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Informe documenta más casos de discriminación académica en Cuba

informe

MIAMI, Estados Unidos.- El Observatorio de Libertad Académica publicó este jueves 14 de julio su más reciente informe, el número 21, correspondiente a mayo de 2022, sobre las discriminaciones por motivos ideológicos y las violaciones a la libertad académica en la educación superior cubana.

El texto, titulado “El pensamiento libre bajo amenaza en Cuba: La batalla de ideas, modelo doctrinario y la universidad”, documenta los casos de la Licenciada en Educación Primaria Exilda Arjona Palmer, y el de la joven Dayanis Salazar Pérez.

Arjona Palmer fue víctima en 2006 de actos represivos y seguidamente expulsada de su trabajo como directora de la revista informativa de la mañana en Radio San Germán, emisora local del municipio Urbano Noris, debido a su relación matrimonial con el activista y opositor Luis Felipe Rojas.

Salazar Pérez, por su parte, fue forzada a pedir la baja de la Licenciatura en Enfermería al oponerse a firmar el Reglamento del Destacamento “Carlos J. Finlay” por su contenido ideológico.

Esta nueva entrega del Observatorio de Libertad Académica expone los incidentes relacionados con la “censura académica en detrimento de los derechos de dos mujeres asociadas a la disidencia cultural y política. Tanto la profesora que, pese a haber iniciado el proceso de preparación para asumir la demanda de docentes a nivel nacional y local, resultó marginada del programa de la universalización de la enseñanza; como la estudiante de enfermería que se negó a rubricar un compromiso ideológico más allá del encargo social de su profesión, soportaron el impacto de la imposición ideológica institucionalizada a partir de la Reforma universitaria de 1962, la cual ha sido renovada según los retos que la contingencia histórica demande a la voluntad imperecedera del régimen cubano”, reza el informe.

“Más allá del valor particular de cada informe, su relevancia radica en la documentación sistemática (se publica uno cada mes) de la política de estado consistente en excluir de la educación a personas por sus posiciones políticas e ideológicas”, explicó a CubaNet José Raúl Gallego, periodista y uno de los autores del texto.

En el documento, el Observatorio de Libertad Académica remarcó su “compromiso con aportar información que demuestra la persistencia de la voluntad censora de las autoridades académicas cubanas, en esta ocasión describiendo los casos de una estudiante y una pedagoga impedidas de continuar con sus proyectos profesionales”.

“Sostenemos nuestro interés en tributar a la reparación de las víctimas de la represión ideológica perpetrada en cualquier centro de enseñanza. Creemos firmemente en el valor de la conformación de una memoria histórica que necesariamente contribuirá a la no repetición en aras de la edificación de una sociedad inclusiva que coloque al ser humano y su derecho a pensar en el centro del desarrollo futuro”, agregaron.

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Observatorio de Libertad Académica pone en la mira la censura en universidades cubanas

Aula universitaria

MIAMI, Estados Unidos. – El Observatorio de Libertad Académica desarrolla actualmente un proyecto para sistematizar la historia de la censura y las violaciones de la libertad de expresión y de cátedra en la academia de la Isla, dijeron a CubaNet los investigadores Omara Ruiz Urquiola (Cuba) y Sergio Ángel (Colombia).

Precisamente Ruiz Urquiola se desempeñó como profesora del Instituto Superior de Diseño (ISDi) hasta su expulsión por razones políticas en 2019. Ahora se desempeña como investigadora principal del Observatorio de Libertad Académica.

Según la profesora cubana, hasta ahora sus investigaciones se han centrado en el período posterior a 1959, puesto que la censura en las universidades cubanas, en el seno de llamado proceso revolucionario “ha sido un fenómeno masivo en determinados momentos”.

Durante “la depuración universitaria a inicios de la Revolución (…) el 80% del claustro universitario quedó fuera”, recuerda Ruiz Urquiola.

Por su parte, Sergio Ángel, del Programa Cuba de la Universidad Sergio Arboleda, indicó que su casa de altos estudios tiene interés por mirar la Isla desde una perspectiva diferente a la dominante en América del Sur. “Básicamente lo que nos llega acá, y particularmente en Colombia, es toda la propaganda pro régimen y todo lo que corresponde a la construcción de las guerrillas en nuestra región”, explicó el catedrático.

En 2018 “decidimos construir una realidad diferente de Cuba, una realidad plural, democrática, y dejar de lado la idea de que Cuba era la Cuba que se vendía precisamente desde el régimen”, agregó.

En la entrevista concedida a CubaNet, Ruiz Urquiola se refirió a la censura contra profesores y estudiantes desde 1959. Aseguró que los efectos de las violaciones de libertades en el seno de las universidades no solo laceran el desarrollo profesional de cientos de estudiosos, investigadores y maestros, sino que afectan su vida personal.

“Puedo hablar de profesores que pasaron a ser vendedores ambulantes, profesores que tuvieron que ir al campo a trabajar (…) porque ese fue el único camino que les quedó (…). Muchos perdieron su matrimonio, su estabilidad hogareña, no solamente económica sino también familiar. Hubo casos que llegaron al suicidio”, recordó la académica y activista cubana.

Para Ángel, por su parte, “esta realidad no ha sido visibilizada porque básicamente no se entendía como una violación. Uno de los aspectos novedosos de este Observatorio de Libertad Académica es poner presente que aquí hay una violación de derechos. Reconocer que la libertad académica es entonces un derecho (…)”, dijo.

De acuerdo con el profesor de la Universidad Sergio Arboleda “los lineamientos que se establecen para cada una de las instituciones de Educación Superior (en Cuba) vienen construidos de forma centralizada y han sido depurados por más de 60 años. Eso quiere decir ―no lo digo yo, lo dijo el ministro de Educación Superior, (José Ramón) Saborido― que todo aquel que quiera ser profesor universitario tiene y debe ser un revolucionario. Es decir, aquel que no apoye la causa no puede estar dentro de las instituciones universitarias”.

“Esta máxima ―prosiguió el investigador colombiano― precisamente deja la consigna de que primero se debe ser un ferviente creyente en la Revolución para poder ingresar a las aulas, algo que contrasta por supuesto con todas las máximas de libertad de cátedra, de libertad de expresión, de libertad académica y más aún con la autonomía universitaria”.

En ese sentido, Ruiz Urquiola cree que la censura en las universidades genera un impacto negativo “tremendo”. “Se afecta al egresado y esto a la larga va siempre va a afectar a la sociedad y va a generar una crisis de existencia de una sociedad civil autónoma, verdadera, capaz de exigir sus derechos, de contar con las herramientas para exigir sus derechos en el marco de la democracia”.

En cambio, “nosotros necesitamos una educación cívica, que tenga que ver con pelear dentro del civismo nuestros derechos civiles, y eso se funda en el ensayo de república que son las universidades autónomas. (Pero) nosotros carecemos de esa formación democrática”, lamentó la investigadora.

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