa de la “revolución”, aquella que vivíamos décadas atrás, en lo que fue la edad de la inocencia, cuando andábamos de día o de noche por nuestras ciudades y caminos rurales y nos sentíamos confiados y seguros, cuando creíamos en el porvenir. Hoy el sentimiento que domina es el desencanto. Y nada es más peligroso y potencialmente violento que una sociedad que, de tanto perder, ha acabado perdiendo la fe en el porvenir.