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Osmel González Darlington: He confirmado una vez más lo desprotegidos que estamos en Cuba

Osmel González Darlington, Cuba, 15N

MADRID, España.- El traductor e intérprete cubano Osmel González Darlington, quien fue arrestado y encarcelado por el régimen de Cuba del 12 al 19 de noviembre pasado, contó detalles a CubaNet de lo sucedido.

González Darlington, quien participó y se hizo eco públicamente de los sucesos frente al Ministerio de Cultura el 27 de noviembre de 2020, desde esa fecha se mantenía activo en las redes sociales manifestándose a favor de que se respete la libertad de expresión en Cuba, los derechos civiles y el cese de la represión. 

“Creo que mis publicaciones en las redes y, sobre todo, el haber estado entre los primeros firmantes de la carta de apoyo y convocatoria a la marcha del 15N, me hicieron más visible para la Seguridad del Estado (DSE)”, explica Darlington. 

En su recuento sobre el acoso vivido por las autoridades cubanas, precisa que la primera visita de los agentes de la Seguridad del Estado a su casa fue el 1.o de noviembre: “Ese día vinieron sobre la 1:30 de la tarde la teniente `Yeni o Jenni´ y un oficial muy joven que no se identificó para citarme para una entrevista ese mismo día. Yo les dije que con tan poca antelación no me sería posible asistir. Busqué inmediatamente asesoría legal y cuando `Jenni´ volvió a las 6:30 con un oficial mayor, con más experiencia y más autoritario, sin que la orden cumpliera con lo establecido en el Artículo 86 de la Ley de Procedimiento Penal, volví a negarme. Se fueron con la amenaza de que la próxima vez vendría la policía”.

“El día 4 vino a mi casa el jefe de sector de la PNR de la zona de Santos Suárez, donde vivo, con placa 46702, con una citación verbal. Esta vez la amenaza fue que volvería dos veces más y a la tercera me llevaría preso por desacato”, continúa González Darlington.  

Las visitas posteriores fueron al día siguiente, del Jefe del Departamento de Búsqueda y Captura de 10 de Octubre, Virginio Mendoza, acompañado del oficial con placa 03806 Andy Quiala; y el domingo 7 de noviembre, del secretario del partido del municipio, Yovani Cañete.

“Yo no me estaba negando a asistir a estas citaciones, estaba pidiendo que se cumplieran los requisitos de la Ley del Procedimiento Penal: las citaciones tienen que estar debidamente firmadas y tener un motivo claro. Además, si un ciudadano no tiene denuncia ni proceso penal abierto solamente puede ser convocado por un juez, fiscal o un instructor penal”, destacó.

“Si en Cuba se respetaran las leyes, estas personas podrían ser demandadas por usurpación de funciones”, manifestó González Darlington.

El viernes 12 de noviembre, cuando estaba llegando a su casa alrededor de las 7:00 de la noche, después de hacer unas gestiones, se paró un carro particular delante de él, en el que estaban un oficial del Departamento de la Seguridad del Estado, que se identificó como Alberto y el mismo oficial jefe de sector, quienes intentaron subirlo al carro.

“Yo me resistí, sin ponerme violento. Hablamos por unos 3 minutos. Entonces llamaron a otros dos que estaban en la calle, esperando, y me subieron al auto. Iba manejando Alberto”, detalló.

En este momento fue trasladado a la estación de policía de la calle Aguilera, en Lawton, Diez de Octubre. Le dijeron que lo llevaban allí por el delito de desacato, “pero el contenido del interrogatorio, a cargo del instructor penal Erismey, fue el grupo Archipiélago y mis publicaciones en Facebook, o sea, nada que tuviera que ver con el desacato”.

“Me dieron a firmar mi declaración, que habían estado tecleando. Yo me negué a firmar. Escribió “se negó” y me llevaron al calabozo. Eran cerca de las 9:30 de la noche. Yo le pregunté a la oficial Jenni, que estaba otra vez allí, que cuánto tiempo me iban a retener, que mi familia no sabía nada. Ella respondió que no tenía que darme esa información”, cuenta Osmel González.

“Allí tuve que dejarlo todo menos la ropa, tuve que desbloquear el teléfono, desnudarme y hasta el pelo me revisaron. Me tuvieron 72 horas incomunicado. La única razón por la que mi familia constató que yo estaba ahí fue porque el sábado por la noche liberaron a uno de los presos que apuntó mis datos e hizo una llamada a mi casa el domingo al mediodía”, continuó.

El lunes 15 de noviembre, a las 4:30 de la tarde, fue trasladado a la prisión el Vivac, sin que le dieran ninguna explicación. Esto fue supervisado por el 2.o oficial del DSE que le citó.

Fue ubicado en el destacamento 4 de esta prisión, donde había un grupo muy heterogéneo de 23 o 24 personas. Allí estuvo cuatro días en los que pasó la mayor parte del tiempo intentando calmarse y escuchando las historias de los otros presos, ninguno por razones políticas.

El martes le hicieron otro interrogatorio. “Lo que quieren es construir un caso con delitos contra la Seguridad del Estado”, señala González Darlington. 

“En ese interrogatorio el tono de ellos había cambiado. Luego me di cuenta que esto se debió a las campañas mediáticas y a todas las denuncias que se estaban haciendo en las redes sociales sobre mi secuestro, lo que influyó en que me soltaran”, consideró. 

“Muchos de los presos allí estaban conscientes de que los habían recogido antes del 15 de noviembre porque se acercaba el día de la marcha. Muchos de ellos estaban en el Vivac por comportamiento predelictivo”, dijo indignado. 

“Al ver a los presos, detenidos por diversas razones, constaté que la normalización de la precariedad legal no es solo en el ámbito político. Percibí que en poblaciones marginales asumen como algo normal que un policía te acose, aunque ya hayas cumplido sanción y no le debas nada a la justicia. Además, te das cuenta de que hay un material humano más valioso entre los reclusos que entre la policía”. 

De sus días allí relata que los presos habían hecho unos tableros para parchís, con el bagazo debajo de los colchones y él hizo unos dados con jabón para este juego; otra manera de pasar el tiempo. 

“Desde el inicio entendí que no tenía sentido violentarme, aunque no me faltaban deseos de hacerlo. Traté de mantener la cabeza fría, de dormir mucho, de obligarme a respirar”, explicó. 

El jueves lo pusieron en libertad: “Sin darme mucha más explicación me dijeron que pasaba a reclusión domiciliaria y que fuera a fiscalía a interesarme por el caso. Yo fui y allí me dicen que el expediente está en el Tribunal, que generalmente esto se tardaba unas dos semanas, las cuales ya han pasado.

”No puedo tener un abogado porque en estos procesos sumarios ellos no les dan acceso a los abogados al expediente del caso. Así que ahora estoy como en un limbo, no sé por cuánto tiempo…  a la espera de una llamada o alguna notificación. 

”Si algo positivo me queda de todo esto es que he confirmado una vez más lo desprotegidos que estamos en Cuba y la indefensión legal que tenemos. El solo hecho de exigir que los funcionarios cumplan la ley te puede traer estas consecuencias, este estado de indefensión”. 

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