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Cuba registra más muertes que nacimientos en primer trimestre de 2020

Cuba natalidad población

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Ancianos en asilo, Cuba (granma.cu)

MIAMI, Estados Unidos.- El número de defunciones superó en Cuba al de nacimientos durante el primer trimestre de este año, lo que significa que por primera vez se produce una disminución natural de la población en un país que desde hace tiempo trata de promover la natalidad para paliar su alto índice de envejecimiento, informó la agencia de noticias EFE.

Los datos, publicados este martes por la prensa estatal, se conocieron durante una reunión gubernamental encabezada el lunes por el gobernante cubano, Miguel Díaz-Canel, para analizar la dinámica demográfica de la Isla y la marcha de las políticas para enfrentar el envejecimiento poblacional.

Según la nota de EFE en Cuba se registraron en los tres primeros meses del año 23 666 nacimientos y 27 269 muertes, y el régimen de La Habana vaticina que la tendencia continuará durante el resto del año en la Isla, con una población de 11.2 millones de habitantes. Se estima que en el extranjero residen otros 2.5 millones de cubanos, que emigraron por razones económicas o políticas.

El porcentaje de cubanos con 60 años o más alcanzó el 20.8 % en 2019 y se prevé que en 2020 aumente al 21.2 %, de acuerdo a los datos presentados en la reunión por Marino Murillo, ex ministro de Economía y actual encargado de la comisión que supervisa la puesta en marcha de las reformas económicas que, asegura el régimen, actualizará el sistema socialista del país.

El gobierno de Cuba promueve los tratamientos de fertilidad como una de las iniciativas para aumentar la natalidad en la Isla, y según cifras oficiales, en Cuba hay 138 977 “parejas a atender”, de las que “se ha podido llegar, al menos por primera vez, al 99.9 %”, señala la nota oficial de la reunión citada por EFE.

En todo 2019 y lo que va de año 2020 los embarazos logrados por esta vía sumaron 11 678.

Así mismo, se habló en la reunión de que otorgar viviendas a las madres con tres o más hijos es otra de las medidas a tomar por el gobierno. Pero el déficit de viviendas es uno de los problemas más acuciantes del país caribeño, donde muchas parejas posponen la paternidad o la descartan por falta de un espacio propio.

De acuerdo a EFE el régimen comunista “estudia ahora un grupo de medidas para estimular la natalidad que incluyen ‘una mayor atención y protección a las mujeres embarazadas, a las madres y padres trabajadores, así como a las familias encargadas del cuidado de los menores'”.

Dijo Díaz-Canel en el encuentro que “la compleja dinámica demográfica de Cuba es uno de los asuntos que más ‘impacta en la vida presente y futura de Cuba, en su desarrollo económico y social’”, por lo que pidió seguir prestándole atención al programa de medidas.

La tendencia al decrecimiento poblacional en Cuba se hizo más pronunciada a partir de 2017, cuando la isla registró más de 18 000 habitantes menos que el año anterior, poniendo fin a varios años de crecimiento y con un récord histórico de residentes en 2016, cuando hubo censadas 11 239 224 de personas.

Entre los factores que explican ese récord tiene especial peso la reforma migratoria del 2013, que abrió las puertas al regreso de cubanos emigrados que desearan volver a establecerse en Cuba y a los que se conoce como “repatriados”.

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Cierra octubre sin leche para enfermos en Villa Clara

Cuba; Villa Clara; Leche;

(Foto del autor)

VILLA CLARA, Cuba. – Con la mirada puesta en el cartel -¿informativo?- que cuelga del área reservada a los productos lácteos en su bodega, Maricela Ramos (83), viuda que nunca tuvo empleo porque el exmarido “no la dejó salir a la calle”, regresa a su casa como cada día de este mes —y “la vida entera dependiendo” de tan augusta pensión social—, y va bajándola hasta el suelo sin mostrar consuelo.

Cuando ha preguntado antes a la empleada que despacha “cuándo darán la dieta mía y de mi hija”, aquella dependienta, malévolamente, le ha respondido:

— ¡Ay mami!, estas son las cosas del Orinoco, no las sabes tú, ni yo tampoco —.

El carrero, que en ese momento salía por la puerta a punto de arrancar el camión-pipa maloliente y hundido en fango trepidante, le ripostó: “Mi vieja, en esta tienda ni en ninguna de esta provincia hay bastantes tanquetas pa’ dejarla a granel, y el nailon del envase en Placetas está perdido”.

En el “supermercado” donde debe nuestra protagonista comprar los 10 litros mensuales de leche natural que “garantiza” el estado, una dieta que “luchó” tras repetirse análisis fallidos —y “peligrosos”, atenida a la noticia escandalosa de gente contaminada vía intra-parenteral “con Hepatitis C y hasta incluso embarazadas”—, y que fueron indicados por la médico del Consultorio “para que se la dieran” justo cuando elevaron los parámetros para poder otorgarles a las dos el suplemento dietético que atenuaría la cronicidad de su diabetes y la hipercolesterolemia de la hija Anaisis (65), no saben siquiera “cómo resolverán los otros 12 litros que faltan por entregar antes del 31”.

La anciana relata que “hoy viene milagrosamente leche doble por yogurt” pero solo para niños.

Algunas Escuelas, Hospitales y Asilos de Ancianos, residencias conocidas como Hogares Maternos para gestantes con trastornos de peso, y la mayor parte de los establecimientos que elaboran de productos para el insumo y los hospedajes “no turísticos” —porque si cobran lo hacen en moneda nacional—, se encuentran entre los también “afectados” por la ausencia o inestabilidad del vital alimento que no solo desespera al sector poblacional más vulnerable por su imposibilidad real de interesar en el trasiego soterrado de la corrupción.

Porque todos los programas y cronogramas para la distribución de mercancías en el país “se han alterado” desde que estalló el anuncio de la crisis energética “en la televisión”.

Luego, la anciana se interroga ingenuamente, empleando palabras propias; “cómo es posible que sigan vendiendo helados y no falte el yogurt por divisas”, si todos son hechos en los combinados villaclareños, los mismos que visitó Díaz-Canel hace más o menos un año declarándolos “Vanguardias Nacionales” y que “ahora no haya leche para los viejos cañengos que hicimos esto”.

Pero casi enseguida se da cuenta de la pifia y la corrige: “Claro, los otros viejos que nos mintieron no saben ni papa de lo que una pasa”.

En medio de tan lacónica “situación coyuntural”, la que ha despertado la mar de ironías a través de un tsunami arrasador con memes originalísimos, elaborados por usuarios de la impagable y polémica internet, algunos “combatientes” —a patria y a muerte—, presentes en otra cola, junto a presuntos oficialistas aventajados, traen como sin querer bajo la jaba y sueltan allí la bola de “que pronto se acabará el ‘féisbú’ ese”, porque “el gobierno no va a permitir que sigan burlándose” de su demostrada inoperancia.

Regresa entonces Maricela a su encierro de miseria, desprovista de todo excepto el diario e incomible pan.

Pero antes ha insistido en saber más y preguntado —casi con pena— “si ya vino la cuota del aceite de noviembre”, a la persona “que le apunta los mandados en la libreta” la cual sobrevive independientemente de los anuncios públicos de cualquier racionamiento, mientras aquella se encoge de hombros, cejijunta, repitiendo la exacta postura de la cercana compañera despachadora de la ausente leche, pero sin emitir nueva guasa.

Y resulta hasta la misma pose del carrero que, soltando pestes ya se ha ido, llevándose la vacuna emulsión consigo.

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Autoridades cubanas advierten peligro ante el caracol gigante africano

 

Caracol Gigante Africano. Foto Archivo

MIAMI, Estados Unidos.- El Instituto de Investigaciones de Sanidad Vegetal (INISAV) de Cuba emitió este miércoles indicaciones para ayudar a la eliminación del caracol gigante africano, la especie exótica invasora que se detectó en la isla en 2014 y que ha aparecido ya en 13 provincias cubanas.

Según una nota publicada por la oficialista Agencia Cubana de Noticias, el máster en Entomología y Malacología Agrícola, Michel Matamoros Torres, dijo a la población que una de las medidas consiste en destruir la concha, echarla en una bolsa que se cierre herméticamente y enterrarla.

Así mismo, se puede quemar también el molusco de forma segura, o sumergirlo en una solución de sal o cal al 3 % (tres cucharadas por cada litro de agua) durante 24 horas, y después sepultarlo, pero nunca debe tirarse vivo al río, ni a solares yermos, calles o en la basura doméstica.

Los especialistas cubanos advirtieron a la población que es igualmente peligroso consumirlos, comercializarlos, dispersarlos o emplearlos como carnada, adorno u “ofrenda a deidades afrocubanas”, pues el CGA puede ser hospedero de larvas del nematodo Angiostrongylus cantonensis, un parásito pulmonar de las ratas que al ingerir las larvas que portan los moluscos se infectan, y con ello pueden transmitirle al hombre la meningoencefalitis eosinofílica, una inflamación de la membrana que cubre el cerebro.

Esto puede ocurrir también, dijo el experto, cuando la persona ingiere larvas de tercer estadio, al llevarse las manos a la boca después de tocar los moluscos o por la ingestión cruda o mal cocinada de vegetales contaminados con las secreciones de los caracoles.

Medidas de precaución:

En caso de tener contacto directo con la baba del caracol, lavarse con abundante agua y jabón.

Si se cree que el caracol pasó cerca de un alimento, enjuagarlo.

Guantánamo, Pinar del Río y Cienfuegos son las únicas provincias en las que no se ha detectado la presencia de esta especie, que posee una alta tasa de reproducción, capacidad de adaptación al medio y diversas fuentes de alimentación.

De acuerdo al informe oficial, hace solo dos días autoridades de Camagüey confirmaron la presencia de unos 300 ejemplares tras revisar 600 viviendas en tres manzanas aledañas al foco inicial. En Holguín también se inició un plan de saneamiento, tras el hallazgo de 1200 caracoles gigantes de diversos tamaños.




La infecundidad en Cuba: un dilema con muchas aristas

Infecundidad Cuba
Infecundidad en Cuba: “¡Aquí no hay futuro!” es la frase que más suelen repetir las jóvenes al preguntarles sobre el tema. Foto 14yMedio

LA HABANA, Cuba.- Por estos días vuelven los medios a ponderar los beneficios de las cicateras medidas que adoptó el gobierno cubano en el 2017 para incentivar la fecundidad, proteger a la madre trabajadora y lograr la incorporación al trabajo de las mujeres con dos o más hijos, para lo cual puso en vigor la Resolución No. 1/2017 del Ministerio de Finanzas y Precios (MFP) y de Educación, que dispone un nuevo método de pago en círculos infantiles y seminternados: a las madres con dos niños se les reduce el 50 % de la tarifa vigente, y a partir del tercero, el servicio es gratis. Asimismo, las madres con partos múltiples de más de dos niños quedan exoneradas del pago.

“Las trabajadoras con un solo hijo no resultamos favorecidas”, se lamenta una joven, “ni siquiera tenemos facilidades para resolver el círculo infantil, que está bastante difícil”. No hay dudas de que esta burlesca medida en nada contribuirá a detener el acelerado decrecimiento de la población cubana, que data del año 1978, cuando por primera vez llegó al nivel más bajo y cayó por debajo de los niveles de reemplazo, al no dejar cada mujer una hija en su rol reproductivo. Precisamente fue en esa época cuando el miedo y la zozobra se apoderaron de los hogares cubanos a raíz de la imposición de enviar a los hombres jóvenes a pelear a África, pretextando la falacia del internacionalismo proletario.

Cortesía del autor

Las más recientes Proyecciones de la población cubana 2015-2050 del Centro de Estudios de Población y Desarrollo (CEPDE) de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) afirman que para el 2050 habremos perdido un 3,6 % de la población actual, y el 33,2 % serán ancianos, con lo cual seremos “el noveno país con la mayor población per cápita de ancianos del mundo”.

Los expertos en demografía alegan que la disminución de la natalidad es multicausal, y destacan como uno de los factores determinantes los cambios en la condición de la mujer, promovidos por las “políticas de empoderamiento” desarrolladas por la Revolución. Sin embargo, en las opiniones que al respecto tienen nuestras jóvenes se incluyen otros factores importantes como el deseo de emigrar, la escasez de viviendas, la precaria situación económica o la falta de confianza en la asistencia médica.

Una investigación realizada por el Centro de Estudios de Migraciones Internacionales de la Universidad de La Habana dio como resultado que un 55 % de las mujeres en edad fértil abandonan el país (Bohemia, 23 de junio de 2017). Y es que nuestras jóvenes, en su mayoría, desean tener hijos, pero no en Cuba. Algunas, como Nataly, a pesar de la propaganda, están convencidas de que aquí no hay condiciones para una maternidad plena. “No estoy dispuesta a que los comunistas me adoctrinen a mis hijos”, me confesó una vez. Hace algún tiempo se fue para Estados Unidos, donde tuvo dos niños, y piensa seguir “buscando la niña”.

Grisell, una joven filóloga con un buen trabajo, me confesó con pesar que durante el “período especial” quedó embarazada. Aunque le atemorizaba la perspectiva, decidió acudir al aborto. Hoy, con 40 años, aún le da miedo la idea de tener hijos, porque ella y su pareja tienen limitaciones económicas y de vivienda. Por otra parte, él está preparando condiciones para emigrar a Canadá.

Cortesía del autor

La hija de unos amigos que espera a su bebita para finales de febrero es una trabajadora de 38 años. Alega que antes, ella y su esposo no tenían una buena economía, además, vivían con sus padres en un apartamento de un cuarto. Luego, ellos se fueron y les mejoró la situación: le mandaron la canastilla y los ayudan. De todos modos, anuncia, “pensamos irnos, porque aquí no hay futuro”.

En efecto, “¡Aquí no hay futuro!” es la frase que más suelen repetir las jóvenes al preguntarles sobre el tema. Con esta expresión, una gran mayoría de cubanos sintetizan sus frustraciones, que van desde la falta de vivienda hasta los salarios indecorosos, pasando por carencias de todo tipo y la incertidumbre de un futuro cada vez más inestable, así como el hastío que les provoca el sistema comunista –algo que, por supuesto, no mencionan los especialistas–.




Martinoticias: Cuba, el país menos fecundo de América Latina

ancianosLa población cubana es la más longeva de América, con un 18% de los habitantes en la tercera edad, y también es la menos fecunda de la región, confirmó durante un taller sobre temas poblacionales en Cienfuegos Rafael Araujo González, especialista del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana (CEDEM).

Otros países que presentan ese problema en la región como Uruguay y Barbados tienen un 17,2% y 13,1%, respectivamente, de personas con edades avanzadas.

​​Pero en mayo el semanario oficialista Trabajadores señaló, citando los datos ​​recogidos durante el Censo de Población y Viviendas 2012, que la población de más de 60 años en Cuba ya representaba un 20% de los habitantes del país, una tendencia que se agravaría para el año 2025, cuando serían el 26% (2,9 millones de adultos mayores de 60 años).

Araújo González consideró que estos indicadores son comparables a los de países del primer mundo, con la particularidad de que Cuba es el único país subdesarrollado que tiene estadísticas semejantes. Señaló que esto supone un reto adicional para el proceso de reformas conocido como “actualización del modelo económico” en la Mayor de las Antillas.

​​Durante el 1er. Taller Provincial sobre Estudios Demográficos, celebrado en la Universidad de Ciencias Médicas de Cienfuegos, el especialista del CEDEM llamó por otra parte la atención acerca de la reducción de los índices de fecundidad en la isla, la que atribuyó a que la sociedad “tiene un ideal reproductivo que retarda la procreación, asociado a factores de índole económico, social y de superación personal, entre otros”.

La tasa de fecundidad se encuentra desde 1978 por debajo de los niveles de reemplazo generacional, confirmó en julio pasado el Dr. Roberto Álvarez Fumero, jefe del Programa Materno Infantil (PAMI) del Ministerio de Salud Pública de la isla, y precisó que el índice era en ese momento de 1,69 hijas por mujer, por debajo de la marca de reemplazo de 2,1.

Junto con la emigración, ello conllevaría, según proyecciones del CEDEM, a que para el año 2030 o quizás antes la población de Cuba baje de 11 millones de habitantes, de un aproximado actual de 11 millones 167 mil.

​​Según el Censo de Población y Viviendas realizado en septiembre de 2012, Cuba contaba entonces con una población de 11 millones 163 mil 934 habitantes: el 18,3% tenía 60 años o más; el 18,4%, entre 0 y 14 años. La dinámica demográfica para reponer una población joven requiere que los de 0 a 15 años sean el doble del grupo de 60 y más. Pero las proyecciones indican que ocurrirá todo lo contrario.

“Históricamente, la fecundidad en Cuba no ha sido alta y hoy tenemos el índice más bajo de América Latina. Para revertir esa realidad es necesaria la unión de investigadores, la familia y sobre todo, establecer una constante comunicación con las adolescentes, pues nunca será atinado incentivar la natalidad en las edades tempranas de la pubertad”, dijo Araújo González, también coordinador del proyecto “Dinámica poblacional y sus interrelaciones”, según le cita un reporte de la emisora local Radio Ciudad del Mar.

Aunque los medios oficiales ya abordan el problema, generalmente no mencionan razones económicas y sociales de la renuencia de las mujeres a tener más hijos, como los bajos salarios y la dualidad monetaria, la insuficiente cantidad de viviendas que obliga a varias generaciones a convivir bajo el mismo techo y las dificultades para desarrollar un proyecto de vida próspera en la isla.

Desde fines de los años 90, expertos cubanos como el fallecido economista disidente Oscar Espinosa Chepe han estado alertando sobre las eventuales consecuencias que traerían para Cuba el progresivo envejecimiento poblacional y la baja fecundidad en relación con el incremento de los gastos de seguridad social y salud pública, y el mantenimiento de una reserva laboral robusta.

MARTINOTICIAS




Mito y realidades del envejecimiento en Cuba

LA HABANA, Cuba, mayo, 173.203.82.38.- Existen en Cuba personas de la tercera edad que tienen un nivel económico aceptable, pero otras muchas carecen de los medios necesarios para subsistir. Ancianos hurgando en contenedores de basura o con los huesos sobresalientes por los ayunos, son parte bochornosa de nuestra cotidianidad en las calles, aunque no sea esta la realidad que vende el gobierno.

Según cifras ofrecidas el pasado 3 de mayo por el diario oficial Granma, más del 18 % de la población cubana rebasa los 60 años y se predice que para el 2025 esa cifra rondará el 25 %.

“Cuatro de cada 10 adultos mayores puede vivir entre bien y un poco apretado con los ingresos que reciben, en tanto el 60% lo hace con privaciones y carencias”, destaca la última encuesta nacional sobre envejecimiento poblacional, publicada por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).

Cerca de un 40 % de los encuestados declararon que vivían mal y que sus ingresos casi no alcanzaban para la supervivencia. “Esto puede ser reflejo de que la mayoría de ellos cuenta sólo con el ingreso por Jubilación o Pensión”, señaló la ONEI en su informe. Un 15 % declaró no tener ningún recurso económico para el futuro.

“A pesar de las dificultades que ha enfrentado el país, Cuba puede estar satisfecha de cómo ha manejado, pese a la crisis a que ha sido sometida, el nivel de atención a sus adultos mayores. Se ha mantenido una cobertura total de la seguridad y/o la asistencia social”, asegura Ecured, la enciclopedia mediática cubana.

¿Cómo entender entonces que, según la ONEI, uno de cada dos adultos mayores siente temor o incertidumbre respecto a su situación económica o de salud, de cara al futuro?

Caridad Sánchez es una de tantos que a su avanzada edad -la mayoría de ellos trabajando- , no ha podido disfrutar su de la jubilación. Su máxima inspiración para vivir es su hija, síndrome de Down. “El día que yo falte, no sé qué será de ella”, repite a cada instante.

Lleva una jaba llena de palos. Le pregunto para qué son: “Leña para cocinar”, responde. Víctima de una estafa, perpetrada bajo la impunidad de los jueces, vive en una casa inhabitable. La anciana hace malabares para que ella y su hija puedan malcomer. “Me he quejado a todas las instancias estatales posibles, pero no me hacen caso”, me enfatiza.

Arturo tiene 67 años y vive agregado. La salud ya no le acompaña: “Estoy decepcionado”, refiere el  internacionalista, quien aún cotiza para la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, la cual fundó. Ha sentido el irrespeto ante sus canas cuando solicita ayuda a la mayoría de las instituciones estatales. Envió en vano decenas de escritos de queja a la Fiscalía, Asamblea Nacional y Tribunales, para reclamar una casa que recibió en herencia.

Otros no pierden su tiempo en quejas. Simplemente, si no tienen casa, duermen donde les alcance la noche. Si no tienen comida, suplican un peso a cualquier transeúnte, o buscan en la basura.

Cuando se camina por las calles de la capital habanera, es fácil ver que al menos el 50 % de los deambulantes son ancianos. Igual sucede con los que buscan comida u otros productos entre los desperdicios. A veces no lucen necesariamente como andrajosos.

Según la ONEI, cuando se le preguntó a los ancianos, sobre aquello que deseaban y no podían permitirse por razones económicas, un 42,5 % refirió que adquirir o arreglar la vivienda.

Los estudios oficiales sobre personas que duermen en las calles, específicamente los ancianos, escasean. Algunos prefieren tapar el sol con un dedo y creen que es suficiente con justificarse y culpar al “bloqueo norteamericano”.

La Dra. Cristina Luna, viceministra del Ministerio de Salud Pública, se mostró optimista en un reciente evento internacional sobre Longevidad Satisfactoria: “Para enfrentar el reto del envejecimiento poblacional contamos con la fortaleza que representa un Estado socialista, donde toda la sociedad se pone en función de esta premisa”, dijo.

¿Acaso bastará seguir con el mismo discurso del “socialismo” para resolver los problemas?




Censo y emigración

LA HABANA, Cuba, agosto, 173.203.82.38 -Cada año, la población cubana envejece, proliferan los asentamientos ilegales, crece la población penal y miles de cubanos abandonan la Isla, según el gobierno, por motivos económicos.

Entre el 15 y el 24 de septiembre próximo, un formulario de 35 preguntas será parte del nuevo Censo Nacional de Población y Viviendas, el decimoctavo en la historia de Cuba y el cuarto que realiza la tiranía de los hermanos Castro Ruz. Como punta de lanza, serán utilizados más de 70 mil enumeradores, entre profesores y estudiantes preuniversitarios y técnico-profesionales de la enseñanza superior.

Me pregunto: ¿Es necesaria una planilla oficial con 35 preguntas para saber cuántos cubanos somos? El censo efectuado en 2010 en Estados Unidos, un país enorme y de más de 300 millones de habitantes, tenía apenas 10 preguntas.

El Censo se realizará en horas de la noche y, según su responsable a nivel nacional, Juan Carlos Alfonso Fraga (en declaraciones a la revista Bohemia), “no concede ni elimina legalidad alguna”.

El cuestionario se dará a conocer previamente por los medios masivos de difusión, controlados todos por el Estado. Entre las preguntas que ya circulan de boca en boca, aparecen el estado actual de los inmuebles, ocupación laboral, salario, nivel educacional, conjunto de electrodomésticos en las viviendas (no es necesario mostrar la propiedad), servicios que recibe la familia, su nivel de información y otras, hasta completar el interrogatorio de 35 preguntas.

Según los organizadores, toda la información recopilada, “ajustada a los estándares internacionales” en materia de censo poblacional, se pondrá en función del desarrollo social.

El nuevo Censo Nacional llega a los cubanos en medio de un clima de descontento por el alto costo de los artículos de primera necesidad y la corrupción estatal, así como por la represión sobre la economía informal y sobre los trabajadores por cuenta propia. El deterioro progresivo del transporte público y los servicios sanitarios, la insalubridad y la proliferación de enfermedades nunca vistas o erradicadas desde hace décadas, son igualmente motivos de sumo descontento popular. En fin, todo un sinnúmero de problemas que mantienen a la ciudadanía desconectada de la política gubernamental.

Después que Estados Unidos acogió a más de 125 mil cubanos, que huyeron del régimen por la localidad habanera del Mariel, Fidel Castro dio curso al segundo Censo Nacional de Población y Viviendas, en 1981 (9 706 369 habitantes).

Más tarde, el propio Fidel propuso el aumento de entre 10 y el 30 %, en los alimentos subsidiados. Y al año siguiente, sintiéndose fortalecido por el patrocinio de la extinta Unión Soviética (URSS), lanzó la ofensiva contra el mercado libre campesino, acusando a los comerciantes de “intermediarios inescrupulosos”.

Ocho años antes del tercer Censo Nacional, en 1994, Estados Unidos recibió la andanada de casi cuanrenta mil balseros y se comprometió con Cuba a aceptar 20 mil cubanos cada año. En 2002, año en que Fidel Castro intentó opacar las 11 mil firmas de Proyecto Varela con su perreta del “socialismo irrevocable”, el nuevo Censo arrojaba cerca de 11 millones 200 mil habitantes. Para entonces, la URSS había desaparecido y el Estado tirano necesitaba nuevas estrategias de financiamiento.

Ahora, a diez años del último Censo Nacional, más que un conteo poblacional para las próximas elecciones de candidatos de circunscripción, se impone un nuevo interrogatorio nacional. Con Raúl Castro en el poder, nada más falta por saber lo que pensamos los cubanos sobre los menguados subsidios, sobre la proliferación del trabajo no estatal o de esa oferta y demanda que propicia la versión más trágica del capitalismo de Estado.

¿Será este Censo Nacional de Población y Viviendas la antesala de los tan ansiados cambios en la política migratoria?

Después del 14 de septiembre, los cubanos sabremos cuántos somos los que quedamos en la Isla, desde la Punta de Maisí hasta el Cabo de San Antonio. Sin embargo, el gobierno, para nada interesado en las vicisitudes del ciudadano de a pie, seguirá ignorando las respuestas no convenientes a esas 35 preguntas del cuestionario para el Censo, al igual que ignora al casi 20 % de nuestra nación que debido a la catastrophe nacional vive en la diáspora.

odel[email protected]




Cuba, censo de población y viviendas 2012

LA HABANA, Cuba, junio, 173.203.82.38 -El Censo de Población y Viviendas 2012 está programado a realizarse entre el 15 y el 24 de septiembre, según  ratificó  el Dr. Juan Carlos Alfonso Fraga, director nacional del censo durante una exposición realizada en la Mesa Redonda de la televisión cubana el 14 de junio.

Hasta la fecha, en Cuba se han efectuado 17 censos: 8 en la época colonial, 1 en 1899 bajo la ocupación norteamericana, 5 entre 1902 y 1959, y 3 en la llamada etapa revolucionaria.  El primero data de 1774, el cual arrojó una población de 171, 6 miles de habitantes, y el último de 2002 constató una población residente permanente de 11 177 743 habitantes, con una tasa media anual de crecimiento en el período intercensal de apenas 0,7%; un porcentaje únicamente superior a los arrojados por los censos de 1877 (0,5%) y 1899 (-0,3%), que reflejaron los efectos devastadores de nuestras guerras anticoloniales del siglo XIX, etapas de intensas crisis, hoy reeditadas con distintas características en la sociedad cubana.

El censo seguramente mostrará  la delicada situación demográfica del país, signada por una tendencia a la reducción de la población en términos absolutos, así como a un creciente envejecimiento, que en las condiciones cubanas representa una virtual bomba de tiempo para toda la sociedad.  Según los estimados anuales de los habitantes residentes, piblicados por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), en el período 2006-2010 la población decreció en  todos esos años con excepción de 2009.  Al término de 2010 hubo una disminución absoluta de 2675 habitantes con respecto a los que se estimaban residían el 31 de diciembre de 2005.  Según proyecciones de ONEI realizadas en 2011 esta tendencia seguirá profundizándose, y en 2035 la población cubana se reducirá a 10 753 600 habitantes, una disminución de  478 544 habitantes.

Paralelamente ha ocurrido  un acelerado proceso de envejecimiento, que ha convertido Cuba en  el país del continente con la mayor cantidad relativa de población de 60 años y más.   Según el Censo de 2002, las personas clasificadas en ese rango etario representaban el 14,7% del total de la población.  A finales de 2011 era del 18,1%, según cálculos de ONEI, con una tendencia a representar el 34,0% del total de la población en 2035, de acuerdo con la proyección de la fuente anteriormente citada.

El nuevo censo actualizará los datos sobre la población, que hasta el momento se han basado en cifras estimadas por la ONEI, dando un panorama más preciso sobre la gravedad de los problemas demográficos de Cuba, posiblemente uno de los retos mayores que afronta Cuba para su sustentación como nación.

Además del tema  demográfico, el censo abordará problemas como la distribución territorial de los habitantes,  su composición por raza,  sexo y edades, nivel educacional, cantidad de personas incorporadas al trabajo, jubilados, número de viviendas  y sus condiciones, disponibilidad de los distintos servicios (agua, electricidad, etc.), tenencia de equipos electrodomésticos, y otros importantes elementos indispensables en cualquier país, como herramientas esenciales para la proyección del desarrollo nacional.

En particular tendrán especial relieve los datos relativos a la vivienda, uno de los problemas más graves afrontados por la sociedad cubana.  Según el Censo de 2002 existían 3 524 327 unidades de alojamiento.  Será muy útil determinar el estado del fondo habitacional que, como se conoce está en terribles condiciones por la falta de mantenimiento y atención general desde hace muchos años.  Según un informe del Instituto Nacional de la Vivienda emitido en 2005, el 43,0% del fondo estaba entre regular y mal estado, apreciación que algunos analistas consideraron inexacta por ser mucho más grave la situación real. El escenario que describirá  el Censo de 2012  será peor que el existente en 2002, pues la cantidad de viviendas terminadas en los últimos años se ha reducido progresivamente desde 2007, con solo 32 540 unidades en 2011, cifra insignificante si se tiene en cuenta las destruidas en el período intercensal por efecto de huracanes y otros fenómenos meteorológicos, así como las perdidas por causa de derrumbes o declaradas inhabitables por su mal estado.

Es de esperar que los resultados del Censo 2012 se publiquen con rapidez y la población pueda conocer el escenario demográfico en todos sus aspectos, al igual que la magnitud de otros problemas, elementos indispensables para poder realizar diagnósticos más precisos sobre el crítico estado de la nación.




Retos del envejecimiento en Cuba

LA HABANA, Cuba, diciembre, 173.203.82.38 -La Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba (ONE), con la colaboración del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE)-División de Población de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Oficina del Fondo de Población de Naciones Unidas en Cuba, ha confirmado la tendencia de decrecimiento poblacional durante el período 2006 a 2035 en que persistirá el descenso de la natalidad, decrecerá la fuerza laboral y aumentarán los ciudadanos mayores de sesenta años. Con 3,6 millones de ancianos (34% del total poblacional) Cuba alcanzará el triste galardón de ser el país más avejentado de América Latina y el Caribe.

La población actual, de unos 11 millones 200 mil, bajará a 10 753 600, en 2035,  al decrecer en 469 mil habitantes. El capital laboral potencial actual, comprendido de 15 a 59 años, asciende a 7,3 millones pero caerá en más de millón y medio hacia 2035.

El aumento de la edad de jubilación hasta los 65 años los hombres y 60 las mujeres solo ha servido para aletargar el frágil equilibrio en la ruptura laboral generacional hasta el quinquenio 2020-2025, en que quedará rota la subyacente armonía.

A la adversa situación demográfica se suma otra complicación en el entramado social. Hay registrados 130 mil dementes, cifra que puede alcanzar el 2,3%, con alrededor de 300 mil pacientes, en 2040, si no se ejecutan las medidas de prevención, educación y tratamiento sistemático de los pacientes, incluida esmerada atención por la familia y la sociedad, como expuso el doctor Juan Llibre Rodríguez, presidente de la Sociedad Cubana del Alzheimer, en el V Congreso Iberoamericano sobre la Enfermedad de Alzheimer, efectuado en octubre en La Habana.

Es presumible que más allá de controles estadísticos el número de enfermos mentales pudiera ser mayor. A veces por mal diagnóstico  se confunden enfermedades mentales con trastornos comunes del envejecimiento, incluidos los relacionados con el extendido alcoholismo, en sí mismo una enfermedad mental. El vulgo, al desconocer las manifestaciones clínicas, generaliza la  conducta  del enfermo mental  como “manías de viejos”, y la del alcohólico como “cosas de borrachos”, lo que lleva al menosprecio, la confusión y la desatención clínica. No siempre la atención médica de las personas con Alzheimer es sistemática, peor si los enfermos están desamparados por la familia y la sociedad.

Si las cosas siguen coma van, dentro de veinte años el 34% de la población cubana tendrá 60 años o más; declive peligroso hasta para la existencia misma de la nación. La única solución sería revertir el acentuado desbalance entre los que nacen y los que mueren o se van.

Se hace indispensable que haya pronto real prosperidad y libertades públicas en Cuba, para que la gente quiera procrear, trabajar y vivir en su suelo natal y cese la ininterrumpida noria del abandono del país por muchos de sus ciudadanos para radicarse en el extranjero.




Cuba, país de ancianos

LA HABANA, Cuba, septiembre, 173.203.82.38 -“Proyecciones de la Población Cubana 2011-2035” es el título del estudio de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), que indica las expectativas demográficas para los próximos 24 años.  Según este amplio documento, en 2035 los habitantes de la Isla se habrán reducido en 478 544, de 11 232 144 actuales; se prevé que Cuba tendrá 10 753 600  para esa fecha. Esa tendencia decreciente ya existe desde hace años, materializada en el período 2006-2010, cuando la población sólo creció ligeramente en 2009.

Según la previsiones de la ONE en 2035, la población con 60 años o más será el 34,0% del total, mientras las mujeres en edad fértil se reducirán en 827 296.  Si en 2011 el número de personas en edades activas (15-59 años) es del 65,0% de la población total, en 2035 será solo del 52,2%.

El hecho de que más de la tercera parte de los cubanos tenga más de 60 años de edad, plantea inmensos retos económicos y sociales. El país tiene unos niveles de productividad sumamente bajos y al decrecer la cantidad de personas en edades activas, disminuye  la población económicamente activa, lo cual deja a la luz la imperiosa necesidad de revertir esta tendencia demográfica, que de continuar dificultará el funcionamiento futuro de Cuba como nación.

Asimismo, las personas de la tercera edad generarán  gastos extraordinarios en atención a la salud y, a pesar de haberse  prolongado la edad de retiro a 60 años para las mujeres y 65 para los hombres, será muy difícil el financiamiento de las pensiones, teniendo en consideración que  la contribución a la Seguridad Social únicamente cubrió el 60,8% de los gastos en  2010, según la ejecución del presupuesto de ese año, aun cuando las pensiones medias mensuales  no sobrepasan el equivalente a los 10 dólares mensuales. En el 2010, las personas con 60 o más años representaron el 17,8% de la población, podrá imaginarse la situación del fondo de pensiones cuando ese indicador sea del 34,0%.

La génesis del problema demográfico se basa en dos factores esenciales: la  caída continuada de la natalidad debido a que las familias no quieren reproducirse por la agobiante situación económica imperante, comprendidos los salarios miserables, la falta de viviendas y de mínimas condiciones para atender debidamente a los niños, que no tienen derecho a adquirir por el racionamiento un litro de leche al cumplir los 7 años de edad, entre otras  carencias.

Así, la Tasa Global de Fecundidad (hijos por mujer) fue de 1,63 en 2010, mientras la Tasa Bruta de Reproducción (hijas por mujer) resultó  de 0,79.  Con estos indicadores es imposible la reproducción y ampliación de la población cubana.  A esto se añade que a pesar de todas las restricciones impuestas para que los cubanos no puedan viajar al exterior, existe un creciente éxodo hacia el extranjero.  En el período 2001-2010, el Saldo Migratorio Neto fue de 342 199 personas, con una dinámica creciente, de acuerdo a datos de la ONE.  Si se facilitara a los cubanos residentes en el país viajar al exterior como turistas, según plantea estudiar el Punto 265 de los Lineamientos aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista, seguramente el éxodo crecerá notablemente, sobre todo de jóvenes calificados, independientemente de la justeza de la medida.

Posiblemente la proyección realizada por la ONE  del decrecimiento en un 25,0% del saldo migratorio negativo hacia el exterior a partir del quinquenio 2020-2025, lo que se repite en los dos quinquenios siguientes en igual magnitud, podría ser demasiado optimista. Esto será imposible de lograr, si se mantiene  y probablemente agudicen las actuales condiciones de vida de los cubanos. Asimismo, la Tasa Global de Fecundidad estimada para los distintos quinquenios parece también algo irreal,  tomando como constante la situación económica actual y la proyección de  reducción  en 28,0% de las mujeres en edad fértil  entre 2011-2035. Esas expectativas solo podrían materializarse si fuera eliminada la causa que ha provocado el desastroso panorama demográfico: el mantenimiento de un sistema económico, político y social disfuncional que ha llevado a Cuba al desastre total. Si ese sistema con sus dogmas fuera radicalmente sustituido, liberándose las fuerzas productivas, entonces el país pudiera progresar y con toda seguridad ante un futuro promisorio las familias se reproducirían y los cubanos no desearían marcharse de su patria, dejando atrás familias y amigos.

El panorama que describe la ONE,  es sumamente grave y demuestra los serios daños demográficos causados por quienes prometieron conducir  Cuba al paraíso y en realidad  la  arrojaron al infierno.  Un  triste destino para un pueblo engañando que lo ofreció todo tras un ideal falso y que ahora deberá afrontar hasta el reto de su sustentabilidad como nación.