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Autoridades sanitarias reportan un aumento de más del 40% de los casos de COVID-19 

COVID-19, Cuba

MIAMI, Estados Unidos. – La pasada semana el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) de Cuba reportó 138 enfermos de COVID-19, un incremento del 43,8% respecto a la semana precedente, lo que provocó un reforzamiento de las medidas de prevención y vigilancia, según información oficial citada por la agencia EFE.

En la semana que terminó el 24 de diciembre aumentó de 3,7 a 19,1 el promedio de casos diarios de COVID-19, según datos estadísticos expuestos por el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal, en una reunión gubernamental.

Los mayores niveles de transmisión, durante diciembre, se presentaron en las provincias de La Habana, Matanzas, Guantánamo y Holguín, territorios donde se concentra el 62,4 % de los casos diagnosticados en la Isla.

Los contagios registrados en el país son tanto autóctonos como importados, indicó el MINSAP.

Nuevamente, las autoridades recomendaron el uso de la mascarilla en el transporte público, centros comerciales, ferias, cines, teatros y actividades en espacios cerrados.

Asimismo, el ministro de Salud Pública recalcó la importancia de acudir de inmediato a los servicios de salud ante la presencia de síntomas respiratorios y de no presentarse en espacios sociales en ese caso.

Recientemente, autoridades del sector de la Salud en Sancti Spíritus confirmaron la circulación en la provincia de una nueva variante de ómicron, la cual se ha denominado por los expertos XBB1 y provoca las mismas manifestaciones clínicas que las anteriores, según los especialistas.

La nueva variante, que comenzó a circular en Europa y que se ha introducido en varias provincias del país debido al comercio y el turismo, no es ni más mortal ni más letal que las otras, según los especialistas.

“Estamos ante otra variante, pero con iguales características. No tenemos por qué preocuparnos, aunque sí debemos cuidarnos: lavado frecuente de las manos, el uso de la mascarilla, sobre todo, en grandes concentraciones de personas y ante la presencia de síntomas respiratorios”, dijo al periódico Escambray el doctor Manuel Rivero Abella, director provincial de Salud en Sancti Spíritus.

“Como variante ómicron, tiene el mismo comportamiento: se transmite de persona a persona, por eso recomendamos que se use la mascarilla, pero no es una norma en estos momentos ni está indicado por el Ministerio de Salud Pública”, aseguró el funcionario. 

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Turismo cubano: Entre el éxodo laboral y las malas decisiones

turismo, Cuba

LA HABANA, Cuba. – El retorno de Tania al trabajo después de la pandemia no fue cómo lo imaginó. Ella es una excamarera del Hotel Grand Packard que estuvo entre los pocos trabajadores del turismo que no fueron despedidos a raíz de los cierres por la crisis sanitaria. 

Cuenta que, habiendo adaptado su economía personal a los ingresos por concepto de propinas, pasó más de año y medio esperando por que llegara pronto la “normalidad” y así recuperar un nivel de vida que, para cualquier trabajador del turismo antes de 2019, estaba muy por encima de la media en el resto del sector laboral estatal, donde muchas personas dependen exclusivamente de los bajos salarios.

Aunque Tania, aún sin asistir al trabajo, se mantuvo cobrando la mitad de su sueldo de acuerdo con lo establecido en las leyes laborales vigentes, apenas le alcanzaba para dar de comer a sus dos hijos en un país donde la vida se ha vuelto muy difícil para quienes no cuentan con acceso a grandes volúmenes de ingresos extra o a monedas fuertes, necesarias para adquirir alimentos y artículos de primera necesidad en una red de comercio donde no sirve de mucho la moneda nacional.

“Me enviaron para la casa con la mitad del salario (unos 1 500 pesos cubanos al mes) pero todo el mundo sabe que eso no da para nada, que si no tienes verdes (dólares) estás condenado a pasar trabajo”, afirma Tania, que además explica cómo, a pesar de haber podido volver a su plaza en el turismo, tal como deseó, a los pocos meses decidió renunciar a su empleo.

“Volví al trabajo en agosto (de 2021) para hacer labores de mantenimiento y prepararnos para la reapertura en septiembre (…), fueron otros meses viviendo solo del salario. Confiaba en que llegara turismo pero nada, pasó diciembre, esperé unos meses más y en abril pedí la baja. (…) Me consiguieron ir para Varadero pero una amiga que trabaja allá me dijo ‘Oye, ni vengas que esto está malísimo’. No se hace ni un peso con la falta de turismo y los (clientes) cubanos no están dejando nada (…), lo que hago ahora es pintar uñas, comprar en MLC y revender, esas cositas (…). No gano igual que antes pero mientras no haya turismo no regreso, y como yo, casi todo el mundo ha pedido la baja (…). En turismo se trabaja por la propina y lo que se puede pegar por aquí y por allá, el salario es una miseria para como están las cosas”, asegura Tania.

Por su parte, Alberto trabajó como especialista de mercado en Cayo Coco desde 2009 hasta enero de 2022 cuando decidió salir del sector del turismo por las mismas razones que Tania: el descenso de sus niveles de ingresos con respecto a los años anteriores a la pandemia.

Los más de 2 000 dólares que afirma haber recibido regularmente todos los meses, como resultado de regalías por contratos de servicios firmados con los clientes entre los años 2014 y 2018, de pronto se redujeron casi a cero después de la reapertura de la Isla al turismo, pero además como consecuencia de la eliminación total del efectivo como forma de pago en los principales polos turísticos del país. 

“Todos los meses me iba con no menos de 2 000 pesos (dólares), hubo meses que trabajé con grupos grandes, hice buenos contratos y me fui hasta con 5 y 6 000 pesos (…). Mi mujer ganaba menos pero igual eran 1 000, 1 000 y pico todos los meses (…). Nosotros vivíamos en Ciego (Ciego de Ávila) y compramos esta casa (en Morón), la pusimos a todo tren para rentarla, aire en todos los cuartos, en la sala, baño en cada habitación, piscina, garaje para tres carros pero no contábamos con este desastre”, nos dice Alberto, que después de renunciar a su empleo, al igual que su esposa, ha decidido vender sus propiedades para emigrar.

“De verdad que nunca pensé en irme. Antes del 2018 tenía mi vida resuelta. No necesitaba ni ir a La Habana. Pero esto se ha puesto muy malo. Aquí en Morón casi todo el que rentaba vendió para irse. (…) El que renta aquí es porque trabajaba en los cayos y con ese dinero fue levantando la casa. Todo el mundo está pidiendo la baja. Mi oficina se ha quedado vacía. Están buscando al primero que aparezca para que cubra las plazas. No importa si es graduado de Turismo o no. Los hoteles están vacíos de turistas y también sin trabajadores”, asegura Alberto.  

Recorte de queja en TripAdvisor

Ausencia de turistas igual a éxodo de trabajadores

De acuerdo con los datos publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), entre enero y junio de 2021, Cuba recibió apenas 114 460 turistas internacionales, lo que representó una caída del 88,3 por ciento con respecto a 2020 cuando ya la reducción de arribos fue notable, con solo 985 199 visitantes.

Aunque en principio los resultados tan pobres se atribuyeron a la contracción de las ventas mundiales y se auguraba un notable despegue para el 2022, lo cierto es que Cuba se mantiene rezagada con respecto a otros destinos del Caribe y hoy los datos más actualizados de la ONEI vuelven a indicar la persistencia de una crisis cuando solo poco más de 1 millón de turistas han arribado en lo que va de año, la mayoría —más del 70 por ciento, según fuentes del propio Ministerio de Turismo (MINTUR) cubano— provenientes de mercados como el ruso y el canadiense que, de acuerdo con el criterio de varios funcionarios del MINTUR consultados por CubaNet, no suelen reportar grandes ingresos por el tipo de cliente que emite y las modalidades de los productos, en general con precios de promoción, es decir, demasiado bajos.

Queja de un huésped sobre el Hotel Península de Varadero. Recorte de TripAdvisor

“No solo no está llegando la cantidad de turistas que se esperaba sino que el margen de ganancia es muy inferior con respecto a 2018, incluso 2020”, afirma Lionel García, especialista de ventas del grupo hotelero Gran Caribe. “Se está trabajando en recuperar un mercado perdido con la pandemia y eso ha obligado a bajar los precios, incluso en algunos casos con cero ganancias, (como) el turismo ruso donde los costos de transportación ocupan casi el 100 por ciento del valor del paquete (…). Eso es una estrategia a mediano plazo pero que ha tenido consecuencias muy negativas, y una de ellas es el éxodo de trabajadores (…). Un turista que no está dispuesto a gastar un centavo más de lo que cuesta el paquete no deja propinas, mucho menos en un sistema de todo incluido y donde, además, está abolido el efectivo (…). El éxodo también tiene un efecto dominó, en el sentido de que mientras más trabajadores se van, es más la carga de trabajo de los que se quedan, aumenta el agotamiento porque hay que doblar turno hasta que aparezca el sustituto, y la verdad es que nadie quiere el turismo bajo estas condiciones, trabajar exclusivamente por un salario que no es el mejor. Los que se quedan, a los pocos días se van”, dice este trabajador. 

Campaña de Gaviota en redes sociales

Si a partir del año 2009, solo la política de despidos masivos del Grupo de Administración Empresarial de las Fuerzas Armadas (GAESA) dejó sin empleo a unos 10 000 trabajadores del turismo, y con eso se aumentó la sobrecarga de contenido laboral en un momento en que aumentaba el número de instalaciones turísticas, actualmente el éxodo de fuerza de trabajo no solo amenaza con la paralización o ralentización de numerosos servicios del turismo sino, además, con el aumento de la mala calidad de estos, ya de por sí notoria desde mucho antes de la pandemia.

Elizabeth Velázquez, que fuera directora comercial de varias instalaciones turísticas del grupo Gaviota S.A., aseguró a CubaNet que al menos en la empresa donde laboró hasta fecha reciente, la falta de mano de obra comienza a ser una pesadilla al rebasar más del 60 por ciento de la plantilla, razón por la cual muchos hoteles han debido cerrar varios bloques habitacionales por completo, así como se acrecientan las quejas de los huéspedes por abandono de las instalaciones y malos servicios.

“Tenemos varios hoteles en Varadero, Cayo Coco e incluso aquí mismo en La Habana que están dando servicio gracias a la rotación de los mismos trabajadores”, afirma Velázquez. “Terminan de limpiar en uno y salen para el otro, algunas veces cobrando el mismo salario (…), a veces se les estimula con jabas de comida y aseo pero aun así terminan pidiendo la baja. Yo misma tuve que decir ‘hasta aquí’ porque mi teléfono no paraba (…). Habitaciones sin hacer durante días, baños sucios, piscinas con el agua verde. Hoteles que amanecen sin agua porque no hay nadie en mantenimiento velando por eso, por las calderas, los equipos de aire”, concluye la exfuncionaria.

Campaña de Gaviota en redes sociales

Sin propinas, chantajeados y explotados

Según cifras recabadas y contrastadas por CubaNet a partir de la información ofrecida por varias fuentes del propio MINTUR, además de lo que aparece publicado en diversas publicaciones de la institución, de los 86 300 trabajadores que tenía el turismo cubano hasta 2009, en el presente la cifra se ha reducido a menos de 60 000, de los cuales unos 3 000 pertenecen al sector no estatal. 

Si entre los años 2009 y 2020, luego de los despidos de GAESA, el número de trabajadores se mantuvo oscilando de manera estable sobre los 70 000 en los últimos nueve meses se advierte una disminución constante que de mantenerse así, dejaría sin fuerza de trabajo al sector turístico para 2023.

Entrevistado por CubaNet bajo la condición de proteger su identidad, un profesor de la Facultad de Turismo de la Universidad de La Habana admitió que esa tendencia al éxodo masivo de mano de obra está preocupando a las autoridades del sector que comienzan a plantearse la opción de no solo aumentar el tiempo de servicio social para los graduados que provienen del sistema de las Fuerzas Armadas (FAR) sino, además, forzarlos a permanecer en el sector un mínimo de cinco años, sin posibilidades de trasladarse laboralmente a otro sector o salir del país.

“Como una especie de juramento militar antes de otorgarles la carrera”, asegura este profesor. “No solo aplicaría a los estudiantes de Turismo que provienen de las FAR sino a las demás carreras, así como a los graduados que ocupen plazas en instalaciones y empresas del turismo dirigidas por el GAE (…). Creo que les va a funcionar porque como quiera que sea es mucho mejor que ir a una unidad militar, el problema está en que nunca van a tener una fuerza de trabajo estable y bien calificada. Cuando ya adquieren la experiencia se van, porque han aguantado muchos años de explotación, y nunca se resuelve el problema de la calidad de los servicios”.

“La propina es un problema, el desabastecimiento y las malas condiciones de trabajo pero el éxodo en turismo también ha coincidido con el otro éxodo que hoy está ocurriendo en Cuba”, sostiene un trabajador del MINTUR que dialogó con CubaNet bajo condición de anonimato. “Una buena parte del éxodo actual lo integran aquellas personas que pueden costearse la travesía hasta la frontera (sur de Estados Unidos), y en turismo, antes de la pandemia, se concentraban los trabajadores con mayores ingresos, los que pudieron comprarse un auto, una buena casa, y ahora que la crisis los ha tocado, deciden vender y emigrar (…). No es para nadie un secreto que la gente trabajaba en turismo no por los salarios sino por los ingresos extras, legales e ilegales”.

Campaña de Gaviota en redes sociales

Para Odalys Ortiz, exanimadora cultural de un hotel en Varadero, el abuso y los chantajes sufridos durante los tiempos de pandemia la hicieron abandonar el turismo para siempre.

“Si no querías ir para los centros de aislamiento te daban la baja automática”, afirma Ortiz. “No podías regresar al turismo. Yo fui de las que aceptó el chantaje, me quedé porque no tenía otra opción. Pero fueron los meses más horribles de mi vida. Limpiando habitaciones día, noche y madrugada, trabajando en la cocina, llevando las comidas a los enfermos, soportando todo tipo de groserías, porque si te quejabas te decían que no ibas a volver al turismo”. 

De acuerdo con declaraciones de las propias autoridades, fueron un total de 8 200 trabajadores del turismo los enviados como personal de servicio a los centros de aislamiento, una “misión” que poco tuvo de voluntaria, en tanto de acatarla dependía la permanencia en el sector.

“Bueno sería preguntarse cuántos de los trabajadores enviados a los centros de aislamiento cuando la COVID-19 han pedido la baja después de pensar que volverían a una normalidad que jamás llegó”, nos dice Fabio, uno de estos “voluntarios”. “Tan solo en Villa Tortuga, en Varadero, hoy todos estamos en la calle. Unos porque pedimos la baja y otros porque se cansaron y ya, los castigaron por abandono de misión. Así es el descaro aquí. Todos los que aceptamos ir (a los centros de aislamiento) es porque pensábamos que valía la pena conservar el trabajo, en realidad se ganaba bastante, pero nunca imaginamos esto. Nos sacrificamos esos meses por gusto. Yo esperé un mes, esperé otro, y agarré y me fui. Porque aunque entre el turismo, todos los que vienen son unos pobretones que no dejan nada”, afirma Fabio.

Las estrategias de atraer fuerza de trabajo no funcionan

Lejos de trazar planes para conservar la fuerza laboral, empresas como Gaviota S.A. y Gran Caribe se concentran en hacer campañas publicitarias para cubrir las plazas vacantes; sin embargo, en opinión de funcionarios y directivos, las estrategias no están funcionando.

“No solo porque se mantiene la intermediación en las contrataciones, un error que seguimos arrastrando, sino porque no hay otro incentivo que el salario”, afirma un trabajador de Gaviota S.A. “Antes existía un sistema de estimulación que no era legal pero nadie decía nada. Ahora eso acabó. Está totalmente prohibido. Ningún directivo cubano o extranjero está autorizado a extraer efectivo, pero tampoco se puede transferir dólares o MLC a ningún trabajador. Las pocas estimulaciones que se mantienen son las que puede hacer el directivo extranjero de su propio bolsillo, y eso solo alcanza a sus empleados cubanos más cercanos”.

Campaña Gaviota

Y continúa la misma fuente: “El éxodo es tanto que hemos optado por atraer nueva fuerza de trabajo y no retener la que existe. El que llega nuevo acepta las condiciones de empleo y ya, se mantendrá con nosotros un año o dos, luego se irá, pero no tenemos más opciones. (…) El que trabajó en turismo en los años mejores no quiere estar en esta nueva etapa de crisis. Hay gente que ha tenido suerte y se ha buscado algo similar en Dominicana, en Cancún, porque son muy buenos trabajadores y las compañías extranjeras los quieren allá, pero eso nos está dejando con lo peor, así no vamos a levantar jamás”.

En sus mejores momentos (2010-2017), y poco antes de la llegada de la pandemia, el turismo representó para Cuba entre el 7 y el 10 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB), así como acaparó como promedio el 19,1 por ciento de las exportaciones de bienes y servicios. 

Con más de 30 000 millones de dólares ingresados en los últimos 20 años, las ganancias del turismo llegaron a cubrir el 46 por ciento del total de las importaciones anuales, además de que el sector daba empleo a más del 6 por ciento de la masa laboral cubana, generando 1,7 empleos indirectos por cada trabajador directo.

Tan solo en 2017, considerado por los expertos como el “año dorado” del sector en la Isla, arribaron al país un total de 4 689 898 visitantes, una cifra que de haberse mantenido o aumentado, habría consolidado a Cuba como el mejor escenario de vacaciones en la región del Caribe.

Hoy la situación es muy diferente pero nada positiva. El paso del huracán Irma a mediados de 2017 y posteriormente la llegada de la crisis sanitaria por la COVID-19, sumaron calamidades a un escenario ya depauperado por el pésimo manejo de las finanzas por el gobierno de Raúl Castro, la bancarrota y las deudas heredadas por Miguel Díaz-Canel, el excesivo control del Partido Comunista sobre las decisiones económicas, las revueltas populares y la ausencia de un plan de recuperación que elimine trabas burocráticas así como el temor a la iniciativa privada como posible vehículo de cambios políticos. Un alud de adversidades y torpezas que han hecho rodar por el piso las expectativas de los grandes turoperadores, alimentadas durante el deshielo de la era Obama.

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The Economist: Podrían haber muerto 7,3 veces más cubanos por COVID-19 que los informados

The Economist, Cuba, COVID-19

MIAMI, Estados Unidos. – El prestigioso semanario inglés The Economist aseveró esta semana que en la Isla podrían haber muerto a causa de la pandemia de COVID-19 7,3 veces más personas que las informadas oficialmente y que “el otrora famoso sistema de Salud cubano estaba hecho pedazos”.

Según el rastreador de exceso de mortalidad de The Economist, Cuba tiene uno de los números de muertes estimados más altos por la pandemia en relación con su tamaño, lo que llevó a la publicación a diseccionar el sistema sanitario de la Isla.

The Economist parte de reconocer los logros del sistema de Salud de la Isla, los cuales también han sido tergiversados, exagerados o usados por el régimen con fines propagandísticos. 

“Durante mucho tiempo los cubanos estuvieron orgullosos de su sistema de Salud, y con razón. Entre 2000 y 2020, la pequeña Isla administrada por comunistas gastó más que la mayoría de los demás países de América Latina y el Caribe”, reconoció The Economist

“La esperanza de vida es más alta que en Estados Unidos. Cuba tiene médicos y enfermeras calificados de sobra. Cuando la pandemia de COVID-19 golpeó por primera vez, Cuba envió a algunos de sus médicos a países que luchaban con su ola inicial de pacientes”, reza otro párrafo del artículo publicado por el semanario.

En ese punto, la publicación no alude a los casos de negligencia médica o denuncias de falta de preparación del personal sanitario, comunes en los últimos años. Tampoco se refiere a las acusaciones contra el régimen de la Isla de enviar su personal sanitario al extranjero en “misiones médicas” que han sido calificadas como “esclavitud moderna”.  

“Un impresionante 89% de la población de Cuba ahora está completamente vacunada con sus inyecciones de COVID-19 de producción nacional, que cuentan con tasas de eficacia de hasta el 92,4% después de tres dosis”, indica el texto, que no reconoce que las vacunas no han sido evaluadas ni aprobadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) o algún comité de expertos independiente del régimen cubano.

A raíz de la publicación The Economist, la organización no gubernamental Prisoners Defenders recordó que, hace un año, en agosto de 2021, habían alertado que las cifras oficiales de la pandemia de COVID-19 en Cuba eran “falsas”.

“Ahora The Economist lo confirma. En vez de 8 529 muertos por COVID ‘62 000 cubanos podrían haber muerto a causa de la pandemia’, 7,3 veces más [que lo informado oficialmente]”.

En agosto de 2021, Prisoners Defenders aseguró que el régimen de la Isla falseaba las cifras de enfermos y fallecidos por COVID-19 y que “cada día” morían “de cientos a miles” de personas a causa de la enfermedad.

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La política sanitaria ante la COVID-19 en Cuba: un dislate

Salud Pública, Cuba

CIUDAD DE MÉXICO. – El precio de cinco candidatos vacunales cubanos contra la COVID-19 han sido miles de muertes evitables en la Isla. Hasta ahora, y luego de dos años de pandemia y aplicación de estas “vacunas” a la población, ninguna ha sido certificada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La dilación para presentar la documentación necesaria parece deberse a que los protocolos sanitarios y los ensayos clínicos pertinentes no se aplicaron según los estándares internacionales. Solo la documentación correspondiente a la “vacuna” Abdala será presentada este mes ante la OMS, según el Gobierno.

Todavía las autoridades cubanas no han publicado el Anuario Estadístico de 2021, pero en ese registro deberían aparecer los efectos trágicos de una política sanitaria errática.

Por una parte, las inversiones del presupuesto que más crecieron en 2020 y hasta junio de 2021 son las dedicadas a los servicios empresariales, la actividad inmobiliaria y el alquiler (un 45.6% en el 2020 y un 45.5% en el 2021). Mientras, en el mismo período se dedicó a la Salud Pública y la Asistencia Social un 0.9%, en el 2020, y un 0.8%, de enero a junio del 2021.

El estado de indigencia de los hospitales, la ausencia de insumos médicos, medicinas y ambulancias ―una realidad que se mantiene hasta hoy― no justifican que se privilegie un renglón como la construcción de hoteles por encima de la vida y la sobrevivencia cotidiana de más de 11 millones de habitantes.

Por otra parte, la dirigencia del país ha resaltado que todos los recursos dedicados a la Salud Pública se habían concentrado en la producción de los cinco candidatos vacunales. Esta política errática de dirección de los recursos ha producido muchas muertes evitables y un sufrimiento suplementario a las familias cubanas, muestra de un menosprecio de la dirección del país hacia las condiciones de vida mínima de la población en medio de la pandemia mundial de COVID-19.

Durante el segundo semestre de 2021, los hospitales cubanos carecieron de oxígeno medicinal por tres meses consecutivos, y durante el mismo período desaparecieron las pruebas de PCR.

Numerosos médicos, enfermeros y ciudadanos denunciaron en las redes sociales el colapso de los hospitales así como muertes acaecidas en los pasillos de los hospitales o en casas propias de personas que no habían podido acceder a la atención médica por la falta de ambulancias, la escasez de medicamentos para las enfermedades crónicas, así como de antibióticos y medicinas elementales para aliviar el dolor. 

Este desvío de recursos al margen de la ciudadanía parece ser un estilo de dirección errático que se repite. El dictador Fidel Castro desvió todos los recursos del país para lograr la zafra azucarera de 1970, luego de la cual el país quedó paralizado y con una crisis nacional que hoy calificaría como crisis humanitaria. El desvío de los pocos recursos que se dedican a la Salud Pública hacia la creación de los cinco candidatos vacunales tiene  hoy similares consecuencia de crisis humanitaria, que nada tiene que ver con el embargo y la falta de recursos, sino con los intereses de quienes se benefician de la inversión estatal, en este caso el consorcio militar GAESA, que monopoliza la construcción de hoteles para el turismo extranjero.

Lo que ha demostrado esta crisis de la COVID-19 en Cuba es que la cobertura universal de salud y educación no garantizan los derechos sustantivos de los cubanos a esos servicios. Una cobertura territorial no implica que los derechos a la salud y la educación, dos pilares de la propaganda oficial cubana, sean de acceso real ni que cuenten con la mínima infraestructura necesaria para ser derechos adquiridos por los cubanos.

ARTÍCULO DE OPINIÓN
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.

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Cuba suma otras cuatro muertes por COVID-19 y más de 3 000 nuevos casos de la enfermedad

COVID-19 en Cuba

MIAMI, Estados Unidos. – Este jueves, el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) de Cuba reportó 3 195 nuevos casos de COVID-19 y cuatro muertes provocadas por la enfermedad, lo que eleva a 8 352 el número de fallecidos en la Isla reportados por el Gobierno.

Según datos oficiales, que han sido impugnados por activistas y medios de prensa independientes, desde el inicio de la pandemia en el país, el MINSAP ha contabilizado en total 1 011 811 casos de la enfermedad.

Hasta el cierre de este miércoles, en la Isla se encontraban ingresadas 33 712 personas por causas relacionadas con la COVID-19. De ellas, 16 144 son sospechosas de haberse contagiado con el coronavirus SARS-CoV-2, 180 están en vigilancia y 17 388 son casos activos, es decir, pacientes confirmados que no se han recuperado ni fallecido y permanecen institucionalizados.

(Captura de pantalla)

De los 17 388 casos activos de la enfermedad actualmente, 17 347 presentan una evolución clínica estable. Mientras, 41 pacientes están ingresados en las terapias intensivas del país (nueve en estado crítico y 32 en estado grave).

Del total de casos de COVID-19 confirmados durante este miércoles, 3 073 fueron contactos de pacientes previamente confirmados, mientras que 74 tuvieron fuente de infección en el extranjero. Hasta ahora, 48 casos se mantienen sin fuente de infección precisada.

Los grupos de edad afectados por el coronavirus en la última jornada fueron: menores de 20 años (655); de 20 a 39 años (985); de 40 a 59 años (1 006); y de 60 y más (549).

Las provincias de Holguín, Las Tunas y Pinar del Río se mantienen como los nuevos epicentros de la pandemia en la Isla, con 365, 363 y 310 casos reportados en la última jornada, respectivamente. Le siguen Artemisa (286), Cienfuegos (232), Mayabeque (224), Matanzas (209), Sancti Spíritus (191), La Habana (173), Ciego de Ávila (173), Guantánamo (152), Camagüey (146), Villa Clara (116), Santiago de Cuba (100), Granma (84) y el municipio especial Isla de la Juventud (71).

Hasta la fecha, y según datos oficiales, la Isla acumula dos evacuados, 57 retornados a sus países y 986 012 pacientes recuperados, que representan el 97,4% de todos los casos diagnosticados en Cuba.

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El MINSAP reporta otros tres fallecidos a causa de la COVID-19 en Cuba

COVID-19 en Cuba, variante XBB1

MIAMI, Estados Unidos. – Este miércoles, el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) de Cuba reportó 2 967 nuevos casos de COVID-19 y tres muertes provocadas por la enfermedad, lo que eleva a 8 348 el número de fallecidos en la Isla reportados por el Gobierno.

Según datos oficiales, que han sido impugnados por activistas y medios de prensa independientes, desde el inicio de la pandemia en el país, el MINSAP ha contabilizado en total 1 008 616 casos de la enfermedad.

Hasta el cierre de este martes, en la Isla se encontraban ingresadas 33 762 personas por causas relacionadas con la COVID-19. De ellas, 16 269 son sospechosas de haberse contagiado con el coronavirus SARS-CoV-2, 181 están en vigilancia y 17 312 son casos activos, es decir, pacientes confirmados que no se han recuperado ni fallecido y permanecen institucionalizados.

(Captura de pantalla)

De los 17 312 casos activos de la enfermedad actualmente, 17 270 presentan una evolución clínica estable. Mientras, 42 pacientes están ingresados en las terapias intensivas del país (12 en estado crítico y 30 en estado grave).

Del total de casos de COVID-19 confirmados a lo largo de este martes, 2 793 fueron contactos de pacientes previamente confirmados, mientras que 53 tuvieron fuente de infección en el extranjero. Hasta ahora, 121 casos se mantienen sin fuente de infección precisada.

Los grupos de edad afectados por el coronavirus en la última jornada fueron: menores de 20 años (614); de 20 a 39 años (886); de 40 a 59 años (922); y de 60 y más (545).

Las provincias de Holguín y Las Tunas se mantienen como los nuevos epicentros de la pandemia en la Isla, con 485 y 267 casos reportados en la última jornada, respectivamente. Le siguen Sancti Spíritus (216), Cienfuegos (215), Artemisa (209), Guantánamo (209), Camagüey (198), Ciego de Ávila (173), Matanzas (168), Pinar del Río (157), La Habana (152), Mayabeque (150), Villa Clara (132), el municipio especial Isla de la Juventud (92), Granma (84) y Santiago de Cuba (60).

Hasta la fecha, y según datos oficiales, la Isla acumula dos evacuados, 57 retornados a sus países y 982 897 pacientes recuperados, que representan el 97,4% de todos los casos diagnosticados en Cuba.

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Cuba suma más de 3 000 nuevos casos de COVID-19 y otras cuatro muertes por la enfermedad

COVID-19 en Cuba

MIAMI, Estados Unidos. – Este martes, el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) de Cuba reportó 3 150 nuevos casos de COVID-19 y cuatro muertes provocadas por la enfermedad, lo que eleva a 8 345 el número de fallecidos en la Isla reportados por el Gobierno.

Según datos oficiales, que han sido impugnados por activistas y medios de prensa independientes, desde el inicio de la pandemia en el país, el MINSAP ha contabilizado en total 1 005 649 casos de la enfermedad.

Hasta el cierre de este lunes, en la Isla se encontraban ingresadas 32 975 personas por causas relacionadas con la COVID-19. De ellas, 15 084 son sospechosas de haberse contagiado con el coronavirus SARS-CoV-2, 205 están en vigilancia y 17 686 son casos activos, es decir, pacientes confirmados que no se han recuperado ni fallecido y permanecen institucionalizados.

De los 17 686 casos activos de la enfermedad actualmente, 17 649 presentan una evolución clínica estable. Mientras, 37 pacientes están ingresados en las terapias intensivas del país (nueve en estado crítico y 28 en estado grave).

(Captura de pantalla)

Del total de casos de COVID-19 reportados a lo largo de este viernes, 3 017 fueron contactos de pacientes previamente confirmados mientras que 43 tuvieron fuente de infección en el extranjero. Hasta ahora, 90 casos se mantienen sin fuente de infección precisada.

Los grupos de edad afectados por el coronavirus en la última jornada fueron: menores de 20 años (709); de 20 a 39 años (940); de 40 a 59 años (937); y de 60 y más (564).

Las provincias de Las Tunas y Holguín se mantienen como los nuevos epicentros de la pandemia en la Isla, con 618 y 429 casos reportados en la última jornada, respectivamente. Le siguen Mayabeque (284), La Habana (226), Guantánamo (226), Sancti Spíritus (205), Artemisa (187), Pinar del Río (182), Camagüey (152), Cienfuegos (127), Matanzas (123), Ciego de Ávila (121), Granma (94), Villa Clara (67), el municipio especial Isla de la Juventud (56) y Santiago de Cuba (53).

Hasta la fecha, y según datos oficiales, la Isla acumula dos evacuados, 57 retornados a sus países y 979 559 pacientes recuperados, que representan el 97,4% de todos los casos diagnosticados en Cuba.

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Cuba se enrumba a los 3 000 casos positivos de COVID-19 en un día

COVID-19 en Cuba

MIAMI, Estados Unidos. – Este domingo, el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) de Cuba reportó 2 723 nuevos casos de COVID-19, una cifra que se acerca a los 3 000 diagnósticos en un solo día después de varios meses en que se confirmaban menos de un millar de casos diarios.

La institución también reportó dos nuevos fallecimientos a causa de la enfermedad, lo que eleva a 8 328 la cifra de muertes confirmadas oficialmente en la Isla.

Según datos oficiales, que han sido impugnados por activistas y medios de prensa independientes, desde el inicio de la pandemia en el país, el MINSAP ha contabilizado en total 977 410 casos de la enfermedad.

(Captura de pantalla)

Hasta el cierre de este viernes, en la Isla se encontraban ingresadas 18 574 personas por causas relacionadas con la COVID-19. De ellas, 9 728 son sospechosas de haberse contagiado con el coronavirus SARS-CoV-2, 351 están en vigilancia y 8 495 son casos activos, es decir, pacientes confirmados que no se han recuperado ni fallecido y permanecen institucionalizados.

De los 8 495 casos activos de la enfermedad actualmente, 8 457 presentan una evolución clínica estable. Mientras, 38 pacientes están ingresados en las terapias intensivas del país (cuatro en estado crítico y 34 en estado grave).

Del total de casos de COVID-19 reportados a lo largo de este viernes, 2 472 fueron contactos de pacientes previamente confirmados mientras que 114 tuvieron fuente de infección en el extranjero. Hasta ahora, 137 casos se mantienen sin fuente de infección precisada.

Los grupos de edad afectados por el coronavirus en la última jornada fueron: menores de 20 años (555); de 20 a 39 años (889); de 40 a 59 años (829); y de 60 y más (450).

Las provincias de Camagüey y Pinar del Río se mantienen como los nuevos epicentros de la pandemia en la Isla, con 438 y 346 casos reportados en la última jornada, respectivamente. Le siguen Matanzas (274), Cienfuegos (221), Artemisa (207), Las Tunas (186), La Habana (174), Mayabeque (157), Holguín (139), Villa Clara (129), Sancti Spíritus (122), Guantánamo (106), Granma (66), Santiago de Cuba (62), Ciego de Ávila (55) y el municipio especial Isla de la Juventud (41).

Hasta la fecha, y según datos oficiales, la Isla acumula dos evacuados, 55 retornados a sus países y 960 530 pacientes recuperados, que representan el 98,3% de todos los casos diagnosticados en Cuba.

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Cuba supera otra vez los 2 000 casos de COVID-19 en un solo día

COVID-19 en Cuba

MIAMI, Estados Unidos. – Este sábado, el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) de Cuba reportó 2 174 nuevos casos de COVID-19, después de varios meses sin superar la cifra de 2 000 pacientes diagnosticados en un solo día.

La institución también reportó un nuevo fallecimiento a causa de la enfermedad, lo que eleva a 8 326 la cifra de muertes confirmadas oficialmente en la Isla.

Según datos oficiales, que han sido impugnados por activistas y medios de prensa independientes, desde el inicio de la pandemia en el país, el MINSAP ha contabilizado en total 974 687 casos de la enfermedad.

Hasta el cierre de este viernes, en el país se encontraban ingresadas 15 904 personas por causas relacionadas con la COVID-19. De ellas, 8 929 son sospechosas de haberse contagiado con el coronavirus SARS-CoV-2, 349 están en vigilancia y 6 626 son casos activos, es decir, pacientes confirmados que no se han recuperado ni fallecido y permanecen institucionalizados.

(Captura de pantalla)

De los 6 626 casos activos de la enfermedad actualmente, 6 587 presentan una evolución clínica estable. Mientras, 39 pacientes están ingresados en las terapias intensivas del país (cuatro en estado crítico y 35 en estado grave).

Del total de casos reportados a lo largo de este viernes, 2 025 fueron contactos de pacientes previamente confirmados mientras que 97 tienen fuente de infección en el extranjero. Hasta ahora, 52 casos se mantienen sin fuente de infección precisada.

Los grupos de edad afectados por el coronavirus en la última jornada fueron: menores de 20 años (430); de 20 a 39 años (722); de 40 a 59 años (677); y de 60 y más (345).

Las provincias de Camagüey, Pinar del Río y Matanzas se mantienen como los nuevos epicentros de la pandemia en la Isla, con 361, 293 y 251 casos reportados en la última jornada, respectivamente. Le siguen Mayabeque (164), La Habana (153), Las Tunas (146), Villa Clara (137), Cienfuegos (129), Sancti Spíritus (120), Holguín (100), Artemisa (98), Guantánamo (81), Ciego de Ávila (57), Granma (50), Isla de la Juventud (21) y Santiago de Cuba (13).

Hasta la fecha, y según datos oficiales, la Isla acumula dos evacuados, 55 retornados a sus países y 959 678 pacientes recuperados, que representan el 98,5% de todos los casos diagnosticados en Cuba.

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Pronostican “el comienzo de una nueva ola de contagios” de COVID-19 en Cuba

COVID-19 en Cuba

MIAMI, Estados Unidos. – El Dr.C. Raúl Guinovart Díaz, decano de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana, pronosticó “el comienzo de una nueva ola de contagios” de COVID-19 en la Isla, según el reporte de Cubadebate.

De acuerdo con el medio oficialista, lo que se espera para las próximas semanas es que continúe creciendo el número de casos diarios confirmados, mas no el aumento de la letalidad.

Durante una reunión de científicos y funcionarios del régimen cubano, Guinovart Díaz resaltó como “ventaja indudable” que más del 90 por ciento de la población esté inmunizada. “Lo que debe ocurrir [es] que esta nueva ola de casos no sea tan elevada y pueda controlarse en los primeros meses del año”, precisó.

El aumento de la cifra diaria de casos de COVID-19 traducen una situación epidemiológica que tiende a complejizarse, detalló el matemático.

En la reunión también participó el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel, quien aseguró que ante la nueva ola de contagios se daría “importancia” al ingreso domiciliario y no al aislamiento de los contagiados en centros creados para ese fin.

Tras la aparición de la variante ómicron del coronavirus, a finales de noviembre de 2021, las cifras de contagio de COVID-19 han ido en aumento en la Isla.

Este martes, se diagnosticaron con la enfermedad 673 personas, 117 que en la jornada previa. De acuerdo al informe del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) de la Isla, al cierre de este lunes se encontraban ingresados 7 536 pacientes, de los cuales 4 648 eran sospechosos de haber contraído la enfermedad, mientras que 2 395 eran casos activos.

Hasta la actualidad, las autoridades sanitarias cubanas han administrado casi 31 millones de dosis de vacunas contra la COVID-19. Los cubanos han sido mayormente “inmunizados” con los medicamentos desarrollados en la Isla, que todavía no cuentan con la aprobación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y en menor medida con la vacuna china Sinopharm.

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