1

Entre comedia y cine de terror

LA HABANA, Cuba, agosto, 173.203.82.38 -Soy tan peliculero que sentí curiosidad cuando, el domingo 15 de julio, el noticiero de Cubavisión anunció la transmisión de un mini film con Danny Glover y Peter Coyote interpretando al abogado de Gerardo Hernández y al general James R. Clapper, en la reconstrucción de una supuesta interpelación efectuada en el juicio a los cinco espías cubanos presos en Estados Unidos. Pero al ver el film, quedé contrariado.

Para atenuar la decepción, traté de imaginarme a Glover como el policía torpe de la película Arma Letal y a Coyote como el periodista nazi de Von Voyage. Siempre he respetado y elogiado el trabajo de estos dos actores. Y me causa comezón que se presten para ser utilizados por la maquinaria propagandística de la dictadura cubana.
El corto, de apenas 3 minutos de duración, fue colgado en la red You Tube y ha sido visitado por miles de internautas. Su objetivo era claro: hacer campaña pro-libertad de los cinco espías cubanos calificados de “antiterroristas”, cuatro de ellos actualmente presos en cárceles norteamericanas, desde hace 14 años, por realizar labores de inteligencia para el gobierno cubano en los EE UU.
El hecho de que Glover y Coyote hayan prestado sus imágenes para cuestionar el sistema judicial norteamericano, a favor de una cruenta dictadura totalitaria,  por demás enemiga declarada de ese país, demuestra el respeto a la libertad de expresión que existe en el país “imperialista” más cuestionado del mundo.

Pero, desafortunadamente, la mala ficción nunca llega al corazón de  la teleaudiencia. Aunque sea actuada por estrellas del calibre de estos dos actores, quienes fracasaron en su intento de mostrarnos una supuesta “verdad”, revertida como la primera víctima de esta trama.
Si Coyote y Glover, artistas políticamente comprometidos -según sus declaraciones-, o cualquiera de los astros de la pantalla grande, quisieran tener la oportunidad de mostrar al mundo la verdad sobre Cuba y sobre el régimen terrorista que la oprime, tienen al alcance de sus manos múltiples argumentos.
Que escenifiquen un corto donde Fidel Castro aparezca ordenándole al general de división Senén Casas hundir el remolcador 13 de Marzo, repleto de niños y mujeres.

O que representen a los hermanos Castro dando instrucciones para que fueran derribadas dos avionetas civiles y desarmadas de Hermanos al Rescate, o los mismos dos monstruos decretando el fusilamiento sumario de tres jóvenes afrocubanos que intentaron, incruentamente, secuestrar una embarcación para largarse de Cuba.

También pueden recrear en un filme los apresamientos en los campos de concentración de la UMAP, y la tragedia de los presos políticos cubanos, precisados a morir por inanición en las celdas de castigo.

Los histriones que elaboren y suban estos vídeos al portal Youtube, con el propósito de que miles de internautas juzguen a los asesinos que han sometido a Cuba durante 54 años, sentirán la satisfacción de haber hecho algo meritorio a favor de más de 11 millones de víctimas, y no por cinco miserables espías al servicio de una dictadura.