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Hijo de ministro de Economía responde a Luis Silva: “Sanciona a Trump”

Cuba; Alejandro Gil González; Luis Silva;

(Foto: Collage: CubaNet)

MIAMI, Estados Unidos. – Alejandro Gil González, hijo del ministro de Economía y Planificación de Cuba, Alejandro Gil Fernández, arremetió en redes sociales contra el actor cubano Luis Silva, protagonista del programa “Vivir del cuento”.

El joven salió al paso de los comentarios del popular humorista, quien días antes había criticado la expulsión de Andy Vázquez, que interpretaba al personaje de Facundo Correcto, sacado del proyecto debido a un polémico “sketch” realizado días después del altercado en el centro comercial “Cuatro Caminos”.

“Nadie se merece lo que le hicieron a Andy Vázquez. Ese video no tenía nada. A los que hay que sancionar es a los que ya tienen el Mercado ese, y todos los demás, vacíos, desabastecidos. Nada de esto hubiera sucedido”, escribió Silva en Facebook en respuesta a los comentarios de un funcionario del ministerio del Turismo.

Sin embargo, Gil González no tardó en defender la gestión de su padre.

“Según Pánfilo hay que sancionar a quienes se empeñan en que los mercados en Cuba estén desabastecidos. Mucho se trabaja para que no sea así, pero criticar es fácil. Busca tu culpable y sanciónalo”, escribió el hijo del ministro en su cuenta de Twitter.

La publicación, que ya fue borrada de la red social, mostraba también una foto de Pánfilo junto a Facundo Correcto con una nota al pie que decía “Sanciona a Trump”.

Alejandro Gil González, de 29 años de edad, se unió a Twitter en noviembre de 2018 y labora como logista del Centro de Intercambio y Referencia Iniciativa Comunitaria (CIERIC), entidad ubicada en el municipio habanero de Playa.

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Censuran programa humorístico cubano por un pan con forma de cocodrilo

Censuran programa humorístico cubano por un pan con forma de cocodrilo (Foto Facebook/Luis Silva)

MIAMI, Estados Unidos. – El reconocido humorista cubano Luis Silva denunció a través de las redes sociales la censura de un episodio del programa televisivo “Vivir del cuento” solo porque aparecía en el mismo un pan con forma de cocodrilo.

Aunque el popular espacio de Pánfilo siempre ha tenido ciertas “licencias” para abordar temas polémicos de la realidad cubana, en esta ocasión los comisarios de la televisión nacional no dieron “libertades”.

“Por un pan en forma de cocodrilo, como este de la foto, no salió el capítulo de este lunes pasado. No se puede mencionar ni el cocodrilo, ni la jutía, ni el avestruz. Lo peor es que ese capítulo estaba grabado desde enero…”, escribió el humorista en su cuenta en Facebook.

Silva explicó, además, que el pan con forma de cocodrilo no había sido idea de la producción, sino que se lo habían regalado en Triunvirato, una pequeña localidad de Matanzas.

“Decidí sacarlo en el programa como agradecimiento a ese pueblo. Saquen ustedes sus propias conclusiones. Amigos de Triunvirato, lo intenté”, agregó.

La censura del capítulo de Vivir del Cuento se produce pocas semanas después de que el Comandante de la Revolución Guillermo García Frías dijera en el programa Mesa Redonda que el país mencionara a la carne de avestruz y de jutía como alternativas viables para paliar la crisis alimentaria que atraviesa la isla.

Las declaraciones de García Frías generaron una ola de burlas y memes a través de las redes sociales, llevando la palabra “avestruz” a lo más alto de los buscadores de Internet. El régimen, por su parte, ha respondido censurando el tema e intentando limpiar la imagen de García Frías, quien, actualmente, se desempeña como director de la Empresa Nacional de Flora y Fauna.




Creador de “Pánfilo” critica discriminación al turismo nacional

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Pánfilo, interpretado por Luis Silva en el popular programa humorístico televisivo ‘Vivir del cuento’ (Businesswire.com)

LA HABANA, Cuba.- El cómico cubano Luis Silva, creador del famoso personaje “Pánfilo” de la televisión estatal que jugó dominó con Barack Obama, criticó las “directivas discriminatorias con los cubanos”, en apoyo a una publicación de la prensa oficial sobre “maltratos” sufridos por cubanos en hoteles.

Silva —popular por el humor crítico de su programa “Vivir del Cuento”, uno de los más vistos y en el que participó Obama durante su visita a la isla— usó su página de Facebook para comentar un artículo del diario oficial Juventud Rebelde que narra las malas experiencias de un periodista local en los cayos del norte.

En el texto, titulado “Viaje de escombros”, el reportero asegura que este es el calificativo dado por los trabajadores cubanos del turismo a sus compatriotas, con menor poder adquisitivo y menos propensos a dar propinas que los visitantes extranjeros.

A pesar de no aparecer en la versión impresa del diario y solo online —en uno de los países más desconectados del mundo—, el artículo ha generado polémica en los últimos días en las redes sociales.

La principal crítica es la diferenciación de los servicios por nacionalidades en uno de los principales sectores económicos del país, que el año pasado recibió 4,7 millones de turistas extranjeros.

“Entre cubanos, ¿qué valor nos damos? Ninguno. Así funciona el país desde hace años. Así que lo que cuenta este artículo es bobería al lado de todas las cosas que pueden hacer los extranjeros y no los cubanos”, comienza Silva su publicación, que suma más de 4300 reacciones, 600 comentarios y ha sido compartida más de 1100 veces en Facebook.

El humorista asegura que “el propio Ministerio de Turismo tiene directivas discriminatorias con los cubanos”, en referencia a la medida que prohíbe a los pobladores de la isla abordar embarcaciones recreativas.

“Podemos hospedarnos en un hotel, pero no podemos coger un catamarán con motor, no puedes hacer uso de medios náuticos motorizados. ¿Por qué? (…) Así está escrito. Lo he leído en las ofertas de (la agencia de viajes estatal) Cubanacán para cubanos”, insiste.

Según Silva, “si una entidad importante del Estado es capaz de crear esas diferencias, ¿qué importa que un simple guía de turismo considere ‘escombros’ a los cubanos?”

“Somos potenciales terroristas, que a lo mejor nos da por robarnos el catamarán para ir al (supermercado) Walmart de Hialeah (Miami, EE.UU.) a comprar”, comenta mordaz en referencia al origen de la prohibición, instaurada para evitar el robo de embarcaciones por parte de cubanos que querían huir a la Florida.

Hoy los cubanos sí pueden entrar y salir del país en cruceros y buques mercantes, aunque solo los residentes en el exterior pueden hacerlo en embarcaciones de recreo como yates.

El humorista concluye que “las diferencias entre cubanos y extranjeros las ha creado el propio país”, donde hace unos años debías ser extranjero para acceder a una línea de teléfono móvil o comprar en tiendas mejor surtidas que las destinadas a los locales.

El turismo se convirtió en el motor impulsor de la economía cubana a partir de la década de 1990, tras el colapso de la antigua Unión Soviética.

Sin embargo, desde el principio hubo separaciones claras entre extranjeros y los cubanos, que tenían prohibida la entrada a los hoteles y a otras instalaciones reservadas a los turistas.

Solo en 2008 fue levantada esa restricción, dentro de las reformas del actual gobernante Raúl Castro, que también permitieron a los cubanos comprar por primera vez líneas móviles y ordenadores.

En los últimos años, la apertura económica impulsada por Castro y la ampliación del sector privado, ha permitido que algunos nacionales puedan alojarse en hoteles, aunque la mayoría de las ofertas continúen siendo prohibitivas para el cubano medio, cuyo salario no llega a los 30 dólares mensuales.

(EFE)




Director de ‘Vivir del cuento’ revela los problemas que podrían acabar con el programa

Ignacion Hernández, director de ‘Vivir del cuento’ (Portal de la Televisión Cubana)

MIAMI, Estados Unidos.- El director del popular programa humorístico cubano Vivir del cuento ha revelado que el show enfrenta serios problemas que podrían poner en peligro su salida al aire.

En entrevista con el Portal de la Televisión Cubana, Ignacio Hernández, director del espacio que protagoniza el personaje de Pánfilo, dijo que actualmente el apoyo económico es insuficiente para la producción del programa y que este carece de un estudio con las condiciones necesarias.

Los actores, por su parte, reciben poca remuneración.

Vivir del cuento es el programa cubano más visto tanto en la isla como en el exterior, y contó inclusive con la presencia del expresidente estadounidense Barack Obama cuando este visitó la isla en 2016, mientras aún ostentaba el cargo.

Sin embargo, según el director del show, el estatal Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) no provee al equipo con un soporte económico que permita estimular los resultados en cuanto a calidad, índice de audiencia e impacto social.

No hay “un sistema productivo que permita mayores libertades para satisfacer la demanda creativa que genera el programa en algunas ocasiones”, explicó Hernández.

“Existe poco tiempo de grabación para un programa con estas características; ni se cuenta con una fórmula que permita el trabajo en equipo de los guionistas, o sea que un guion este escrito por más de un escritor sin que se afecte la remuneración”, señaló.

La falta de un equipo técnico estable “donde se pueda cultivar la profesionalidad y el sentimiento de pertenencia” se encuentra entre las quejas del director de Vivir del Cuento.

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=qasUhKHTq6A[/youtube]




YouTube cierra el canal de Pánfilo, el popular personaje cubano

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Pánfilo, interpretado por Luis Silva en el popular programa humorístico televisivo ‘Vivir del cuento’ (Businesswire.com)

MIAMI, Estados Unidos.- El director y guionista del popular programa humorístico de la TV cubana Vivir del cuento, Luis Silva, ha dado a conocer que YouTube ha cerrado su cuenta.

Así lo anunció el también actor e intérprete del personaje conocido como Pánfilo, protagonista del show humorístico, explicando que YouTube había tomado la decisión sin previo aviso.

Silva, que habitualmente publica los últimos capítulos de Vivir del cuento en su canal de YouTube, tuvo que compartir el más reciente episodio a través de la red social Facebook.

Se trata, según el humorista, de “una trastada de YouTube”.

“Anoche me mandó un mensaje anunciando que cerraba mi canal PanfiloYMas. Sin más ni más. Dice que incumplo no sé qué lineamientos”, explicó.




La realidad cubana a través de Pánfilo

Vivir del Cuento Luis Silva

Pánfilo y Chequera (foto del autor)
Pánfilo y Chequera (foto del autor)

LA HABANA, Cuba. -Pánfilo, interpretado por el humorista Luis Silva, se ha convertido en la voz del pueblo. El personaje fue creado originalmente para el Monólogo del Pan, merecedor del Premio Aquelarre 2001. Años más tarde, esta caracterización pasó a hacerse famosa y comenzó a presentarse en variados programas televisivos. Hoy día es el protagonista del proyecto Vivir de Cuento, único programa humorístico que se trasmite los lunes en el horario estelar de la 8 y 30 de la noche por el canal Cubavisión.

De gran teleaudiencia, el guión de este programa se propone reflejar los problemas cotidianos que aquejan a los cubanos de bajo nivel adquisitivo, en constante preocupación por sobrevivir a la precariedad.

En la última entrega, Pánfilo recibe una llamada telefónica de una supuesta desconocida, que él confunde con su doctora del consultorio de la familia. a ella le dice que si se va de misión para Haití, le entregue antes su dieta de alimentos. Dice entre líneas que no hay médicos suficientes, ya que todos se quieren ir a cumplir misiones por cuestiones económicas, más que por pura solidaridad.

Resultó que la voz femenina, no era otra que Indira, la buena muchacha de Bahía Honda, que vivía con él y lo ayudaba con las labores de la casa, y que había sido contratada por dos años en Tahití para actuar en una película. La llamada se cortó después que el anciano oyó que traía “miles”.

Su amigo Chequera, mientras tanto, comenzó a contraer deudas, al comprar un pernil de puerco, una botella de sidra, y alquilar una limousina, para darle la bienvenida.

El regreso de Indirita, supuso la movilización de los vecinos que fueron a recibirla al aeropuerto, por la Terminal 3. Los tres personajes: el presidente recalcitrante del CDR, Chequera, y el simpático Dagoberto, que camina dos pasos para adelante y uno para atrás.

Al llegar los protagonistas al aeropuerto, tropiezan con una pareja de extranjeros. El presidente de los CDR se aparta rápidamente (mostrando repulsión a todo lo foráneo). En cambio, Pánfilo expresa su deseo de conversar cuando quieran.

Cuando ven a la recién llegada desde lejos, con el equipaje y la enorme caja de un televisor de pantalla plana, en vez de ir a su encuentro, Chequera corre y se abraza al equipaje, mientras Pánfilo permanece aferrado a la caja del televisor.

Al final del capítulo, Indira ni traía miles de dólares, ni el televisor era de ella. Ni siquiera pudieron costear el regreso en limusina. La realidad fue aplastante dentro de la ficción.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=gs6SYuEzDOg[/youtube]




Pánfilo: “En Cuba sí hay hambre, no me voy a callar”

Panfilo

VILLA CLARA, Cuba. -Apareció un día cualquiera, viajaba en la Memoria Flash de un amigo. Doble clic sobre el archivo de vídeo y allí estaba, con los ojos fuera de órbita y la boca abierta, gritando a todo pulmón, “Jama, aquí lo que hace falta es jama!”

De un día para otro Pánfilo se convirtió en la voz de los marginados. Donde quiera se podía escuchar a cubanos de a pie parodiando al Pánfilo real: “Te lo dice Pánfilo de Cuba, jama, aquí lo que hace falta es jama!”. En internet el efecto fue viral. Alguien subió el vídeo a YouTube y a partir de ese momento quedó establecida la “panfilomanía.”

Y pasó el tiempo, sin saber de él. La gente rumoraba que el “castigo” le había regresado, la sobriedad, y que ahora se comportaba como lo hacen los buenos súbditos, mirando para otro lado.

Sin embargo un vídeo tomado la semana pasada con un celular desde el malecón de La Habana nos ha traído de regreso al Pánfilo auténtico, siempre con unos tragos de más. Aquél que se muestra tal cual es, aclarando que hay hambre de verdad y que no lo van a callar.

Sin tabúes le dice a cuantos se encuentra en el malecón capitalino que ahora vive “del cuento”, o lo que es lo mismo, se aprovecha de su momento de fama, para que algunos fans le regalen monedas con las que acallar el estómago y de paso comprarse el brebaje que lo alivia.

De pareja en pareja, de grupo en grupo, va recorriendo el kilométrico muro, saludando y gritando las palabras mágicas, “Aquí lo que hace falta es…”. Los espectadores le devuelven su gesto de irreverencia verbal, con sonrisas y monedas. Y en ese intercambio informal todos ganan, Pánfilo, la oportunidad de llevar algo a la boca, los contribuyentes, el desahogo que nace cuando alguien se atreve a proclamar libremente lo que ellos por miedo se callan.

Y tras breves minutos de proclama callejera se va alejando del lente de la cámara. Ojalá y no lo puedan callar nunca.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=D20mgnGsYDc[/youtube]




Pánfilo: ¿Mitigar el hambre o cumplir letra de Otó?

LA HABANA, Cuba, abril, 173.203.82.38 -Juan Carlos González Marcos -conocido como Pánfilo desde niño por su familia y en su barrio, y luego por millones dentro y fuera de Cuba- vuelve a ser noticia. Aunque sigue bebiendo y proclamando por las calles en los alrededores de Calzada y Malecón, en El Vedado, que “aquí lo que hace falta es comida, ¡jama, jama!”, lo nuevo es que pudiera irse para Estados Unidos como refugiado político, según lo que le digan en la entrevista que tiene el día 20 de abril en la Oficina de Intereses del gobierno norteamericano en La Habana.

Para algunos, esa noticia pudiera ser motivo de risa o de enojo, porque seguramente hay muchos en Cuba que califican más para recibir ese estatus, y él es el primero que lo sabe y que lo dice, pero lo cierto es que no fue allí a solicitarlo y que, además, nunca hizo a propósito nada para ganarlo. De hecho, declara que “los que me volvieron  un político fueron “ellos” (las autoridades judiciales y policíacas, se entiende). Y añade:

“Yo nunca le he tirado ni un hollejo a un chino, pero dije una verdad y mira lo que me hicieron”.

Lo que “le hicieron” comenzó después de aquel primero de mayo de 2009 cuando apareció casualmente, y ebrio, en una filmación, denunciando el hambre en Cuba y repitiendo que “aquí lo que hace falta es jama”. El video pronto sería visto en YouTube por más de medio millón de personas. Luego aparecerían entrevistas suyas en diferentes medios fuera de Cuba. Dentro del país, sus videos circularían de mano en mano y lo convertirían en un personaje popular.

La Seguridad del Estado comenzó a citarlo continuamente. Querían saber quién le había pagado para que dijera lo que dijo. Las detenciones en cualquier lugar donde estuviera no se hicieron esperar. El 4 de agosto lo citaron aparentemente para darle un trabajo. Era una trampa y fue detenido por oficiales del Departamento Técnico de Investigaciones, acusado de peligrosidad social por vagabundo y borracho. “Ah, ¿y yo no era borracho en la Marina y en el Ministerio del Interior?”, les preguntó. “Ustedes me cogen porque hablé”.

Para hacerle el juicio en el Tribunal Municipal de Plaza, la policía política tuvo que cercar la zona e impedir el acceso de los que no fueran familiares suyos. Sin hablar de sus conocidos videos y sin que hubiera cometido el menor delito, los jueces lo condenaron a dos años de privación de libertad por “peligrosidad pre-delictiva” por llevar más de diez años sin trabajar para el Estado (aunque se ganara la vida, al igual que ahora, fregando carros, haciendo trabajos de albañilería o electricidad, vendiendo maní, ayudando en un agro, chapeando hierba, botando escombros, pintando casas o carros).

“Sí, yo tomo ron”, recuerda Pánfilo haber hablado entonces, “pero hay quien se emborracha y no dice nada, y quien está claro y tampoco dice nada. Y yo digo lo mismo estando claro que borracho”. No valió en ese momento que su abogado, a falta de otro recurso, pidiera que lo internaran en un centro de asistencia para alcohólicos, y Juan Carlos fue llevado para la prisión de Valle Grande.

Sin embargo, las voces de protesta fuera y dentro de Cuba por una injusticia evidentemente amañada por la policía política, hicieron que las autoridades suavizaran su trato con él. Además, a su casa comenzaron a llegar desde el exterior constantes envíos solidarios de alimentos, medicinas, ropa y dinero, que su madre no se atrevía a aceptar, temiendo que eso empeorara la situación de su hijo, aunque él le decía que repartiera las cosas con la gente del barrio.

Entre otras prisiones, lo llevaron a una en Toledo, donde disfrutaba de relativas comodidades y, finalmente, cuando llevaba poco más de un mes de condena, recibió la sorpresa de que las autoridades lo ponían en libertad y le proponían un internamiento voluntario en la clínica Galí y García, donde recibiría atención para su padecimiento de alcoholismo. “Si quería, podía haber ido para mi casa”, cuenta Pánfilo, “pero en aquel momento yo quería reconstruir mi vida, quitarme un poco del alcohol, y por eso acepté”. Aunque, aclara: “Llegó a decirse que me habían recluido en Mazorra a la fuerza y que me dieron electroshocks, pero eso no es cierto”.

“Como empezaron a darme pases los viernes”, relata, “en una salida  me dijeron que en la Oficina de Intereses querían verme. Cuando fui, no tuve que hacer cola ni nada y una funcionaria me dijo que yo podía ser perseguido, podía sufrir represalias, y me preguntó si quería acogerme al Plan de Refugiados Políticos”. Juan Carlos González, Pánfilo, quiere dejar bien claro que nunca pretendió irse, pero que, como “estaba en candela”, decidió acogerse al Plan. “Yo, si hubiera querido, hace tiempo que me hubiera ido. Me hubiera quedado en cualquiera de los países a donde viajé cuando estaba en la Marina. Si por mí fuera, me muero aquí. Lo que yo quiero es que mejore esto”, dice, “porque ¿hasta cuándo el hambre, el descaro, el racismo y el abuso con la gente?”

Muchos años atrás, Juan Carlos González Marcos fue militante de la Unión de Jóvenes Comunistas, fanático del ejercicio físico, técnico maquinista graduado de la Academia Naval y con un postgrado en la Unión Soviética, trabajador de la Marina Mercante y la Marina de Pesca. Una orden dispuso que los marinos que no habían cumplido el servicio militar tenían que pasarlo, pero a él lo mandaron para Tropas Especiales. “No tuve ni que pasar escuela”, recuerda. “Entré sin saber tirar un tiro y estuve allí varios años, pero después me cansé y pedí la baja, sin tener problemas de disciplina ni de nada. Después trabajé en varias cosas, hasta en hoteles, pero la cuenta no me daba y preferí salir de todo y vivir por mi cuenta”, resume.

En uno de los videos suyos que circularon en 2009, Pánfilo aseguraba, enfático como siempre: “Me voy en un palo, en una lata o en una palangana, pero me voy, y la Seguridad del Estado lo sabe bien”.

Hoy no piensa lo mismo, ni siquiera porque ocho de sus once hijos viven en el extranjero (España, Italia y Estados Unidos). Ha residido en el mismo barrio durante casi los cincuenta y tres años de su vida. Después de todo, tal vez tenía razón el periodista Alejandro Armengol cuando escribió que “resultaría injusto decir que él representa a la Cuba actual, pero tampoco es correcto verlo como un caso aislado”.

“A muchos les ha pasado peor que a mí, esa es la verdad”, reconoce . “Pero ahora, el  veinte, cuando me den la entrevista, si me dicen que me voy tal día, ¿a que yo viro al mes? Ya lo tengo todo aprobado, pero a mí me da lo mismo. Me dicen que cuando llegue a Estados Unidos me van a hacer un gran recibimiento, pero yo sé que voy a volver. Tal parece que el santo de mi difunta mamá, que en paz descanse, Otó, dice que yo me tengo que morir aquí”.

FOTOS DE PÁNFILO: Ernesto Santana Zaldívar

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