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En contra del reglamento internacional, Cuba cobra tasa sanitaria a viajeros 

Reapertura de aeropuertos, tasa sanitaria, controles médicos
Llegada de viajeros al Aeropuerto Internacional José Martí, de La Habana (Foto: EFE)

MIAMI, Estados Unidos. – A la hora de comprar su boleto aéreo, las personas que viajan a Cuba ―extranjeros y cubanos residentes o no en la Isla― deben abonar a la aerolínea una tasa sanitaria de 30 dólares estadounidenses (o su equivalente en otra moneda libremente convertible), de acuerdo con la Resolución 293/2020, según confirma un reciente artículo publicado en la revista El Toque.

La tasa incluye incluye la realización de un PCR a la llegada de los viajeros y de otro a los cinco días de estancia en el territorio nacional, que solo se realiza a los residentes cubanos, también asegura la publicación.

No obstante, El Toque demuestra cómo la Resolución 293/2020 tuerce el “Reglamento Sanitario Internacional” (Organización Mundial de la Salud), firmado por Cuba, y establece un recargo a los viajeros que no ha sido aprobado por ningún instrumento internacional.

Aunque la citada resolución menciona al reglamento de la Organización Mundial de la Salud (OMS), no alude a su artículo 40, Título VII, donde se precisa que los viajeros que no viajen a su destino con la pretensión de obtener la residencia temporal o permanente no deberán pagar ninguna tasa sanitaria.

Por su parte, el Estado debe hacerse cargo del costo de “los exámenes médicos previstos” por el mencionado reglamento, así como de cualquier otro análisis complementario. 

Dicha precisión expone el carácter violatorio de la Resolución 293/2020. Cuba, además, contradice al Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI) y la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), los cuales coinciden en que “los costes relacionados con las medidas de salud pública destinadas a mitigar la propagación de enfermedades contagiosas, como la introducción de un enfoque coordinado basado en la aplicación de pruebas de diagnóstico, deben ser asumidos por los Gobiernos nacionales”.

“Los costos adicionales de las disposiciones sanitarias exigidas por las autoridades de los países deben ser asumidos por los Gobiernos como recomienda la OMS”, también explicó Alexander Juniac, director general y ejecutivo de IATA. “Eso permitirá a la industria concentrar los escasos recursos en volver a conectar el mundo y aumentar la recuperación económica”.

De acuerdo con El Toque, Cuba no es el único país del mundo que ha aplicado tasas sanitarias a los viajeros que recibe. España también ordenó sumar la tarifa al costo de los boletos aéreos.

No obstante, la Asociación de Líneas Aéreas mantiene su oposición a la medida: “Las aerolíneas y los aeropuertos están juntos en esto. Cuanto más estables financieramente nuestros socios aeroportuarios, más pueden ayudar a la industria a impulsar una recuperación en los viajes aéreos que impulsará la economía global”, dijo Alexandre de Juniac.

Otros países, como Paraguay, el gobierno ha exonerado a las líneas aéreas del pago de tasas sanitarias al menos por seis meses, para estimular los vuelos y reiniciar las operaciones.

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La “nueva normalidad”: habaneros se preparan para la llegada de turistas

LA HABANA, Cuba. – La buena nueva de que el aeropuerto de La Habana reiniciaría sus operaciones el 15 de noviembre devolvió la esperanza a los trabajadores del sector privado en la capital, que luego de ocho meses de paro laboral estaban a punto de agotar los últimos centavos de sus ahorros. La pandemia de COVID-19 puso freno al turismo de ciudad, mientras la crisis de abastecimiento y los dos cierres que sufrió La Habana terminaron por darle el golpe de gracia a muchos negocios que no lograron sobrevivir a la difícil situación, a pesar de la moratoria en los impuestos decretada por el régimen.

Los negocios que comúnmente ofrecían sus servicios a turistas extranjeros se vieron obligados a repensar su estrategia para no sucumbir. Choferes de taxis de lujo pusieron sus coches al servicio de los nacionales para dar carreras directas por un precio fijo, o “botear” durante los períodos en que se flexibilizaron las medidas restrictivas y se autorizó la circulación del transporte público y privado. 

Las diseñadoras y costureras de prendas artesanales han incluido el nasobuco (mascarilla) como parte de sus ajuares; algunos transportistas se han aliado con guías de turismo para organizar excursiones con clientes del patio; y los dueños de negocios de renta a turistas extranjeros se han visto precisados a alquilar por horas habitaciones de alto estándar, para continuar pagando las cuentas. 

Los restaurantes se acogieron a la opción de “comida para llevar”, modificando los precios y el menú con tal de no cerrar ni verse significativamente afectados por el desabastecimiento de bienes que se esfumaron incluso del mercado informal. El turismo de casa se ha convertido en la tabla de salvación durante ocho duros meses, en los que el confinamiento y la drástica disminución de las importaciones han obligado a muchos propietarios a reducir plantilla y ser creativos con lo poco que consiguen, procurando no afectar la calidad del servicio o el producto final.

Tras la reapertura del aeropuerto, el sector privado se preparó para el arribo de los primeros turistas. CubaNet conversó con propietarios y empleados de dichos negocios para conocer cómo se las ingeniaron durante la cuarentena y qué preparativos tuvieron en cuenta con miras al arribo de visitantes foráneos, una actividad que entraña un riesgo epidemiológico enorme, pero que, aun así, luce menos amenazante que la perspectiva de quedarse sin dinero en medio de un escenario doméstico que tiende a agravarse. 

Todos los entrevistados coincidieron en que el efecto del aislamiento fue devastador, debido en gran medida al incremento desproporcionado de los precios, la desigualdad en la distribución de los productos de primera necesidad por municipios y las largas colas en las que se hacía necesario invertir gran parte del día, tiempo que no se dedicaba a la búsqueda de fuentes alternativas de ingresos. Algunos estiraron los ahorros hasta el último día, pero muchos otros tuvieron que inventar. Era, y es, una cuestión de supervivencia.

Para el régimen reabrir el Aeropuerto Internacional José Martí constituía un imperativo. La nueva normalidad en La Habana se ha implementado de forma apresurada no solo para que regresen los cubanos varados en el exterior con su volumen de mercancía importada, que en algo habrá de aliviar la demanda de productos de aseo, ropa y calzado. Varias aerolíneas ya comenzaron a viajar a la Isla, garantizando así un modesto flujo de turistas para los hoteles controlados por los militares, pues las casas de renta no podrán reanudar sus servicios hasta tanto no se declare la Fase 3 de la “nueva normalidad” y el Ministerio del Trabajo expida el permiso requerido. 

Por el momento, los negocios de renta se mantienen exonerados del pago de impuestos, y tomando en consideración que el turismo se proyecta a la baja para el venidero 2021, la tarifa fiscal a abonar una vez que el Ministerio del Trabajo notifique la Fase 3, será de 840 CUP (alrededor de 35 dólares) mensuales por cada habitación declarada; un monto inferior al que existía antes de la crisis sanitaria causada por el COVID-19, cuando el pago era de 1.200 CUP (50 dólares aproximadamente).

Si bien es un alivio saber que dentro de poco la economía doméstica y local comenzará a dar señales de vida, los trabajadores del sector privado que dependen del turismo saben que toda precaución es poca. A la espera de los clientes están la botella de hipoclorito, el gel desinfectante y las mascarillas de repuesto, pero no por ello se achica el miedo a contraer el virus y contagiar a los seres queridos. 

La convicción parece ser que hay que arriesgarse porque los cambios que asoman en el escenario económico de la Isla no son nada alentadores. Unificación monetaria, desaparición de subsidios, improductividad acentuada, devaluación del peso cubano, señorío del dólar… son cuestiones que harán muy difícil escoger entre recibir a turistas probablemente infectados por coronavirus, o a ninguno. La hora cero se acerca, y los trabajadores del sector privado, duramente golpeados por la pandemia y los rigores de un esquema económico obsoleto, se disponen a remontar la peor crisis económica desde el llamado Periodo Especial, obligados a elegir entre aliviar la economía o preservar su salud.

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Cuba: Otra muerte por COVID-19 y más de medio centenar de nuevos casos

Zona en cuarentena por la COVID-19 en Cuba (Foto: A. White Morales / Twitter)

MIAMI, Estados Unidos. – El Ministerio de Salud Pública (MINSAP) de Cuba confirmó este viernes 53 nuevos casos de coronavirus diagnosticados en la Isla, así como una nueva muerte provocada por la COVID-19.

Hasta el momento, en el país se han diagnosticado 6421 personas positivas al coronavirus SARS-CoV-2 y han fallecido 128 personas a causa de la enfermedad.

Hasta la medianoche de este jueves, en la Isla permanecían ingresados en instituciones de salud más de 3260 pacientes, por tratarse de casos sospechosos, en vigilancia o confirmados de la COVID-19. Actualmente, 420 personas en el país son positivas a la enfermedad. 

De los 53 casos diagnosticados este miércoles, 52 son cubanos (casos autóctonos) y uno es extranjero (caso importado).

Del total, 52 fueron contactos de casos confirmados, mientras que uno tiene fuente de infección en el extranjero. 

La mayoría de los nuevos casos (38) se localizan en la provincia de Pinar del Río, mientras que el resto corresponde a La Habana (4 casos, entre ellos uno importado), Sancti Spíritus (10) y Ciego de Ávila (1).

Solo en la ciudad de Pinar del Río se han reportado 85 casos de coronavirus en los últimos tres días. Por la alta tasa de casos reportados, las autoridades sanitarias indicaron el retroceso de la provincia más occidental de Cuba a la fase de “transmisión autóctona limitada” de la enfermedad. 

De los 420 casos de coronavirus activos en la Isla, 415 se mantienen con evolución clínica estable, mientras que dos pacientes se reportan en estado crítico y tres en estado grave. 

Este miércoles, falleció a causa de la enfermedad un ciudadano cubano de 88 años de edad que residía en el municipio Guane, provincia de Pinar del Río. Tras su ingreso, en la segunda semana de octubre, fue confirmado con la COVID-19 el pasado día 15. A pesar de los tratamientos aplicados, el paciente falleció este 21 de octubre, confirmó el MINSAP.

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Reportan 40 nuevos casos de COVID-19 en La Habana y Ciego de Ávila

Cuba COVID-19 coronavirus

Cubanos se protegen del coronavirus con nasobucos (Foto: Radio Bayamo)

MIAMI, Estados Unidos. – Este viernes el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) de Cuba reportó 40 nuevos casos de coronavirus, lo que eleva a 5350 los pacientes diagnosticados con la COVID-19 en la Isla, desde la detección de los primeros casos de la enfermedad el pasado 11 de marzo.

De acuerdo con el MINSAP, hasta la medianoche de este viernes 24 de septiembre se encontraban ingresados en instituciones de salud para su vigilancia clínica epidemiológica poco más de 8400 pacientes. De ellos, 1349 eran sospechosos de haberse infectado con el coronavirus SARS-CoV-2 y 572 eran casos confirmados, activos.

Los 40 pacientes diagnosticados a lo largo de este jueves son cubanos. De ellos, 39 fueron contactos de casos previamente confirmados; en uno no se precisa la fuente de infección.

La Habana, con 23 casos, y Ciego de Ávila, con 17 casos, acumulan todos los reportes de este viernes. Ambas provincias se mantienen como las más afectadas por la COVID-19 tras el rebrote de casos marcado a partir de agosto.

De los 572 pacientes activos confirmados con la enfermedad , 565 presentan una evolución clínica estable, mientras que dos personas se reportan en estado crítico y cinco en estado grave.

En la isla han fallecido 118 personas a causa de la COVID-19 y se han recuperado  4658 pacientes.

Tras el comienzo de la desescalada, en junio pasado, el régimen cubano echó atrás una parte de las medidas de la fase post-pandemia, debido a un repunte de casos de coronavirus, sobre todo en la capital de la Isla y en la provincia de Ciego de Ávila.

En ese momento, el ministro de Salud Pública de Cuba, José Ángel Portal Miranda, declaró a los medios oficiales cubanos que el país estaba “en presencia de un nuevo brote de la enfermedad (COVID-19)” que ponía “en riesgo a toda” la población.

“El pronóstico indica que la situación está próxima a volverse incontrolable si todos no tomamos las medidas que se han definido por el país, por lo tanto la amenaza de (la pandemia de) seguir creciendo se acentúa cada día que pasa”, dijo.

Los primeros casos de coronavirus (tres turistas italianos) fueron detectados en la Isla el pasado 11 de marzo.

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COVID-19: Cuba suma otra muerte y medio centenar de nuevos casos

En Cuba suman 5141 casos confirmados de coronavirus (Foto: Escambray)

MIAMI, Estados Unidos. – El Ministerio de Salud Pública (MINSAP) de Cuba confirmó este lunes un nuevo fallecimiento causado por la COVID-19 y otros 50 casos de la enfermedad, lo que eleva a 116 las muertes ocurridas en la Isla desde el inicio de la pandemia y a 5141 los casos diagnosticados, respectivamente.

Hasta la medianoche de este lunes, en la Isla se encontraban ingresados en hospitales casi 8000 pacientes. De ellos, vigilancia 5880 se encontraban en vigilancia, 1353 eran sospechosos de haber contraído la COVID-19 y 561 eran casos confirmados, activos.

De los 50 pacientes diagnosticados a lo largo de este domingo, 48 son cubanos y otros dos son extranjeros residentes en la Isla. Cuarenta de ellos fueron contactos de casos confirmados, mientras que en 10 no se precisa la fuente de infección.

El medio centenar de casos reportado este lunes se distribuye en las provincias de Artemisa (3 casos), Mayabeque (1), La Habana (31), Matanzas (7), Sancti Spíritus (1), Ciego de Ávila (5) y Camagüey (2).

Por su parte, de los 561 casos de COVID-19 actualmente activos en la Isla, 548 se mantienen con evolución clínica estable. Se reportan cuatro pacientes en estado crítico y nueve en estado grave.

Este domingo, según el reporte del MINSAP, falleció a causa de la enfermedad una ciudadana cubana de 50 años de edad, que residía en el municipio Ciro Redondo, provincia de Ciego de Ávila. La víctima, que fue ingresada a causa de otros padecimientos, fue confirmada por examen de PCR tras un evento de transmisión local en el hospital donde se encontraba recluida. 

Desde el 18 de marzo en Cuba han fallecido 116 personas a causa del nuevo coronavirus. 

Tras el comienzo de la desescalada, en junio pasado, el régimen cubano echó atrás una parte de las medidas de la fase post-pandemia, debido a un repunte de casos de coronavirus, sobre todo en la capital de la Isla y en la provincia de Ciego de Ávila.

En ese momento, el ministro de Salud Pública de Cuba, José Ángel Portal Miranda, declaró a los medios oficiales cubanos que el país estaba “en presencia de un nuevo brote de la enfermedad (COVID-19)” que ponía “en riesgo a toda” la población.

“El pronóstico indica que la situación está próxima a volverse incontrolable si todos no tomamos las medidas que se han definido por el país, por lo tanto la amenaza de (la pandemia de) seguir creciendo se acentúa cada día que pasa”, dijo.

Los primeros casos de coronavirus (tres turistas italianos) fueron detectados en la Isla el pasado 11 de marzo. 

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COVID-19 en Cuba: MINSAP reporta otros 73 casos y una nueva muerte

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Pesquisa para detectar posibles casos de coronavirus en Cuba (Foto: Granma)

MIAMI, Estados Unidos. – Este miércoles el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) de Cuba confirmó otros 73 casos de coronavirus y un nuevo fallecimiento a causa de la COVID-19, lo que eleva a 4876 el número de pacientes diagnosticados en la Isla y a 109 las muertes causadas por la enfermedad en territorio nacional.

De acuerdo con el reporte diario del MINSAP, al cierre de este 15 de septiembre 1783 pacientes se encontraban ingresados en hospitales cubanos para vigilancia clínica epidemiológica. De ellos, 62 se mantenían en vigilancia, 1087 eran sospechosos de haber contraído el coronavirus SARS-CoV-2 y 634 eran casos confirmados (activos).

De los 73 nuevos casos confirmados hasta el cierre de este martes, 50 son cubanos y 23 extranjeros. Según el MINSAP, 70 de ellos fueron contactos de casos previamente diagnosticados y en tres no se precisa la fuente de infección.

Los nuevos casos reportados se distribuyen en las provincias de Artemisa (4 casos), La Habana (47 casos), Mayabeque (1 caso), Matanzas (1 caso), Sancti Spíritus (1 caso) y Ciego de Ávila (19 casos).

De los 634 casos activos actualmente en la Isla, 617 presentan una evolución clínica estable. Hasta la fecha, 4131 personas se han recuperado de la COVID-19 en Cuba. Por su parte, cinco pacientes se reportan en estado crítico y 12 en estado grave.

Este martes, Cuba también confirmó el fallecido número 109 a causa de la COVID-19. Se trata de un ciudadano cubano de 71 años de edad, residente en Ciego de Ávila, que había sido contacto de un caso confirmado previamente.

Tras el comienzo de la desescalada, en junio pasado, el régimen cubano echó atrás una parte de las medidas de la fase post-pandemia, debido a un repunte de casos de coronavirus, sobre todo en la capital de la Isla y en la provincia de Ciego de Ávila.

En ese momento, el ministro de Salud Pública de Cuba, José Ángel Portal Miranda, declaró a los medios oficiales cubanos que el país estaba “en presencia de un nuevo brote de la enfermedad (COVID-19)” que ponía “en riesgo a toda” la población.

“El pronóstico indica que la situación está próxima a volverse incontrolable si todos no tomamos las medidas que se han definido por el país, por lo tanto la amenaza de (la pandemia de) seguir creciendo se acentúa cada día que pasa”, dijo.

Los primeros casos de coronavirus (tres turistas italianos) fueron detectados en la Isla el pasado 11 de marzo.

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Reapertura del turismo apremia al régimen cubano, aun durante la pandemia

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Turistas canadienses arriban al polo turístico Jardines del Rey a inicios de septiembre (Foto: MINTUR)

MIAMI, Estados Unidos. – A pesar del mayor pico de casos de coronavirus reportado en Cuba desde el inicio de la pandemia de COVID-19, el pasado 11 de marzo, las autoridades cubanas buscan atraer turistas internacionales a la Isla.

A principios de agosto el Gobierno permitió la reapertura del polo turístico Jardines del Rey, a cuyos aeropuertos solo pueden llegar vacacionistas extranjeros.

Pese a las medidas de confinamiento aprobadas por el régimen cubano, sobre todo en la capital de la Isla, para contener el aumento de casos de coronavirus, el Gobierno sigue buscando reanudar lo antes posible las operaciones turísticas en territorio nacional.

La pandemia de coronavirus ha asestado un golpe sin precedentes a la industria nacional del turismo, uno de los principales soportes de la maltrecha economía cubana, junto a la exportación de servicios médicos.

Diversas fuentes oficiales confirman los planes del Gobierno de aumentar las modalidades permitidas de turismo internacional lo antes posible. La pasada semana la Cancillería de Cuba aseguró que las instalaciones turísticas de la cayería norte de Cuba estaban certificadas “con estrictas medidas higiénico-sanitarias en vigor frente a COVID-19”.

Asimismo, la Embajada de Cuba en Moscú informó que la aerolínea Aeroflot y las autoridades rusas habían negociado con la Isla la apertura de los vuelos regulares a La Habana a partir de mediados de septiembre. Sin embargo, este martes, mientras la capital de la Isla se encuentra bajo estrictas medidas de confinamiento, no existía evidencia de que los vuelos hayan sido retomados.

Varios medios ya han reportado el contagio con la COVID-19 de trabajadores y vacacionistas de al menos en un polo turístico de la Isla: Trinidad. Aunque en esa región aún no se admiten turistas internacionales, la pasada semana se reportó el contagio de varias personas.

Por su parte, las autoridades cubanas esperan inaugurar un laboratorio de biología molecular en Cayo Largo del Sur en noviembre. De esa forma, las pruebas PCR para detectar el coronavirus SARS-CoV-2 se realizarían en el propio destino de los turistas. 

Este lunes el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) de Cuba reportó 42 nuevos casos de COVID-19, lo que elevó a 4726 el número de personas diagnosticadas con la enfermedad en la Isla.




COVID-19 en Cuba: MINSAP reporta récord de altas médicas pese al rebrote

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Personal de la salud en Cuba (Foto: Cubadebate)

MIAMI, Estados Unidos. – Este lunes el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) de Cuba reportó 110 altas médicas correspondientes a pacientes recuperados de la COVID-19, lo que marca el récord de ese indicador desde que comenzó la pandemia de coronavirus en la Isla.

En Twitter, el proyecto de periodismo de datos Inventario precisó que el récord anterior correspondía al 17 de agosto, cuando fueron dados de alta 102 pacientes. 

Hasta la fecha, en Cuba 4726 personas han sido confirmadas con la COVID-19. De ellas, 4040 se han recuperado y han sido dadas de alta clínica y epidemiológica.

También este lunes el MINSAP confirmó otros 42 casos de coronavirus. Al cierre del domingo 13 de septiembre, en los hospitales cubanos se encontraban ingresados 1729 pacientes para vigilancia clínica epidemiológica. De ellos 1086 eran sospechosos de haber contraído el coronavirus SARS-CoV-2 y 576 eran casos confirmados (activos).

Del total de casos, 31 son contactos de casos previamente diagnosticados, en 10 no se precisa la fuente de infección y uno se contagió en el extranjero.

De las 576 personas confirmadas con la COVID-19 en Cuba, 559 presentan una evolución clínica estable. Mientras, cinco pacientes se reportan en estado crítico y 12 en estado grave.

Desde el 18 de marzo en Cuba han fallecido 108 personas a causa del nuevo coronavirus. 

Tras el comienzo de la desescalada, en junio pasado, el régimen cubano echó atrás una parte de las medidas de la fase post-pandemia, debido a un repunte de casos de coronavirus, sobre todo en la capital de la Isla y en la provincia de Ciego de Ávila.

En ese momento, el ministro de Salud Pública de Cuba, José Ángel Portal Miranda, declaró a los medios oficiales cubanos que el país estaba “en presencia de un nuevo brote de la enfermedad (COVID-19)” que ponía “en riesgo a toda” la población.

“El pronóstico indica que la situación está próxima a volverse incontrolable si todos no tomamos las medidas que se han definido por el país, por lo tanto la amenaza de (la pandemia de) seguir creciendo se acentúa cada día que pasa”, dijo.

Los primeros casos de coronavirus (tres turistas italianos) fueron detectados en la Isla el pasado 11 de marzo. 

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Las colas crecen en Cuba, a la par del coronavirus

MIAMI, Estados Unidos. – Mientras Cuba atraviesa el mayor brote de coronavirus desde el comienzo de la pandemia en la Isla, las colas y aglomeraciones, lejos de disminuir, crecen a lo largo del país.

Un video publicado por CubaNet este jueves muestra aglomeraciones en las afueras de un Banco Metropolitano, en el municipio de Arroyo Naranjo, en La Habana; y en varias tiendas recaudadoras de divisa de la misma localidad.

Los vecinos aglomerados en las colas usan nasobucos; sin embargo, no mantienen el distanciamiento social orientado por las autoridades sanitarias para evitar el contagio de la COVID-19, la enfermedad provocada por el coronavirus SARS-CoV-2.

Mientras se difunden las imágenes de tales aglomeraciones, generadas por la grave escasez de alimentos y otros productos básicos, el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) de la Isla advierte de un rebrote sin precedentes desde el comienzo de la pandemia en Cuba, que afecta sobre todo a las provincias de La Habana y Ciego de Ávila.

Este jueves, el doctor Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología del MINSAP, confirmó dos nuevas muertes a causa de la COVID-19, lo que eleva a 106 el total de fallecimientos provocados por el coronavirus SARS-CoV-2 en la Isla.

Asimismo, el funcionario confirmó un total de 92 nuevos casos de COVID-19, la segunda cifra más alta desde el reporte de los primeros pacientes contagiados con la enfermedad en Cuba, el pasado 11 de marzo. No obstante, el reporte de este jueves establece un nuevo récord de casos autóctonos detectados en el país (91).

Este 10 de septiembre, en Cuba se mantenían ingresadas 1614 personas en relación con la COVID-19. De ellas, 61 se encontraban en vigilancia, 889 eran sospechosas de haber contraído el nuevo coronavirus y 664 eran casos confirmados o activos. Por su parte, dos pacientes se reportan en estado crítico y diez en estado grave.

De acuerdo con Durán García, en los últimos 15 días las autoridades sanitarias no han logrado precisar la fuente de infección de 55 personas contagiadas con la COVID-19, lo que asegura que varias regiones de la Isla se mantengan en fase de “transmisión autóctona limitada” de la enfermedad.

Pese a la gravedad de la situación epidemiológica, las filas para comprar alimentos u otros productos esenciales se mantienen a lo largo de la Isla. En medio de la grave crisis alimentaria y económica que sufren los cubanos, el régimen de La Habana ―que ha decretado el toque de queda en la capital del país y en otros puntos de la Isla―, no ha creado mecanismos eficientes para proveer de recursos básicos a los cubanos, quienes se ven obligados a salir de sus hogares y exponerse al contagio del coronavirus.  

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Cuba: cibersexo y “jineteo” virtual en tiempos de la COVID-19

La pandemia de coronavirus ha provocado profundos cambios en la sociedad cubana (Foto del autor)

LA HABANA, Cuba. – Lídice siente que su cuerpo se cae a pedazos. Dice que ha pasado la mañana y parte de la tarde en una cola para comprar picadillo y papel higiénico, y que apenas cerró los ojos unos minutos, ni siquiera terminó de comer con la tranquilidad que hubiera querido, porque debía estar lista a las 9:00 de la noche para atender a un par de clientes habituales que la llaman por el servicio de sexo telefónico que ella ofrece desde hace unos meses.

“A veces incluso me llaman a las 3:00 de la mañana, a las 7:00, alguien  que se levanta caliente o que quiere masturbarse diciéndole yo cochinadas. Por supuesto que me molesta pero qué le voy a hacer si eso es como mínimo un peso”, dice la joven, quien recibe saldo telefónico como forma pago para después trocarlo por dinero en efectivo o por algo que necesite: champú, jabón y hasta por un turno en una cola.

La pandemia, las restricciones de movimiento impuestas para intentar frenar los contagios y, por supuesto, la ausencia de turismo, han obligado a Lídice a dejar las calles, donde trabajaba desde hacía varios años como prostituta, y hacer lo que ella con total ironía llama “teletrabajo”.

“¿No dice el Gobierno que hay que quedarse en casa y optar por el teletrabajo? Eso es lo que estoy haciendo yo, jineteo virtual”, afirma la muchacha antes de soltar una carcajada para continuar ofreciendo más detalles de su negocio circunstancial.

La iniciativa se le ocurrió a partir de hacerse miembro de un grupo de WhatsApp. Ella, que jamás había buscado clientes por esa vía de Internet, viendo que pasaban las semanas y no ganaba dinero, se decidió a publicar algunas fotos buscando al menos “pescar un cubano, un viejo loco y tuerto, lo que sea”, ha dicho, porque así de extrema era su desesperación. 

“Primero me metí en un grupo de Facebook y después me uní a un grupo de WhatsApp, a veces es solo sexo por teléfono pero de vez en cuando quedo con alguien. No es lo mismo que hacía antes, se gana muchísimo menos, pero de algo hay que vivir”, comenta Lídice.

Las circunstancias actuales han complicado aún más la situación de los trabajadores sexuales, un grupo de personas que, teniendo en cuenta todas las variantes del oficio, estaría integrado por decenas de miles de hombres y mujeres en todo el país, posiblemente entre los más afectados y vulnerables en las actuales coyunturas económica y sanitaria.

“Todo el mundo pensaba que sería cosa de un mes y ya, después de nuevo a buscar fulas (dólares) pero esto se ha trancado y de mala manera. Ya nadie sabe lo que va a pasar, y si vuelven a abrir dicen que no vendrá la misma cantidad de turistas y eso es malo porque va a haber mucha gente pasmada (sin dinero) y cuando no se puede de una forma hay que buscar otra”, dice Oscar, un joven que se ha unido a un grupo privado en WhatsApp, el cual reúne a personas que buscan relaciones con extranjeros con finalidad de matrimonio.

Habiendo perdido el empleo como camarero en el restaurante de un hotel de La Habana, y sin garantías de que, al reiniciarse las operaciones turísticas, pueda recuperar su antigua plaza o al menos conseguir otra aunque sea menos remunerada, Oscar decidió probar suerte en Internet, a pesar de que nunca pensó en ponerle precio a su cuerpo.

“Me da lo mismo si es hombre o mujer, necesito alguien que me saque o que me mande dinero, cualquier cosa porque esto se está poniendo feo, claro que yo quiero trabajar pero lo que me ofrecieron fue en la agricultura, y mira, eso yo no lo hago. Si pagaran bien, ok, voy para el campo pero lo que pagan es una miseria. En un año y pico cumplo 30 y ya debo pensar en cómo salir de aquí porque la juventud no es para siempre”, comenta quien, junto con Dunia, su novia —también trabajadora del turismo que ha quedado sin empleo a causa de la pandemia—, se aventura como “masajista”, aun sin conocer el oficio.

“Yo le hablé claro y ella estuvo de acuerdo. Ella también está buscando alguien que la saque (…). Claro que no es lo que uno quería pero esto lo ha cambiado todo, y para colmo esta gente (se refiere al Gobierno) lo está poniendo más malo, todo lo han puesto en dólares, lo han trancado todo, si te cogen vendiendo un cucurucho de maní te meten preso (…). Lo que no hacemos es sexo, eso es pan para hoy y hambre para mañana (…). Hicimos lo de los masajes para ir tirando y porque se paga bien, es algo limpio, hay su cosa pero nadie te toca, eres tú quien toca y no pasa de ahí”, explica Oscar.

Por un masaje de una hora y con servicio a domicilio el joven dice cobrar entre 15 y 25 dólares, incluso mucho más cuando debe desplazarse demasiado lejos dentro de la ciudad, o cuando le solicitan un servicio “especial” con “final feliz”.

Son precios bien altos para el nivel de ingresos de cualquier cubano, estandarizados en el gremio, y por tanto los apartados de “Servicios Otros” en las páginas de clasificados comienzan a llenarse de este tipo de propuestas donde algunos aprovechan para introducir una “oferta” similar al masaje pero que evidentemente clasificaría como comercio sexual.

Por la vía de este tipo de publicaciones en Internet pudimos contactar con Gema, una joven que, a diferencia de Oscar, sí ejercía la prostitución desde antes de la pandemia y que hoy se ha visto obligada a modificar varios aspectos de su negocio. A veces vende fotos y pequeños videos de su cuerpo desnudo o semidesnudo a personas que se lo solicitan desde el grupo de Facebook al que pertenece. También ofrece masajes eróticos tanto a hombres como a mujeres.

“Mira, la pandemia ha sido un desastre pero gracias a esto he descubierto un negocio que me da más dinero. Ojalá lo hubiera hecho antes, lo que más odiaba cuando estaba con alguien no era ni que fuera viejo o que tuviera mal olor, nada de eso, lo peor es que se creyeran que porque me pagaban podían humillarme o tratarme como basura, aquí viene mucho extranjero muerto de hambre a hacerse (alardear). Ahora gano mucho más y pongo las reglas del juego, sí, voy, les doy el final feliz que me piden pero ya, esto (su cuerpo) lo toca quien a mí me dé la gana”, dice Gema, que además asegura haber cobrado hasta más de 50 dólares por una hora de servicio y que piensa pedir mucho más cuando comience a trabajar “a cuatro manos”.

“Es algo que se me ha ocurrido. Mucha gente que me llama me dice ‘Oye, un masaje a cuatro manos, oye un masaje con otra chica’, pero Melissa (su pareja) no quiere. Ya la tengo medio convencida, además está viendo que se gana más dinero que con las fotos”, refiere Gema y además agrega en otro momento de nuestra conversación:

“(Haciendo lo que hago ahora) no solo gano más porque tengo más clientes (sino porque) no tengo que estar pagándole al policía para que me deje estar sentada en un bar con un yuma (extranjero), para que no me pida el carnet y me mande para Holguín, un viejo te paga cuanto más 100 dólares por hacerte cochinadas toda la noche, y mira, me pagan eso por tres masajes, y son tres horas. No hay comparación”, concluye la joven.

Aunque en redes sociales e internet en general no abundan los grupos y páginas que uno pueda identificar como abiertamente de servicios sexuales de pago, enfocados exclusivamente en Cuba (los que existen no muestran mucha actividad), lo cierto es que los espacios virtuales de búsqueda de pareja y de clasificados —contabilizados en unos cuantos miles, de acuerdo con información disponible en http://cu.gruposwats.com, https://www.igrupos.com y en http://www.agregame.com/cuba)— están sirviendo como lugar alternativo de encuentros para las transacciones, lo que en muchos casos ha influido en la modificación de las estrategias tanto de los clientes como de los hombres y mujeres sexoservidores incluso desde antes de la pandemia. 

Pero las actuales circunstancias han venido a exacerbar el fenómeno, incluso a visibilizar, al menos en el espacio virtual, tanto el auge alcanzado por la prostitución en la Isla como los alarmantes problemas sociales que la acompañan en una realidad peculiar, en una sociedad cerrada como la cubana. 

No pudiendo acudir a los lugares habituales donde encuentran a los clientes, obligados a permanecer en sus casas por la pandemia de coronavirus y su condición de residentes ilegales de acuerdo con las leyes migratorias internas que rigen en la Isla, y con muy pocas opciones para encontrar alimentos y demás artículos de primera necesidad, los trabajadores sexuales han buscado alternativas para ganar dinero ejerciendo el oficio pero, sobre todo, para evadir en algunos casos la persecución policial, que a veces forma parte de la cadena de corrupción a la que deben incorporarse si desean operar “libremente” o, mejor dicho, sin demasiados contratiempos.

Desprotegidos, abandonados a su suerte por no contar con un empleo legalmente reconocido y, además, por ser un grupo convenientemente invisibilizado por el régimen —a pesar del importante papel que desempeña la prostitución en el crecimiento del turismo, al ser el “comercio sexual” uno de sus “valores agregados” y por tanto sugerido en buena parte de la propaganda comercial— los hombres y mujeres sexoservidores son de los cientos de miles de cubanos más afectados por el cierre de las fronteras, la militarización de las calles, el desabastecimiento casi absoluto, las medidas de estricto control impuestas al comercio minorista y, sobre todo, por la ofensiva contra las “ilegalidades”, esto último una estrategia que, sin dudas, lleva en el trasfondo la voluntad del régimen de distraer la atención sobre asuntos que causan descontento popular y para los cuales no tiene una solución efectiva. 

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