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Detienen y multan a periodista de CubaNet por comprar helado para su hijo

Vladimir Turró, Periodista de CubaNet, Arresto

LA HABANA, Cuba. — El periodista de CubaNet Vladimir Turró Páez denunció que oficiales de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) lo arrestaron en la mañana de este martes en una parada de ómnibus de la avenida 23, en el barrio habanero de El Vedado.

“Estuve arrestado por casi cinco horas. Me querían levantar una denuncia por receptación, por dos jabas con helado, aunque, finalmente, lo que me impusieron fue una multa de 1 500 pesos y me decomisaron el helado, que había comprado para mi hijo de un añito de edad, que está enfermo y solo le apetece tomar cosas frías”, sostuvo el reportero.

De acuerdo a su testimonio, el oficial de la PNR, acompañado de un miembro de las Fuerzas Armadas Revolucionaria (FAR), llegó hasta la parada y se dirigió directamente al periodista para pedirle los documentos de identificación. Luego revisaron su mochila y la cartera de su esposa.

“Se bajaron de la patrulla, que parqueó en la senda contraria, cruzaron la calle y vinieron directamente hasta donde yo estaba sentado con mi esposa. Por eso me cuesta creer que aquello se tratara de una casualidad, porque con tantas personas que había en la parada vinieron directo a mí. Es evidente que los mandaron tras de mí”, dijo Turró Páez.

El reportero añadió que lo trasladaron hacia la Unidad de la Policía sita en Zapata y C, donde fue introducido en un calabozo sin higiene, ni agua potable.

“Aquel calabozo era un asco, había tremendo mal olor a orine y no había agua para tomar. Allí me mantuvieron por casi cinco horas, sin darme alimentos tampoco”, denunció.

Asimismo, el periodista relató que el oficial de guardia lo amenazó con levantarle una denuncia por receptación y llevarlo a los tribunales.

“Por un poco de helado ese hombre aseguró que me enviaría a la cárcel; pero eso es lo que hacen las dictaduras, porque se trataba de una obra de la Seguridad del Estado, que intenta encarcelarme a como de lugar”, agregó.

Multa y acta de decomiso
Multa y acta de decomiso (Fotos: Cortesía)

Al cabo de las dos horas de estar allí, explica, aparecieron dos oficiales de la Seguridad del Estado cubano, quienes aseguraron que le impondrían una multa y le decomisarían el helado.

“Todo era una obra de teatro, dirigida por la Seguridad del Estado. Finalmente, me impusieron una multa de 1 500 pesos y me decomisaron el helado que había comprado para mi niño.  Me liberaron casi al filo de las tres de la tarde, desde la diez y pico de la mañana que me arrestaron”, apuntó.

En noviembre de 2021, Vladimir Turró fue golpeado en la vía pública por tres individuos que le auguraron que aquello era un adelanto de lo que podía pasarle el 15 de noviembre, fecha anunciada por el grupo Archipiélago para realizar la llamada Marcha Cívica por el Cambio.

El pasado mes de febrero, el reportero fue arrestado a la salida de la sede de las Damas de Blanco, luego de realizarle una entrevista a su líder, Berta Soler.




Presentan el informe “Silencio y destierro, el exilio forzado de periodistas independientes en Cuba”

Periodistas cubanas

MIAMI, Estados Unidos. – La organización no gubernamental Artículo 19 presentó este lunes el informe “Silencio y destierro, el exilio forzado de periodistas independientes en Cuba” con la participación de varias reporteras de la Isla obligadas a exiliarse.

Durante la presentación del informe, la ONG reconoció que, aunque la violencia del Estado cubano contra voces críticas no es nueva, se ha recrudecido en los últimos años.

Llevo casi cuatro años ejerciendo el periodismo independiente en Cuba y esto yo lo equiparo a ser corresponsal de guerra. En 2021, la organización por la libertad de expresión y prensa registró 1129 represiones contra comunicadores y al menos 508 agresiones en 2022”, dijo la reportera de CubaNet Camila Acosta, la única que intervino en la presentación desde La Habana.

Por su parte, la periodista Cynthia de la Cantera, de YucaByte, contó que la Seguridad del Estado la amenazó con iniciar un proceso legal en su contra si no abandonaba el periodismo. “De manera forzada, renuncié al periodismo, lo cual ha tenido un impacto emocional y a todo mi entorno”, lamentó.

“Llevo tres años fuera de Cuba. El exilio forzado no solo es que te presionen a salir de tu país, es el no saber qué te puede pasar si intentas volver. La  decisión de hacer periodismo fuera de Cuba conlleva una serie de renuncias personales”, dijo a su turno Darcy Borrero, residente en Miami y actualmente colaboradora de Diario Las Américas.

Por otro lado, desde Argentina la periodista de CubaNet María Matienzo recordó: “Al empatizar con tanto sufrimiento una pierde los límites entre activismo y el periodismo. Uno de los problemas graves del periodismo independiente es que lo hacemos desde la precariedad tecnológica, económica y de información”, lamentó.

Finalmente, Luz Escobar, reportera de 14ymedio exiliada en España, reconoció que viviendo en otro país el “reto es hacer periodismo desde el exilio”.

En su informe, Artículo 19 identificó los mecanismos del Estado cubano que violan sistemáticamente los derechos a la libre expresión e información, entre otros. 

“Entre la diversas prácticas, ha llamado en especial la atención el hecho de amenazar, acosar e intimidar a las y los periodistas, pero también a sus colegas, familiares y amistades hasta conseguir que la persona renuncie a su labor como periodista, delate a sus colegas del medio de comunicación o se vea obligada a salir del país para no volver más”, concluyó la ONG.

De acuerdo con Artículo 19, “el uso recurrente de estas prácticas se ha intensificado luego de las manifestaciones del 11 de julio de 2021 y ha formado parte de la agudización de la ola represiva desatada por las autoridades. Mediante amenazas que ejercen funcionarios del Departamento de la Seguridad del Estado (DSE), se obliga a las y los periodistas independientes a salir del país. Esto significa la ruptura de su plan de vida, el desarraigo, la separación familiar, así como la imposibilidad de regresar a Cuba”.

Solo entre 2021 y los primeros 10 meses de 2022, Artículo 19 documentó el exilio forzado de ocho periodistas que declararon expresamente que salieron de Cuba por presiones de los agentes del DSE, como una pequeña muestra de lo que personas periodistas y comunicadoras están enfrentando dentro de la Isla. 

“Además ―subraya el informe―, estas padecen una agresión de doble vía: no solo son forzadas a salir de Cuba sino que también se les impide regresar debido a que las autoridades le imponen una restricción de ingreso al país donde nacieron y del cual son ciudadanas. Al obligarles a salir e impedirles regresar por su condición de periodistas, el Estado cubano viola los derechos a las libertades de expresión y prensa, al acceso a la información y al libre tránsito”, también señala el texto.




Mauricio Mendoza: “Continúo escribiendo historias que deben ser narradas”

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LA HABANA, Cuba. – El reportero cubano Mauricio Mendoza Navarro llegó a Estados Unidos en agosto del año pasado. Aunque ejerce el periodismo independiente desde 2019 y colabora habitualmente con Diario de Cuba, su nombre se hizo más conocido tras los acontecimientos ocurridos frente al Ministerio de Cultura el 27 de enero de 2021.

En esa ocasión, fue agredido por el ministro Alpidio Alonso Grau frente a otros periodistas y artistas integrantes del grupo 27N, que se congregaron en la sede de ese organismo con la intención de retomar el diálogo pactado el 27 de noviembre de 2020, en ese mismo lugar.

Mientras vivió en Cuba, Mauricio fue citado por la policía política, desnudado en interrogatorios y amenazado con ser procesado en virtud del nuevo Código Penal, por ejercer el periodismo independiente. Aun cuando nunca estudió esa carrera, según cuenta a CubaNet, se hizo reportero por vocación, porque le apasiona; y siempre ha buscado prepararse “de la mejor forma posible para cada día comunicar mejor, tener más herramientas para ello y hacerlo de la forma más profesional posible”.

―¿Por qué decidiste exiliarte de Cuba de manera apresurada y discreta?

―Como periodista me debo a la gente, pero en mi vida personal no tengo por qué dar explicaciones, ni tengo que estar anunciando qué voy a hacer con ella. Decidí irme de Cuba por las razones por las que todo el mundo se ha ido: la persecución política. No creo que el exilio de un periodista sea más noticia, porque al final es un privilegio, soy privilegiado por salir de Cuba, allá hay mucha gente presa que no ha podido salir y tiene menos posibilidades que yo.

―El incidente ante el Ministerio de Cultura el 27 de enero de 2021 te hizo más visible. ¿Cómo fue el trato de la Seguridad del Estado a partir de ese momento? ¿De qué manera seguiste reportando bajo ese foco de atención?  

―Después de eso, sí, aumentó mi visibilidad mediática y pasé de categoría: ya fui una persona objeto de interés de la Seguridad del Estado. Antes, incluso era más tranquilo, no tenía problemas, pero tampoco me preocupaba; yo estaba consciente de eso y seguí realizando periodismo, adaptándome a la circunstancia y a la nueva realidad.

―Desde finales del pasado año hasta ahora decenas de reporteros independientes cubanos han renunciado al periodismo. ¿Qué crees sobre estas renuncias y posteriores exilios?

―Eso es resultado de la represión, el resultado de no haber una infraestructura para proteger a los periodistas que están en el terreno; nos convertimos en punta de lanza y nos hemos tenido que ir. Falta infraestructura para hacer periodismo en un sitio de tanto riesgo como Cuba.

―¿Continúas ejerciendo el periodismo? 

―Es más complicado porque son muchas las cosas que cambian cuando emigras y tienes que asentarte, pero sí continúo haciendo periodismo y continúo escribiendo historias de los sitios donde estoy, que son historias interesantes también, que deben ser narradas. Me adapto al sitio donde estoy para encontrar historias, noticias y darlas a los medios.

―¿Qué se siente no ser un periodista en el terreno donde te formaste, ejerciste y, además, donde hiciste activismo?

―Yo nunca me he considerado un activista; soy un periodista que he trabajado ciertos temas mezclados al activismo, pero yo solo le daba visibilidad a lo que hacían los activistas. Estar en otro terreno es genial porque se te abre la mente, descubres otras cosas, aprendes; no sé por qué está ese mal rollo de que los periodistas cubanos solo se tienen que centrar en Cuba. Yo veo que periodistas como Martín Caparrós, como Leila Guerriero… lo ejercen y han hecho periodismo en otros lugares. El mundo es más grande que Cuba y hay muchas cosas de las que hablar, de las que escribir, incluso para mostrársela a la gente que está en la Isla y para mostrar otros horizontes, para mostrar al lector cubano otras cosas que existen. El periodismo no es solo político y, a la vez, lo es porque le estás mostrando a tu gente que existe un mundo más allá de lo que nos han contado en Cuba.

―Hablando de activismo, ¿crees que los periodistas independientes cubanos son activistas o están obligados a serlo?

―Hay muchos periodistas cubanos que además de hacer periodismo hacen activismo, y a la vez en Cuba se tiene un mal mito de que el periodista debe ser activista o de que el periodista va a tumbar al régimen. Su función básica es informar; a mí nunca me ha gustado ser un activista, porque soy alguien a quien le gusta tener la libertad de mandar pa’l carajo tanto al que me opongo como al que en un momento me deja de parecer lógico lo que dice o lo que propone; y lo hecho en muchas ocasiones sin ningún tapujo. 

Muchos sí hacen activismo y creo que eso también ha hecho decaer la prensa independiente; creo que ha llevado, en parte, a este resquebrajamiento de la prensa independiente en Cuba. No estoy en contra del que haga activismo, es la libertad de cualquiera, yo simplemente veo el periodismo como algo más abierto, el activista tiene que regirse de cierta forma al plan político o del grupo en el que esté, y a mí por lo menos no me gusta regirme por esos esquemas.

―¿Será posible hacer periodismo independiente en Cuba, aun con el acoso constante de la Seguridad del Estado y la criminalización de su ejercicio en el nuevo Código Penal? 

―Yo creo que siempre se va a poder hacer periodismo independiente; lo que hay es que cambiar las estrategias y hay que ser inteligentes. Esta oleada del exilio, esta oleada de la emigración, debe ser una experiencia para todos, tanto para medios, directores de medios, periodistas… Hay que buscar el anonimato, hacer un periodismo encubierto, siempre se va a poder. A los periodistas nos gusta que se nos reconozca el trabajo, pero uno tiene que poner en la balanza qué es más importante: ¿la visibilidad o hacer el trabajo bien hecho? Y cada quien va a saber qué hacer.

―Algunos dicen que llegar a Estados Unidos es volver a nacer, es como comenzar a vivir. ¿Qué piensas tú?

―Claro que es volver a nacer porque es llegar a un mundo donde la sociedad funciona a años luz de como funciona en la Isla y es volver a aprender, es volver a educarte, volver a todo; sobre todo viniendo de Cuba, con el nivel de atraso tanto económico como cultural, social. Aquí empezamos a aprender todo de nuevo, no solo en Estados Unidos sino en cualquier lado. Salir de allá es una escuela nueva, es como empezar a dar tus primeros pasos; muchos salimos dando los primeros pasos sin infraestructura de vida y nos toca comenzar aquí, de nuevo. 

―A veces las personas en las redes sociales te han tachado de inmaduro ¿Cuántos años tienes y cuándo comenzaste a hacer periodismo independiente?

―No creo que la edad tenga que ver con la madurez, yo soy extremadamente joven y empecé a hacer periodismo con 21 años. Los que me han tildado así lo han hecho cuestionando mi derecho a defender lo que pienso, por encima de todo, y lo han hecho atacando la libertad mía de decir “no estoy de acuerdo con tal cosa”. 

―Has dicho abiertamente que no apoyas a la izquierda, aunque tienes muchos amigos cercanos que se declaran abiertamente seguidores de esa ideología…

―Yo no apoyo la izquierda porque creo que es lo funcional, pero a la vez, más allá de izquierda o de derecha defiendo el derecho de cada ser humano de pensar como quiera y no me voy a enemistar con todo el que políticamente no piense como yo.

Mi tendencia política es ser periodista, yo no apoyo izquierda, no apoyo derecha; sí creo que el capitalismo, con extremadamente muchos defectos, consigue mejores equilibrios que el socialismo, que no crea ninguno. Creo también que en una sociedad capitalista el ser humano desde lo individual puede lograr cosas que en una sociedad socialista dictatorial es imposible. Los socialistas siempre están hablando de cosas bonitas y buenas pero los resultados son dictaduras.

―Has sido un periodista polémico y activo, pero ahora te mantienes prácticamente en el anonimato…

―No me mantengo en el anonimato, simplemente no estoy tanto en redes sociales como antes. Como mi vida y mi situación han cambiado he tenido que ajustarme al medio donde estoy, entender a la sociedad donde estoy ahora y eso lleva un tiempo, un proceso, que debo asimilar; debo crecer, tengo derecho a coger descanso porque desde el 2019 hasta el 2022 no paré de trabajar, de hacer reportería, de publicar historias y eso lleva un cansancio psicológico y corporal. No obstante, sigo publicando historias. Hace poco publiqué en El Estornudo una sobre el culto a San Lázaro aquí en Hialeah. Y también estoy al tanto de lo que está pasando en la Isla en el contexto musical del rap.

Continúo haciendo cosas, pero a otro ritmo. Con respecto a la libertad de Cuba, eso es un tema que no depende de mí, depende de todos, no siento que por estar cubriendo otro tipo de noticias en otro contexto la haya abandonado; incluso le estoy aportando a los lectores otras historias, visiones, experiencias… Ese es mi aporte a la libertad de Cuba, mostrar conocimiento, información pues, como dice la frase, información es poder.




El periodismo, un oficio siempre difícil

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LAS TUNAS, Cuba. — “Una respetable compañía norteamericana de seguros de vida informó en 1968 que el periodismo era el oficio más peligroso del mundo. Esto fue recibido como un agravio por personas ajenas a la profesión. Espías, pilotos de caza, cajeros de banco, escoltas presidenciales, acróbatas, soldados de infantería (destacados entonces en Viet Nam), buzos y hasta un cartero del ghetto de Chicago, pusieron el grito en el cielo y reclamaron ese honor. Pero lo que se ofrecía era el resultado de una encuesta rigurosa. Las estadísticas decían eso. Un vocero de la compañía declaró: `Es que estos tipos —los periodistas— están en todas partes´”, dice Norberto Fuentes en el prólogo de Un corresponsal llamado Hemingway, publicado en La Habana en 1984, cuando el autor se encontraba en el pináculo de su carrera como escritor y periodista, amigo de Gabriel García Márquez, entrevistador de Fidel Castro y de quien sus más célebres oficiales fueran confidentes, a quienes agradeció y dedicó libros. Pero cinco años después, y precisamente como consecuencia de esos vínculos castrenses, Fuentes fue defenestrado en el maremágnum de la Causa No. 1 de 1989, cuando importantes jefes militares, sus ayudantes y colaboradores, fueron fusilados o encarcelados.

Traigo la historia a colación porque según dijo la compañía aseguradora citada por Norberto Fuentes, el periodismo es el oficio más peligroso del mundo, y todavía más difícil en regímenes totalitarios, como el de Cuba. Las fuerzas represivas de ningún Estado, y menos en los dictatoriales, se dedican al cultivo de rosas o a sembrar álamos; sino a investigar, detener, interrogar y encarcelar a personas consideradas enemigas.

En no pocos casos, y de modo proporcional a los exiguos o nulos conceptos éticos de los ejecutores de esos procesos o de quienes los dirigen, lo hacen valiéndose del secuestro, la tortura física o psicológica, la coacción, el abuso de autoridad o la prevaricación; no solo dañando a los inculpados, sino también a sus seres queridos, pues, según procederes “técnicos”, al ser zonas vulnerables del individuo, son de interés policial las personas más amadas del sujeto investigado.

Luego, no resulta extraño que hace algunos meses alguien escribiera una apología del artículo 143 del nuevo Código Penal, por sus venideras y eficaces consecuencias coercitivas, que incluyen sanciones de hasta diez años de privación de libertad a quien “reciba o tenga en su poder fondos, recursos materiales o financieros, con el propósito de sufragar actividades contra el Estado y su orden constitucional”. Con tal ponderación del enunciado carcelario, ni lentos ni perezosos los oficiales operativos de la policía política comenzaron con sus “advertencias” a los periodistas independientes y a cuanto opositor “reciba dinero o recursos materiales” con propósitos “contrarrevolucionarios”, haciendo eclipsarse a un grupo de jóvenes recién llegados al periodismo independiente, metiéndoles un parón a otros que meditaban incorporarse y, sobre todo, forjando la duda sobre el futuro de la prensa libre en la Isla, que para algunos se esfumaría junto con los huidos.

Además del artículo 143, del que parece ser escribiente Miguel Díaz-Canel, pues con anterioridad a redactarse la proyectada ley penal ya el gobernante había dicho que cortando el flujo de dinero a la oposición se acababa la “contrarrevolución” en Cuba, también se ha publicitado —tanto por medios oficiales como alternativos— que la nueva ley criminal es un valladar, estando con ella muy bien protegida la “legalidad socialista”, según sus adeptos.

Sus detractores, en cambio, alegan que es tal la penalización de los derechos universales —incluido el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos que legitima la libertad de opinión y de expresión, el derecho de investigar y recibir información y difundirla sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión—, que la aplicación de dicha ley conduciría irremediablemente a la cárcel, al acoso personal y familiar; cuando menos, prohibirían al perseguido salir o entrar a su país. Ciertamente, en Cuba, un archipiélago-presidio, ya ocurrieron todas esas violaciones de los derechos humanos, todavía ocurren y seguirán ocurriendo en el futuro próximo mientras exista el totalitarismo castrocomunista.

El artículo 91 del todavía vigente Código Penal, que prevé la pena de muerte, y por el que muchos de los 75 opositores fueron a la cárcel con prolongadas sanciones durante la Primavera Negra de 2003, es el artículo 112 del nuevo código que entrará en vigor próximamente. El concepto reiterado en ambos no es nuevo, ni proviene de un legislador castrocomunista; sino que tiene su antecedente más próximo en el artículo 128 del Código de Defensa Social promulgado el 4 de abril de 1936, y que sustituyera al Código Penal español vigente en Cuba desde 1879, por el cual no pocos patriotas cubanos fueron a la cárcel, al destierro y a la muerte.

Permítaseme decir que ninguna ley penal frena los impulsos de la libertad cuando las personas se deciden a ejercer sus derechos. Y permítaseme decir que no deberíamos culpar a legisladores venales por nuestras flaquezas. Sí, el periodismo es el oficio más peligroso del mundo; pero incluso siendo difícil es posible hacer periodismo dentro de la cárcel. El periodismo vale lo que vale quien lo hace, sin importarle sus cancerberos.

ARTÍCULO DE OPINIÓN
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EE. UU. critica agresiones del régimen cubano contra la prensa independiente

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MIAMI, Estados Unidos. — El gobierno de Estados Unidos criticó la falta de libertad de prensa en Cuba y llamó al régimen de la Isla a respetar los derechos humanos de los ciudadanos.

A través de su Embajada en La Habana, Washington compartió estadísticas difundidas por la ONG Artículo 19 sobre la represión sufrida por periodistas independientes cubanos.

“La ONG Artículo 19 ha registrado 125 actos contra 51 periodistas este año en Cuba, que incluyen 45 arrestos en casa, 14 detenciones arbitrarias y 16 cortes de Internet”, señaló la sede diplomática en redes sociales.

La publicación añade que el régimen cubano “debe cumplir con sus obligaciones de DD. HH. y respetar la libertad de prensa”.

Las condiciones para el periodismo independiente en Cuba han empeorado tras las protestas antigubernamentales del 11 de julio de 2021.

Según la propia ONG Artículo 19, entre el segundo semestre de 2021 y el primero de 2022 se registraron 358 agresiones contra periodistas y activistas en Cuba.

“Es un escarmiento a la sociedad civil de Cuba, al periodismo independiente”, declaró en septiembre a CubaNet Julio César Colín, coordinador del Programa de Centroamérica y el Caribe de Artículo 19.

Artículo 19 publicó un informe sobre el impacto de las protestas del 11J en el ejercicio de la libertad de expresión en Cuba. El mismo da cuenta de que los periodistas y los proyectos de periodismo independiente que operaban dentro de la Isla han sido los grandes damnificados por la represión estatal.

“Muchas personas han salido de la Isla por amenazas de la Seguridad del Estado. El exilio a cambio de conservar la libertad”, apuntó Colín.

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Vienen tiempos difíciles para el periodismo independiente

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LA HABANA, Cuba. — El periodismo independiente, desde sus inicios en 1995, nunca la ha tenido fácil en Cuba. Pero se avecinan tiempos todavía más difíciles. Probablemente serán más difíciles aún de lo que han sido en los casi 20 años posteriores a la ola represiva de la Primavera Negra de 2003, en la que 22 de los 75 opositores encarcelados y condenados a largas penas de prisión se desempeñaban como periodistas.

La dictadura, revolviéndose en la peor crisis que ha tenido que enfrentar en sus 63 años de existencia, asustada por las protestas populares, está recurriendo a un blindaje legalista de muy grueso espesor.

El nuevo Código Penal de tufo nazi aprobado en mayo por la dócil e invariablemente unánime y aplaudidora Asamblea Nacional del Poder Popular —y que todavía no está en vigor, pero que luego de publicado en la Gaceta Oficial es como si ya lo estuviese— criminaliza  las libertades de expresión, reunión, asociación y manifestación pacífica.

En dicha ley, que establece la pena de muerte para 24 delitos, aparecen tipificados 32 que amenazan la libertad de expresión, aun en el ciberespacio.

Por si no bastase con la infame Ley 88, vigente desde hace un cuarto de siglo, ahora, en virtud del nuevo Código Penal, los periodistas independientes podrían ser condenados hasta a diez años de cárcel por recibir recursos financieros o materiales de organizaciones no gubernamentales o instituciones internacionales o para lo que el régimen quiera considerar “actividades contra el Estado y su orden constitucional”.

En los últimos meses, la represión y el hostigamiento contra los opositores, pero en particular contra los periodistas independientes, se han redoblado. Decenas de ellos han sido forzados a irse de Cuba. La mayoría son comunicadores, de los más nuevos en el gremio.

Recientemente, nueve jóvenes reporteros del medio independiente El Toque, luego de ser presionados por la Seguridad del Estado, aceptaron renunciar públicamente al periodismo independiente. Alegaron que no querían seguir poniendo en riesgo sus vidas y las de sus familias. Lo más probable es que pronto muchos de ellos, si no todos, se marchen de Cuba.

No pretendo juzgar las decisiones personales de esos colegas, cada cual administra sus temores a su modo y escoge su futuro, pero a muchos nos han decepcionado por lo rápido que se dieron por vencidos. No sabemos qué les hizo pensar que su tarea sería fácil y gratificante. Bastó el primer ladrido de los represores para que desistieran.

Parece que estaban hechos de otro material mucho más resistente los que crearon y nutrieron las primeras agencias de prensa independiente (Raúl Rivero, Manuel Vázquez Portal, Jorge Olivera, Tania Quintero, Mercedes Moreno, Tania Díaz Castro, Ricardo González) y los que nos fuimos sumando después.

Siempre hubo arrestos, interrogatorios, amenazas, chantajes, decomiso de los medios de trabajo, actos de repudio, golpizas, condenados a prisión. Pero no cejamos, y por eso el periodismo independiente, a pesar de los pesares, pudo llegar hasta hoy.

Gracias a los iniciadores y a los que los sucedimos pudieron surgir esas nuevas hornadas de comunicadores al margen del control estatal, que luego, en la mayoría de los casos, se mostraban altaneramente renuentes a reconocer esa deuda por considerarnos a los más viejos en el oficio demasiado estridentes, conservadores y faltos de glamour.

El periodismo independiente, que ha demostrado ser duro de roer, sobrevivirá. No importa los golpes que reciba de la dictadura.

En toda empresa humana hay gente que comete errores y no sabe cómo rectificarlos y personajes que visten tallas que les quedan grandes. Y oportunistas, miedosos, incapaces, timadores. Los hubo entre los  periodistas independientes de la primera época, los hubo después y los hay hoy. Y también chivatos. Separando el trigo de la paja, el tiempo lo pondrá todo en su lugar. Máxime si es un tiempo de definiciones, como el que estamos viviendo hoy en Cuba.

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A un año del 11J: ¿Cuáles son los impactos para la libertad de expresión en Cuba?

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MIAMI, Estados Unidos. — El impacto de las protestas del 11 de julio de 2021 (11J) en el ejercicio de la libertad de expresión en la Isla fue el tema abordado este jueves en el espacio La Red con Cuba.

En su habitual espacio de entrevistas, la periodista y realizadora Yaima Pardo entrevistó a Julio César Colín, coordinador del Programa de Centroamérica y el Caribe de Artículo 19, organización de ámbito internacional que defiende la libertad de expresión y el derecho a la información.​

Entre el segundo semestre de 2021 y el primero de 2022 Artículo 19 registró un total de 358 agresiones contra periodistas y activistas en Cuba, las cuáles, según Colín, vienen aparejadas con una estrategia posterior al 11 de julio de 2021.

“Es un escarmiento a la sociedad civil de Cuba, al periodismo independiente”, señaló el activistas mexicano.

El informe de Artículo 19 sobre el impacto de las protestas del 11J en el ejercicio de la libertad de expresión en Cuba señala que los periodistas y los proyectos de periodismo independiente que operaban dentro de la Isla han sido los grandes damnificados por la represión estatal.

“Muchas personas han salido de la Isla por amenazas de la Seguridad del Estado. El exilio a cambio de conservar la libertad”, apuntó Colín.

Una de las víctimas de la represión del régimen cubano ha sido la periodista independiente Camila Acosta, periodista de CubaNet y del diario español ABC.

Acosta señala que una de las variables que condiciona el tipo de represión en Cuba es la visibilidad pública de los periodistas y la repercusión que pueda tener cada caso de cara a la opinión pública.

“Lo que define el nivel represivo que sufre una persona es la visibilidad que tenga. Yo no he sido golpeada físicamente, la tortura contra mí ha sido psicológica (…). Llevo tres años haciendo periodismo independiente y casi desde el principio ha sido así”, expresó la reportera.

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Luz Escobar: “El teléfono móvil es una herramienta poderosa”

Luz Escobar

LA HABANA, Cuba. — La periodista independiente Luz Escobar, reportera del diario 14ymedio, aseguró al portal digital YucaByte que la tecnología es una herramienta a favor de la sociedad civil cubana y compartió experiencias sobre la importancia de las redes sociales en la Isla caribeña.

En declaraciones ofrecidas a ese medio alternativo, Escobar abordó sus inicios en el periodismo y la importancia del acceso a Internet. También explicó cómo la dictadura cubana se ha ensañado con ella al punto no solo de impedirle hacer su trabajo, sino de ejercer la represión tanto sobre ella como sobre su familia y seres queridos.

La reportera, hija del también periodista Reinaldo Escobar, se inició en la prensa independiente gracias a la influencia de su padre y de Yoani Sánchez, fundadora de 14ymedio.

“Cuba, hasta ese momento, era un país muy cerrado, donde solo se transmitía la versión oficial de lo que estaba ocurriendo”, expresó Escobar sobre su primera etapa en ese medio.

Su labor como reportera la puso rápidamente en el foco de atención de la policía política cubana.

 

“Yo me convierto en un objetivo de la Seguridad del Estado ya en el año 2014, cuando comienzo a trabajar en 14ymedio”, apuntó Escobar, quien, desde entonces, no ha parado de ser víctima de detenciones arbitrarias, interrogatorios, retenciones domiciliarias, entre otros.

Además de ser víctima de la represión, a la reportera también le han impedido en varias ocasiones viajar al extranjero, por lo que forma parte de la extensa lista de personas que han sido reguladas por el régimen cubano.

Escobar insistió en la importancia de Internet como vehículo para la articulación de la sociedad civil, hecho refrendado durante los sucesos del 27 de noviembre de 2020 frente a la sede del Ministerio de Cultura y en las protestas antigubernamentales del 11 de julio de 2021 (11J).

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Periodista cubano Abraham Jiménez Enoa recibe Premio Internacional a la Libertad de Prensa

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MADRID, España.- El periodista independiente cubano Abraham Jiménez Enoa ha sido reconocido con el Premio Internacional a la Libertad de Prensa, entregado cada año por el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés).

Al anunciar la premiación el CPJ se refirió a Jiménez como “una voz prominente y abierta dentro de la comunidad de medios de comunicación de Cuba, que brinda nuevas perspectivas sobre los desafíos para los periodistas independientes e informa sobre temas que rara vez cubren los medios estatales, incluido el racismo en la Isla”. 

El Comité recordó que en el año 2020 sufrió la violencia y represión de agentes de la Seguridad del Estado cubano, que lo desnudaron, esposaron e interrogaron durante cinco horas; así como lanzaron amenazas hacia él y sus familiares por su trabajo de denuncia sobre la situación en Cuba.  

“A pesar de las amenazas de las autoridades de repercusiones legales si continuaba publicando en The Washington Post, más tarde esa semana Jiménez publicó otra columna, afirmando que podría ser la última dada la amenaza de encarcelamiento”, destaca el CPJ. 

Además de columnista en The Washington Post, lo es en Gatopardo y fue cofundador de la revista El Estornudo. 

El acoso del régimen cubano hacia Jiménez lo hizo exiliarse a España, donde vive desde el pasado año. 

Tras conocer sobre este reconocimiento del CPJ, el periodista manifestó a través de Facebook: “Es un gran honor recibir este premio. Es un compromiso para seguir contando Cuba y para seguir exhortando a los cubanos a que alcen sus voces. Los cubanos tenemos derecho a decir lo que pensamos y a tener una prensa libre, un país libre”.

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La entrega oficial del premio se realizará el 17 de noviembre próximo en la ciudad de Nueva York. Ese día también se reconocerán a la ucraniana Sevgil Musaieva, editora en jefe de Ukrainska Pravda; a la periodista independiente kurdo-iraquí Niyaz Abdullah; y a la vietnamita Pham Doan Trang, reportera especializada en derechos humanos. 

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“El régimen va a arremeter contra el periodismo con el nuevo Código Penal”

Vladimir Turró, Enrique Díaz, periodistas

MIAMI, Estados Unidos. – Los periodistas de CubaNet Vladimir Turró Páez y Enrique Díaz Rodríguez, detenidos y amenazados este miércoles por la Seguridad del Estado, aseguran que “el régimen va a arremeter contra el periodismo independiente” tras la aprobación del nuevo Código Penal.

Ambos reporteros fueron arrestados cuando se encontraban en la intersección de la avenida 114 y la calle 51, en Marianao, intentando realizar varias entrevistas para este medio. 

“En el instante en que íbamos a entrevistar a una persona sobre el tema de los apagones, llega un auto patrullero que se nos pone delante de la moto. Los oficiales se bajan y nos piden identificación. Les entregamos todos los documentos y ahí mismo apareció el oficial de la Seguridad del Estado que nos dijo que teníamos que seguir la patrulla hasta la estación de la Policía”, contaron los reporteros. 

Los dos periodistas fueron amenazados con ir a la cárcel si no renunciaban a su trabajo como periodistas independientes o abandonaban el país. 

“Nos empiezan a preguntar qué hacíamos entrevistando a esa persona, que de qué iba la entrevista, que cuál eran nuestros planes, que si ya habíamos pensando en lo que nos habían dicho en el aeropuerto de que teníamos que irnos del país. Luego [el oficial de la Seguridad del Estado] dijo que si seguíamos haciendo este tipo de trabajo ―entrevistas en la calle, periodismo independiente― nos iban a decomisar la moto”.

“Más adelante dijeron que lo que estábamos haciendo era una actividad totalmente ilegal. Dijeron que por el financiamiento que recibíamos podíamos enfrentar penas de hasta 10 años de cárcel bajo el nuevo Código Penal”, apuntaron. 

“También nos advirtieron, una vez más, que nos fuéramos del país porque pronto iban a empezar a implementar el nuevo Código Penal contra todos los periodistas independientes y los opositores”, terminaron.

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